La Princesa Desterrada

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Summary

La paz de Pendoria está a punto de verse amenazada. Un oscuro secreto acecha en las sombras, y Kaliya se encuentra en el centro de un antiguo conflicto que podría cambiar el destino de su hogar para siempre. ¿Pobra ella salvarse de su destino?

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

La noble

Kaliya Suragi es una joven de tan solo dieciséis años, cuya belleza natural atraía la atención de quienes la rodeaban. Sus cabellos castaño claro, casi rubios, caían sobre sus hombros, resaltando tez blanca; sus ojos verdes brillaban con determinación.

Se mueve ágilmente sobre los campos del reino de Pendoria, un lugar en donde la flora y la fauna coexisten en perfecta armonía. En esta época del año, el campo está en su máximo esplendor; flores silvestres de colores vibrantes adornaban el paisaje, y el aire está impregnado de aromas frescos. Kaliya conocía cada rincón de este campo y sabe dónde se encuentran las hierbas medicinas que necesita para vender.

Con su cesta en mano se adentró en los prados buscando la planta que había aprendido a identificar cuando era pequeña. Mientras recogía las hojas, su mente divagaba sobre lo afortunada que era en el reino. Aunque el reino está en paz y el rey y su heredero son los mejores que han tenido en mucho tiempo, siempre había un rumor sobre cómo era posible una nueva guerra con el reino vecino.

Ella ha vivido aquí con su hermana mayor Kira, desde hace ya muchos años, o al menos eso es lo que la gente piensa de ellas, que son hermanas. Kira no es su hermana, ella le salvó la vida hace diez años, cuando sus padres fueron asesinados.

Sus recuerdos de cuando tenía seis años comenzaron a desvanecerse, olvidando las caras de sus padres y cómo era su cuarto. Kira la llevó al reino de Pendoria luego de que lograron escapar de Endorina, el reino vecino. La llevó a su casa con su familia, aunque al principio no querían aceptarla, ya que temían que vinieran por ella. Pero con el paso de los meses la adoptaron como si fuera suya. Ahora tenia unos padres amorosos y su nana se convirtió en hermana mayor. Gracias a sus conocimientos de un noble, Kaliya aportó grandes negocios y ahorros a su familia, donde ahora viven con una buena armonía.

Kaliya apretó los labios para dejar de divagar en su pasado, tomó su cesto ya lleno, se lo colocó en la espalda y regresó a casa.

Llegó a la casa de su padre, que estaba sentado en una vieja silla; él tenía un rostro lleno de preocupación.

— ¿Qué pasa padre? — pregunto, bajando el cesto al suelo acercándose a él.

Los últimos días, su padre se había estado sintiendo mal, así que le mandaron un reposo absoluto para que se recuperara pronto, pero que él estuviera levantado de la cama era urgente o malo.

—Tengo que llevar estas hierbas a los alrededores de reino de Endorina, pero me siento muy cansado para ir y no quiero fallarle a la señora que vive allí—dijo su padre, sacando un remojo de hierbas finamente envuelto en tela de seda.

Ella sabía a qué señora se refería; era una noble, aunque ella no debía acercarse a ese lugar ni estar en un sitio así. Siempre le habían advertido sus padres, cuando era pequeña, que era peligroso. El problema era que nadie más iba a poder llevarlo excepto ella, ya que su hermana Kira trabajaba en el palacio de Pendoria junto a su madre.

—Puedo llevarlas yo—sugirió, con poco entusiasmo en la voz.

Tampoco era como si ella quisiera ir a la casa de una noble; eso sería malo si alguien de allí la reconocía; la matarían en el momento con el nuevo rey regente.

—Kaliya, jamás te pediría algo así—dijo su padre, arrugando el rostro de preocupación.

—Lo sé, pero es un cliente importante del que no podemos perder ¿Verdad?

Su padre agachó la cabeza.

—Bien, solo dime cómo llegar e iré—dijo, tomando la hierba.

—Sales del puedo de Pendoria hasta llegar a una cuchilla; te vas del lado izquierdo hasta al final del camino. Hay una casa grande y elegante; allí es. Te recomiendo ir con el granjero Billy; él siempre va a dejar huevos al pueblo de Endorina una vez por semana, mañana va a ir, puedes descansar por lo pronto.

La noche no se hizo esperar y su padre tocó la puerta, entrando con una pequeña lámpara y un bulto de ropa que dejó en la cama.

— ¿Qué es eso?

—Es de tu hermana. Siempre que usa esta ropa es cuando va a dejar las hierbas a esa casa. Según ella, es más fácil entrar si no te ven tan desarreglada—lo último sonó con vacilación.

—No creo que sea buena idea que yo lleve ropa elegante.

Su padre no le entendió al principio, pero después captó la idea.

—Tienes razón, mejor ve normal; no sé en qué andaba pensando—dijo, retirándose del cuarto.

Al día siguiente, se levantó antes de que cantara el gallo, se despidió de su padre con un beso en la frente y fue directo a la granja del señor Billy.

Al llegar, el granjero ya estaba asegurando las cosas con un lazo para evitar pérdidas innecesarias. El señor Billy volteó a ver a Kaliya y le sonrió, moviendo su mano enérgicamente.

—Buenos días, señorita Kaliya. ¿En qué le puedo ayudar tan temprano? Espero que sea rápido; pronto partiré al reino vecino.

Kaliya sonrió levemente.

—Buenos días, he venido a ver si me puede dar transporte para ir a la casa de la noble que está a las afueras del reino Endorina. Esperó que con dos monedas de bronce sean suficientes para llevarme—dijo, mostrando las dos monedas en su palma de su mano extendida.

El señor Billy miró las dos monedas y le sonrió amablemente.

—Ya decía yo, ¿Cuándo alguno de tu familia aparecería? —dijo, tomando las monedas—. Pero, jamás pensaría que fueras tú ¿Primera vez, no?

Ella asintió con la cabeza.

—Claro, solo déjame ir por el caballo y partimos en cinco minutos. Puedes esperar en la barda de las vacas, pero no te acerques tanto; suelen ser maldosas.

A lo lejos, vio cómo retiraba, perdiéndose de vista con la escasa luz del amanecer.

Cuando estuvo listo, dieron marcha a su destino. Al principio, el señor Billy no dijo nada; este ya sabía que ella tenía un carácter complicado, y más con los hombres, así que la que tuvo que hacer preguntas fue ella. Poco a poco, se fueron conociendo hasta llegar a una conversación incómoda sobre el reino de Endorina y las muertes de la familia imperial anterior.

—Se rumorea en el pueblo de Endorina es que el hermano del rey Julián ha tomado el trono solo por avaricia. Aunque no todos están de acuerdo, muchos dicen que el antiguo rey había cometido traición al pueblo, matándolos de hambre con los lujos excesivos que tenía su reina. Pero yo pienso que eso es poco probable. También se dice que el actual rey de Endorina no puede concebir un heredero y que la familia real estará acabada junto con su pueblo sin un heredero al trono.

Kaliya tomó un suspiró desesperado; ya no quería oír más.

—Señor Billy, son solo rumores. ¿Quién no asegura que el rey de Endorina no es estéril? Pudo a ver tenido un bastardo con una prostituta, pero el rey ni la corte admitirán a alguien así—Ella odiaba hablar de esa forma, pero si no cortaba con la maleza de raíz, esta seguiría creciendo.

Dejaron la conversación atrás al momento en el que llegaron a la casa de la noble. El señor Billy tocó la puerta oscura que tenía grandes muros llenos de plantas.

—Identifíquense—el gritó de un guardia del otro lado de la puerta.

—Soy el granjero Billy, he venido a dejarlas los huevos frescos que siempre me piden, señor—dijo, al momento que le hizo una seña a Kaliya.

—Y yo he venido a dejar la hierba que le pidió a mi padre. Mi nombre es Kaliya.

Hubo un silencio.

—Jamás hemos escuchado de ese nombre. Retírese.

—Traigo la hierba abrojo, señor ¿Está seguro de que quiere que me retire?

“hago una pequeña pausa para explicar el significado de esta planta, que también conocida como Tribulus Terrestris. Sus beneficios se deben a sus propiedades tónicas y afrodisiacas, así como a su efecto en la mejora de la función sexual.”

Se abrió la puerta después de una pausa y los guiaron hacia un gran jardín que daba la vista a una elegante casa con techos altos de dos pisos. El guardia los dirigió hacia la parte trasera de la casa, en donde les abrieron una puerta que les dio acceso a un cuarto con solo una mesa y otra puerta del otro lado.

Esperaron un par de minutos cuando la otra puerta se abrió. Una damaalta y sofisticada, con un peinado refinado que envolvía su cabello negro canoso, apareció. Un vestido verde le ceñía la figura, y detrás de ella se encontraba una sirviente con un vestido café con blanco opaco y un peinado sencillo en media cola.

—Mi lady, le traigo lo que me pidió. Si gusta verlos, son excelente calidad—dijo Billy, inclinándose levemente hacia la noble.

La noble le una señal a su sirviente. Esta vio el contenido de la caja con los huevos, los revisó cuidadosamente y dio un asentimiento.

—Yo he traído la hierba que le pidió a mi padre, mi lady, tal y como lo ordenó. Si me permite, le recomiendo tomarla una hora y media antes del previo—dijo, sacando la bolsa con las hierbas e inclinándose ante ella.

La noble enfocó su vista ante la joven que se hizo conocida.

— ¿Cuál es tu nombre, plebeya?—la voz de la noble fue raposa.

—Kaliya Suragi, mi lady. Mi padre es Arturo Suragi; le envían una disculpa por no poder presentarse, pero él se encuentra mal de salud, así que me pidió a mí, a su hija menor, venir a dejársela. Espero que sea de agrado, mi lady.

Ella se sentía incomoda ante la mirada intensa de la noble.

— ¿Te he visto antes, niña? —preguntó la noble, aún con los ojos puesto en ella.

Por un momento, todo su cuerpo se cubrió de piel de gallina, esperando a que la noble no se acordara de ella.

—No lo creo, mi lady; es la primera vez que nos vemos—dijo,entregando la hierba a la sirvienta.

—Si, supongo que tienes razón. Jamás he ido a Pendoria; tampoco le veo razón para conocer a una plebeya como tú— dijo la noble, mientras le daba dos bolsitas cafés a la sirvienta—. Págales a los dos y que se vayan antes de que se haga más tarde para ver a mi sobrino; él no puede esperar más tiempo.

La noble se retiró del lugar. La sirvienta les entregó las bolsas a cada uno; la más pesada era para el señor Billy, que contenía tres monedas de plata, mientras que la otra tenía dos de plata y una de bronce.

—Kaliya, me iré al pueblo de Endorina. Le recomiendo esperar en el camino de la cuchilla para ver si alguien la sube, o puede pagar a algún sirviente aquí que tenga tiempo de llevarla de vuelta. Pero no se haga muchas esperanzas; su padre siempre pide de favor a la noble que le acerquen al reino, pero hoy no es posible.

Con resignación, abandonaron la casa. El señor Billy se despidió y se adentró en el denso sendero del bosque que lo conducía a su destino, mientras ella emprendía el camino de regreso a casa.

Pasaron varias horas cuando llegó a la mitad del camino. El sol abrasador le quemaba sus brazos y el cuero cabelludo, y pronto comenzó a sudar.Justo en ese momento, escuchó el sonido de una carreta acercándose, lo que la llevó a apartarse del camino. La carreta se detuvo a unos metros de ella, y de interior bajó un chico de aspecto intrigante.

—Señorita, ¿qué hace en medio del camino sin un acompañante? —preguntó el joven.

El joven era alto, con cabellos largos y negros, ojos oscuros como la noche, y una piel tan clara que resultaba difícil creer que realmente era un sirviente.

Kaliya sabía a qué se refería con “acompañante” (esposo), pero, sin embargo, no estaba comprometida con nadie, o al menos no que ella supiera.

Frunció el ceño, disgustada.

—Lo siento, pero no sé de qué estás hablando. Soy una plebeya que ha venido a la casa de una noble para entregar un paquete. Si le molesto, puede seguir su camino, cualquiera que sea, y perderse lo más lejos de mi vista —dijo, tajante y molesta.

El joven, sorprendido, notó el disgusto de la joven mujer por su comentario anterior.

—Mil disculpas, me he pasado con mi comentario. Jamás pensé que sería una joven soltera. Si lo desea, para enmendar mi error, puedo llevarla en el carruaje o acercarla a su destino.

Kaliya se sintió ofendida nuevamente por su comentario de “joven señorita”, ya que ella jamás había sido una de esas personas que aparentan más edad; al contrario, siempre había sido vista como más joven de lo que era.

—¿Cómo podría subir al carruaje de una persona que no conozco? Además, es un hombre. Mi reputación quedaría en ruina, incluyendo la suya, joven, que ni siquiera tengo el placer de conocer por su nombre. Sé que su educación fue mínima, puesto que ni un “hola” ni una presentación he escuchado —dijo Kaliya. A veces, su parte noble de cuando era niña salía a relucir, pero era tan petulante que lo odiaba.

El joven volvió a sorprenderse por esta chica; jamás se había encontrado con una plebeya que tuviera tales labias.

—Vuelvo a disculpar mi falta de educación. Mi nombre es Takeshi, y tengo el placer de conocerla.

—Soy Kaliya —respondió ella

—Si te parece bien, yo iré con el cochero y tú puedes ir dentro del carruaje —dijo Takeshi.

Kaliya consideró sus opciones y, al final, decidió que no sería mala idea que él la llevara a las afueras del reino de Pendoria. Sin embargo, no era tan tonta como para entrar en la cabina, así que se le ocurrió una gran idea: que el cochero estuviera dentro, mientras ella se sentaría al frente con él.

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