Capitulo 2
El primer día en ese mundo fue una experiencia inesperada. El personaje estaba forrado en dinero, algo que Sun Woo sabía al haber trabajado con el autor, pero vivir la experiencia de tanto lujo era diferente a leer sobre ello o incluso ver telenovelas.
Nunca en sus 30 años de vida había visto un apartamento tan lujoso, ni tan grande ni con tanto espacio en persona, la decoración minimalista e impersonal dejaba al descubierto el poco apego sentimental que el Secretario Choi sentía por su hogar, aun así no podía quejarse ante tanto lujo y tanta comodidad.
Contra todo sentido común, después de revisar la cuenta bancaria, Sun Woo decidió usar un poco de dinero y disfrutar algo de despilfarro. Compro ropa nueva de marcas exclusivas que antes solo veía por internet, desayuno, almorzó y cenó en restaurantes de alta cocina, de platos experimentales y con nombres escritos en otros idiomas los cuales no podía pronunciar. También busco algún juego para su móvil con el cual matar el tiempo y descubrió uno similar a su juego favorito, sin pensarlo ni sentirlo, compro objetos para subir de nivel y tener un personaje más fuerte.
Había sido un gran día, se sentía feliz y relajado por primera vez en mucho tiempo. Agradeció al Sun Woo original y esperaba que estuviera en otro lugar, sintiéndose feliz. Sin embargo, cuando se encontró arropado entre sábanas de seda y con mucho tiempo para meditar, no pudo evitar sentirse culpable por lo que su segundo día lo dedico a investigar sobre el mundo en donde se encontraba y tratar de descubrir información de la vida del personaje que no había sido escrita por el autor.
De Sun Woo no pudo descubrir nada más que los lugares en los que había estudiado, el nombre de sus padres, el accidente donde murieron y la dirección en donde trabajaba, esto lo llevó a preguntarse: ¿Por qué un hombre tan rico como Sun Woo trabajaba para Kang Jin Wook? ¿Lo hacía para estar más cerca de él? Eso podría ser una opción, no obstante, con la cantidad de dinero que tenía Choi Sun Woo podía permitirse otras maneras de acercarse al alfa dominante.
En cuanto al mundo, las reglas sociales eran similares al mundo real. Alfas y betas vivían una vida normal, mientras que los omega sufrían discriminación y tenían expectativas sexistas tales como maternidad, quedarse atendiendo la casa y en como era responsabilidad de los omegas no tentas a los demás. Fue decepcionante saber eso, honestamente, tenía suerte de poder vivir como beta,aún así, como omega recesivo, todavía necesitaba tener cuidado. Si no estuviera en cinta, necesitaría píldoras para controlar sus hormonas y “celos”, sin ellas, sentiría un deseo sexual irracional y no se calmaría hasta que un alfa lo follara. Aquello sonaba aterrador para un hombre que podía contar sus experiencias en la cama con una sola mano.
El tercer día fue de aceptación. Sun Woo no perdería la esperanza de volver a su mundo, pero al mismo tiempo seguiría la misma decisión del personaje, daría luz a ese ser humano, sin embargo lo haría lejos de Kang Jin Wook ya que por culpa de él, su reacción ante la noticia del embarazo en la novela e inestabilidad emocional, había encerrado a Sun Woo para que diera a luz sin que el omega principal supiera lo que sucedía. Las condiciones del nacimiento de ese niño resultaron ser tan pobres que fue así como una simple infección acabó con la vida de ese antagonista.
Solo pensar en morir de esa manera hizo que Sun Woo temblara de miedo.
Al cuarto día había vuelto al hospital para atenderse con el mismo médico que lo había recibido el día que despertó en ese mundo, al contarle su decisión de no interrumpir el embarazo este le receto unas pastillas para el buen desarrollo del feto y le recomendó a uno de los obstetras que trabajaba en el hospital. Sun Woo le preguntó si podía seguir atendiéndose con él también y este aceptó, recordando que su especialidad era medicina general.
Durante lo que restaba de la semana, Sun Woo lo pasó encerrado en el apartamento, tomaba las pastillas de forma religiosa y comiendo comida para llevar, ya para esos días había aceptado la idea que daría luz a un bebe e ideando un plan de cómo poder estar a salvo.
La última noche de su licencia médica cuando faltaban horas para ir a un trabajo del cual no tenía experiencia, mientras observaba las luces de la ciudad desde una de las ventanas del apartamento pensó: “Renunciare”. También se contactaría con un corredor de propiedades para poner su apartamento en alquiler, se iría a vivir a un pueblo o ciudad lejos de Seúl y mantendría una vida sencilla para no llamar la atención, tendría a ese niño y si no volvía antes a su mundo, lo criaría con el mismo amor y esfuerzo con el que su madre divorciada le había criado a él.
El sonido de la alarma lo despertó de golpe, medio dormido camino hacía el cuarto de baño y tras mirarse al espejo, no pudo evitar tocarse el rostro. Dejó caer las manos a sus costados y suspiro, aun no se acostumbraba a su nueva apariencia.
Pensando en otras cosas para distraerse entró a la ducha, se duchó y salió con una toalla rodeando sus caderas y otra alrededor de la cabeza. Entró al vestidor, el cual le dio la bienvenida mostrando diferentes trajes a medida diseñado y confeccionado por diseñadores nacionales e internacionales, en un estante había distintos tipos de relojes de lujo y los zapatos de vestir de un perfecto color negro o marrón, ostentaban una buena calidad. Era obvio que eran trabajos hechos a mano.
Sin saber como se vestía un secretario de director ejecutivo, optó por un traje sencillo de color gris acompañado de la típica camisa blanca, la corbata que rodeo el cuello era del mismo color de traje y en vez de decidir por los tipicos zapatos negros, opto por usar unos color marron.
Sun Woo se acercó a la estantería de relojes, al observar cada uno detenidamente decidió quedarse con el smartwatch que usaba en la muñeca. A uno de sus costados, noto una pequeña estantería de perfumes, eligió el que más le gustaba y se roció perfume en la piel del cuello.
Ya vestido se paró frente a un espejo de cuerpo entero, se contempló por unos segundos y se inclinó hacia adelante para ver su nuevo rostro, entrecerró los ojos, se llevó una mano al mentón moviendo la cabeza de un lado hacia el otro. No pudo evitar reír, era extraño ser atractivo por primera vez en la vida y era una de las cosas positivas de ser ese antagonista.
El Sun Woo de la novela tenía rasgos suaves que hacían que su rostro tuviera un aspecto andrógino. No impactaba como Kang Jin Wook, pero, tenía un atractivo etéreo. Era la mezcla entre una piel clara sin imperfecciones junto a la forma de corazón de un rostro pequeño, mentón redondeado, ojos que le recordaban a los de un zorro, la nariz era de dorso recto y punta redondeada, la guinda del pastel, eran los labios, el superior tenía un arco de cupido pronunciado, algo relleno pero no tanto como el labio inferior.
Dando un paso atrás, se alejo del espejo y salió del vestidor a paso rapido, cogió un pequeño maletín de cuero negro y entro al ascensor. Al llegar al lobby del edificio, llamó a un taxi ya que el Choi Sun Woo original no sabía conducir.
El edificio del grupo Tae Sung era imponente, antes de entrar Sun Woo cerró los ojos, inspiró llenando sus pulmones de oxígeno y exhalo, haciendo una promesa mental de sobrevivir ese día.
Entraba al ascensor cuando por fortuna se topó con una secretaria Jo que lo ignoró, aun así Sun Woo sonrió con falsedad y la saludo.
“Buenos días, Secretaria Jo.”
La mujer se volteó a mirarlo sorprendida, carraspeó un poco y le devolvió el saludo. El ascensor se detuvo y la secretaría Jo salió. Sun Woo la siguió unos cuantos pasos más atrás observando como la mujer colocaba su bolso sobre un escritorio, acomodaba el abrigo que vestía en el respaldo del asiento y esta al ver que él no se movía alzó el rostro.
“¿Te sientes mejor?” Le preguntó está con curiosidad, “no es por ofenderte pero es la primera vez que llegas tan temprano.”
“Me siento mejor. Mucho mejor.” Respondió.
“¿Estás seguro?” Lo miró de manera inquisitiva, Sun Woo asintió sin decir palabra. “Cuando te desmayaste frente al presidente Kang, todos quedamos en shock y nos preguntamos si era otro más de tus tantos berrinches para llamar su atención.”
“Secretaria Jo,” expresó Sun Woo con firmeza, “si tiene dudas le puedo dar el contacto del médico que me atendió.”
“Oh, no, no,” soltó una risita la mujer, “solo fue una suposición al conocerte tan bien.”
Ella le sostuvo la mirada por unos segundos, su rostro expresó condescendencia y sin decir nada más, se alejó de su escritorio con una taza que había sacado de su cartera y caminó hacía el cuarto de descanso.
Al quedarse solo, Sun Woo contó 5 escritorios, descartando el escritorio de la Secretaria Jo, leyó los nombres hasta que encontró el que le pertenecía. Se sentó, dejó bajo el escritorio su maletín y encendiendo el computador, busco archivos o algún programa que le indicará en qué trabajaría esa mañana.
La Secretaria Jo salió del cuarto con una taza de café recién hecha, al ver que Sun Woo estaba concentrado frente a la pantalla de computadora le dijo:
“Tu tarea esta mañana es ordenar la oficina del presidente.”
¿Qué?, pensó desconcertado, ¿limpiar?
“Sun Woo,” le llamó, “repito tu tarea esta mañana es ordenar la oficina del presidente antes que llegue.” Miró su reloj, “el presidente Kang siempre llega a las 9:30.”
“Entendido.” Le respondió, frunció el ceño al darse cuenta que en el programa que usaba la empresa Choi Sun Woo no tenía ninguna tarea designada.
Se levantó para hacer lo que la Secretaria Jo le había exigido, le tomó una hora ordenar el desastre que había en esa oficina, organizó planes y reportes que dejó sobre el escritorio, tiro a la papelera hojas mal impresas, se deshizo de lápices sin tinta, envolturas de comida e incluso tuvo que lavar tazas sucias.
Sun Woo no tenía experiencia trabajando como secretario, sin embargo, estaba seguro que este tipo de tareas no era lo que los demás hacían durante el día. Al terminar, dos secretarios a los que no había visto, despegaron la vista de las pantallas y lo miraron al punto de hacerlo sentir incómodo.
“Buenos días,” los saludo antes de caminar hacia su escritorio, estaba por sentarse cuando la Secretaria Jo le anuncio:
“Necesitamos que imprimas estos reportes para la reunión agendada a las 10.”
Noto como los otros dos secretarios se lanzaron unas miraditas y se rieron, Sun Woo apretó los puños y al terminar de contar hasta 10 en su cabeza para calmarse, extendió la mano recibiendo una memoria USB. Mirando a su alrededor en busca de la impresora, uno de los secretarios noto su confusión y le informó en tono burlesco que en ese piso el único con permiso para ocupar la impresora en la oficina del CEO era el Secretario Kwak o la secretaria Jo, las otras se encontraban en otro piso.
Sun Woo deseó golpear la cara engreída de ese tipejo, pero en lugar de eso apretó los dientes y le agradeció por la información con tono educado, al voltearse y dirigirse al ascensor tuvo la mala suerte de chocar con, ni más ni menos, Kang Jin Wook.
Tras él suponía se encontraba el secretario faltante.
“Choi Sun Woo,” dijo el desconocido rodeando a Kang Jin Wook, “distraído como de costumbre.”
Otro más, pensó Sun Woo disculpándose en voz alta. El secretario junto con Kang Jin Wook siguieron su camino y fue cuando entraba al ascensor cuando escuchó las risas de los otros secretarios. Se contuvo para no gritarle algunas groserías, lo que le sorprendió fue como Kang Jin Wook los amonestó.
Llegó al piso donde estaban las impresoras y fotocopiadoras, le preguntó a uno de los oficinistas donde podía imprimir esos reportes, uno de ellos lo miró confundido señalándole donde encontraría las impresoras pero que primero necesitaba enviar la señal desde su lugar de trabajo.
Sun Woo se sintió como un tonto, era el procedimiento habitual pero la situación con los otros secretarios lo había enojado tanto que habpia actuado sin pensar.
El oficinista al ver su reacción, le ofreció ocupar su computadora para que hiciera lo que necesitaba. Sun Woo le dio las gracias y volvió al piso del director ejecutivo con los reportes en la mano, los dejó sobre el escritorio de la secretaría Jo y le preguntó en tono desafiante:
“¿Algo más en que pueda ayudar?”
La mujer levantó el rostro, mirándolo estupefacto.
“No, cuanta proactividad esta mañana.” Ella intentó enmascarar el tono mordaz como si fuera un cumplido como si él fuera un tonto, Sun Woo no lo era, ya había notado como la aversión hacía el personaje original no solo provenía de ella, si no de todos los secretarios y él no entendia por que.
Sabía muy bien las características del personaje, aceptaba que no era una persona agradable ni fácil de querer, pero eso no les daba el derecho a ninguno de ellos a tratarlo de esa manera, a burlarse, a darle tareas que no tenían nada que ver con el trabajo que hacían.
Ellos disfrutaban menospreciándolo.
Durante el transcurso del día, la secretaria Jo siguió dándole tareas de muy poca importancia. Después de los reportes fue ordenar la sala de reuniones, preparar el café, tirar las tazas desechables, imprimir otros archivos y digitalizar proyectos viejos.
La experiencia había sido tan horrible que a media hora de terminar ese turno de trabajo, Sun Woo había cambiado su plan de cuándo renunciar.
Al principio había decidido trabajar durante un mes antes de desaparecer pensando que los días de trabajo serían monótonos, aburridos y fáciles en comparación a lo que hacía en el mundo real, sin embargo, ante tanto maltrato sabía que no soportaría más que un día o una semana como mucho, por esa razón,en pocos minutos había escrito su carta de renuncia, había guardado una copia en su correo electrónico y buscando los correos guardados se dio cuenta que no tenía ningún correo relacionado al grupo Tae Sung en dónde enviar su carta, por lo que decidió imprimirla.
Cuando guardaba sus pertenencias en su maletín, feliz de que su día había terminado se detuvo al escuchar a los secretarios hablar sobre él.
“Estoy seguro que lo hizo a propósito.”
“Me aseguro de que su enfermedad es real,” dijo la secretaria Jo.
“¿De verdad le crees?” Preguntó otro con tono de sospecha. “no sería la primera vez que miente.”
“Según él y lo que pude leer de la licencia, fue estrés.”
“¿Estreso? ¡Pero si no trabaja!”
“Quizá se va de juerga y por eso no duerme.”
“Tienes razón, hace unas semanas lo vi en un bar y estaba actuando raro.”
Las risas sonaron al unísono por todo el cuarto de descanso.
Sun Woo golpeó su escritorio con la palma de la mano, la risas se detuvieron y los secretarios salieron del cuarto uno tras otro.Estos lo miraron como si nada hubiera pasado, volvieron a sus escritorios y al notar la hora, en silencio comenzaron a ordenar sus escritorios.
Haciendo mucho ruido, Sun Woo tomó la carta de renuncia en una mano y se preguntó:
¿Debería entregarle la solicitud a Kang Jin Wook o a la secretaría Jo?
“¿Necesitas algo?” Le pregunto ella al notar que la observaba, Sun Woo asintió se acercó al escritorio, le enseñó el papel que tenía en la mano y con frialdad anunció:
“Renuncio”
Todos quedaron congelados.
“¿Renuncias?” La secretaria Jo recibió el papel, leyendo en silencio.
“Parece que no escuchó bien, sí renuncio.”
Después de leer la carta, la secretaria no pudo refutar solo pudo decir:
“Le pasaré la carta al Presidente Kang mañana a primera hora, por lo tanto tendrás que venir hasta que él acepte la renuncia.”
“Entiendo.”
Sun Woo se despidió de sus compañeros, camino con el maletín en mano y sin que estos supieran los maldijo de mil maneras diferentes.