Capítulo 1
“Felicidades” dijo el médico con una sonrisa después de leer detenidamente los exámenes de sangre que sostenía, “Choi Sun Woo, está embarazado.”
Aquella noticia hizo que Sun Woo parpadeara sin saber qué decir, ni cómo reaccionar. ¿Había escuchado bien? Se preguntó, ¿embarazado?
“¿Embarazado?” Preguntó en voz alta.
“Sí,” Afirmó el médico, “está de unas seis semanas, podremos confirmar bien el tiempo de embarazo después de una ecografía.”
“Es imposible”, soltó al mismo tiempo que sus manos apretaban las sábanas de la camilla del hospital, “soy hombre”.
“Lo se, por lo que dice su expediente usted es un omega recesivo y si bien por su biología el embarazo no es común aún así es posible.” Explicó el médico con tono seguro.
¿Omega? Pensó Sun Woo mirando la habitación tan desconocida en la cual se había despertado, solo recordaba haber perdido la conciencia en su cubículo mientras editaba por última vez un libro próximo a publicarse en la editorial donde trabajaba y esa mañana en vez de despertarse en la oficina o la enfermería, se había despertado en la habitación de un hospital. Una habitación muy lujosa por cierto, algo fuera de lo que le permitía su sueldo de editor.
¿Quién lo había traído allí?
Obviamente no su jefe, quien amaba ahorrar dinero en lo que podía.
“Según sus exámenes, le falta descanso, está bajo en vitaminas y necesitará píldoras para cuidar del feto,” siguió el médico ignorando el tumulto de emociones que sentía Choi Sun Woo en ese momento, “También está bajo peso, si se sigue atendiendo en este hospital puedo derivarlo a un nutriólogo y un buen obstetra.”
El omega miró al médico con desconcierto, intentando procesar toda la información. Creyendo que quizás aun seguía inconsciente y este era uno de esos sueños que se sienten como si fuera la vida real.
“En unas pocas horas una enfermera le traerá su almuerzo y después de que se acabe el suero podrá volver a casa.”
“¿Volver a casa?”
“Sí. Le daré una semana de descanso antes de que vuelva al trabajo, encontrará la licencia médica en recepción.” Dicho esto el médico salió de la habitación para seguir visitando a otros pacientes.
Sun Woo se quedó en silencio, respirando con lentitud mientras pensaba dónde había escuchado la palabra omega y omega recesivo. Algo le decía que las había escuchado antes, no le tomó más de cinco minutos recordarlo. Había trabajado en un libro con esa dinámica, un mundo en donde existían 3 sexos diferentes.
Alfa, beta y omega.
Un mundo en donde tanto hombres como mujeres si eran omegas podían procrear.
Quizá al ser uno de los penúltimos proyectos en los que había trabajado, su mente inconsciente había creado esta escena, ya que había sido bastante estresante trabajar con ese escritor. Había pasado dos largas semanas durmiendo solo 3 horas, trabajando largas jornadas para lograr publicar el libro en la fecha determinada después de que el autor decidiera cambiar el borrador al 100 por ciento a último minuto.
Para ser sinceros, así había sido su vida laboral desde su entrada al mundo editorial. Después de 5 largos años ya era considerado un veterano en una industria tan pequeña y competitiva, por lo que sus horas de trabajo habían aumentado con el tiempo, al igual que sus clientes, nuevos escritores siempre pedían trabajar con él y como su querido jefe solo pensaba en ganar más dinero, le daba cada vez más trabajo editorial sin considerar su salud física ni mental.
Sun Woo suspiro, pensando que cuando despertara se tomaría unas largas y merecidas vacaciones. Al aun sentir su cuerpo pesado y cansado, decidió tomar una siesta esperando despertarse en su viejo desordenado cubículo o en la enfermería de su lugar laboral, sin embargo, cuando unos ligeros golpes en la puerta lo despertaron de un salto se dio cuenta que se encontraba en el mismo lugar.
“Señor Choi”, dijo una voz melódica al otro lado de la puerta antes de abrirla, “Buenas tardes,” saludó la enfermera con una sonrisa, tras ella otra persona empujaba un carro con una bandeja con comida, “voy a acomodar la cama para que pueda almorzar”
La enferma no espero respuesta, camino con fuertes zancadas hacia la cama para acomodarla. Al tener todo listo, le señaló a su acompañante que se acercara y colocara la bandeja de comida sobre la mesa de alimentación mientras ella revisaba el suero.
“Si quiere ver televisión el control remoto está a su costado derecho al igual que sus pertenencias personales.”
Sun Woo asintió enmascarando el pánico que sentía, la mujer se despidió y salió de la habitación. Sin mirar la comida, él joven se volteó en busca de “sus” objetos personales encontrando una vieja billetera de cuero y un IPhone último modelo. Con una mano temblorosa tomó ambas cosas, primero abrió la billetera y sacó su tarjeta de identificación.
“Este no soy yo” murmuró sobrecogido al ver la fotografía, no era un hombre guapo si no que siempre pensó ser un hombre del montón que lucía bien con el estilo y corte de cabello correcto. El dueño de esa tarjeta de identificación era la definición de facciones etéreas y algo andróginas.
Con cuidado, Sun Woo movió la mesa de alimentación hacia un costado, se destapó y apoyándose con el porta sueros camino hacia el cuarto de baño. Entró y se paró frente al espejo.
Las manos le empezaron a temblar, su primera reacción fue abrir la boca para pegar un grito pero se contuvo. La segunda fue mirarse las manos y darse cuenta que al igual que el rostro, esas manos no le pertenecían. Eran blancas, delicadas y las uñas parecían haber pasado por una cuidadosa manicura.
Trago con fuerzas mientras seguía con su inspección, se tocó el cuerpo confirmando que no estaba en su cuerpo, lo que pudo notar de esa desconocida complexión era la delgadez y suavidad de las extremidades, estaba seguro que era unos centímetros más alto y nunca había visto una piel tan clara.
¿Qué está pasando?
En estado de shock, volvió a la cama y encendió la televisión. El periodista del noticiero hablaba sobre la gran expansión del grupo Tae Sung, mencionaba como Kang Jin Wook con su inteligencia y pragmatismo era la persona ideal para guiar a la conglomeración como director ejecutivo.
Al oír ese nombre, un tal Kang Jin Wook, Sun Woo frunció el ceño y tuvo una sensación de deja vu. Conocía ese nombre, Kang Jin Wook era uno de los personajes principales del libro en el que había trabajado. Aquella novela había sido una de sus favoritas, si sus recuerdos eran correctos, Kang Jin Wook era un alfa de primer nivel, dominante y como tal tenía una personalidad bastante retorcida. Personalidad que lo llevó a conquistar al personaje principal del libro titulado “El dictador alfa aprende a ser gentil”.
¿Cómo se llamaba uno de los antagonistas? Se preguntó, “!HA! ¡Cómo olvidarlo! Se llamaba Choi Sun Woo!”
Trabajar en esa novela donde el autor había ocupado su nombre para uno de los personajes había sido extraño, todos sus esfuerzos por negociar para que cambiara el nombre del personaje habían fallado. El escritor había sido enfático en que así se llamaría el antagonista y que era su manera de mostrar agradecimiento hacia él como editor.
Sun Woo no se había sentido halagado, mas nunca lo admitió. En esa obra Choi Sun Woo era un omega recesivo que se hacía pasar por beta, se había aprovechado del alfa al tener relaciones sexuales cuando este estaba en celo lo que había resultado en un embarazo.
Un momento...
Sun Woo enderezo la espalda.
No puede ser.
“No, No, No” pensó sacudiendo la cabeza de un lado a otro, “estas cosas no pasan en la vida real.” Se tapó el rostro con las manos, “¿he muerto y despertado en un libro? ¿Una realidad paralela? ¿otro mundo? Es imposible. Imposible.”
La puerta se abrió, el mismo médico que le había atendido horas antes lo miraba preocupado.
“¿Está bien Señor Choi?”
Al escucharlo, Sun Woo lo miró queriendo decir no, no estoy bien pero quién le creería si decía que no pertenecía a ese mundo y que no era el Choi Sun Woo real.
“Entiendo que la noticia le haya causado impresión,” dijo el médico suponiendo que la noticia del embarazo le había dejado pasmado, se acercó a él y le colocó una mano en el hombro, “¿sabe quien es el padre de su hijo?”
La pregunta lo hizo contener la respiración sin saber que decir, si bien sabía quien era el padre de esa criatura el problema era que dicho padre no sabía que existía ni tenía recuerdos de haber tenido relaciones sexuales con Choi Sun Woo.
Al notar el silencio, el medico comento:
“Preguntó porque en mis años de experiencia no es la primera vez en que omegas sin importar el género han tenido embarazos como resultado de un asalto sexual. Si este es su caso, aún está a tiempo de abortar el feto.”
“Oh, no. Sé quién es el padre gracias por su preocupación.” Expreso Sun Woo sonrojándose, una cosa era no ser el personaje original de esa realidad otra era hacer que ese buen profesional mal interpretará su situación.
El médico sonrió soltando un suspiro de alivio.
“Aun así, si su plan no es ser padre el aborto es una buena opción. No tiene nada de qué avergonzarse.”
Sun Woo asintió, sin poder evitar devolverle la sonrisa.
“Lo pensaré,” le aseguro deseando que durante ese tiempo su conciencia, alma o lo que fuera haya despertado o vuelto a su cuerpo original. El médico iba a decir algo más cuando fue interrumpido por la entrada de un hombre alto y muy bien vestido.
Su entrada hizo que el ambiente grato creado por un médico preocupado por sus pacientes cambiará a uno cargado por fuertes feromonas y rencor mal escondido.
Los ojos de Sun Woo se dirigieron hacia el desconocido, entrelazándose con un par de ojos castaño oscuro que lo observaba con frialdad. El hombre dio unas zancadas hasta quedar frente a Sun Woo quien contuvo la respiración, de cerca ese individuo no era tan solo un hombre increíblemente guapo, si no poseía un magnetismo sexual que Sun Woo jamás había experimentado en su vida real.
Aquel hombre tenía la presencia de Eros, endiabladamente guapo, fuerte y masculino.
“Choi Sun Woo, deja de fingir.” A los oídos del omega llegó la vibración de su voz barítona que lo hizo sentir cierto cosquilleo en el estómago, “sabemos muy bien lo que estás haciendo.”
La frialdad con la que lo trataba hizo que Sun Woo dejara de mirarlo, el médico por su parte lo miró con el ceño fruncido. Al ver esas reacciones la postura del desconocido se endureció aún más y si fuera posible, la voz sonó aún más fría. Esta vez mezclada con cierto toque de crueldad.
“Estoy cansado de tus berrinches y esa necesidad de llamar la atención, busca tu ropa que te dejare en tu apartamento.”
El hombre se movió hacia un costado de la cama, alargó la mano y cerrando sus dedos en la delgada muñeca del omega, le dio un fuerte tirón sacándolo de la cama. La aguja del suero salió de golpe provocando que Sun Woo soltara un gemido de dolor.
El médico al ver esa escena se interpuso entre ellos.
“Disculpe.” Interrumpió este con tono firme, “el paciente será dado de alta en una hora más, si quiere llevarlo a casa puede esperar en recepción.”
“Doctor, Choi Sun Woo es famoso por llamar la atención, no sería la primera vez en que inventa...”
“Lamento interrumpirlo, el paciente necesita descanso. Si quiere comprobar la veracidad de la situación le puedo mostrar los resultados de los exámenes de sangre, verá que el desmayo fue resultado de cansancio y mala alimentación.”
“¿Sabe quien soy?” Preguntó el individuo con arrogancia, el médico asintió.
“Señor Kang, usted puede ser un hombre muy rico pero en este hospital somos nosotros los que tenemos derecho a despachar a un paciente.”
Al enterarse del nombre Sun Woo no pudo evitar observar con renovado interés a Kang Jin Wook, este tenía la apariencia de personaje principal, de talentoso CEO y suponía que esa potente atracción sexual era el resultado de ser un alfa dominante.
Jin Wook entrecerró los ojos mientras miraba detenidamente al médico, parte de él quería seguir discutiendo que Choi Sun Woo era un excelente mentiroso pero el profesional que tenía enfrente parecía seguro de lo que decía y dudaba que las artimañas de Sun Woo fueran tan buenas como para incluso engañar a la ciencia.
¿Podría ser que el mimado Choi Sun Woo de verdad estuviera enfermo?
“Tengo los exámenes en mi oficina, si espera unos minutos puedo ir por ellos y mostrarlos.”
“Envíalos a mi secretario personal,” Dijo con tono despectivo mientras una de sus manos se fue a uno de sus bolsillos y sacó una tarjeta de presentación. Sin más, giró sobre sus talones y salió de la habitación dando un fuerte portazo.
“Que mal educado.” Masculló Sun Woo sin poder evitarlo, el médico lo miró de reojo soltando una carcajada. Le dio unas últimas instrucciones, aconsejando que comiera bien al ver la bandeja de comida intacta y salió.
Sun Woo acercó la mesa de alimentación, miró la comida con muy poco apetito pero se obligó a comer. No culpaba a Kang Jin Wook por su fría actitud hacia el “Secretario Choi”, en la novela original este personaje solo lograba molestarlo con sus actos desesperados para atrapar su atención y dramáticas reacciones, lo perseguía como un acosador e intentaba crear situaciones en las que Kang Jin Wook se viera comprometido. En una palabra el antagonista era el estereotipo de enamorado obsesivo, todo el mundo en esa obra odiaba al Secretario Choi hasta que tuvo su triste final.
Era su típica mala suerte haber “despertado” en el cuerpo de un personaje que nadie quería.
‘Ding Ding Ding’ vibró su móvil de forma constante, sin saber como lo desbloqueara lo cogió y al ver que pedía la huella digital, puso el pulgar en la pantalla. Sun Woo no sabía qué esperar pero solo vio un sin fin de mensajes de una sola persona, no tenía ninguna llamada perdida ni preguntas de como estaba.
Que triste, pensó antes de leer los mensajes de un tal Yeol Taeng.
“Te lo advierto, si sigues persiguiendo al Director Kang solo te causará más problemas. Ya llevas 3 años como parte de su grupo secretarial y ni te da bola.”
El mensaje tenía sentido con lo que sabía del antagonista, quizá esa persona era amigo del Choi Sun Woo original, aun así no sabía cómo responder por eso decidió leer las conversaciones pasadas. Cuando terminó, Sun Woo quedó con una sensación desconocida, había momentos en que se trataban como amigos pero otros donde el emisor era cruel y este mostraba mucho más interés en lo que el Secretario Choi hacía para conquistar a Kang Jin Wook que en su bienestar físico y emocional.
En vez de responder bloqueo el móvil estaba por guardarlo cuando entró una mujer algo regordeta, de rostro ovalado y expresión fastidiada. Era obvio que no quería estar allí, ya que no ocultaba el desprecio que sentía hacia él.
“Te han dado de alta, vístete. El señor Kang ha enviado un coche para llevarte a tu apartamento.”
La actitud de la mujer hizo que Sun Woo reaccionara con enfado, entendía la situación en que se encontraba y esperaba volver pronto a su mundo. Por otro lado, mientras siguiera allí no permitiría que nadie le faltara el respeto o lo tratara como un felpudo.
“¿Y quién es usted?” Preguntó al tomar sus pantalones de vestir, una corbata un cárdigan, todo en un tono azul mar y una camisa blanca.
La mujer alzó una delgada ceja de manera burlona.
“¿Fingiendo haber perdido la memoría?”
Sunwoo alzó el mentón, desafiandola.
La mujer puso los ojos en blanco, se cruzó de brazos y movió todo el peso de su cuerpo hacia la pierna izquierda.
“Esta bien te seguiré el juego, soy la secretaria Jo. Segunda en el grupo de secretarios del Señor Kang.”
“Gracias por la información,” expresó Sun Woo con falsa humildad lo que pareció molestar aún más a la secretaria.
“Esperaré en recepción.” Declaro, saliendo de la habitación.
Con rapidez Sunwoo se vistió. Mientras caminaba por el lujoso pasillo de esa ala de hospital, se prometió vivir una vida ejemplar para evitar terminar como el antagonista de esa historia. No quería morir antes de regresar a su mundo, también se dijo que cualquier decisión que tomará sobre su inesperado embarazo, tendría que hacerlo lejos de Kang Jin Wook.