Uno
Antes de Leer.
•No es Canon
•Uta: 8
•Shanks: 39
•Buggy: 37
•••
—¿Me daras un beso?
—Ni sueñes.
—Lo obtendré. Buggy. —se echó a reír cuando el caracol se apagó.
(...)
Uno de sus subordinados vigilaba los alrededores de la zona para no tener algún problema con los marinos. Todo estaba tranquilo o eso era lo que el hombre creía hasta que vio un barco lejos de la zona.
Acercándose un poco más con sus binoculares supo de quien se trataba con solo ver la bandera y el barco rojo qué se acercaba hacia ellos.
Corrió sin dudarlo. Debía de avisar lo más antes posible a su capitán. Murmuraba para si solo el nombre de aquel sujeto con miedo.
Llegando a donde se encontraba empezó a darle la noticia.
—¡El- el Pelirrojo está aquí! —gritó. Sus piernas temblaba con solo saber que se estaba acercando a la Isla.
Escuchando aquel apodo, la mano que tenía el labial se fue a un lado, embarrando su mejilla con eso.
—¿¡Que?! —miró al subordinado por el espejo—. Llamen a Alvida y a los demás, ¡Ahora!
Con más miedo salió aquel hombre de la carpa; empezando a llamar a los demás comandantes de la tripulación.
Buggy limpiándose la mejilla con frustración por lo que estaba a punto de pasar decidió en guardar sus cuchillos en su traje para atacar cuando tuviera una oportunidad.
Pasaron los minutos y el sonido de la campana se hizo presente. La tripulación de Buggy veía cómo el barco del Pelirrojo se detenía en frente de ellos.
—Donde esta su Capitán.
Ninguno de ellos podían hablar por el miedo que tenían en ese momento que lo único que pudieron hacer fue señalar la carpa en donde se encontraba este.
Se bajó del Barco para empezar a caminar a pasos lentos hacia aquella carpa. Tenía que hablar algunos asuntos pendientes con él.
Al entrar vio que todo estaba a oscuras. Sin importarle se adentro más pero se detuvo al sentir la punta fría de la daga en su cuello.
—Quieto. —sujetando con fuerza el cuello de éste mientras sostenía la daga.
Las luces se encendieron mostrando los alrededores de la carpa donde se encontraba maquillaje y trajes en el suelo.
—Me sorprende que sigas recibiendome de esa manera. —rió—. Yo también te extrañé.
—No digas estupideces.
—¿No? —hizo un movimiento rápido colocando a Buffy en el sofá o lo que sea que fuera.
Tratando de quitárselo de encima no podía; solo tenía un brazo pero seguía siendo fuerte. Uso su fruta para separar su mano con la daga y apuntalar ahora a su corazón.
—Sabes que no eres capaz de hacerlo.
Ambos se miraban fijamente mientras que uno lo tenía acorralado y el otro seguía apuntadolo con aquella daga.
—¿Crees que no te haré daño? —una sonrisa burlona se hizo presente—. Soy capaz. Shanks.
La risa del Pelirrojo ahora se hizo presente haciendo que Buggy fruciera el ceño y no encontrara algo gracioso de la situación en la que se encontraban ambos. Soltandolo se alejó un poco de él para tomar asiento.
—A que vienes.
—Nada en especifico...
Echó la cabeza a un lado para que la daga no perforara su cabeza.
—La verdad. —cruzo sus pies tomando una copa de vino en su mano.
Sabía que era mentira. Él nunca vendría por nada y mucho menos de repente sin avisar. Algo quería y eso le preocupaba.
La última que se vieron fue en la Guerra de Marinfort donde ayudaron a sobrero de Paja y a Porgats a salir de la base. Fue todo un desafío pero a la final lo lograron.
—Una cita. —dijo mientra se comía una uvas.
Buggy lo miró desconcertado, esto debía ser una broma y una muy mala para ser verdad.
—¿Contigo? —rió sarcásticamente—. No me hagas reír...
—No es broma —se levantó para tomarlo de la mano—. iras conmigo y no acepto un “no” cómo respuesta.
Sonrió y Buggy supo que este sería su fin si no aceptaba. Busco con la mirada algo que pudiera hacer una estrategia y irse de ahí sin ningún problema pero no había absolutamente nada.
Soltó bruscamente su mano. Para atarse el cabello y bufar por no encontrar nada.
—Te espero en el barco. —y se fue dejándolo solo en la carpa.
—¡Maldita sea Shanks! —gritó por lo alto y Shanks rió.
Alvida entró con preocupación al ver al Pelirrojo salir de la carpa; preguntándole si había ocurrido algo entre los dos.
Su única respuesta fue; “no hablaré del tema” para después empezar a maquillarse.
(...)
—Quiero que sepas que solo lo hago para no tener ningún inconveniente contigo. —mencionó—. No lo hago por gusto.
—No te enojes. Solo es un paseo.
Buggy bufó ante lo dicho. Esperaba que solo fuera eso y no otra cosa; nunca sabia que idea podía tener ese cabeza de chorlito. Así que debía de tener varios planes para por si algo ocurría.
—¿A dónde iremos?
—Pronto lo sabrás. —mencionó mientra tomaba un poco de sake—. serás mi pareja en ella.
—¿Tu, que? —se colocó enfrente de él acorralandolo.
Esto no lo veía venir. Pensaba que la cita era algo cómo hablar de planes futuros y no ser la pareja de su enemigo en un festival ahora que era un Shichibukai.
Pero cómo el Pelirrojo no daba señales de que era una broma cómo Buggy pensaba; decidió en calmarse y alejarse de él.
Maldiciendolo en voz baja se acercó a la orilla para ver el mar y cómo el sol empezaba a marcharse, dándole la bienvenida a la noche. Ahora la luna estaba presente, algo que lo relajó por completo.
Se preguntaba por que no había tanto ruido en la cubierta pero no quería hablar con el Pelirrojo hasta que llegara a esa isla desconocida.
—¿Desde cuando conoces a Shanks?
La voz de una niña lo sacó de sus pensamientos. Miró abajo y se encontró con la pequeña.
—¿Por qué tienes la cara de un payaso?
—Porqué soy un payaso, niña. ¿Quién eres? ¿Acaso ese enfermo te rapto y ahora te tiene de esclava?
La niña solo se echó a reír por las preguntas dejando desconcertado a Buggy.
—Soy Uta; la hija de Shanks.
“¿Hija?” pensó él al mirarla detalladamente. Su cabello era rojo con un mechón blanco, su ojo color morado y el otro tapado por el mechón. Tenía un parecido con Shanks que lo único que se le vino a la cabeza era que éste había estado con alguien más.
—¿Y tu? —preguntó la niña curiosa—. nunca te he visto, ¿eres amigo de Shanks?
—Soy Buggy. Y no-
—Es el mi pareja. —ambos voltearon a ver a Shanks que llevaba en mano un tazón de comida—. Te traje esto.
—¿Tu pareja? —Uta volvió a mirar a Buggy con una sonrisa.
Ahora Buggy se sentía acorralado con la mirada, ¿tierna? de Uta, aunque no sabía sí eso era pero tampoco entendía por que sonreía.
Ella tenía una madre; o eso creía. Miró a Shanks fijamente ante lo dicho. Tomó el tazón sin decir nada pero seguía confundido por la niña.
“Si era su hija, ¿que había pasado con su madre?” se preguntaba. Aunque fuera un pirata su cortez seguía en él y no iba a preguntar; además no quería estar en una situación incomoda.
—Uta. Ben necesita ayuda, por que no mejor vas y lo ayudas cariño...
La pequeña asintió sin quitarle la mirada a Buggy y después se fue corriendo.
Ahora estaban los dos solos y el sonido de las olas chocando era lo único que se escuchaba en ese momento. Buggy veía el tazón en silencio mientra buscaba una explicación del porqué él había estado con otra persona después de lo que le había dicho cuando apenas eran unos niños.
—Ella apareció en un cofre... —Buggy alzó su cabeza para verlo a los ojos—. Tenía varios meses de nacida cuando la encontramos en un cofre que robamos.
Shanks se sentó en el suelo para luego mirar el cielo y contemplar las estrellas. Sabía que debía de contarle sobre Uta, ya que en su rostro notaba lo desconcertado y incomodo.
—Entonces no es tu hija... ya veo. —se sentó a lado suyo dejando el tazón a un lado—. Se parece tanto a tí.
—¿Por su cabello? —preguntó dejando de ver el cielo y ahora centrando su mirada él.
—No. Por su forma de reír y su curiosidad. —empezó a jugar con sus dedos, sabía que lo que iba a decir era algo incómodo pero debía mencionarlo—. Creía que habías estado con alguien más...
Shanks dió un suspiro pesado—. No, nunca lo he estado.
Buggy solo asintió en silencio; ahora se sentía ¿aliviado? creía que esa era la palabra o algo por el estilo. Solo lo tranquilizaba saber que no había otra persona.
Después de esa charla ninguno de los dos hablaron, el ambiente incómodo desaparicio y solo miraron a un punto fijo hasta que pasaron unas cuantas horas y a Buggy le empezó a dar sueño.
Se levantó del suelo para irse a la habitación que éste le había dado, mirándolo por última vez dio un suspiro pesado dándole las buenas noches.
—Hasta mañana Buggy.
Dejando a Shanks solo en la cubierta entro a su habitación cerrando de la puerta con seguro.
—Mañana será un día largo.
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