Conecta tu trabajo con tus sueños.
Independientemente de cuál sea tu empleo o el área en que te desempeñes, si reflexionamos, todas las personas exitosas han pasado primero por trabajos que no deseaban y situaciones no tan favorables, pero tuvieron que atravesarlas para llegar a donde están.
Ahora, detallaremos algunas de estas historias para que sean fuente de inspiración y no sientas que lo que haces ahora te está deteniendo, sino que es un paso necesario para aprender o porque aún no estás listo para alcanzar lo que quieres.
El primero es Sylvester Stallone. Antes de crear Rocky, fue portero de zoológico, vendía guiones y dormía en estaciones de autobús. Nadie creía en su guion hasta que él insistió en actuar como protagonista.
El segundo es Steve Carell. Trabajó como cartero antes de tener éxito como actor. Su carrera despegó después de los 40 con The Office.
Chris Pratt vivía en una furgoneta y fue mesero en Hawái antes de ser descubierto para actuar. Y así podría enumerarte muchos más. Si analizamos sus historias, todas tienen algo en común: tuvieron objetivos claros y fueron constantes. Muchos de nosotros pensamos que donde estamos ahora es todo lo que tenemos, aceptamos la realidad y perdemos la motivación. Tal vez sintamos que eso es todo para nosotros, nos volvemos conformistas y vivimos dentro de una rutina que mantenemos toda la vida.
No digo que las personas que lo han hecho estén mal, pero si tú eres de los que buscan algo más para ti y tu familia, y no quieres vivir solo trabajando por los sueños de los demás dejando los tuyos de lado, debes saber que lo que haces ahora no está tan lejos de lo que quieres. Solo debes alinearlo y notarás que todo se conecta.
No veas lo que haces como una pérdida de tiempo; busca siempre lo positivo y demuestra que, antes de tenerlo todo, fuiste una persona que hizo su trabajo de manera profesional. Cada día, levántate con ánimo, agradeciendo por las bendiciones que recibirás gracias al esfuerzo que realizas.
Si en tu trabajo no reconocen tu esfuerzo, es claro que no estás en el lugar correcto, pero todos pasamos por situaciones incómodas y de desprecio. Lo que viene después es algo que no te imaginas. Son ese tipo de trabajos los que te ayudan a ser más fuerte mentalmente.
No esperes que todos te miren como el diamante que eres. Todos saben lo que vales, pero no esperes que te lo digan; son pocos los que reconocen las virtudes de otros. No desmayes; cada caída es para que sepas que aún falta mejorar.
Nunca dejes tus sueños de lado, por más descabellados que parezcan. Aunque te tilden de loco o loca, no permitas que nadie se apodere de tus ilusiones. Trabaja y aprovecha cada oportunidad que la vida te da. Sentirás que cada paso te acerca más a tus sueños.
Todos los días, sé mejor que ayer, con disciplina y constancia. No veas tu trabajo como un impedimento para cumplir tus sueños. Trabaja en silencio y que tu ánimo no desmaye. Demuéstrales que lo que haces no define lo que eres. Eres esa estrella que siempre brillará, y lo demuestras en todo lo que haces.
Tips para no perder el enfoque de tus sueños.
Busca tiempo para avanzar en tus sueños. El tiempo que le dedicas a tu trabajo es primordial, pero también necesitas momentos para tus metas. Tómate unos minutos o sacrifica parte de tu descanso; es un esfuerzo que vale la pena y te hará sentir que no estás dando todo por perdido. Sin embargo, asegúrate de que esos minutos sean de alto rendimiento.
Utiliza recursos de tu trabajo para invertir en tus sueños. Todos trabajamos por algo, y ese algo suele ser para cubrir gastos del hogar, pero destinar algunos recursos hacia tus metas es esencial. Deja de pensar en gastar en vicios o en cosas que, a la larga, no te servirán. Enfócate en invertir en algo que, al final, te dará más de lo que tienes ahora.
Relaciónate con personas. En tu trabajo, conoce a otros y utiliza esas conexiones como una red de contactos que pueden ayudarte a alcanzar tus sueños. Mantén buenas relaciones, ya que nunca sabes quién podría abrirte una puerta importante.
Habla de tus proyectos. Comparte tus ideas con personas que sientas que pueden aportar valor. Es posible que encuentres respuestas positivas, pero sé selectivo. No todos te animarán a seguir tus sueños, así que ten cuidado con quién compartes tus planes.
No te desesperes. Todo es un proceso; lo importante es que no pierdas el enfoque. Estás trabajando en ti, y eso es lo que cuenta. No estás dejando todo al azar, y si eres constante, todo se dará en su momento.
Y este paso es el más importante: confía en Dios. Muéstrale tus planes con detalle. Hay cosas que, humanamente, no podemos controlar, por lo que debemos depender de un poder superior que nos ayudará a mantener la claridad y seguir adelante sin desmayar.
Un tip adicional que, personalmente, me ha ayudado mucho, es actuar sin pensar que no tengo los recursos necesarios. Hazlo simplemente porque lo quieres lograr. No esperes el momento perfecto; haz que suceda y mejora con la prueba y el error. Al final, de nada sirve si todo se queda en tu mente y no lo materializas. Pierde el miedo y actúa. Te criticarán, lo hagas o no, así que ¡hazlo!
Recuerda, cada paso que das te acerca más a tus sueños. Mantén la disciplina, la constancia y la fe. Tú puedes lograrlo.
Que Dios te bendiga, y recuerda: pronto estarás cumpliendo todas tus metas.