EL BOSQUE - UNA HISTORIA MISTERIOSA

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Summary

El detective Erick Acosta, uno de los agentes más brillantes de la Secretaría de Seguridad de México, recibe una carta anónima que lo lleva al corazón de un bosque maldito. El mensaje es claro: "Aquí yace la verdad sobre los crímenes que nadie ha podido resolver". A pesar de su escepticismo, Erick no puede ignorar las pistas: desapareciones inexplicables, cadáveres mutilados y leyendas de un asesino que camina entre los árboles como una sombra. Al adentrarse en la espesura, descubre que el bosque guarda más que secretos: hay un patrón. Cada luna llena, alguien más desaparece, y los pocos testigos hablan de "el Hombre sin Rostro", una figura que arrastra a sus víctimas hacia lo más profundo del follaje. Pero cuando Erick encuentra un diario manchado de sangre con su propio nombre escrito en una página, comprende que el cazador se ha convertido en la presa. Con el tiempo en su contra y una fuerza desconocida siguiendo sus pasos, Erick deberá enfrentar no solo a un asesino, sino a una verdad que podría destruir su cordura. Porque en este bosque, los árboles tienen memoria... y la tierra nunca olvida. AUTOR: Erick Acosta - EAADMx PUBLICACIÓN: 2025-ABRIL

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

PROLÓGO: "El Llamado del Bosque"

La Carta Maldita.

La lluvia no cesaba. Llevaba tres días cayendo sobre la Ciudad de México, como si el cielo llorara por algo que los mortales aún no podíamos comprender. Erick Acosta observaba el aguacero desde su oficina en la Secretaría de Seguridad, los dedos tamborileando sobre el escritorio cubierto de fotografías de crímenes sin resolver.

El caso de "Las Desapariciones de la Luna Llena" seguía atormentándolo. Cinco años. Cinco largos años desde que el primer cuerpo apareció mutilado en los límites del bosque de San Jerónimo, un lugar que los lugareños evitaban incluso de día. Los informes oficiales hablaban de ataques de animales, de rituales satánicos, de narcotraficantes... pero Erick sabía que era mentira.

Nada de eso explicaba por qué los cadáveres siempre carecían de rostro.

Un golpe en la puerta lo sacó de sus pensamientos.

-Jefe, esto llegó para usted -dijo Martín, su joven asistente, dejando sobre la mesa un sobre manchado de barro.

-¿Quién lo trajo? -preguntó Erick, examinando el sobre. No tenía remitente, solo su nombre escrito con una letra temblorosa.

-Un niño. Dijo que un señor de negro se lo dio... pero cuando salí a buscarlo, ya no había nadie.

Erick sintió un escalofrío. Rompió el sello de cera negra y extrajo una hoja de papel arrugado. El mensaje decía:

"Detective Acosta,

Si buscas la verdad sobre los que desaparecieron, ven al bosque de San Jerónimo. Aquí yacen las respuestas que ni tú ni tu departamento han sabido encontrar. Pero ten cuidado... él te está esperando.

- Un amigo."

El papel olía a tierra húmeda y a algo más... a sangre seca.

El Regreso de Valeria.

Erick guardó la carta en su abrigo y se dirigió hacia su auto, pero antes de salir, su teléfono vibró. Valeria Montes. 

Valeria. 

Dos años sin hablar. Dos años desde que lo traicionó, desde que se unió al Comandante Rojas, el hombre que había enterrado el caso del bosque. ¿Por qué llamaba ahora? 

—¿Erick? —su voz era un susurro, como si tuviera miedo de ser escuchada—. Necesito verte. 

—¿Para qué, Valeria? —respondió él, conteniendo el rencor—. ¿Rojas te envió a espiarme otra vez? 

Hubo un silencio pesado antes de que ella respondiera: 

—No es Rojas. Es el bosque. Alguien más está investigando, y no quieren que tú lo hagas. 

—¿Quién? 

—No puedo decírtelo por teléfono —su tono era urgente—. Ven al café de la esquina. Solo. 

Erick dudó. Valeria lo había lastimado antes, pero algo en su voz le decía que esta vez era distinto. 

—Estaré ahí en diez minutos. 


Secretos en la Niebla 

El café estaba casi vacío cuando Erick llegó. Valeria lo esperaba en una mesa del fondo, sus ojos oscuros llenos de una preocupación genuina. Llevaba el cabello más corto que antes, y una cicatriz que no recordaba le cruzaba la mejilla izquierda. 

—¿Qué te pasó? —preguntó él, señalando la herida. 

—El bosque —respondió ella, evitando su mirada—. Erick, esto va más allá de lo que crees. El Hombre sin Rostro no es un mito. 

—¿Y tú cómo lo sabes? 

Ella respiró hondo antes de responder: 

—Porque lo vi. 

Y entonces, con voz temblorosa, Valeria le contó todo. 


La Confesión de Valeria 

—Hace seis meses, Rojas me ordenó investigar una nueva desaparición en San Jerónimo —comenzó—. Pensé que sería otro caso de narcos, pero… las huellas no eran humanas, Erick. Eran demasiado grandes, como de algo que caminaba en cuatro patas pero se erguía como una persona. 

—¿Y? 

—Encontramos un diario. Perteneció a Lucía Fernández, la primera víctima. Hablaba de un hombre que la seguía, que siempre estaba ahí, pero… no tenía cara. Solo un vacío donde debería estar su rostro. 

Erick sintió un escalofrío. 

—¿Por qué no me lo dijiste antes? 

—Porque Rojas lo quemó —susurró Valeria—. Dijo que si hablaba, me mataría. Pero ahora… ahora él también está involucrado. 

—¿Cómo? 

—Porque alguien más está enviando cartas. Y si tú recibiste una… significa que ya te eligieron. 


La Sombra en el Bosque 

Esa noche, Erick condujo hasta el bosque de San Jerónimo. La niebla era tan espesa que apenas podía ver más allá del capó de su auto. Al estacionar, notó algo extraño: el silencio. 

No había grillos. No había pájaros. 

Como si el bosque estuviera conteniendo la respiración. 

Con una linterna en una mano y su arma en la otra, avanzó entre los árboles. Fue entonces cuando lo vio: un diario abandonado en el suelo, manchado de sangre. 

Al abrirlo, una página lo dejó sin aliento: 

"Erick Acosta… tú eres el siguiente. " 

Un crujido detrás de él lo hizo girar. Entre la niebla, una figura alta y delgada emergió. No tenía rostro. 

Y entonces, el bosque gritó. 


La Verdad de Valeria 

—¡Erick, corre! 

La voz de Valeria lo sobresaltó. Ella estaba allí, empuñando una pistola, pero no apuntaba a él. Apunaba a la cosa sin rostro. 

—¡¿Qué demonios es eso?! —gritó Erick. 

—¡No lo sé, pero no podemos matarlo! —respondió ella, disparando. La criatura retrocedió, pero no cayó—. ¡Tenemos que irnos! 

Corrieron hacia el auto, pero algo los detuvo. El diario. 

Ahora, en una página que antes no estaba, había un nuevo mensaje: 

"Valeria ya está marcada. Pero tú, Erick… tú aún tienes tiempo. " 


La Promesa en la Oscuridad 

De regreso en la ciudad, Erick y Valeria se refugiaron en un motel barato. Ella temblaba, mirando fijamente la cicatriz en su mejilla. 

—No fue un animal —murmuró—. Me habló. Dijo mi nombre. 

Erick la abrazó, sintiendo cómo su cuerpo se estremecía. 

—No te dejaré sola —prometió—. Vamos a acabar con esto. 

Pero en el espejo del baño, justo antes de que las luces parpadearan, Erick juró ver una figura sin rostro reflejada detrás de él. 



Continuará...