Confusion
Namjoon llegó a casa donde su esposo Seokjin lo esperaba, era una pareja gay felizmente casada por más de cinco años. Pero últimamente los días habían cambiado drásticamente, todo era confuso, parecía que había sido hipnotizado.
Rápidamente caminó a su habitación pero no había rastro de su esposo, era un alivio, posiblemente estaba en la sala viendo alguna película como frecuentaba hacer.
Se recostó sobre la cama, mirando hacia el techo de la habitación aún perdido en sus pensamientos, su trabajo habia sido pesado y normal como todos los días, pero desde algunos meses atrás su asistente lo había estado seduciendo, todo era muy inocente al principio, pensó que solo jugaba con el, pero no fue así.
Todo su buen ánimo se había esfumado, se sentía fatal por permitir ese tipo de cosas estando casado, no era ese tipo de hombres, no era posible que callera en los encantos de aquel bonito chico.
Habían pasado alrededor de tres días cuando no pudo soportarlo más, aquellos coqueteos pasaron a caricias subidas de tono por parte de ambos. Pero se detuvo al instante al notar algo inusual para el, el cuerpo de su asistente era diferente, cuando trato de tocar su erección noto que no había una, su mano había tocado algo plano y sumamente suave, había un coño en su lugar.
¿Era tan siquiera posible? De tan solo recordar la suavidad de aquella zona, una dolorosa erección se formó por debajo de sus pantalones. Sin darse cuenta su esposo había entrado a la habitación, mirándolo con cariño.
—¿Estás bien amor?— Seokjin se acercó hacia su esposo, recostandose a su lado en cuanto noto la erección de Namjoon, había pasado días en que ambos no tenían sexo, aquello le emocionó demaciado.
—Si estoy bien, solo estoy cansado, la empresa me tiene estresado, eso es todo. Te vez lindo con ese color de cabello— Sonrió forzosamente, acariciando la mejilla del ahora rubio.
—Gracias amor, me alegro que te guste— Desabrochó la camisa de Namjoon con sumo cuidado, dejando su pecho al descubierto, su mano paso por los pectorales y luego por el vientre trabajado de su esposo.
Si bien no estaba de humor para follar, quería hacerlo, su esposo era mejor que aquel muchacho. A el le gustaba el cuerpo varonil de Seokjin, su pene, todo, a el le gustaba eso, no era posible que un coño le excitara.
Se apresuró a quitar la ropa del rubio para poder prepararlo y penetrarlo como le gustaba, cuando entro en su entrada, las imágenes de su asistente llenaron su cabeza mientras embestia al chico bajo su cuerpo.
Acaricio los cabellos rubios de Seokjin, pensando en que se vería mejor con el color rosa. Justo como su asistente, no, no le quedaría de la misma manera. Eso era evidente, en qué estaba pensando.
—Ah cariño, e-estoy cerca— Aviso Jin, bombeando su mano sobre su propia erección.
El moreno movió su cadera con fuerza, su polla se endurecio aún más al imaginarse que era el chico peli-rosa al que embestia. Amaba follar con su esposo, pero su mente había sido embelesada por Jimin, queriendo saber cómo sería hacerlo con el. Ya no podía negarlo más.
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Durante la intimidad con su pareja, fue imposible no pensar en Jimin, estaba loco por pensar en el cuando estaba con Seokjin. Maldijo internamente por actuar de esa estúpida manera.
Los días transcurrieron con total normalidad, sin embargo, el peli-negro era cada vez más propenso a los coqueteos por parte de su asistente. La manera en que lo miraba era cada vez mas notoria, trató de no tomarle importancia, pero cuando llegó a su oficina, sus ojos se centraron en la silueta del chico.
El elegante traje se ajustaba tan bien a sus curvas, era un chico pero sus caderas y piernas eran anchas. Justo como las de una mujer, mucho más sensuales que las de su propio esposo.
—Jefe aquí está el informe de la junta que me pidió para esta tarde. Ademas... Queria decirle que se mira muy bien el día de hoy— Park mordió su labio, tomando uno de sus mechones rosados entre sus dedos. Aquella conducta le parecía tan linda y caliente.
Namjoon tosió con nerviosismo, aún teniendo su expresión de seriedad, queriendo disimular ante su asistente que lo miraba con demaciada atención. Su cuerpo estaba ancioso por aquel muchacho, que más daba su matrimonio. Seokjin era lindo, pero ya no era lo mismo en cuanto a la relación que mantenían, ahora todo era aburrido y muy repetitivo.
Jimin aprovecho la distracción del hombre para caminar hacia el escritorio y sentarse sobre el, cruzando las piernas mientras lo miraba con cautela. Estaba mas que dispuesto a seducirlo como fuera posible.
—Verlo de esa manera hace que mi cuerpo se caliente y mi coñito se moja solo de pensar en usted. Se que se muere por verlo y usarlo, no soy ciego para mo darme cuenta— Hablo con total sinceridad, observando como las mejillas de Namjoon se tornan de un rojo carmesí.
—¿Eh? Bueno, tienes toda la razón Jimin. Pero estoy casado, está mal— Mintio Namjoon con lo último, era claro que solo quería probar al chico, aún así la curiosidad seguía presente.
Jimin sonrió en grande, la manera en que su jefe lo miraba decía otra cosa. Rápidamente bajo su pantalón para quedar en ropa interior, Namjoon quedó fascinado por lo que estaba presenciando.
Justo como lo había previsto, en la parte baja del peli-rosa había un coño que se transparentaba por la tela tan delgada. Las piernas del muchacho se colocaron sobre la superficie del escritorio, dejandolas abiertas para el.
—Es un coño, t-tan bonito— Murmuró el peli-negro, pero fue escuchado por Jimin quien comenzó a quitar la parte de arriba de su ropa.
Alzó la mirada hacía el pecho del oji-verde, dándose cuenta que tenía puesto un pequeño corpiño de la misma tela que la braga. La diminuta lencería le quedaba tan bien, jamás hacia visto un cuerpo igual al suyo.
—La use pensando en que le gustaría, es la primera vez que uso ropa erótica— Jimin bajo la mirada con nerviosismo.
El hombre quedó mudo por algunos segundos, levantándose de su silla y acercarse aún más al chico. Con duda acaricio el cuello de Jimin con la llema de los dedos, sintiendo la suavidad de la piel que tenía frente a él.
—No puedo soportarlo más, déjame tenerte, y claro que me gusta como se te ve la lencería. Con solo ver mi polla es mas que suficiente, precioso— Tomo su mentón para besarlo con rudeza.
Durante el beso Jimin froto su mano por encima de la erección de Namjoon, dándose cuenta de que la polla de su jefe era grande, su coño chorreó al imaginar semejante pedazo de carne entrar en su interior.
Al separarse, el hombre retiro el corpiño que cubría los pezones rosados del chico, con la punta de su lengua lamió la areola de su pezón izquierdo. Para luego meterlo a su boca y succionarlo con ganas, Jimin solo gemía por lo bien que se sentía, era la primera vez que alguien le hacía esos actos tan íntimos.
Namjoon dejo su pezón con un chasquido, dejando la zona roja y dura, dejo por último una rápida lamida para bajar por su vientre dejando un largo camino de saliva.
Cuando llegó a la pelvis de Jimin inmediatamente bajo la braga con la boca, mostrando su coño húmedo, era gordo y de un tono rosa obscuro, tan hermoso, sin ningún rastro de vello.
Su boca babeó con anticipación queriendo probar su sabor, olió por curiosidad la parte baja del chico.
—Mmh ¿Porque no lame mi c-coñito? Le aseguro que no se arrepentirá— Propuso Jimin, abriendo sus pliegues hinchados con los dedos, su agujero se contrajo soltando más de sus jugos.
El mayor asintió para luego enterrar su lengua por todo su coño, eran lamidas largas y muy placenteras, la boca de Jimin se abrió para gemir con entusiasmo, Namjoon penetró su entrada entrando lo más podía en ese estrecho interior, las piernas del peli-rosa temblaron al sentir aquella sensación.
—¡A-ah! S-se siente tan rico— Mordió su labio inferior, peinando los cabellos de su jefe que se encontraban en su frente, la vista era tan excitante, tenerlo de esa manera era un privilegio.
Namjoon se alejo para mirarlo con los labios brillosos por sus fluidos, su pulgar burló el clítoris de Jimin, acción que hizo que los ojitos verdes del chico se nublaran y se colocarán en blanco.
—Vaya puta tenía como asistente, ahora sigamos, no te dejare en paz hasta que te corras en mi boca y dejes follarte— Dijo para succionar su clítoris con la boca, sus succiones eran escandalosas al igual que los gemidos de Jimin.
Sus labios vaginales fueron separados nuevamente, permitiéndole mejor acceso a su clítoris encapuchado. Molio aquella bolita de nervios una y otra vez, el sabor dulce de sus jugos era tan adictivo, un sabor que jamás había probado en su larga vida.
En ningún momento pensó en su esposo, estaba tan centrado en comerle el coño a Jimin que su matrimonio le valió un carajo. Sintió como el cuerpo del muchacho se tensaba y su coño se contraia con demaciada insistencia, estaba cerca de correrse.
—¡M-me corro! Oh, dios, si— Tiro de los cabellos de Namjoon, corriendose sobre la boca hambrienta del mayor.
El hombre cerro los ojos totalmente satisfecho, la corrida de Jimin era tan deliciosa, miro desde abajo la expresión de su asistente pero en su lugar vio como su cuerpo temblaba y se desplomaba sobre el escritorio.
Dio varias lamidas sobre el coño estimulado del chico, tratando de recoger los restos de su corrida, sin embargo, se alejo para bajar su pantalón.
Su polla dolía como el demonio, por poco creía que explotaría si no se hacía cargo de su molesta erección. Jimin lo miro al regular sus sentidos, un nuevo sonrojo invadió sus mejillas.
Quería que esa polla grande y gorda desvirgara su vagina, sentía como sus jugos salían de su entrada. Estaba tan excitado por lo que adentro dos de sus dedos, follando su coño con sus pequeños falanges.
—¡Mmh! N-no puedo soportarlo más, mi coño quiere tomar tu polla. Porfavor, follame duro— Suplico, aumentando el ritmo de sus dedos.
Kim bombeo su polla con la mano, lubricandola con su propio presemen.
—Oh maldita perra, si eso quieres, ponte en cuatro ahora mismo— Dijo sin más, rápidamente el peli-rosa asintió y se volteó, su trasero quedó frente a él.
Namjoon acaricio las nalgas blancas y redondas de Jimin, para luego alzar una de sus piernas, recargandola sobre el escritorio, para darle una buena vista de su coño.
Restregó el glande por toda la vagina del chico, ambos gimieron por el contacto tan directo. El hombre alineo la punta sobre la entrada dispuesto a meterla.
En cuanto ingreso, las cálidas paredes de Jimin apretaron su polla con tanta fuerza, por poco creía que su virilidad sería arrancada. Pero se sentía tan bien, tan exquisito, era húmedo a comparación a cuando lo hacía con Seokjin.
—Esto es tan estupendo, un coño es mejor sin duda alguna. Solo el tuyo Jiminie, ¡Mhm! Estás demaciado apretado— Entro de una sola embestida, llenando el interior del chico con su polla.
Jimin no podía hablar con claridad, su cuerpo se sentía perdido por la repentina intromisión, la polla de su jefe llenaba por completo su coño, tocando su punto sensible con cada movimiento.
Sabía que Namjoon no volvería a ser el mismo después de esto, había escuchado relatos por parte de sus amigos, así que agradecía por tener una vagina. La verga del hombre estaba echa para follarse un buen coño como el suyo, ambos estaban echos uno para el otro.
Las pesadas bolas de Namjoon golpeaban la pelvis de Jimin mientras las embestidas aumentaban, sujeto con precisión la diminuta cintura de su asistente, aumentando el ritmo de sus embestidas.
Seguramente los gemidos y los sonidos obsenos de ambos eran escuchados fuera de la oficina, donde sus demás trabajadores se encontraban haciendo sus respectivos labores.
Pero eso le venía valiendo en cuanto cayo rendido por el chico.
—Estoy por correrme n-nuevamente ¡Ah, Mmgh!— Lamió sus dedos para llevarlos hacia su clítoris. Tratando se acelerar su esperado orgasmo, el hombre aumento sus embestidas golpeando su punto g con rapidez.
Su verga palpitaba en su apretado interior, estaba al igual que Jimin, salió de su coño por un momento y la metió de golpe hasta el fondo, sacándole un estruendoso gemido al peli-rosa.
—Vamos, córrete alrededor de mi polla, precioso — Mordió su hombro, dejando una pequeña mordida que poco a poco comenzó a tornarse roja.
Jimin movió su trasero hacia atrás, auto penetrandose con la polla de su jefe, sus nalgas rebotaban al compás de sus desesperados movimientos.
Su cuerpo tembló y sus piernas flaquearon, se termino por correr aún con la polla de Namjoon en su interior. El hombre sintió la viscosidad chapotear en cuanto Jimin se libero, era realmente bueno, su polla pálpito y parecía que había aumentado de tamaño.
Se inclino hacia delante para dejar varios chupetones en el cuello del peli-rosa, sujeto sus brazos colocándolos hacia atrás, permitiéndole acelerar nuevamente las estocadas.
Pero no soporto más, el coño de Jimin chupaba su verga de una manera tan rica, termino por vaciar su semen dentro de su cavidad. El chico gimió al sentir como la virilidad de Namjoon palpitaba mientras largas tiras de semen lo llenaban.
Espero un rato en lo que terminaba, al salir de su interior, su semilla fue expulsado en pequeñas cantidades que cayeron hacia el suelo. Abrió sus nalgas para ver mejor, era excitante ver cómo el coño de Jimin estaba rojo y abierto.
—Mhm fue realmente b-bueno— Lo miro con los ojos llorosos, la expresión rota de Jimin era tan sensual, los labios regordetes del chico estaban hinchados y sus mejillas estaban llenas de lágrimas que había derramado por el placer.
—Si, fue bastante bueno, esto sonará estúpido pero ¿Puedes quedar embarazado? Digo, sabes que no tenía idea de que un chico podría tener ya sabes... un coño, así que no se nada— Hablo Namjoon mientras rascaba su nuca con vergüenza.
Jimin río con ternura, el hombre se sonrojo, la risa del chico le pareció adorable, su corazón pálpito con rapidez. Juraba que aquella sensación había desaparecido por completo, algo que ya no sucedía con su pareja.
—Soy fértil, así que es muy probable que quede embarazado, sigo teniendo órganos reproductores femeninos después de todo— Volvió a sonreír, pero está vez solo bajo la mirada angustiado, seguramente tendría que deshacerse del bebé en cuanto estén al tanto de un embarazo.
El peli-negro asintió, apesar de tener casi treinta y cuatro años siempre había deseado tener hijos propios. En su matrimonio no era posible por obvias razones, pero había considerado rentar el vientre de una mujer para concebir un hijo.
Pero Seokjin se reusaba a tenerlos, así que la simple idea de ver a Jimin con su pancita abultada le pareció muy buena idea. Había sido infiel y debia hacerse responsable, además la curiosidad había matado al gato, un refrán que había escuchado de su abuelita.
—Tengamos un bebé, no podrás deshacerte de mi tan fácilmente. Además, ahora me perteneces— Cargo a Jimin para dejarlo sobre el, acariciando los cabellos teñidos del chico quien lo miraba con brillitos en los ojos.
—Esta bien, p-pero tu espo...— Fue interrumpido por los labios del mayor.
—Yo me encargaré de eso, no tienes porque preocuparte. ¿Ahora que tal si seguimos con otra ronda? Mi polla está deseosa por seguir enterrandose en tu coño— Apretos los muslos de Jimin, soltandolos luego de que el chico asintiera con lentitud.
—Hagámoslo, aún así, es sorprendente que tu gusto por los penes se haya terminado despues de follar con un chico como yo— Dijo groseramente, estaba celoso por Seokjin, quien tenía toda la atención que el no había tenido sí no fuera porque termino por seducirlo.
Namjoon lo miro con una ceja alzada, aquello le molesta un poco, ladeó su cabeza hacia un lado, suspiro y habló;
—Se que lo hice por curiosidad, fue así, pero ahora no puedo seguir como si nada. En este momento solo puedo pensar en lo mucho que te deseó— Sujeto las mejillas del peli-rosa, dejando un sueve beso sobre la punta de su respingada naríz.
—L-lo siento tanto, solo estoy tan celoso. ¡Soy un completo grosero!— Cubrió su rostro con ambas manos, pero estás fueron alejadas por el hombre.
Negó con gracia, atacó sus labios con deseó, volviendo a probar sus dulces y deseables labios, eran suaves, demasiado espléndidos. Presionó su polla cerca de su coño, incitando nuevamente al chico. Tomo su pene entre su mano para luego alinearse y entrar de golpe, Jimin enrosco los dedos de sus pies al ser llenado de esa manera.
—Mhm, nammie. Follame a-asi— Lo miro con súplica, moviendo sus caderas de manera lenta pero torturosa para ambos.
Namjoon solo sujeto la cintura de Jimin, el coño de su asistente le apretaba la verga de una manera tan buena, desde ahora solo el iba a follarlo de esa manera.
Los fluidos de ambos mojaron los pantalones caros de Namjoon, puesto a que aún permanecía con ellos. El chapoteo resonaba fuertemente por todo el lugar, algo que calentó a ambos, compartieron un hambriento beso, sus lenguas danzaban entre si de manera salvaje.
La posición se volvió un poco incómoda, cambiando para llevarlo a uno de los sillones que se encontraban en la oficina. Lo recosto y abrió sus piernas lo más que pudo, volviendo a meterla, un pequeño pero visible bulto se asomaba en su barriga.
—Puta desesperada, tu sucio coño me aprieta tan rico. Ah, mierda— Maldijo al sentir como el interior de Jimin se contraía, apretujando su polla.
El peli-rosa arqueo la espalda y abrió la boca para tomar aire.
—Mmh Nam, e-escupe en mi boca— Hablo con tartamudeo, deslizando su lengua esperando a que el mayor hiciera lo que le pedía.
Las embestidas siguieron aumentando, cuando escucho lo que decía, una sonrisa burlona se formó en sus labios. Escupió sobre la boca de Jimin como dijo, inmediatamente su saliva fue tragada por el chico.
Gruño aún más excitado, dando una estocada profunda, tocando su cérvix con la punta de su polla. Jimin coloco los ojos en blanco, era como si estuvieran perforando sus entrañas.
Volvió a correrse pero está vez no salió nada de su coño, había sido un orgasmo en seco, su cuerpo era incapaz de moverse, pareciera que se había desmayado pero no era así.
Namjoon no le importo su estado, siguió usándolo para su propio placer. Su pequeño clítoris estaba siendo abruptamente abusado por los dedos del peli-negro, el cual se volvió hábil ante el cuerpo de Jimin, olvidando su gusto por los penes de los chicos comunes.
Podría sonar estúpido pero era mucho mejor follar con los chicos con coño, con solo probarlo era imposible dejar de hacerlo. Jimin solo sería suyo, haría de todo porque fuera de esa manera.
ᡣ 𓈒⋅ ⩊ ⋅𓈒ྀིა
El hombre se desconoció luego de que Jimin terminara exhausto por las horas en qué duraron follando. Había un completo desastre en su oficina, los documentos que debía revisar estaban esparcidos en el suelo y su escritorio estaba de la misma manera, solo que había rastros de la corrida del peli-rosa.
Era muy claro de lo que había sucedido en el lugar, fueron tantas las horas donde follaron que ambos no se inmutaron en la noción del tiempo.
Lo que más le desconcertó fue que jamás había sido vulgar durante el sexo, sin embargo, con Jimin había sido todo lo contrario. Terminaron completamente sucios por el sudor y los restos de fluidos que compartieron.
Pero estaba conciente de que todo había sido mejor de lo que pensaba, debía divorciarse lo antes posible de Seokjin. Jimin ahora era suyo, quien tendría a sus pequeños y follaria todo el maldito tiempo.
Oh si, había caído rendido por los encantos de su lindo asistente ♡
╰►Me gustó mucho la historia, quizá le haga un extra, no se ustedes. Dejen su me gusta, así subire mas. ꒱









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