Sabor a canela

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Summary

En un pequeño pueblo marcado por el prejuicio, Damián, un joven de 17 años, encuentra un refugio inesperado en Milo, un compañero apasionado cuyo gesto de ofrecer agua de canela se vuelve símbolo de ternura y rebeldía. Frente a las burlas de sus pares, la hostilidad de su propio hermano y el silencio cómplice de muchos, ellos luchan por sostener ese amor clandestino con la ayuda de Luan Bon, un profesor recién llegado, y el indefinido respaldo de la madre de Damián. Pero cuando la intolerancia alcanza su punto más violento, solo una carta olvidada y el eco de un sabor —ese néctar de canela— mantendrán viva la memoria de un amor que se niega a desaparecer.

Genre
Romance/Other
Author
Juan
Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
13+

Prólogo

Hay cosas que solo se entienden cuando ya han desaparecido.

El amor es una de ellas.

Nunca supe en qué momento exacto te convertiste en mi incendio. Quizá fue

esa noche en que las farolas parecían ahogadas de cansancio y el viento tenía

olor a ciudad sucia y promesas mal pronunciadas. O tal vez fue antes, mucho

antes, cuando yo aún no sabía que uno puede pertenecerle a otro sin decir

una sola palabra.

Te vi por primera vez en un lugar donde las paredes estaban cubiertas de

nombres escritos con sangre invisible. Cada persona que bailaba, que reía,

que besaba a otra en la oscuridad, estaba dejando un trozo de sí en esas

grietas. Y tú… tú estabas ahí, como si la ruina también fuera un refugio.

Tenías esa manera de mirar que me recordaba a los perros callejeros, a los

que no esperan caricias, pero igual se acercan por costumbre. O por hambre.

Había algo roto en ti. Algo hermoso.

La gente habla del amor como si fuera un abrazo tibio, una canción bonita,

una flor que se abre despacio. Nadie te dice que, a veces, el amor es una

pelea a puñaladas contra tus propios miedos. Nadie te advierte que puede

doler más que cualquier pérdida, porque no se pierde de golpe. Se va

pudriendo, se va resquebrajando hasta que, un día, solo queda silencio.

Yo te amé como se aman los cobardes: sin saber decirlo, sin saber salvarte.

Y tú me amaste como se ama en las guerras: a destiempo, entre cenizas,

jurando que todo estará bien, aunque las sirenas ya estén sonando.

Quizá este no sea un libro sobre el amor.

Quizá sea un libro sobre lo que queda cuando se ha ido.

Sobre los huesos, sobre el eco.

Sobre ti.

Sobre mí.

Sobre lo que fuimos cuando nadie miraba.