1.La cita
Me invitaste a una cita, la acepté.
Me metí a bañar, tardé alrededor de diez minutos.
Me vestí con un pantalón de mezclilla rasgado de las rodillas, una blusa color beige, me puse mis anillos de siempre, el collar que me regaló mi madre para el catorce de febrero, dejé mi cabello suelto, ya que estaba húmedo.
Estaba algo nerviosa, he de admitirlo.
No soy de maquillarme, pero me puse corrector para cubrir mis ojeras a causa de los estudios, un labial color mate.
Sonreí, sonreí porque me imaginé que iba a una cita con otra persona, otra persona que no eres tú.
Suspiré al poner los pies en la tierra, te daría una oportunidad, me daría una oportunidad de pensar y salir con alguien más que no sea esa persona tan inalcanzable para mí.
Me eché un poco de perfume olor a coco.
Tomé una mini bolsa del perchero, metí en ella mi cartera.
Me volteé a ver mi reflejo en el espejo, me veía bonita, me sentía bonita, otra vez suspiré, suspiré al pensar en una persona que no eres tú.
Mi celular emitió el típico sonido que avisa que ha llegado un mensaje.
Eras tú.
Ya estabas aquí.
Por mí.
Metí mi celular a mi bolsa, al salir de mi habitación avisé a mi mamá que llegaste, en la puerta, me saludaste algo tímido, saludaste a mi madre, nos dirigimos a la parada de autobús, ninguno de nosotros tenía auto.
Al estar en el autobús, ambos sentados juntos, yo miraba a la ventana, imaginando que estaba en el autobús con una persona que no eres tú.
Cerré mis ojos con fuerza, me volteé hacia ti y comencé una conversación, muy corta a decir verdad, ya que no eres de muchas palabras, me di cuenta que somos tan distintos.
Inconscientemente en mi mente me imaginaba teniendo una conversación con alguien que no eres tú, con esa persona que sé que tengo tanto en común, pero que es tan inalcanzable para mí.
A la bajada, estábamos caminando hasta llegar a una cafetería.
Nos sentamos en una mesa, cerca de la ventana (a mi petición), soy una persona ¿Visual? Me gusta ver el paisaje, me gusta ver a las personas caminar, me gusta observar varias cosas.
Llegaron a pedir nuestra orden, mientras esperábamos, estábamos en el mismo silencio, así que de nuevo comencé la conversación.
Hablamos un poco más, te conté cosas sobre mí, como mis gustos y demás.
Al llegar nuestro pedido, me dispuse a comer los pastelitos que había pedido, estaban deliciosos, al igual que el café.
Aunque habíamos pasado un poco más de tiempo se sentía los nervios de ambos, lo puedo llegar a entender era la primera cita.
Nos llegamos a conocer más, creo que tú me conociste más, ya que aún estabas algo nervioso y tímido, chico de pocas palabras.
Nos reímos un poco, pero no se me escapó el pensar que me reía con alguien que no eres tú.
Rápidamente me reprendí mentalmente, ya que nos estaba dando una oportunidad.
Al acabar, iba a pagar lo que consumí, pero me lo negaste, al final de esa mini discusión por quién paga lo que había consumido, te agradecí, ya que tú lo hiciste.
Me sonreíste, tenías una hermosa sonrisa, tan bonita que se me había olvidado que no eres tú la persona que me gusta admirar mientras sonríe.
Salimos de la cafetería y cómo me había gustado verte sonreír, traté de vez en cuando hacerlo, mientras estábamos en el autobús de regreso a mi casa.
— La próxima vez hay que probar el pastel de chocolate, el de la señora se veía delicioso. —dije.
Sí, hablé de una “próxima vez”.Tal vez inconscientemente o tal vez no.
Al llegar a la puerta de mi casa, nos despedimos, agitamos las manos en forma de despedida, así como el saludo.
—Gracias por esta salida. —te dije, con una sonrisa.
—Gracias a ti. —respondiste de igual manera.
Te marchaste de ahí, me quedé en la puerta hasta que te perdiste de mi campo de visión.
Sonreí antes de entrar a mi casa.
Ya adentro mi madre me preguntó cómo estuvo la cita, si fuiste respetuoso, sí me gustó salir contigo.
Con una pequeña sonrisa respondí afirmativamente cada una de sus preguntas.
Al entrar a mi habitación me acosté en mi cama, una notificación de alguna red social sonó en mi celular, lo tomé y me di cuenta que era una foto de esa persona sonriendo y sí, pensé en tu sonrisa, pero sonreí porque amaba más una sonrisa, amaba la sonrisa de una persona que no eres tú.
Mi corazón dolió, no sé porqué, pero lo hizo, ese pinchazo en el pecho ahí estaba, esa confusión en mi cabeza ahí estaba.
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⚠️ Advertencia.
“Tal vez odien a la protagonista, no se preocupen, yo igual a veces me odio.”
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