Everyone look at me
Así que ahí estan ambos, admirando un paisaje paradisíaco con agua cristalina y arena blanca mientras caminan con sus pies descalzos, mirando a su alrededor que absolutamente todos parecen en sus mundos, charlando y bebiendo totalmente desnudos.
Y ellos no son la excepción.
La palabra cohibido no encaja en ninguno de los dos, incluso cuando Taehyung mencionó su sucio deseo de ir a una playa gay nudista porque "no hemos probado el exhibicionismo Kookie" y al parecer su pareja tiene una lista mental de guarradas que le gustarían cumplir.
Y aquí va él, su caballero real a hacer realidad hasta las más sucias fantasías de su novio pelirubio.
El mencionado tira alegremente de él hacía una silla y dejan sus cosas ahí, como algunas gafas de nado y tubos de buseo. El equipaje es claramente más liviano cuando no tienen ropa alguna, pero siguen siendo pertenecias útiles. Sus celulares han quedado en el hotel por varios motivos, uno de ellos es que Taehyung es demasiado olvidadizo y es mejor no arriesgarse.
—Mira el mar —comentó sonriente el rubio, sentándose en la silla. Es un alivio que la sombra de la sombrilla las mantenga frías o si no su trasero se hubiese quemado—. Quiero nadar.
—Ponte bloqueador primero Tae, estás demasiado expuesto. —Se apresuró a decir el azabache, tirando de su brazo para levantarlo.
Buscó una botella de bloqueador solar y la exprimió en su palma, yendo al cuerpo de su pareja mientras éste se dejaba cubrir con sus manos. Cubrió minuciosamente cada tramo pequeño de piel, porque aunque Taehyung tuviese la misma contextura física que él y la misma edad, quería cuidarlo. Taehyung es una persona que le encantaba ser mimado y tratado con cariño. A veces Jungkook piensa que lo malcría, pero cuando estás enamorado eso pasa fácilmente a ser una minimidad a tomar en cuenta.
Pasó las manos por su estómago y su suave vientre, antes de darse cuenta de un detalle: la polla suave del rubio. Normalmente no se cubrían las partes íntimas con bloqueador, pero en este caso sería algo lógico, ¿verdad?
—Deberías cubrirla también —dijo Taehyung, observando la dirección de sus ojos—. No querrás que mi pene se queme, ¿verdad? —ingirió, blandiendo sus pestañas dos veces.
Jungkook lo miró de nuevo y decidió hacerle caso, así que virtió algo de bloqueador en su palma para luego tomar la extensión de su novio y con un firme agarre, comenzó a cubrirla de arriba a abajo, sin perderse la tensión abdominal de Taehyung por su vaivén. La verdad sea dicha, vinieron aquí justamente porque Taehyung quería ser follado a la luz del día con el sol y la arena siendo sus acompañantes. Ya habían hecho un recorrido por la isla antes de establecerse aquí, no veía por qué atrasarlo, la playa podía esperar.
Fue hasta el escroto de su novio y repartió la sustancia en la piel suave, incluso aventurandose a su zona perianal para luego finalizar en sus muslos internos. Todo el recorrido de caricias solo animó el interés del pene de Taehyung y ahora estaba erecto, con un tono más blanco por el líquido del protector. La mano de Jungkook ascendió para regresar a su polla y continuó cubriéndola, refregando el pulgar sobre la piel del glande hasta que Taehyung respiró hondo.
—¿Te parece que así está bien? —preguntó con indiferencia, como si no tuviera en sus manos la prueba viviente de que su novio estaba excitado.
—Mm, si —respondió el rubio con un tono ronco, acercándose a su novio para darle un beso rápido en los labios y voltearse. Lo miró sobre el hombro, esperando sus manos en su piel nuevamente.—. Falta atrás bebé.
Sonriendo por lo descarado que era, Jungkook puso una palma cubierta de bloqueador en el centro de sus omóplatos para inclinarlo en la banqueta. Taehyung se dejó hacer, acostándose en el lugar y usando sus codos para sostenerse, grácil y contento.
—Amas esto ¿no? —murmuró el pelinegro en su cuello, dándole un breve beso en lo que sus manos bajaban por su espalda, llegando al inicio de su trasero y volviendo a subir—. Te gusta que exista la posibilidad de que te miren mientras te toco.
Taehyung subió su cabeza hasta el hombro del pelinegro, ladeando el cuello para verlo a escasos centímetros. Su lengua se deslizó para lamer los belfos del contrario de manera juguetona y empujó su trasero contra el miembro ajeno que se ancló en sus nalgas. Esa fue su única respuesta.
El rubio no estaba tratando de ocultar su gusto por ello, incluso ahora, en un lugar donde había gente curiosa mirando desde lo lejos de vez en cuando, otros tomando el sol y algunos simplemente copulando en público Taehyung se sentía muy bien, la excitación construyéndose en su vientre con cada caricia húmeda de la polla de su novio contra su agujero ansioso. Dejó escapar un gemido cuando Jungkook separó sus nalgas para mejorar el contacto.
Sabía que Jungkook no es la clase de persona que se le hubiera ocurrido tener sexo en una playa nudista, pero que se hubiera demostrado tan aceptable con la idea hizo que Taehyung se sentiera más enamorado. De verdad encontró al hombre perfecto para él, cualquier otra persona lo hubiese tratado de maníaco sexual o se hubiera burlado por la mayor parte de sus fantasías ocultas, pero Jungkook no era así. Él llegó a su vida como una salvación para no vivir reprimido en la cama, quedándose únicamente con lo vainilla.
—Cariño... —murmuró ronco, abriendo su boca para cepillar sus dientes en esa mandíbula tan marcada que poseía Jeon—. Quiero colocarte bloqueador también.
Con un último empuje superficial Jungkook se separó, tomando asiento en la silla reclinada y dejando que su novio se subiera con ambas piernas torneadas a los lados de su cadera. Taehyung tomó la botella que había estado usando su pareja y dejó una cantidad de líquido en sus palmas, para luego irse hasta los pectorales y empezar a cubrirlos, apretando de arriba hacia abajo en cada uno de ellos.
Se mordió el labio por la vista y la sensación. Siempre ha tenido un fetiche por los músculos, casi salivó de forma exagerada cuando conoció por primera vez a Jungkook en un gimnasio de Busan. Desde ese entonces volvió todos los martes de cada semana para encontrárselo en las máquinas y espiarlo de lejos. Nunca fue fan del ejercicio hasta ese día, pero verlo a él fue un flechazo y sin duda, no se arrepintió de hablarle después de un mes.
Las cosas escalaron hasta... llegar a donde están ahora. Bendito sea ese gimnasio, la mejor cosa en la que ha gastado su dinero.
—No solo mi pecho necesita bloqueador bebé. —Soltó su pareja, llevando las manos a las caderas contrarias.
Taehyung estiró los labios en una sonrisa y se reclinó hasta la boca de Jeon, mordiendo su abultado labio inferior y chupándolo. Jungkook apretó sus nalgas a modo de empuje para que su trasero quedase en su erección en respuesta, pero el rubio se detuvo para tomar distancia y volver a exprimir la botella.
—Tienes razón, debo cubrirte bien. Odiaría que tu piel se quemara. —Y dicho esto, fue cubriendo sus hombros y abdominales, sintiendo la piel de sus palmas hormiguear.
—Mh, ¿También me vas a cubrir la polla? —preguntó divertido al ver que las manos se movieron al mencionado, esparciendo el producto.
—Lo haré, aunque lo vea innecesario. —Puchereó el rubio, llevando su mano arriba y hacia abajo sobre la extensión blanquecina. Conectó su mirada parda en lo que bajaba la mano hasta sus testículos—. Estará protegida bastante tiempo dentro de mi culo.
Jungkook lo miró divertido y excitado.
—Puta —soltó con cariño, tomando el brazo de Taehyung para jalarlo y colisionar sus bocas juntas.
Taehyung gimió en aceptación, rodeando su cuello con ambas manos y acercándose mucho más al precioso cuerpo de su novio. Ambas erecciones se tocaron y Jungkook las tomó para unirlas, masturbandolas juntas en lo que sus bocas se chupaban una a la otra. Las caderas de Taehyung se volvieron ansiosas, ondeantes contra el puño de la mano ajena. Jungkook se separó un momento para ofrecer su mano libre a la boca de su novio y metió dos dedos dentro para mojarlos.
—¿Estás ansioso bebé?, ¿quieres montarme la polla mientras la gente nos ve? —murmuró en la curvatura de su cuello, chupando con fuerza la piel hasta dejarle una marca.
Taehyung se removió, curvando la espalda y exponiendo su trasero mientras apretaba los dedos en su boca. La sola idea de que alguien estuviese pasando detrás de ellos y vieran la escena le generó más calor. En la costa, cada brisa salina chocaba con su piel caliente que poco tenía que ver por la temperatura de la playa. Jungkook retiró los dedos y fue hasta su culo, frotando el agujero apretado hasta que ingresó un dedo. Un siseo abandonó los labios fucsias de Taehyung.
No hacía falta ningún lubricante, la mayoría de veces que follaban a Taehyung le encantaba que fuese casi en seco. Como el masoquista que era, amaba cuando sus paredes internas ardían por los empujes secos de Jungkook, amaba que usurpara su agujero de forma salvaje hasta quedar con sus piernas temblando.
—J-Joder, ya quiero montarte —susurró contra su boca como una confesión íntima, totalmente alejada a sus actos sexosos al aire libre. Taehyung le miró con lujuria—. Siempre te sientes tan bien, tu polla es tan buena.
Aquello hizo que Jungkook empujase otro dedo dentro pero no para dilatarlo, directamente empezó a sacarlos e ingresarlos en estocadas directas a su próstata, pegando la mano en sus nalgas en cada embestida. Taehyung abrió más sus labios y curvó la espalda, aferrándose a los hombros húmedos por bloqueador de su pareja en cada cepillada por su sensible punto.
—¡Ah! ¡Eso es, ahí! —gimió bajo antes de romper en un grito cuando uno más pasó la barrera de estiramiento y se unió a la estimulación, embistiendole el trasero—. J-Jungkook...
El mencionado estaba mirándole con lujuria mientras continuaba los movimientos de mano cada vez más rápidos. Taehyung disfrutaba demasiado la preparación por estos motivos; sabía que Jungkook no solamente estiraba su agujero, sino que buscaba el disfrute en ello, dándole unos buenos minutos de fingering que le hacían mecer las caderas para chocar contra su mano.
—Más... por favor. —Lloriqueó en lo que Jungkook aceleraba ambas manos, sus penes ahora cubiertos de bloqueador y semen frotándose de forma húmeda.
Jungkook sonrió en su agitación.
—Por supuesto que quieres más... eres un culo insaciable. —Gruñó en su oreja en lo que forzaba un cuarto dedo. Lo logró colarlo y volvió a embestir rápido—. Mira como te pones, como un adicto a las pollas.
La cabeza de Taehyung asintió repetidamente, impulsando su trasero hacia los dedos. La denigración le encantaba, Jungkook sabía cómo excitarlo únicamente con su voz.
—¡Mierda! —soltó en lo que su frente pegaba en el hombro de su novio, esos cuatro dedos salían y entraban con rapidez quemadora—. Así Kook, no te detengas, mmgh, hah... ¡Ah! J-Joder...
Ya estaba tan perdido por ello, gimiendo en su oído que amaba sus putos dedos largos, moviendo sus caderas delante y atrás para satisfacer ambos lados: su polla goteando sobre la de Jungkook y su trasero hambriento. El pelinegro solo tenía ojos para él y su comportamiento erótico, sin importarle como una pareja iba cruzando la playa y se quedaron unos segundos mirándolos con curiosidad. No los culpaba, la actitud de Taehyung es ciertamente un show para ver, aparte de su clara belleza hipnótica de preciosas hebras rubias ahora pegadas en su nuca y frente, su lindo trasero empinado, de cintura estrecha y hombros anchos. Taehyung tenía curvas sin necesidad de verse tan femenino, todo estaba bien distribuido para verse atractivo en ambos sexos.
—Estás siendo toda una atracción —dijo Jungkook en su oído, chupando el caparazón y apreciando el encogimiento de Taehyung.
El otro alzó la cabeza y se lamió los labios, con su mirada llena de placer.
—P-Pueden mirar todo lo que quieran... —Recompuso su aliento en lo que Jungkook hacía círculos en su próstata. Sacó su lengua y lamió una franja húmeda por el cuello de su pareja, meciéndose hacia adelante y atrás—. Solo tú puedes tocarme, solo tú puedes follarme hasta dejar mi interior abierto y cubierto de semen. Hazlo Kookie, fóllame tan bien como sabes hacerlo, dales un show también.
Al escuchar esto, Jungkook sacó sus dedos de su entrada y Taehyung se contrajo ante el vacío, con los pliegues crudos y sensibles debido a la sequedad de la saliva. Apenas pudo procesar como Jungkook escupió en su propia palma y la guió a su erección para humedecerla aún más. El pelinegro sabía que a Taehyung le gustaba cuando el único lubricante que usaban era sus propios fluidos corporales, le gustaba que sus entrañas quemaran, le encantaba ser bien abierto por movimientos bruscos y follado hasta que la crudeza fuera mermada con su semen, como un ungüento colocándose en una herida.
Y siendo honesto, a Jungkook también le gustaba de esta forma.
—Móntate en mi polla —dirigió al rubio, viéndolo asentir.
Las piernas de Taehyung estaban temblando mientras se levantaba para guiar la polla de Jungkook a su agujero, saboreando la intromisión inicial.
Cerró sus ojos mientras se dejaba caer en ella, con cada centímetro de piel estirando sus paredes. Su entrada ahora floja volvió a expandirse por el pene largo y grueso de Jungkook que siempre le hacía gimotear. Su grosor siempre acariciaba su próstata, y el ancho hacia que su agujero siempre terminara sensible luego de cada follada. A Taehyung le gustaba que fuese tan grande, que se notase aún por fuera de su vientre el abultamiento de esa polla, que con cada estocada le rebatase el aliento como si le apuñalara el interior. Él está más que obsesionado con ella, si no es que su sexo casi diario no dice algo.
Terminó descansado sus nalgas en los testículos del otro y gimió, llevando una mano detrás para acariciar el escroto mientras terminaba de acomodarse. Alzó las piernas para abrirse más y darle una vista lujuriosa de la polla clavada en su agujero.
Jungkook tragó pesado y habló.
—Sostente bien, no pienso ser amable.
Taehyung maldijo.
—Nunca lo seas, joder. Fóllame tan fuerte como si buscaras romperme en dos —murmuró, sin ánimos de juegos previos—. Usa mi culo.
Solo eso bastó para que el pelinegro dejara el autocontrol y agarrase las caderas de su novio, levantando las propias para empezar a joderlo. Taehyung gritó porque no había empezado suavemente, todo lo contrario, las estocadas iniciales fueron tan brutas que fue impulsado hacia arriba y se le escapó el aliento. Tardó unos segundos en volver a respirar, tomando los antebrazos de Jungkook para agarrarse. Dejó escapar gemidos ahogados como si viniesen desde lo más profundo de su ser, desde la criatura interna que vive deseando la polla de su novio como un animal en celo.
Jesús, este hombre tenía una fuerza central en sus caderas que era muy bienvenida a su sed de ser empotrado, Jungkook lo follaba impecable y con resistencia, sus músculos no eran de adorno.
Echó su cabeza hacia atrás y se recordó de no quedarse quieto y corresponder los embistes, así que contorneó las caderas y apretó su interior en cada bajada.
—Tan bueno, tan bueno bebé... —gimió, retorciendo su cintura y ondulandose en esa polla, su entrada codiciosa estrechando sus paredes ante cada bienvenida—. Mierda, ¡ahí!
El pelinegro sonrió en sus jadeos, impactando sonoramente una mano tatuada en la nalga derecha de su novio.
—Trae esa boca sucia y bésame —ordenó mientras bajaba la velocidad, apenas sacando milímetros de su extensión y volviendo a ingresarla duro. El movimiento creó una sinfonía de sonidos chiclosos debido al presemen acumulándose alrededor del ano y bajando por sus testículos.
Taehyung siguió sus movimientos, apretando su interior cada que la polla se deslizaba unos centímetros fuera y aflojando cuando volvía a ingresar. Sentía la humedad alrededor de la crudeza y esa sensación solo lo excitó más. Llevó sus labios a la boca ajena para ser besado mientras se balanceaban de forma sensual.
—Me meterías las bolas si pudieras, ¿no? —Sonrió burlón Taehyung mientras se mordía el labio, balanceándose junto a las estocadas suaves de su novio.
Jungkook correspondió su sonrisa.
—Y a ti te encantaría.
Taehyung no negó eso.
El leve descanso no duró mucho, las estocadas impecables volvieron con energía atroz en lo que el rubio lo recibía, siendo tan bien follado cuando una mano le rodeó el cuello. Jungkook apretó sus vías respiratorias y él se puso a su merced, ahogándose en el placer. Sus piernas sudadas comenzaron a temblar cuando Jungkook dejó su cadera y le tomó su pene mojado para masturbarlo, bloqueando cualquier posibilidad de pensamiento coherente.
Siquiera procesó cuando Jungkook se hizo hacia adelante y su propia espalda impactó contra la banqueta, sin soltarle el cuello. Taehyung solo pudo gimotear ahogado y alzar sus caderas, exigiendo la polla del otro en su entrada vacía. Jungkook se burló de él unos segundos, vagando su glande hinchado en el sensible ano rojizo y chocando contra sus testículos llenos.
—¿Quieres mi polla, Tae? —Abofeteó la mejilla de su novio, volviendo su rostro más rojizo ante la falta de oxígeno.
Taehyung buscó la manera de asentir pero era imposible por el agarre contra su cuello, así que emitió un ruido impaciente y le rodeó las caderas con sus piernas, empujándolo hacia abajo. Su mirada se encontraba ida y llorosa.
Jungkook le propinó otra bofetada.
—Eres una puta desesperada, no te importa que algunos nos estén observando mientras se pajean, acariciándose con la vista de tus piernas abiertas para mí. —Lamió una lágrima que rodó por su piel recalentada—. Dime Tae, ¿quieres seguir mostrándoles que tan buen agujero eres?
—P-Por... fa...vor... —Logró articular aún con el agarre, su vista borrosa en el cabello negro de Jungkook echado hacia atrás, su mandíbula apretada y con ojos feroces. Se retorció adolorido por el vacío.
—¿Lo quieres? —preguntó nuevamente, su tono ronco derramándose en los labios sensibles de Taehyung.
—Si... si.
Una nalgadas seca y dura aterrizó en su piel, haciéndole arquearse y que su sensible pene rozara con el vientre tenso de Jungkook. Boqueó ahogado.
—Pequeña puta desesperada, mendigando públicamente por una polla. —Y está vez le palmeó la entrada cruda, Taehyung se curveó y su ano de contrajo casi dolorosamente. Tan vacío, por Dios—. Tu culo podría pasar estirado por mi todo el maldito día y aún así no te cansarías, rogando porque te llene de semen. —Otra fuerte bofetada en su ano y Taehyung ya estaba ido, la playa pareciendo más una marea de estrellas parpadeando en sus pupilas. Su entrada volvió a ser abofeteada y todo en él se tensó, buscando gritar—. Eso es, te encanta lo sensible que te pone esto. —Otra palmada dura contra sus pliegues abiertos y su pene expulsó una tira de semen contra su piel.
Jungkook tomó con sus dedos el semen que se derramaba en su vientre y lo esparció por su entrada maltratada, haciéndole juntar las piernas a la hipersensibilidad. Por supuesto que se ganó una dura nalgada por ello.
—¿Vas a ser un buen chico y te mantendrás quieto, Tae?
Taehyung movió la cabeza en afirmativa, o intentándolo.
—Buen chico —murmuró con una sonrisa ladina, empujando la punta de su rojizo pene contra la entrada de Taehyung hasta tocar fondo.
El rubio dejó salir un gemido entrecortado cuando iniciaron los empujes hostiles. Su mente quedó en blanco y se rindió, dejando sus piernas bien abiertas para recibir esa extensión dura arrastrándose por sus sensibles paredes internas, estimulandolo a fondo. Su cerebro había dejado de funcionar, estaba a la merced de su amante mientras recibía con dicha y gusto las deliciosas embestidas que sólo unas caderas con experiencia podían dar. Las sensaciones que Jungkook le daba a su cuerpo eran únicas, nunca experimentó un sexo tan bueno con nadie más, el pelinegro sabía follarlo hasta dejarlo sin sentido y llorando, pero sobretodo, satisfecho.
Aquí es cuando piensa: bendito sea el día que crearon a este hombre.
En su nube de placer, Taehyung cerró sus ojos y al conectar sus párpados, varias gotas salieron por sus lagrimales rumbo a sus mejillas sobrecalentadas. Se permitió disfrutar la experiencia de ser follado en público, de que su cuerpo fuese visto por varios, pero tocado por nadie. Su cuerpo solo podía ser tomado por una persona hasta la inconsciencia y ese era Jungkook, el dueño de su libido y su cuerpo, el que puede hacer con él lo que sea.
Por otra parte, Jungkook aflojó el agarre en su cuello y notó como la marca de sus dedos comenzaba a verse en la piel. Jadeó y se mordió el labio, dándole tiempo a Taehyung para que tomase oxígeno y no terminara inconsciente. El rubio se veía más que perfecto con su rostro lloroso por el placer, y sus gemidos era sin duda su melodía favorita.
Dejó de tomarle el cuello y en su lugar agarró ambas rodillas internas para llevarlas hacia los lados, dejándolo bien abierto. Con esta posición, Jungkook se hizo hacia adelante y logró que las caderas de Taehyung se alzaran del asiento, quedando con su entrada al aire. Retiró su falo húmedo simplemente para ver su glande atrapado en esa circunferencia rosa y después volvió a llenarlo en una embestida certera, sacándole un grito de placer. De nuevo, retrocedió hasta sacar casi toda su polla larga y se estrelló contra él, haciendo que Taehyung se volviera desesperado de nuevo.
—Bebé, por favor —gimió Taehyung con voz quejica, ondulando las caderas para sentirlo—. Lo quiero duro.
—¿Qué dijimos acerca de quedarte quieto? —amenazó Jungkook, sacando su miembro y dejándolo pasear burlonamente de arriba a abajo por el perineo.
En realidad le encantaba desesperar a Taehyung, negarle el orgasmo y volverlo necesitado. Le encanta que sea así, sabe que sólo él puede ponerlo en ese estado lagrimoso.
Taehyung no defraudó, aguantando las ganas de replicar algo para quedarse quieto lo mejor que podía con su cuerpo temblante. Mirando alrededor se dió cuenta de que había otra pareja a lo lejos teniendo sexo, y la forma tan ruda que el hombre le estaba dando a su pareja le hizo querer llorar. Él también quería que lo follasen así, joder.
Jungkook siguió su vista y cuando notó lo que estaba viendo, sonrió.
—¿Te gusta ver cómo follan a ese hombre bebé? —El pelinegro se volteó y tomó la extensión de Taehyung, apretando con el pulgar y el índice su glande mojado—. Apuesto a que si, eres tan sucio que debes estar emocionado por ver a otras personas follando a nuestro alrededor.
Jungkook volvió a hundir su miembro sin previo aviso y Taehyung casi se atraganta, mirándolo alzarlo incluso más de la banqueta. A este punto, su propia polla colgante podía tocar su pecho y Taehyung se sostuvo a como pudo del asiento para no caerse a los lados.
—¡Ah! —Un duro embiste lo movió de su lugar y tuvo que agarrarse con más fuerza. Había sentido la polla de Jungkook tan profundo que se quedó sin aliento—. ¡Ah! ¡Ah! ¡Si! ¡Así! ¡A-Así!
Jungkook estaba salvaje, pues el término correcto para este acto sería un apareamiento. Entraba lo suficientemente profundo como si quisiera marcarle desde adentro y Taehyung ya estaba llorando de nuevo, queriendo acariciarse a sí mismo para aliviar la presión en su próstata, pero todo era tan intenso que apenas podía agarrarse de la banqueta sin caerse. Sus gritos estaban siendo escuchados por los alrededores, un placer salido a voces y siendo protagónico de solo dos personas.
Estaba tan caliente, ya siquiera el clima de la propia costa rivalizaba a su propio placer interno. Los testículos pesados de Jungkook resonaban deliciosamente contra su trasero y ante cada empuje, el grueso glande barría su entrada de forma increíble hasta sentir todos sus nervios a flor de piel.
—¡No pares, joder! ¡Ah! —Sollozó Taehyung, con su propia voz irreconocible al placer—. ¡Jungkook! ¡Más!
Y Jungkook le dió más, llevando su palma nuevamente al cuello marcado de Taehyung para derribarlo contra el asiento. El rubio se entregó con facilidad, confiando su cuerpo en su pareja para simplemente disfrutar. Unos segundos después sintió un ligero pitido mental producto de la privación de oxígeno, pero le valió mierda, su cara estaba dividida entre el placer, la felicidad y el llanto por la sensibilidad. Era tan bueno.
Los impactos se volvieron más urgentes y con eso ambos empezaron a acercarse a sus orgasmos. Taehyung maldijo por la sensación tan buena de sentirse usado, como un agujero húmedo donde su increíble novio puede bombear hasta dejar salir el semen que luego chorrearía por su entrada. Le encanta quedar cubierto de semen, con las mejillas de su trasero húmedas por el líquido y que después Jungkook lo lama con su lengua hasta dejar limpio su sensible ano maltratado. El pensamiento tan caliente de que eso sucediera fue lo que lo llevó al orgasmo, arrojándolo de forma inmediata hasta que sus ojos se tornaron blancos y su polla disparó el líquido caliente y blanco entre ambos pechos a chorros.
La increíble presión alrededor de su miembro hizo que Jungkook luchara por seguir balanceando sus caderas hacia adelante, la temblorosa cavidad lo acercó al orgasmo y se dejó ir, tirando borbones de semen entre los gritos entrecortados de Taehyung. Soltó un gran gruñido y jadeó, ondulando sus caderas en las secuelas del orgasmo. Su ingle no tardó en volverse húmeda cuando su semen comenzó a salirse entre sus embestidas suaves.
Jungkook se tomó un momento para respirar antes de alzar la cabeza y mirar a Taehyung. El hombre tenía una clara sonrisa de satisfacción en su rostro, con todo su cuerpo hormigueando de forma agradable y los músculos relajados. Él correspondió su sonrisa, yendo a por sus labios para iniciar un beso lento y sensual.
—¿Satisfecho, mi puta?
Las mejillas de Taehyung se colorearon aún más. Era una pregunta para la que ambos ya tenían respuesta, aún así, les encantaba jugar está dinámica.
—No —Con cuidado, bajó sus caderas nuevamente al asiento y enredó las piernas en la espalda ajena, volviendo a ondularse hacia adelante—. Quiero volver a montarte. Lo haz hecho bien por mi, es mi turno de consentirte.
Dicho y hecho, hizo que Jungkook tomara asiento para colocarse encima, pero en vez de mirar hacia adelante, Taehyung dejó que su trasero fuera la vista que tuviese Jungkook mientras rebotaba en su polla.
A Taehyung no le importó que Jungkook estuviese medio duro, sabía que ambos se excitaban rápidamente cuando comenzaba el acto, así que solo alzó las caderas y volvió a dejarse llenar por la extensión, sintiendo como el semen en su interior facilitaba el desliz. Su ano estaba completamente húmedo, y había un par de gotas descendiendo por los testículos de su novio. Taehyung se lamió los labios antes de bajar dos dedos para recojer el líquido en sus yemas y abrir su boca. Los chupó, saboreando el sabor de su amante frente al poco público a su alrededor.
Una vez acomodado, subió su trasero curvado hasta la punta de la polla y se dejó caer, repitiendo y repitiendo hasta que parecía viciado al movimiento. Le gustaba que Jungkook le diera poder con su pene, que pueda tomarlo como si de un juguete se tratara. Jungkook no tenía problemas ni trabas con nada en su vida sexual.
Desde atrás, Jungkook estaba más que satisfecho ante la hermosa vista del culo de Taehyung rebotando en su polla mientras un hermoso paisaje de oleaje azul estaba al frente. Sin duda alguna era más que lindo como la curvatura de la espalda de Taehyung se marcaba al doblarse para embestirse a sí mismo, como los hoyuelos de su trasero se hacían notables al esfuerzo, como sus hombros estaban hechados hacia adelante en lo que se mecía en dirección contraria. A Jungkook le encanta el esmero que tiene su pareja cuando se trata de complacerse.
—Umm, es tan buena... —Sacó lentamente el falo de su agujero y usó las mejillas de su trasero para atraparla al mecerse hacia atrás—. Tu polla es tan buena Jungkook.
Ah, Taehyung era tan bueno para su ego.
—¿Si?
—Si... —Volvió a alzar las caderas y dejarse caer lentamente, hasta llenarse por completo. Liberó un gemido—. Me encanta, soy adicto a ella.
Jungkook le dió un sonoro azote y Taehyung volvió a gemir, yendo de arriba a abajo con más precisión. En algún momento, llevó ambas manos hacía atrás y echó su cabeza en esa dirección, abriendo las piernas para tener un agarre a medida que volvía a saltar. Su polla desatendida comenzó a balancearse frente a él a medida que se empujaba hacia abajo, donde encontraba de forma perfecta su próstata. Jungkook vagó las manos por el pecho ajeno lentamente, creando piel de gallina al tacto.
Una maldición escapó de los labios de Taehyung al sentir un pellizco en su pezón derecho. La otra mano de Jungkook fue hacia su pene para tomarlo con presión.
—Oh, joder —Jadeó con ganas, la mano de Jungkook había empezado a jalar su polla y la otra retorcía el capullo rosa e hinchado, pellizcando. Dejó vacilar su cabeza y saltó con más emoción—. ¡Ah!, ¡ah!
Jungkook comenzó a notar como los brazos de Taehyung empezaban a temblar y lo agarró de la cintura para que pegara la espalda contra su pecho. Una vez recostado encima de él, colocó la planta de sus pies en la arena y embistió hacia arriba, derribando la poca fuerza que tenía el rubio. El rubio se volteó para buscar su boca en lo que dejaba que lo embistiera en esa posición.
—Has sido bueno bebé, déjame a mí.
Taehyung se dejó, sintiéndose increíble por cada toque que Jeon le daba. Ningún punto sensible estaba siendo desatendido, ni su boca, ni su trasero, ni su pecho ni su polla. Jungkook tenía el control total de su cuerpo ahora, recorriéndolo de arriba a abajo en lo que Taehyung se ahogaba en placer por cada caricia de sus manos. Lo estaba masturbando con la presión correcta, Taehyung tenía su boca abierta y un hilo de baba se filtraba por su comisura, exponiendo lo ido que se encontraba al ser follado de una forma tan expuesta.
—Y-Ya me vengo —advirtió en un susurro en el oído de su pareja—. J-Jungkook...
Jungkook continuó moviendo su mano en el pene de Taehyung hasta que su pareja gritó y se tensó, expulsando semen de nuevo hasta dejar su propia mano mojada por el líquido. El pelinegro se aseguró de no venirse todavía, aún tenía algo que deseaba hacer.
Con la respiración agitada y su cabeza dando vueltas, Taehyung se volteó en la banqueta al mismo momento que Jungkook salió debajo de él, viéndole con su mirada borracha por el éxtasis. Se veía tan precioso después del orgasmo, y sus labios... no se resistió a besarlo.
—Déjame follarte la boca —susurró Jungkook apenas se separó de los belfos de su pareja, viéndolo tragar antes de asientir.
Con su autorización, Jungkook esperó que Taehyung se sentara en la banqueta mientras él se ponía al frente, con una polla bastante dura colgando de sus piernas. Taehyung miró la mencionada y abrió la boca, volviéndose dócil cuando una mano cálida le tomó la nuca y lo empujó hacia adelante, alimentándolo de la extensión.
El pelinegro exhaló de forma ronca al hundirse hasta el fondo de su garganta, antes de retirarse y volverse a hundir. Taehyung era genial haciendo orales, su garganta profunda se sentía el cielo, como si no tuviese dificultad alguna en cada embestida. Jungkook había perdido el miedo a ahogarlo hace bastante tiempo, sabía los límites de Taehyung y podía embestirle la boca con rudeza si le apetecía.
Así que eso hizo, aseguró el agarre en el cabello de su nuca entre sus dedos y cuando la mandíbula ajena se volvió floja, comenzó a empujar hacia adelante, apreciando los sonidos húmedos de succión y arrastre que creaban los labios de Taehyung. El hombre rubio bajo sus pies estaba más que feliz y dócil, dejándose usar de manera mansa. A Taehyung le gustaba su polla de la manera que fuera en el agujero que fuera. Mientras estuviera dentro de él, estaba feliz.
Taehyung cerró sus labios con más fuerza y comenzó a gemir, apreciando la sensación de sentir su nariz chocar contra la pelvis ajena y el constante choque de los testículos en su mentón. Un par de gotas se resbalaban de sus labios a su barbilla hasta gotear en la arena, y todo era tan desordenado que le encantó, llevando una mano a sí mismo para acariciarse por tercera vez.
Su lengua estaba hormigueando de forma agradable e hizo lo posible por lamer, moviendo el músculo de un lado a otro para acariciar las venas hinchadas en el falo de Jungkook.
El pelinegro retiró a Taehyung por un momento para darle espacio a tragar y respirar, antes de que el otro abriese la boca cuando estaba más que listo para sambullirse de nuevo. Jungkook sonrió y volvió a darle lo que quería, alimentando a su novio con su pene.
—Creo que realmente te haz vuelto adicto a mi polla.
Taehyung le miró a como pudo entre los movimientos, y el brillo en sus ojos solo delataba que decía la verdad. Jungkook jadeó y usó ambas manos para sujetar su cabeza, aumentando la velocidad de los embistes. Las dos manos de Taehyung comenzaron a acariciar su mismo miembro de forma desesperada, más que excitado por la forma ruda con la que se hundían en su boca.
—¿Vas a tragarte mi semen bebé? ¿vas a ser un buen chico y tragar todo lo que te dé? —preguntó Jungkook, tirando del cabello de su cabeza para verle el rostro.
Taehyung asintió, chupando desesperadamente el glande y quitando una mano de su erección para masajear los testículos ajenos, se sentían tan llenos, estaba a punto de explotar en su lengua y él quería tanto eso, como un animal en celo desesperado por semen.
Jungkook se detuvo un momento para sacar la polla de sus labios y se masturbo a sí mismo, viendo a Taehyung cerrar sus párpados y dejar abierta su boca maltratada. El chico estaba masturbándose también, sintiendo que su vientre iría a reventar de no venirse.
El orgasmo los tomó de sorpresa a ambos y Taehyung casi se atraganta cuando Jungkook lo embistió de nuevo y el semen comenzó a dispararse en su garganta, pero aún con su propia euforia de placer se aseguró de tragar el líquido y chuparlo, meciendo su cabeza hacia adelante y atrás como sabía que le gustaba a su pareja. Él por su parte, manchó sus muslos de semen y se quedó muy quieto, temblando ante cada réplica de placer.
Al cabo de unos segundos, Jungkook le retiró la polla y Taehyung cayó contra la banqueta casi inconsciente, demasiado cansado luego de tanto sexo. Se lamió los labios a medida que respiraba desigual, sin duda alguna había valido la pena.
Jungkook no pudo más tampoco, se tumbó a su lado y rellenó sus pulmones del oxígeno salino en la costa, con su cuerpo resentido ante el sexo intenso del que fue líder.
—Gracias por complacerme Kook.
El hombre abrió sus ojos y miró a su derecha, Taehyung se había puesto de costado para verle, con párpados entrecerrados.
—No me agradezcas, yo también lo disfruté. —Le acarició la mejilla maltratada, mirando su expresión dichosa—. Entonces, ¿por fin entraremos al mar?
Taehyung se rió en voz baja y se acercó más, aún con su cuerpo adolorido.
—Tal vez más tarde —susurró, aspirando el aroma a sudor que tenían ambos—. Siento que si voy así me entrará agua por el trasero.
Jungkook se rió ante esto, acariciando su espalda.
—Tú tienes la culpa. ¿Quien era el que me pedía más? —preguntó, subiendo una ceja.
El rubio hizo un puchero y se acercó para besarlo, mordiéndole el labio. Prefirió callarse porque sabía que tenía razón, y en la noche planeaba volver a repetirlo. Pero por ahora, compartir una siesta con la melodía de las olas del mar era mucho más agradable.
El viaje valió completamente la pena.