Prólogo
…
Ira, miedo y alivio.
Esas son las emociones que pueden llegar a cruzarse en la mirada de una persona que esta por morir, o al menos son las que he podido notar hasta ahora. Alguien me dijo que tengo que procurar ver los ojos de mis contrincantes, ya que seré lo último que vea esa persona antes de irse de este mundo. No su familia o amigos, yo.
Siempre me he preguntado, cómo me verá esa persona en el otro mundo. Las emociones pueden ser causadas por diversos motivos.
Ira, por no haber sido lo suficientemente inteligente o hábil para poder defenderse bien y llegar a morir sin cumplir su “objetivo”.
Miedo, de haber fallado en proteger a quienes ama o incluso el mismo miedo a saber lo que habrá después de morir.
Luego esta el alivio este, considero yo, es el más raro de encontrar, solo lo he visto en dos ocasiones y es de los más mortificantes de presenciar.
Me pregunto qué emoción tendré yo al momento de morir, ¿sentiré ira por no lograr mi venganza? ¿o miedo de lo que pasaría con Sara? ¿o tal vez sentiré alivio para no tener que lidiar con la carga de nadie y reunirme con mi familia?
Justo estaba pensando en esas posibles consecuencias cuando escucho una voz lejana, podría reconocer esa voz a kilómetros de distancia.
—Ninfa. —La voz rasposa de Yun llego a mi como un ligero roce. De reojo pude notar que su ropa estaba empapada de sangre. —¿Qué haces?
Sin soltar la cabeza de Jack, el líder de los ladrones del teniente Woodrow, me concentre en esa ultima mirada. Supongo que la podría catalogar como ira, por el entrecejo arrugado, pero es difícil de saber porque esa chispa que tenemos todos ya no estaba.
Con un suspiro levante un poco la cabeza y la puse a lado de la mía. Mire a Yun con curiosidad y pregunté.
—¿Crees que él y yo nos parecemos?
Pude notar que varios de nuestros compañeros se sorprendieron a la pregunta pero Yun se mantuvo impasible, aunque gracias al espacio que hay en su capa pude ver que sus ojos se arrugaron, esta sonriendo.
—Creo que eres más bonita.
Sutil forma de no responder. Suspiré y empecé a notar lo que había a mi alrededor; cadáveres, tierra y espadas, este terreno ya era lo habitual y no quería que Sara lo llegara a ver. También me tengo que encargar de eso.
—El pueblo vecino confundió a este tipejo con el demonio de la noche. Yo siento que no nos parecemos.
Pude escuchar como se reía, al igual que escuchaba sus pasos acercándose. Se sentó a mi lado y me susurró.
—En todo caso, creo que se referirían a mí, ¿no es verdad?
Había olvidado ese pequeño detalle. Sostuve la cabeza a una altura donde podía ver tanto a Yun como a Jack.
—Sigo sin ver las similitudes.
Aun con cabeza en mano me levante y empecé a hacer mi pequeño “ritual” hacia la persona que mando a Jack como cebo. No hay nada más cobarde que mandar a alguien más a hacer tu trabajo sucio.
Cuando ubique la espada de Jack la enterré frente a su cuerpo y coloque la cabeza frente a la hoja. Mis soldados están empezando a hacer las fosas para los cuerpos restantes. Una tumba por cuerpo, excepto para la cabeza del movimiento.
Termine mis oraciones hacia los fallecidos y encomendé sus almas al dios del inframundo, Yun se acercó a mi y pude notar en su mirada que había algo mal.
—¿Qué pasa?
—Tenemos noticias, —Su porte siempre era serio, esta parte del ritual siempre lo llega a incomodar. Se movió a una posición más cómoda y pude notar que tenía un papiro en las manos. —capturaron a Woodrow.
Sonreí de manera inconsciente, con esta noticia puedo sentir que mi condena esta por terminar, podré ser libre.
—Excelentes noticias Yuni, regresaremos al campamento mañana mismo.








