Heart At War {Cedric Diggory/ Adrian Pucey}

Summary

Bianca Malfoy siempre ha sabido cuál es su lugar en el mundo mágico: la hija perfecta de una familia de sangre pura, la melliza de Draco, la digna heredera de los valores Malfoy. Pero todo cambia cuando su amistad con Cedric Diggory, un chico que desafía cada creencia impuesta en su hogar, se vuelve más que una simple amistad. Mientras el Torneo de los Tres Magos desata el caos en Hogwarts y Voldemort regresa a la sombra, Bianca se encuentra atrapada entre el deber y el deseo. Para complicarlo aún más, Adrian Pucey, su mejor amigo de la infancia, parece dispuesto a recordarle que el amor no siempre sigue las reglas. Con el mundo dividiéndose entre la luz y la oscuridad, Bianca tendrá que elegir entre la familia que la crió o el amor que amenaza con destruir todo lo que siempre ha conocido. •Trilogía Sapphire Thrio •Female OC × Cedric Diggory/Adrian Pucey •Harry Potter fanfiction •Iniciada el 08/08/2022

Genre
Drama
Author
Beatriz
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo


La sangre pesa. El apellido Malfoy pesa aún más.

Toda mi vida estuve rodeada de lujos, normas y expectativas. Supe desde pequeña lo que se esperaba de mí: orgullo, elegancia, obediencia. Mi destino estaba escrito mucho antes de que pudiera alzar la voz para cuestionarlo.

Y nunca me atreví a hacerlo... hasta que ellos llegaron.

Cedric Diggory, con su calidez desarmante, me enseñó que podía ser más que lo que mi apellido dictaba. Me vio como algo más que una Malfoy, y en su mirada encontré la promesa de una vida diferente, una donde pudiera elegir quién quería ser.

Adrian Pucey, mi mejor amigo de la infancia, era todo lo contrario. Él conocía mi mundo, mis miedos y mis sombras. Siempre estuvo allí, un refugio en la tormenta, un recordatorio de que no podía escapar de quién era... y de que tal vez, en el fondo, no quería hacerlo.

Pero no puedes tenerlo todo.

No puedes amar a dos personas y no romperte en el intento.

No puedes pertenecer a dos mundos sin terminar siendo rechazada por ambos.

Y, sobre todo, no puedes huir de la guerra que se libra dentro de tu propio corazón.