Crown on Fire.

Summary

Touya Todoroki, primogénito alfa del Reino de Fuego, obligado a cumplir expectativas impuestas sin remordimiento alguno, el no desea ser Rey, tampoco quiere casarse y tener cachorros, pero quiere que su padre esté orgulloso de él, por lo que hace todo para complacerlo, siguiendo esta ideología, termina conociendo a Keigo Takami un Omega, con el cual se ve obligado a contraer matrimonio, en busca de herederos con dones fuertes, de ser lo contrario el trono y el amor de su padre, pasarán a ser de Shoto, su hermano menor. Keigo Takami sin desearlo se convierte en un criminal, quien roba para sobrevivir, finge ser un beta, para evitar caer en las manos de un tonto alfa, su vida es una mentira, sin embargo cuando el príncipe heredero al trono lo encuentra, decide darle dos opciones, una de ellas es condenarlo a muerte, la otra casarse con él y aceptar ser su omega, ambas opciones son indeseables, pero su destino fue escrito, mucho antes de que el dijera "Acepto". Touya y Keigo no pueden vivir en el mismo mundo, pese a eso, ambos habitan en el mismo palacio, a pesar de que Takami no tiene el comportamiento adecuado de un Omega, nunca fue obligado por su esposo a comportarse, pues aunque no lo dijera en voz alta a Touya le encantaba la feroz personalidad que su amado posee, ambos tienen que aprender a quererse y a dirigir de la manera correcta a una Nación entera, sin embargo tienen que recorrer un largo camino, hasta comprobar que son dignos herederos para la corona. . . . Los personajes NO son mios, creditos a su respectivo autor. Historia mia, por lo que cualquier adaptación, traducción o copia, debe ser bajo mi consentimiento. Si NO eres fan de esta pareja, te pido que no dejes comentarios negativos y vayas a leer algo de tu agrado.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo I.

Dia cuatro del mes Blazelum, Reino de Fuego.

¿Poder? Su significado es ambiguo. Incierto. Para algunos el significado, es referente a la libertad de elegir cualquier cosa, tus sueños, tus metas, tu vida e incluso influenciar la de otros, sin embargo para algunas personas, el significado es enigmático. Debido a esto, lo relacionan con la habilidad para satisfacer sus deseos, usando a otras personas como herramientas, quien tiene poder, lo tiene todo ¿No? La única verdad de esta palabra, es que en ella recae toda la identidad del Reino de Fuego. De una manera tan irónica, como poética. El proceso es sencillo; las llamas siembran miedo, quien genera pánico, tiene control y aquel que controla tiene poder. Al seguir esta ideología, el Reino que antes era la luz de la esperanza y el fuego de la vida, en el cual cientos de personas depositaron su confianza. Ahora es el mismo infierno. Tal vez no ha simple vista, pero si conectas cada punto de su historia, vas a descubrir que el legado de la corona ha sido condenado. Nadie ha sido capaz de apaciguar las llamas. Todos quedaron a merced de la calidez de aquel elemento. La piel de cada individuo roza con la furia del rojo vivo, siendo imposible percibir aquellas sensaciones que te hacen ser humano. El aire deja de ser puro para tus pulmones y pasas a respirar lo que dejan las cenizas. Todo es un círculo vicioso. Nadie decide por sí mismo, si ello llegara a pasar, significa que el poder ha sido perdido.

Siglos y siglos, en cada uno de ellos se usaron personas inocentes. Conejillo de Indias. Chivos expiatorios. Todo para mantener un macabro equilibrio, que ni siquiera trajo consigo nada bueno, por el contrario, un puente fue tejido, nadie sabe la manera, en menos de lo que esperaban, estuvieron a merced de la corona, porque nadie se libera de su destino. Toda la historia del reino ha quedado plasmada en los infinitos pasillos reales,las paredes guardan los murmullos. Las verdades a medias. Las mentiras que se convirtieron en hechos. Los secretos que fueron obligados a ser silenciados. Cada habitación, resguarda una parte de la historia, una perspectiva diferente de la misma “Verdad”. Un sufrimiento diferente, proveniente del mismo lugar. Cada pintura enmarca un gran suceso. Inmortalizan su historia, como un recordatorio constante de lo que deben ser. Todos en la familia real conocen sus orígenes, tienen prohibido olvidar de donde provienen, conocen su historia al pie de la letra, pero he aquí un dilema ¿Conocerla es lo mismo que entenderla? Nadie se plantea realmente esa pregunta, porque no les interesa lo suficiente, después de todo, los príncipes actuales, repudian su lugar en la corona, para lo que muchos sería un goce y placer total, para ellos es una condena, la cual se clava en su piel y dirige su existencia a la incertidumbre de la verdad. Cada uno de ellos, tienen sus propias razones, pero todas están ligadas en su padre, el actual Rey, Enji Todoroki.

Todos los príncipes contemplan las paredes del castillo, los pasillo se empiezan a encoger, asfixiando la poca cordura que les queda. Para ellos, este lugar es el equivalente a una jaula de oro, con decoraciones como espinas o cadenas, que les impiden liberarse, aunque tampoco luchan lo suficiente para hacerlo, no conocen una vida sin control, fueron adiestrados para resignarse con facilidad. El futuro heredero, empieza a impacientarse, contempla con desdén cada parte de su entorno, sin embargo su mirada se suaviza cuando su hermana aparece en su campo de visión.

— ¿Has hablado con papá?

— Un poco, hubiera deseado no hacerlo.

— ¿Sabes el motivo de esto? — La albina asintió, con cautela. — Por tu expresión deduzco que no es nada bueno ¿Verdad?

— En lo absoluto.

— Esto es un asco, ¿Puedes decirme algo de lo que nos dirá?

— Quiere que encuentres alguien con la dignidad suficiente para la corona. — El interior del alfa se contrajo, repudiando esa idea. — En otras palabras, desea que te cases y por supuesto que des herederos.

— Qué lindos sueños tiene, lastima que solo hay pesadillas en este lugar.

— ¿Podemos incluirnos en su conversación?

— Es mejor que no, disfruten de algunos minutos extras de tranquilidad.

Los dos menores de los Todoroki hicieron una mueca, confundidos por esas palabras, pero sin curiosidad suficiente para cuestionar la verdad oculta en ellas.

— Touya.

— ¿Que ocurre, Shoto?

— ¿Podemos entrenar en la semana?

— ¿Enji va a salir de viaje?

— Detesto entrenar con papá.

Los hermanos estuvieron de acuerdo en algo, cualquier cosa que se hiciera con Enji, es detestable. Odiosa como el calor de verano. Indeseable.

— Podemos entrenar todos juntos, hace mucho que no lo hacemos.

— Enji no lo va a permitir, tal vez a ustedes, pero yo no, soy un Omega ¿Recuerdas?

— Necesitas saber defenderte, Natsuo— Decreto. — Tu eres el que corre mayor peligro.

— No digas eso.

— Lo haremos a escondidas, como siempre, ¿De acuerdo?

— Yo quería entrenar solo contigo, Tou.

— No seas envidioso, Shoto.

— Además será divertido pelear tres contra uno ¿No?

El menor de los Todoroki inflo las mejillas, al escuchar lo que dijo su hermana, enfadado por aquello, él solo deseaba un entrenamiento con su hermano mayor, en secreto, era su hermano favorito, pero no puede decirlo en voz alta. Touya por otro lado, deseo incluir a todos sus hermanos, con el objetivo de no dejarlos solos en el castillo, cuando uno de ellos permanece a solas con Enji, nada bueno sale, aunque tampoco dirá en voz alta que se preocupa por la seguridad de todos.

Antes de poder seguir planeando la salida de hermanos, las grandes puertas de la sala fueron abiertas con un gran estruendo. Alertando a todos. Cada uno se puso a la defensiva, a su propia manera. Natsuo fue el primero en demostrar su inquietud, libero agrias feromonas, en un intento absurdo por marcar distancia con el alfa recien llegado. Touya se colocó justo en el otro extremo de la gran mesa, marcando cierto control en la sala, sin intenciones de doblegarse ante su padre. Shoto solo siguió a su hermano mayor, su método de defensa fue simple. Colocarse justo en medio de Fuyumi y Touya. La única mujer presente, al ser ajena a las feromonas de todos, permaneció quieta, igual que un mar en calma, apacible, siendo soporte en medio de tanta tempestad.

— Me alegran que todos estén presentes.

— No nos distes opciones.

— Gracias por tu respuesta, no requerida, Natsuo.

— Es un placer, alteza.

La mirada recelosa de Enji recayó en el Omega, el peliblanco pudo deducir los pensamientos de su padre, poco le importan.

— Los mande a llamar, porque es tiempo de que sienten cabeza.

— ¿A que se refiere con eso?

— Necesito que tomen en serio sus obligaciones como príncipes de este Reino.

— ¿No lo hemos estado haciendo todo este tiempo?

— Para su desgracia no, al menos no de la mejor manera.

— Entonces sea claro.

— Los cuatro son un caso perdido, cada uno me trae diferentes dolores de cabeza.

— Es una pena, al menos a nosotros nos provocas la misma molestia.

— Touya.

— Digo la verdad.

— Entonces hablemos con la verdad. — Exhalo todo el aire que sus pulmones pueden contener. — Touya, como heredero al reino necesitas contraer matrimonio y traer herederos, de ser lo contrario, el trono nunca será tuyo y sabes lo que eso significa.

— ¿Y de quien sera? ¿Fuyumi? ¿Natsuo?

— Tu hermana es todo un caso, cree que con lindas palabras va a solucionar todo, pero nada de eso ha funcionado. — La beta solo pudo desviar la mirada, evitando replicar ante ese comentario hiriente. — Natsuo es un Omega, incapaz, necesitado de un alfa y su único deber es dar cachorros.

— Sus opciones son escasas, alteza.

— Debes cumplir con tu deber.

— Se predica con el ejemplo, majestad.

— Estás cruzando un límite, Touya.

— Lamento decepcionarle, alteza. — Hizo una reverencia a modo de burla. — No voy a traer a nadie para que sea parte de este sufrimiento. ¿Es que acaso no nos ha visto? Nadie en esta familia es feliz, no pienso ser el culpable de la infelicidad de otras personas, es injusto.

— No tienes opciones, Touya.

— O me das el trono sin obligarme a nada o tu y tu legado termina con nosotros, sin condenar vidas inocentes.

El silencio que se apoderó de la sala, fue mortal. Natsuo y Shoto contemplan a su hermano mayor, como si hubiese dicho una total locura, pero tienen un brillo de esperanza en sus ojos, por otro lado, Fuyumi mantiene la mirada en todo lo que sea posible, excepto en la realidad, ella no se molesta en albergar ideales lejanos, inauditos. Enji acepta negaciones, las cosas salen como él quiere, de una u otra manera, los mayores lo saben, pero quieren soñar con algo de libertad.

— Entonces Shoto va a casarse en dos semanas.

— ¿Qué?

— No voy a obligarte a nada, Touya. — Sincero. — Pero Shoto a diferencia tuya, debe obedecerme, siempre lo hace, por lo que él será el próximo heredero.

— Apenas va a cumplir quince.

— No veo el problema, su madre se caso conmigo a esa misma edad.

— No la menciones.

Advirtió Natsuo, con un tono apenas audible, pero amenazante.

— Sabes como termino tu matrimonio con ella, no puedes condenar a lo mismo al menor de nosotros. — Al ser la única con sentido común en estos momentos (y a decir verdad siempre) tomo la palabra, dispuesta a interceder por su hermano menor. — No es justo.

— Entonces que Touya se haga responsable de lo que le corresponde.

— Es un trato sucio.

— Soy el Rey.

El mayor de los Todoroki se burló, con una cínica sonrisa en el rostro, pero no se molesto en expresar todo lo que sus pensamientos dicen.

— Bien, alteza, voy a casarme.

— Perfecto.

— Sin embargo, yo voy a elegir a mi Omega.

La sonrisa en el rostro del alfa fue borrada con esas simples palabras.

— ¿Omega? — Touya asintió. — De ninguna manera, la última vez que hubo una Omega en este Reino, fue una total desgracia.

— Mamá era mucho para este Reino.

— No lo era, ni siquiera pudo darme buenos hijos.

— Tu no fuiste un buen alfa.

— Los Omegas son muy sensibles, inútiles.

— Quiero un Omega.

— Si no da un heredero alfa, va a tener el mismo destino que tu madre ¿Entendiste?

— ¿Es una amenaza?

— Es una sentencia.

— Suficiente los dos, dejen de mencionar a mamá.

Ambos alfas miraron con cierto enfado al Omega, quien a pesar del miedo, no dudo de sus palabras, tampoco bajó la cabeza, aunque sus manos tiemblan, sin saber qué hacer.

— Fuyumi. — Con esa palabra, dio por terminado el asunto con Touya. — Necesito que se refuercen lazos con otros Reinos, aumenta los tratados, asiste a fiestas, demuestra que la familia Todoroki sigue teniendo presencia en cada lugar, porque somos importantes.

— La siguiente semana, asistiré a una gala de la familia Yaoyorozu.

— Bien. — Su intensa mirada celeste, fue directo a su siguiente hijo. — Natsuo, debes salir con otros Omegas, reunirte a tomar té, necesitas un alfa y yo necesito que salgas del palacio y des cachorros.

— No quiero.

— Natsuo.

El peliblanco no se tomo las molestias suficientes para discutir con su padre, sin mostrar respeto, como los protocolos lo indican, abandonó el gran salón, sus tacones resuenan por los pasillos, sin intenciones de mirar atrás, nadie quiso detenerlo, era lo mejor.

— Shoto, necesitas aumentar tus horas de entrenamiento.

— Pero mis habilidades van mejorando, es suficiente.

— No lo es.

— Para ti.

— Lo haces bien, pero debe ser perfecto. — Afirmó con un tono autoritario, sin lugar para réplicas. — Si Touya asciende al trono, tu deber recae en la guardia real, tienes que ser digno de esto.

— Bien, ¿Puedo retirarme, alteza?

Esas palabras no le hicieron gracia al Rey, pero al menos su hijo cedió, un poco, con eso le basta, por el momento, por lo que sin querer empeorar las cosas, concedió el permiso que le fue solicitado. El menor de los Todoroki hizo una corta reverencia, para después perderse entre los pasillos del palacio.

— ¿Nosotros podemos retirarnos?

— No, debemos discutir algo.

— ¿Solo nosotros?

— Ustedes son los mayores.

— Para nuestra desgracia, es un fastidio serlo.

Ambos hermanos caminan detrás del Rey, quien les explica con detalles la situación en el Reino, sin embargo el príncipe heredero parece más entretenido haciendo muecas imperceptibles para su progenitor, Fuyumi por el contrario presta más atención, pero no puede evitar contener la risa, al ver al peliblanco, ambos se miran, cómplices, gustosos por ver esa sonrisa en el rostro ajeno, después del mal rato, de hace unos minutos.

Las muecas chistosas de Touya se detuvieron, justo cuando su padre les indico cuales eran sus obligaciones. La presencia de Fuyumi es requerida en múltiples eventos sociales, algunos de ellos son referentes a la caridad, pues el dinero recaudado debe ir a orfanatos o escuelas, todo para mantener la confianza del pueblo intacta. El mayor de los Todoroki agradeció no tener una tarea de esa índole, le fastidia socializar, por lo que casi nunca asiste a eventos sociales. Su misión en cambio, es atrapar a un criminal, que ha estado alterando la paz de los habitantes del Reino, al parecer es un ladrón, el cual desaparece cosas pequeñas, muy pocas veces se ha reportado un robo importante, pero deben detenerlo, ya que la guardia real no pudo hacer una tarea tan simple. El alfa no puede evitar dejar escapar un suspiro, espera que al menos ese criminal tenga algo interesante. Necesita terminar con ese asunto en breve, tiene cosas que requieren una mayor atención, por ejemplo su futuro matrimonio.

El Rey abandonó la sala, dejando a sus hijos mayores con responsabilidades que, para su desgracia no solicitaron, pero prefieren ocuparse en cualquier cosa, antes de caer en cuenta, que siguen siendo prisioneros en su jaula de oro.

— Que aburrido todo.

— Al menos tienes un deber interesante.

— Es cierto, prefiero perseguir un criminal, que sonreír y saludar.

— Suerte jugando al gato y al ratón.

— Sigue en pie el entrenamiento juntos ¿verdad?

— Claro, de ser lo contrario, Shoto va a enfadarse contigo.

— Entonces los veo en tres días, mientras tanto resuelvo el asunto que me fue encomendado.

Cada uno se perdió en los pasillos del palacio, envueltos en sus propias tareas, sumergidos en recuerdos pasados, junto a algunos presentimientos futuros.


El sol ilumina con fuerza desde su punto más alto, siendo la prueba suficiente para gozar un hermoso día, para todos, excepto para cierto albino. Touya se ha dedicado a perseguir al “ratón” (Como nombró su hermana al misterioso criminal) sin descanso, pero la falta de pistas, dificulta su labor. Los rayos de sol tampoco son de gran ayuda. Le sofoca, pese a que su don es el fuego, su cuerpo no es apto para altas temperaturas, por lo que se ve obligado a cubrir su cuerpo con una escarcha, ligera. Un escudo para evitar inconvenientes temporales.

No ha pasado nada que sea digno de su atención, por lo que sus pensamientos lo consumen. Desde la reunión con su progenitor, no han pasado un momento en “familia”. Todos se evitan, como evitan a la peste. Sabe lo que han estado haciendo sus hermanos, gracias a Fuyumi. Ella es la única que tiene la madurez suficiente para hablar con todos, incluso con Enji, a veces lamenta la pesada carga que todos se encargaron de colocar en los hombros de la albina, pero todos tienen sus propios problemas. El por ejemplo, debe encontrar un Omega y desposarlo. Solo hay un detalle. Hasta ahora la Madre Luna no le ha facilitado su búsqueda, todo lo contrario. Sabe el motivo, es decir, un Omega en los Todoroki no es relacionado con algo bueno. Puede asegurar que la Madre Luna, lo sabe. No le agrada la idea de condenar a un Omega inocente. En defensa de Touya, el no lo hace por gusto, pero da igual lo que haga, si él no encuentra a alguien pronto, su padre lo hará. Es mejor que Touya escoja. Después de todo hacer tratos con Enji, es atarte a ti mismo, una soga al cuello.

Sus pensamientos disminuyeron, al sentir una presencia ajena, de inmediato supo que se trataba de uno de sus guardias reales.

— Su alteza, tenemos noticias.

— Habla.

— Ha ocurrido un robo en una tienda cercana.

— ¿Cuál fue su objetivo?

— Nada de valor, al parecer.

— Habla claro.

— Desaparecieron algunas frutas y cinco monedas de oro.

— ¿Sospechosos?

— Ninguno, alteza. — Su mueca de disgusto se hizo presente, trato de ocultarla, pero da igual, sus feromonas lo demuestran. — Hubo una distracción, nadie pudo ver nada.

— ¿En cuantos intentos han fracasado?

— Tres, alteza.

— Si lo encuentro yo, gano nuestra competencia, ¿Verdad, Jin?

— Quiero verte intentarlo, alteza.

— Bien.

Ambos alfas se observaron con detenimiento, seguros de lo que dijeron. Se conocen desde que eran unos niños, su competencia ha prevalecido desde los cinco años, hasta ahora, no hay vencedor, pero pueden hacer una pequeña excepción, por ahora.

Jin Bubaigawara, capitán de la Guardia Real y mejor amigo de Touya, se encargó de escoltarlo hasta el lugar de los hechos. Los orbes celestes del albino, recorren cada parte del lugar, pero no se detienen en nada. Busca pistas, pero no hay nada. Al parecer sus guardias tienen razón. Eso o el criminal es habilidoso y lo están subestimando.

— Interroguen a todas las personas que estuvieron en el momento del robo. — Sus órdenes fueron claras. Con un poco de prisa en su voz. Necesita resolver este asunto de inmediato. — Si alguien perdió algún objeto personal, haganmelo saber, ¿Entendido?

—¡Sí, alteza!

Todos sus guardias se dispersaron, acatando cada palabra que mencionó el príncipe.

Touya por otro lado, es fastidio absoluto, las cosas no van bien, ni siquiera porque es inicio de año. Al iniciar el año todo debe ir bien ¿No?

— Esa cara tuya, no me gusta para nada.

— Me vas a disculpar, pero es la única que tengo.

— Me refiero a tu molestia. Tus feromonas comienzan a apestar el lugar.

— Esto resultó ser peor de lo que imagine. — Cruzó los brazos, mientras se recarga en el tronco de un árbol cercano. — Aún debo encontrar un Omega y no estar perdiendo el tiempo en esto.

— ¿Touya Todoroki al fin va a obedecer a su padre?

— No quisiera, pero Shoto no debe cargar con todo lo que ese viejo quiere.

— Claro, lo haces por Shoto.

— ¿Que insinuas?

— No quieres sentirte abandonado, por eso aceptaste ¿No?

— Estás jugando con fuego y vas a quemarte.

— Bien, dejo el tema.

Ambos guardaron silencio, no tienen nada importante para comentar. Además necesitan un respiro, después de los comentarios del alfa. Touya no lo sintió personal, es decir, claro que entendió el punto que quiso abordar el mayor, pero no piensa discutir aquello, menos en momentos inoportunos.

— Respecto al criminal.

— ¿Descubriste algo?

— ¿Están seguros que eso fue lo único que robo?

— Eso fue lo que reportó el dueño de la tienda. ¿Por qué preguntas?

— Es poco, nadie en su sano juicio va a desperdiciar tiempo y recursos, para terminar robando fruta y cinco monedas de oro.

— ¿Tal vez tiene hambre?

— ¿Y por qué sus robos son llamativos?

— No tiene sentido.

— Exacto.

— Supones que robó otra cosa, pero no nos hemos dado cuenta.

— Me lees la mente. — Ambos se miraron, con una sonrisa bailando en sus labios. — Ve e interroga a todos los presentes, haz que revisen sus pertenencias personales, si falta algo, cualquier cosa, hazmelo saber.

— Como usted mande, alteza.

El albino solo rojo los ojos. Mientras tanto, se dispuso a recorrer el mismo el lugar, esperando encontrar algo. Sus pasos eran lentos, tiene prisa, claro, pero necesita contemplar todo a detalle. A su izquierda, dos mujeres platican de lo sucedido, una de ellas busca con desesperación un collar de oro, al parecer ha pertenecido a su familia por generaciones, pudo escuchar que el collar tiene incluso un dije en forma de sol. A esto se refería cuando mencionó que el ladrón no pudo irse sin llevarse otras cosas. Quiso darse la media vuelta para interrogar a la mujer, pero cuando lo hizo, su cuerpo entró en contacto con alguien ajeno, ambos estuvieron a punto de caer, de no ser por los reflejos impecables del príncipe.

— Ofrezco mis sinceras disculpas ¿Se encuentra bien?

El desconocido asintió, con suavidad, pero en ningún momento hubo palabras. Touya pudo deducir (pese a que no ve su rostro, debido a una capucha) que no se trata de un alfa, no siente un olor dominante a su alrededor, además la cintura (la cual sujeta en estos momentos) es estrecha, por lo que debe ser un beta o un ¿Omega?

— Me disculpo de nuevo, no observe mi entorno.

De nuevo no obtuvo respuesta verbal. El cuerpo debajo suyo se removió, en busca de liberarse del fuerte agarre, pero lo único que provocó fue que Touya lo sujete con mayor fuerza.

— ¿Puede retirar su mano amable caballero, por favor?

Todo rastro de molestia ante la poca respuesta del otro, fue disuelta. Solo le bastó con escuchar esa linda voz. Es sutil, pero enérgica. Juguetona, sabe lo que provoca al pronunciar palabra. Le encanta. Sus oídos fueron bendecidos con esa melodía, tan delicada y enigmática.

— Lo siento.

Su agarre fue disuelto. El contrario no se molestó en agradecerle, por el contrario, siguió con su camino, al menos hasta que fue detenido (de nuevo) por Touya. La mano del principe, tomo con delicadeza la del contrario, apenas fue un roce. No fue profundo. Pese a esto, ambos sintieron que su cuerpo y alma, dejó de pertenecerles. Al menos por unos minutos.

— Es peligroso caminar sin compañía por las calles.

— Lo mismo digo, alteza.

— Me refiero a que, hay un ladrón suelto, debe tener cuidado.

— Usted debe atraparlo.

— Es complicado.

— ¿Puede dejar que me vaya?

— ¿Puedo tener el honor de saber su nombre?

— Siento negar su voluntad, pero no soy digno de usted, alteza.

Dicho esto, el mismo se liberó del agarre del alfa. El príncipe quedó perplejo, su agarre era fuerte, pero eso no fue problema suficiente para él desconocido.

— Espera.

Su orden no fue escuchada, el desconocido camino todo lo que sus piernas le permitieron. Hasta que el albino llegó justo detrás de él, sin querer tiró de la capucha que protege su identidad, dejando al peliblanco con una sorpresa latente en su rostro, mientras que el desconocido, intenta cubrir su apariencia con unas hermosas alas rojas, que pese al color, Touya las describe como las alas de un ángel, uno digno del cielo e indigno de él.

— Lo siento.

El alado no espero ni una sola palabra más del príncipe, abrió sus alas, dispuesto a huir. El de piel pálida quiso detenerlo, su primer impulso fue liberar una rafaga de fuego, pero se detuvo, no quiere asustarlo, su cabeza no fue lo suficientemente rápida, en menos de lo que espero, uno de sus soldados, lo llamó, asegurando tener pistas del criminal.

Para su mala suerte aquel hermoso ángel escapó de sus manos. Lo cual lo tiene de muy mal humor, porque tampoco tuvo suerte con esas supuestas “pistas”, no hay rastro del alado, ni del ladrón. Con una cara derrotada y pensativa a la vez, regresó al palacio, esperando no encontrarse con la presencia de su padre.

Cada parte del enorme castillo, lo hace perderse en sus pensamientos, lo sumergen en cosas sin sentidos, pero es mejor eso a pensar en lo ocurrido la tarde de hoy. No hay palabras para explicar eso. Fue raro. Justo en estos momentos se dispone a despedirse de su mejor amigo, necesita descansar, pero sus planes se vieron interrumpidos ante la presencia de dos de sus hermanos.

— ¿Tuviste suerte, Touya?

— No, estamos subestimando a ese sujeto.

— Ya veo, ¿Vas a darle tu reporte a papá?

— Mañana, hoy no estoy de humor.

— ¿ A qué se debe eso?

Su respuesta hubiera sido “nada importante” si tan solo su mejor amigo, no lo hubiese interrumpido. Con una muy mala educación Jin, respondió la pregunta de Fuyumi, lo cual no dejó muy contento al albino.

— Interrumpimos a Touya, justo cuando conversaba con un chico alado, al parecer eso lo tiene muy molesto.

— ¿Un chico? o ¿Un Omega?

— No supongas nada, Natsuo. — Advirtió. — Lo interrogue, para saber si vio algo sospechoso, nada más.

— Es mentira, porque lo sujetabas de la mano e ibas ir tras él, si no te hubiésemos interrumpido, claro.

— Jin, vete ahora mismo.

— Pero.

— Bien, ya que tienes tanta energía, vas a hacer guardia nocturna.

— Con su permiso, altezas.

Fuyumi rio al ver al pobre alfa irse con la cabeza gacha, solo por responder a sus preguntas, se lamenta por eso. Natsuo por otro lado, planea obtener respuestas.

— ¿Entonces estas asi porque un Omega te rechazó?

— En lo absoluto.

— Jin dijo lo contrario.

— El no tiene el contexto.

— Solo es curiosidad, puedes confiar en tu hermano favorito.

— No eres mi hermano favorito.

— ¿Es Shoto?

— No.

— ¿Fuyumi?

— Natsuo, detente.

— Bien, pero debes responder.

— No, estoy cansado.

Ignorando a su hermano menor, subió las escaleras, con dirección a su recamara, necesita con urgencia una almohada y entrar en el mundo de los sueños.

— Touya, espera.

— Habla.

— Sigue en pie entrenar mañana ¿Verdad?

— Los veo en el ala norte, junto a los dragones.

— ¿Iremos a las montañas?

— No hay mejor lugar que ese ¿No?

— En efecto.

— Bien, ahora vayan a recordarle a Shoto y déjenme en paz.

Una vez se deshizo de toda presencia. Se dejó caer en su cama, con libertad. A pesar de no haber localizado a su presa. Obtuvo el placer de contemplar a un chico muy interesante. Espera que este momento se repita en el futuro. Necesita descansar. Necesita dejar de pensar en sus obligaciones. Necesita verlo de nuevo.


Los rayos de sol no eran suficiente para despertarlo. Para su mala suerte, el entusiasmo de su hermano menor sí lo fue. Shoto se levantó desbordante de energía, todos saben el motivo, aun asi es divertido. El menor de los Todoroki se encargó de levantar a Touya con una helada en su habitación. No es metafórico, es muy real. El albino tuvo que pararse de la comodidad de su cama, justo cuando empezó a sentir su espalda helada. Su fuego de inmediato se activó como un método de defensa y eso fue suficiente para darle los buenos días al mundo. El mayor no se tomo las molestias suficientes para regañar a Shoto, al contrario, se disculpó por dormir más de la cuenta, le pidió cinco minutos para cambiarse, alistar sus cosas de entrenamiento, entre otras cosas.

Touya no tuvo tiempo de merendar, tampoco era usual que sus comidas fueran puntuales, por lo que no le dio importancia. Para su fortuna, su hermana lleva una enorme canasta llena de comida, medicinas y ropa. Todo por precaución, pues los entrenamientos siempre se salen de control, siempre hay sorpresas. Prefieren limitar ese tipo de momentos, después de todo se irán sin el permiso del Rey. Aunque tienen la ligera sospecha de que Enji ni siquiera va a notar su ausencia. Esperan tener razón.

— ¿Ya nos vamos?

— Shoto, eres demasiado impaciente.

— Si papá se da cuenta, todo va estar arruinado.

— Bien, entonces sube al dragón, vamos.

— ¿Puedo montar solo?

— De ninguna manera, Fuyumi va contigo.

— Hasta Natsuo va solo.

— Soy mayor que tú.

— Solo por dos años.

— No nos podemos llevar tantos dragones, Shoto.

— Solo por esta vez ¿Si, Touya?

— Bien, pero si pasa algo, es tu culpa ¿De acuerdo?

— Claro.

Touya ayudó a bajar al menor, mientras le pasa la canasta a Fuyumi, quien asegura por tercera vez que todo está en orden, no necesita que el albino se preocupe tanto. Shoto escoge una dragona blanca, con ojos violetas. Para su fortuna, lo acepta como jinete y una vez que Touya lo ayuda a subir, todos están listos para irse. El primero en emprender vuelo es Natsuo, quien sin darle aviso a nadie, inició una competencia, Shoto y Fuyumi lo siguen entre risas, mientras que Touya observa abajo, puede ver un bulto familiar. Enji echa chispas desde el castillo, desde abajo les grita que regresen, sin embargo Touya prefiere hacer oídos sordos y seguirle el paso a sus hermanos. Enji será un problema, por supuesto, pero lo será dentro de unas horas, por el momento, van a tener su tarde de hermanos, es justo y necesario.


Touya no se molesta en incluirse en la absurda carrera que inició el Omega, prefiere admirar el paisaje y observar a sus hermanos. Además desde su posición tiene una vista perfecta para contemplar cada cosa que hagan los demás. Natsuo parece feliz de estar fuera del castillo (Nada nuevo a decir verdad, pero es una realidad para todos), Fuyumi les grita a ambos que vayan con cuidado, mientras que Shoto lanza pequeñas dagas de hielo, para detener a su hermano y ganar la supuesta carrera. Natsuo no se queda atrás, le responde de la misma manera. Fuyumi se encarga de deshacer todo rastro de hielo (con el aliento de su dragón, claro está), para evitar provocar un accidente abajo. Touya solo puede rodar los ojos por el comportamiento tan infantil de sus hermanos, pero no tiene intenciones por detenerlos, todo es mejor de esta manera.

Suspira de alivio al ver las montañas donde suelen entrenar tan cerca, unos minutos y llegan. Natsuo y Shoto siguen en su competencia, el Omega está a centímetros de ganarle al menor, quien no luce satisfecho con su resultado, pero tampoco luce molesto. Antes de que cualquiera de los dos pueda llegar a las montañas, alguien pasa a gran velocidad justo a lado de Touya, su dragón asustado por esto, se abre y deja pasar sin problemas al desconocido. La carrera de los dos hermanos Todoroki también se ve afecta por esta presencia, en cuanto el príncipe heredero se recompone, se da cuenta de quién se trata. Aprieta con fuerza la rienda de su dragón, para dirigirlo a la presencia del alado, necesita seguirlo, debe de seguirlo. Cuando menos lo espera, Touya adelanta a sus hermanos, el de alas rojas no necesita girarse para asegurar que hay una presencia justo a sus espaldas. Ambos suspiran, uno con entusiasmo, otro con fastidio, uno con deseos de atrapar a su ángel, otro con deseos de huir.

— ¡Touya, espera!

La voz de sus hermanos se nota tan lejana, no tiene intenciones para detenerse y volver. Sabe que ellos no lo van a seguir, lo van a esperar justo en las montañas, eso está bien. Mientras tanto, se concentra en alcanzar al otro chico, sigue intentando descifrar su casta. Puede jurar que es un Omega, pero ayer no percibió aroma alguno, además un Omega no puede ser tan veloz ¿O si?

— ¡Espera!

El alado no se inmuto, ni siquiera lo miró de reojo, sus alas tienen un único propósito. No ser interceptado por el alfa. El príncipe harto de ser ignorado, hizo lo que el dia anterior no se atrevió. De sus manos dejó salir un destello de fuego. Su intento para obligar a aterrizar al contrario, tuvo resultados positivos.

— Eso es jugar sucio, alteza.

— No fue con malas intenciones.

— Puedo asegurar que no.

— ¿Cual es tu nombre?

— ¿Noto desesperación en su voz? Eso no es usual, majestad.

— Es curiosidad.

— Una genuina, seguro.

El peliblanco no quiere entrar en un juego. Quiere una respuesta.

— ¿Ayer perdiste algo?

— ¿Algo? ¿Como que?

— Algo de valor. Hay un ladrón en el pueblo, pudo robarte algo.

— ¿El corazón?

— Hablo en serio.

— No fui una de sus víctimas, estoy intacto, alteza.

— No te creo.

— Ni siquiera usted pudo atraparme, majestad. — Afirmó el otro, con una sonrisa. — Claro que, usar su fuego, no cuenta.

— Es mi don, tu usas el tuyo para huir ¿No?

— Para nada, es para ser libre.

— ¿Que haces por estos rumbos?

— No es importante, por lo tanto no debe saberlo, alteza.

— Deja de responder de esa manera.

— ¿Le molesta?

— Un poco.

— ¿Qué puedo hacer?

— Decirme tu nombre.

El rubio sonrió de lado. Gustoso por contemplar la desesperación en los orbes celestes. Le gusta su perspectiva. El albino no puede opinar de la misma manera.

— No es necesario.

— Lo es. Tu sabes mi nombre.

— Usted es el príncipe, claro que lo conozco.

— Entonces es justo que estemos en igualdad de condiciones ¿No?

— ¿Tanto insiste, alteza?

— Puedo irme en este momento, no te creas tan importante.

— Que tenga buen viaje, su majestad.

Dicho esto, el rubio lanzo unas cuantas plumas en dirección al albino, con tal de distraerlo e irse volando. Touya maldijo en sus adentros, puede seguirlo, pero sus hermanos seguro lo esperan. No puede dejarlos ahí, varados, por lo que le indicio a su dragón regresar por donde llegaron.

Una vez aterrizaron en la montaña donde entrenan, Shoto y Natsuo lo recibieron, con muchas preguntas.

— ¿Por qué lo seguiste?

— ¿Lo conoces?

— ¿De él fue quien habló Jin?

— ¿Estas bien, Touya?

El albino dejó a su dragón, junto al resto, mientras le daba algo de comer, para recuperar energía.

— No era nadie importante.

— Lo seguiste.

— Porque paso justo a lado nuestro, casi hace que caigas de tu dragona, Natsuo.

— Que buen hermano mayor tengo.

— Por supuesto.

— Nadie te cree eso, Touya.

— ¿No soy buen hermano mayor?

— Lo eres, pero no hasta ese punto.

— Bien, si, es el chico del que les hablo Jin, pero desconozco incluso su nombre, no es la gran cosa.

— Bueno, ¿Entonces podemos empezar a entrenar?

Touya asintió, mientras les tiene sus respectivas espadas a cada uno de sus hermanos. Quienes no lucen muy contentos por usar armas.

— ¿Ahora que sucede? ¿Por qué tienen esas expresiones en su rostro?

— Es mejor entrenar con nuestros Quirks ¿No?

— Vamos a provocar un incendio.

— Fuyumi y yo lo podemos apagar.

— Hemos practicado mucho con todas las armas.

— Es bueno seguir practicando.

— Touya, por favor.

— Bien, dejen sus armas, pero si alguien sufre una quemadura, van a tener que cubrirla ustedes mismos para evitar que Enji la vea ¿Entendido?

— Por supuesto.

Todos dejaron de lado sus espadas. Nadie se hizo del rogar. Se alejaron lo suficiente del pequeño campamento que montaron. Necesitaban calentar un poco, sobretodo Natsuo y Fuyumi, quienes no acostumbran entrenar sus dones.

— ¿Todos contra todos? o ¿Todos contra Shoto?

— Opino que todos contra Touya ¿No?

— Quiero ver que lo intenten.

— Cuidado con lo que deseas.

— No, es mejor un todos contra todos.

— ¿Lo dices en serio, Natsuo?

— Claro, solo como calentamiento.

— Estoy de acuerdo, empecemos.

Dicho esto, el mayor de dispuso a separar a todos con una rafaga de calor, Fuyumi y Natsuo se cubrieron del fuego con escarcha. Shoto por el contrario se encargo de apagarlo.

— ¿Cómo sabemos que ganamos?

— Quien resista hasta el final, es fácil.

Todos sonrieron, no iban a perder, al menos no tan pronto. Los cuatro se rehusaban a perder primeras, eso sería humillante, no lo van a permitir. Al principio se dividieron en parejas, Touya pelea contra Fuyumi, quien usa como estrategia el fuego del albino, sabe que su hielo no es tan poderoso, pero si lleva al límite a su hermano, puede ganarle o al menos respirar de cerca la victoria. Por el contrario, Natsuo y Shoto se miran a los ojos, a pesar de que el primero no usa tanto su don, debido a las estrictas reglas de su padre, es capaz de contener a Shoto, al menos por unos momentos. A Touya le parece aburrido el enfrentamiento del Omega con el menor de ellos, hasta ahora solo luchan con barreras de hielo, intentando quebrantar la del rival, es suficiente, pero no es todo su potencial, deben hacer más que eso, sin presiones claro, pero les va a dar un leve empujoncito. Touya aprovecha que su hermana intenta tomar aire, después de la explosión que generó el choque de sus respectivo dones, por lo que lanza una fuerte llamarada de fuego en dirección hasta sus hermanos, destruyendo ambas barreras, obligando a que tengan que luchar don contra don.

— ¡Eso es trampa, Touya!

— No lo es, ustedes dijeron que es un todos contra todos.

— Concéntrate en Fuyumi.

— Lo hago. ¿No es verdad, hermanita?

— Por supuesto.

La beta formó un enorme copo de nieve en sus manos, lo lanzó por encima de la cabeza de su hermano, quien con una chispa de fuego lo deshizo. La chica sonrió triunfante, eso es justo lo que quería. El copo de nieve, desató una ventisca, nublando el campo de visión de ambos, pero la albina se la ingenio para volver el piso hielo y ver a través de él, cosa que por supuesto Touya no se esperaba, en lo absoluto. Estuvo a escasos centímetros de su hermano, congeló ambas de sus manos para poder tocarlo, sus intenciones eran claras, congelar los brazos de su hermano, para apaciguar el fuego y tener los segundos suficientes para golpearlo y dejarlo en el piso. Un plan bastante optimista, pero no erróneo, del todo. Una sonrisa apareció en su rostro, justo cuando sus manos hicieron contacto con el brazo de Touya, sin embargo el mayor, sacó fuego por sus pies, provocando que se eleve a unos centímetros del suelo y a causa de esto, el hielo en las manos de la chica, se esfumó. Touya aprovechó ese momento para provocar una explosión, la cual mandó a su hermana de espaldas contra un árbol, dejándola fuera de combate.

— Fuyumi, ¿Te encuentras bien?

— Eres cruel, debías dejarme ganar.

— Eso no sería un entrenamiento.

— Solo bromeo, me arden las manos, pero estoy bien.

— ¿Quieres que te lleve al rio?

— No, puedo ir sola, tienes que seguir con Shoto, al parecer le gano a Natsuo.

— Vaya sorpresa.

Ambos rieron, cómplices. Era de esperarse la manera en la que terminaron ambos encuentros. Sin embargo, Touya no tuvo tiempo suficiente para ayudar a levantar a su hermana. Cuando menos lo espero una lluvia de lanzas de hielo, se dirigen con velocidad hasta el. Piensa en la impaciencia de Shoto. No lo culpa, ambos son iguales, tal vez por eso se entienden bien. Su fuego se encarga de extinguir todo rastro del hielo, sin embargo esa solo fue una distracción, Shoto coloca sus manos en el suelo, convirtiendo todo el piso en hielo, sin embargo justo cuando el hielo llega hasta Touya, del suelo brota una especie de jaula, limitando sus movimientos. El mayor no se espero esto, la última vez que entrenaron, apenas tenían control en sus dones, es largo de explicar, por lo que va a omitir detalles. En aquella especie de prisión, su cuerpo es inmovilizado y por supuesto que el hielo busca abarcar todo el espacio posible, hasta limitarlo. Necesita usar su fuego, potenciarlo al límite. Eso es lo que quiere Shoto, eso le va a dar. Fuyumi y Natsuo se preparan con su hielo, saben que tienen que usarlo en caso de que el fuego de Touya se salga de control, sin embargo por el momento se mantienen al margen. Touya convierte su cuerpo en llamas, lo suficientemente fuertes para destruir la jaula en la que Shoto lo encerró. Desde lejos se puede ver los rastros de quemaduras que dejó aquell acción en el cuerpo del príncipe, pero él ignora todo malestar, es un entrenamiento, luego puede enfocarse en sus heridas.

— ¡Touya! Necesitas enfriar tu cuerpo.

Lo sabe, claro que lo sabe, pero debido a que su cuerpo sigue con altas temperaturas le es imposible crear la escarcha que suele protegerlo, sus intentos no tienen buenos resultados. Por lo que se enfoca en Shoto, solo Shoto.

Fuyumi y Natsuo miran preocupados la escena, solo pueden ver el choque de ambos dones. No quieren enfocar más, están pensando en que a sus hermanos se les olvido que esto es un entrenamiento o tal vez solo tengan significados diferentes de entrenamientos. Después de todo este tipo de acciones son normales con Enji, ellos lo saben, porque lo han visto, pero no lo han sentido en carne propia. La beta muere de nervios, sigue cubriendo su cuerpo con su hielo. El fuego de sus dos hermanos se esparce con fuerza, por lo que tiene que evitar quemarse. Natsuo por otro lado se encarga de apagar pequeñas llamas que llegan hasta los arbustos o los árboles. Ambos hermanos se estremecen cuando ven salir disparados de extremo a extremo a los dos alfas, Shoto cae de espaldas al suelo, Touya termina chocando contra una roca enorme. Ninguno se queja. Ninguno se levanta tampoco.

— ¿Murieron?

— No digas esas cosas, Natsuo.

Justo en ese momento, Shoto empieza a levantar, al igual que Touya, ambos con una sonrisa en sus rostro y un poco de sangre esparcida en su labio inferior.

— ¿Fue un empate?

— Fue un empate.

La beta y el Omega los ayudaron a levantarse. Fuyumi uso su oportunidad para curar las heridas de Touya. El mayor intenta no quejarse, pero el solo hecho de que desvie la mirada hace saber que es doloroso aun usar el fuego a tales extremos.

— Fueron muy irresponsables al usar sus dones de esta forma.

— Es un entrenamiento, Fuyumi.

— A este paso vas a llegar como pavo rostizado a casa.

— ¿Pavo? ¿Tienes antojo de pavo?

— Guarda silencio.

Shoto no puede evitar reírse ante ese comentario. Mientras tanto Fuyumi termina de curar todas las quemaduras de Touya, al menos las recientes.

— Bien, ya calentamos.

— Son todo un caso.

— Shoto y yo, vamos a ayudarles a mejorar su técnica a ustedes dos.

— Touya, apenas y puedes crear escarcha, no sabes mucho del hielo.

— Tienes razón, pero se de estrategia, puedo ayudarles.

— Bien. ¿Que debemos corregir?

— Todo.

— ¿Ah?

— Es mejor explicarles con el ejemplo, vamos.

Y así la tarde sigue con normalidad, entre un choque constante de Fuego y Hielo, todo ocurre tras las montañas. Los únicos testigos son sus dragones y tal vez cierto chico alado, de ojos dorados y muy curiosos, no debe estar ahi, pero aqui esta y nadie nota su presencia, que malos son en lo que respecta a la defensiva.


El entrenamiento los dejo a todos con un cansancio de pies a cabeza. Incluso a Touya y Shoto que están acostumbrados a esto o incluso más. Pueden jurar que les duele hasta el cabello, necesitan comer algo. Para su fortuna Fuyumi trajo comida suficiente para todos. Shoto y Natsuo fueron los primeros en sentarse a comer, no se molestaron en esperar a sus hermanos. Los mayores no reclamaron nada, al contrario. Touya se ofreció a ir por algo de agua al río, pues tanto esfuerzo los dejó sin una gota del vital líquido.

Una vez que estuvo a la orilla del torrente de agua, se agacho para recoger lo necesario con su botella. Repitió el mismo proceso cuatro veces, para tener toda el agua que era necesaria. Sin embargo una presencia a sus espaldas, no se molesta en apurarse para descubrir de quién se trata. No es necesario. Porque lo sabe. El suave aroma a cereza oscura, de esas que se encuentran en la profundidad del bosque, sabe que hay otros aromas, pero por el momento no son perceptibles para su nariz. Pese a este, está satisfecho con lo que tiene, por ahora.

— ¿Eres un espia o algo por el estilo?

— ¿Si lo fuera, dejaría de causarle curiosidad, alteza?

— En lo absoluto.

— Entonces no va a obtener respuesta alguna de mi parte.

— Nunca obtengo respuestas.

— Tiene un punto.

Touya dejo de hacer lo que estaba haciendo, de igual manera tiene el agua suficiente en todos los recipientes.

— ¿Necesita ayuda para regresar al pueblo?

— No, mis alas estan en perfecto estado.

— Me di cuenta, hace unas horas.

— No quise atacarle, alteza.

— Por supuesto que no.

— Uhm, solo vine a decirle que es mejor que se marchen pronto.

— ¿Debo hacer caso, cuando ni siquiera se tu nombre?

— Hablo en serio. El cielo indica que va a llover pronto, va a ser una tormenta fuerte.

— Vengo aquí desde que era un niño, se cuando va a llover.

— Entonces me moleste en vano.

— El clima es perfecto.

— No quiero contradecirlo, alteza.

— Mientes.

— Entonces me retiro.

Hizo una breve reverencia y con una sonrisa juguetona en sus labios, desapareció. Dejando atrás a un confundido peliblanco. Quien desea descubrir que otros aromas posee ese Omega, ahora sabe que el chico alado, es un Omega, uno muy hermoso.

Sin perder tiempo, regreso con sus hermanos. A cada uno le dio su respectiva botella de agua. Decidió no comentar nada acerca del encuentro que tuvo con el desconocido, no quiere alarmar sin motivos a nadie. Además el cielo luce despejado, no hay peligro de tormenta o algo similar.

Para su mala suerte, sus predicciones fueron erróneas, pero las del rubio fueron verídicas. Cuando terminaron sus bocadillos, el aire empezó a intensificarse, el cielo se llenó de nubes grises, anunciando una gran tormenta. No les da el tiempo para llegar sin problema al palacio, no tienen suficiente tiempo. Por lo que tomaron a los dragones y se refugiaron en una cueva cercana, el tiempo suficiente. Sin embargo todos concuerdan en algo, debido a la tormenta, van a tardar en llegar al palacio, el sermón que les espera y el posible castigo, va a ser en grande, sin embargo deciden no pensar en eso.

Pasaron tres horas en la oscuridad de esa cueva. En cuanto tuvieron oportunidad se fueron de aquel lugar. La tormenta no tuvo intenciones de continuar, por lo que no tuvieron que preocuparse en llegar a salvo al castillo. Cuando sus dragones aterrizaron en el gran patio trasero del palacio, se encontraron cara a cara con su progenitor. Enji lo recibió con un reproche. Incluso gritó, sin importarle si la servidumbre estaba presente. Todos fueron castigados con diferentes cosas. Sin duda quien se llevó la peor parte fue Natsuo, al ser Omega, no pudo resistirse mucho. No desde que su padre utilizó su voz de mando, por lo que cedió más rápido de lo que le gustaría admitir. Todos se fueron a sus respectivas habitaciones, mientras escuchan desde lejos, las maldiciones de su padre, a las cuales ya están acostumbrados, lo único bueno de hoy fue pasar un tiempo con sus hermanos y ver a ese enigmático Omega alado.


Los días transcurrieron más rápido de lo normal. El sol se oculta con una rapidez inusual, mientras que la luna acorta el tiempo de los sueños. Es raro. O tal vez los nervios lo tienen de esta manera. Sigue sin encontrar a un Omega que desee desposar. Tampoco ha tenido éxito con el criminal, que por cierto, sigue atentando contra el pueblo. Si esto no es suficiente, su padre se encargó de ponerlo al mando de algunas reuniones, le aumento el papeleo e incluso le obligaba a seguir una rutina estricta. Si a las seis de la mañana no desayunaba, tiene que esperar hasta la merienda, si a las once no llegaba a tiempo para degustar un bocadillo, tiene que esperar hasta las tres para la comida y si se le ocurre llegar sucio (por el entrenamiento) o llegar aunque sea dos minutos tarde, tiene que esperar a las siete y cuarto, para la cena, está demás decir que si no alcanza a desocuparse de los deberes reales, no cena. Sus hermanos no la están pasando mejor que él, al contrario. Natsuo tiene una ¿Institutriz? Algo similar. Se supone que es para vigilar su comportamiento y que no siga siendo un Omega rebelde, Shoto entrena a todas horas, se ha sobreexigido tanto que ya ni siquiera puede crear hielo. A Enji no le importa, mientras tenga fuego, los entrenamientos siguen. Fuyumi ha estado asistiendo a todas las fiestas que organizan otros Reinos. Le molesta pensar que la causa de todo esto, es solo haber pasado una tarde de hermanos.

Por ahora Touya se encuentra revisando algunos papeles, entre ellos sus posibles futuros matrimonios. Tiene con exactitud dos días para encontrar un Omega. A este punto ya tiene todas las esperanzas perdidas, no tiene caso que lo niegue. Opta por no pensar en eso, de momento. Necesitar terminar de firmar estos papeles e ir al pueblo. Está dispuesto a buscar incluso por la noche un Omega, incluso un Beta, ya ni siquiera le importa llevarle la contra a su padre. Deja escapar un suspiro de sus labios, sus manos se sienten calientes, puede quemar los papeles que lee en estos momentos. Quiere hacerlo. No lo hace. No quiere más problema. Por el momento las cosas ya están siendo muy molestas. Justo cuando cree que puede tener un poco de paz, la presencia de su mejor amigo, le hace saber que sus pensamientos son erróneos.

— ¿Que sucede ahora, Jin?

— Para tu mala suerte, nada bueno.

— Me tienes que motivar, si no es mucha molestia.

— Tu padre tiene una pista del ladrón que hemos estado buscando.

— ¿En serio? ¿Cual es?

— No me quiso decir, pero requiere tu presencia de inmediato.

— ¿Dónde está?

— En su despacho.

— Gracias. — El capitán de la guardia real, sonrió, de una manera casi imperceptible.— ¿Puedo pedirte un favor?

— Lo que desee, alteza.

— Ve por Natsuo y sacalo de sus horribles clases de adiestramiento. Llevalo con Fuyumi, para que le ayude con las decoraciones de la siguiente fiesta.

— Pero el Rey puede enojarse.

— No, siempre y cuando no se entere.

— Bien, pero me debes unos bocadillos.

— Trato.

Ambos salieron de aquella pequeña habitación, el alfa rubio fue de inmediato a cumplir lo que le solicitaron, mientras tanto Touya intenta prepararse mentalmente para lo que sea que vaya a decirle su padre. No tiene éxito. Tampoco tiene opciones.

A pasos lentos, llegó hasta el despacho del Rey, tocó un par de veces la puerta, recibiendo un “pase” como respuesta. Exhalo tanto aire como le fue posible. No lo dejó salir, necesita todas las reservas posibles.

— Me dijeron que tiene noticias sobre los recientes robos.

— Las tengo, ya que tu no conseguiste nada.

— No es mi culpa.

— Lo es.

— Vamos al grano ¿Qué sabe, alteza?

— Al parecer, el criminal ha estado muy descuidado en sus últimos dos robos.

— No podía ser tan perfecto.

— En la primera ocasión estuvimos cerca de atraparle.

— Pero qué competente, alteza.

— Guarda silencio.

— En la segunda vez, no pudimos alcanzarlo, sin embargo, encontramos un rastro, de lo que puede ser su don.

— ¿Rastro de? ¿Algún don elemental? ¿Cabello?

— No, plumas.

— ¿Qué?

— Encontramos plumas rojas, por lo que, concluimos que su don, son alas rojas.

En este momento debe recordar la manera correcta de sacar las probabilidades de un evento. No las recuerda. Su mente está en blanco. No cree posible que esas pruebas tengan algo que ver con el único Omega que conoce que también posee ese color de alas. Hay muchas personas, los dones no son exclusivos de algún linaje. Hay gente que no son Todoroki y tiene fuego, entonces hay gente con alas, del mismo color, pero no se trata de la misma persona ¿Verdad?

— ¿Tienen alguna otra pista?

— No. Sólo que encontramos el mismo rastro de plumas al Noroeste, el líder de la familia Lida nos lo hizo saber ayer.

— ¿De cuando son ese rastro?

— ¿Hace una semana? No lo saben con exactitud.

Puede asegurar que el Omega que tanto captó su atención y el criminal que atenta contra su pueblo, son la misma persona. Hace una semana fue cuando él y sus hermanos salieron a entrenar, fue cuánto tuvo otro encuentro con ese Omega, el desconocido venía del Noroeste, la verdad es obvia.

— ¿Hay algún lugar sospechoso, en el que el pueda esconderse?

— Hay unas cuantas casas en el bosque, cerca de la frontera con el pequeño Reino de Hielo.

— Supongo que tengo que ir mañana.

— Te equivocas.

— ¿Ah?

— Esto tiene que solucionarse hoy, hay guardias esperandote afuera.

— Es de noche, va a ser imposible.

— Conoces tu Reino como la palma de tu mano, es posible.

— ¿Que castigo le vas a dar?

— Pena de muerte. Nos ha causado los problemas suficientes, no lo quiero ver nunca más.

— ¿De verdad no puede ser mañana?

— No me falles.

— Bien, alteza.

No hizo reverencia alguna. No quiere ir. Al menos no hoy. No sabe el motivo por el que su mente juega con la información que le acaban de dar. Desconoce porque está molesto, con la idea de que el Omega y el Criminal sean la misma persona. Sin embargo tiene todo el sentido. No tiene argumentos suficientes para negar este hecho. Ni siquiera se va a molestar en buscar algún argumento suficiente, es mejor apurarse y poner fin a esta tarea.

Sale del castillo, con prisa. No se toma molestia alguna en despedirse de Shoto, quien justo viene llegando de una de sus tantas clases. Se sube al carruaje, esperando que las cosas resulten sencillas. Es lo único que pide. Y es lo único que no le pueden cumplir.

En menos de diez minutos están en el pueblo, la molestia es palpable en su ser, sin embargo el enfado persiste con fuerza en su pecho, no quiere darle vueltas al motivo.

— Todos dispérsense, pregunten a los alrededores sobre alguien con las características que y saben, cualquier cosa, me lo dicen de inmediato.

— ¡Sí, alteza!

— Jin, vienes conmigo.

— Pero necesitamos abarcar un terreno amplio.

— Dije, vienes conmigo.

— Sí, alteza.

No era necesario preguntar acerca del Omega que buscan. Puede percibir un aroma ligero a cereza negra, la misma que olio en las montañas, es obvio que el chico rubio se encuentra cerca. Lo único que se cuestiona el ¿Por qué su aroma es tan fuerte? No recuerda que haya sido de esta manera la vez pasada. No le da muchas vueltas al asunto. Tras pasar unos cuantos árboles, puede distinguir un pequeño grupo de casas, en su campo de visión son alrededor de siete casas, no pueden ser más de diez, es imposible. Con cautela se acercan a la primer casa, tocan un par de veces la puerta. Una amable mujer, sale, al reconocer la insignia de la familia real, hace una reverencia, casi perfecta.

— ¿En qué puedo ayudarle, alteza?

— Lamento la hora, se que es impropio venir a estas horas de la noche.

— No se preocupe por eso, no es necesario.

— Bien, ¿Conoce a alguien cuyo don son un par de alas rojas?

— ¿Alguien?

— Si, más específicamente un alfa o un beta.

Fue el turno de hablar de su mejor amigo. Touya se mordió la lengua para no decir “Tontos, es un Omega”. Para su fortuna pudo mantenerse en silencio.

— No, conozco a alguien con esas características, pero es un Omega.

— ¿Omega?

— Si, vive a tres casas de aquí. Su casa tiene una fachada desgastada, de color azul.

— Entendemos, gracias por su ayuda.

— Es un honor.

Se despidieron de la amable mujer. Touya miró a los ojos a su mejor amigo. No hicieron falta palabras. Ambos lo saben. El omega que tanto ha buscado Touya está ahí, tras esa vieja casa. Sin embargo, para su mala suerte es el mismo Omega que busca el Reino.

— Esperame afuera.

— Es peligroso, Touya.

— No lo es. Es un Omega, acorralado en su propia casa y si es no es suficiente, tengo mi fuego, justo su debilidad.

— Touya.

— Obedece, Jin.

— Bien, si tardas mucho, voy a entrar.

— Si tanto insistes.

El albino se acercó a la puerta. Toco un par de veces, pero nadie vino a abrir. Touya sabe que hay alguien dentro. El aroma a cereza negra y algo que no logra distinguir, aumenta de intensidad. Antes de entrar, toca de nuevo, el resultado es el mismo. Por lo que sin remedio alguno, entra por su propio pie.

— Desconocido, se que estas ahi, es mejor que salgas y hablemos por las buenas.

No hubo respuesta. Al menos no con palabras. Pues del pasillo docenas de plumas se dirigieron hacia él, con intenciones poco amigables. Todas las esquivo de manera exitosa. El causante de aquel ataque se dejó ver, entre tanta oscuridad.

— ¿Esta vez usted me espia a mi, alteza?

— Sabes el motivo de mi visita.

— Desconozco, ¿Acaso me extraño?

— Hablo en serio.

— Puedo verlo.

— Eres el responsable de todos los robos del pueblo.

— ¿Yo? Los rumores dicen que es un alfa o un beta.

— Yo mismo vi las plumas que encontraron en uno de tus robos pasados.

— Hay muchas personas con el mismo Don, alteza.

— Pero no con el mismo aroma.

— No tengo aroma, soy un beta.

— Eso pense en nuestro primer encuentro, pero eres un Omega.

El Omega no supo qué decir. Su labio tembló de manera ligera. Touya incluso duda si lo que vio fue un temblor. El albino se acerca, poco a poco, provocando que el rubio retroceda, como un ratón que está a punto de ser devorado por el gato.

— ¡Bingo alteza! Es muy inteligente, ¿Le doy un premio por adivinar que soy un Omega?

— No estoy para bromas.

— Puedo notarlo, pero a mi me encantan.

— ¿Por que robas?

— Debe estar orgulloso por encontrarme.

— Responde.

— Prefiero abstenerme, gracias.

— Dime al menos tu nombre.

— No es bueno decirle el nombre a un desconocido, menos cuando entran a estas horas de la noche, sin permiso.

— Deja de jugar conmigo.

— ¿O si no que, alteza?

Touya se acerca de manera peligrosa al Omega. Sus cuerpos están a dos metros de distancia, para ser exactos. Las alas del rubio quieren proteger a su dueño, pero le resulta imposible moverse. El albino disfruta el aroma que invade con fuerza toda la casa. Ese delicioso olor, es tan agradable para su alfa. Se dedica a oler con mayor detalle, puede percibir un segundo aroma, justo cuando va a decir algo, se da cuenta de la situación, están metidos en un gran problema.

— Estas en celo.

El cuerpo del Omega se contrae, no sabe si por el miedo o el placer que siente de manera involuntaria. Touya empieza a desprender feromonas sin darse cuenta. Ambos se miran a los ojos. Una mezcla perfecta entre el ámbar y el zafiro.


HOLAAAAA, lo prometido es deuda, para los que me siguen en el canal de Whatsapp saben de que hablo.

Primero que nada, agradezco que hayas llegado hasta aquí e incluso que le hayas dado click a mi historia. Espero que la leas hasta el final, me haria muy feliz.

¿Que opinan sobre el primer capítulo? Acepto criticas constructivas.

El DabiHawks es uno de mis Shipp favoritos en todo el anime, aunque en realidad pertenezco a muchos Fandom. En fin. Ellos son como el verdadero enemies to lovers. (No llegaron a la parte de lovers en el anime claro 7-7)

En fin, les dejo mi canal de WhatsApp por si gustan unirse. Tomen mucha agua y cuidense.

La palabra Blazelum (que aparece al inicio de la historia) es el nombre del primer mes del año, en esta historia. Significa llama de luz. Proviene de la palabra “Blaze” la cual es en inglés y significa “llama poderosa” Y Lumen (es en griego) y significa “Luz”.