DEL AMOR
Dedicatoria.
Esta mini historia esta dedicada a todas queyas personas que les rompieron el corazón y las hicieron sentir poco amadas.
Hace tiempo nado sin rumbo entre los arrecifes y las algas, entre los bancos de peces e incluso entre los abismos más tortuosos. Buscando un sentido a mi existencia y lo que soy. Tan vacía e incompleta, siempre en busca de lago más grande.
Aquí dentro de mi mundo se dice que los hipocampos se enamoran una sola vez en la vida. Amor, enamoramiento, cariño, afecto, son palabras que no comprendo.
En ocasiones me siento abrumada, como si el agua en la que nado me estuviera ahogando.
Desesperada, ansiosa, cansada, busco más respuestas nadando al lado contrario de casa.
Es en ese momento, mientas nado sobre el agua cerca de la orilla de la playa, que una silueta cautiva mi atención.
Su voz profunda como el océano me llama, lo observo refunfuñar, mientras camina de un pequeño sitio a otro, marca con sus pies huellas sobre la arena que con el toque del mar se desvanecen lentamente, mueve sus manos, discute con la brisa, en su cabello despeinado el sol destella.
Cuando logra calmarse deja caer su cuerpo sobre la húmeda arena, tapa el sol con sus delicadas manos y por instantes las abre para dejar que los rayos le besen el rostro.
¿estará tan asfixiado como yo?,¿se sentirá como yo lo hago?,¿querrá escapar de su mismo o de donde habita?
Con los días lo mío y lo suyo se vuelven rutina, un arma filosa que no te mata, solo te desangra.
Las olas furiosas empiezan a ahogarme, vienen en pares y luego se devuelven; ¿se supone que aquí es donde estoy a salvo? Porque el agua se siente más pesada que de costumbre.
Temerosa rompo el silencio, como las olas rompen al chocar con la costa, ¿quién eres?
Tus pies y tu cuerpo arden bajo el incesante calor, ¿crees que no puedo ayudarte?, el agua salada y mi mente me están asfixiando, ¿crees que no puedes ayudarme?
Seré tu alivio como tú serás el mío.
Mi cuerpo se adapta a tu mundo, el tuyo ¿no? Yo puedo enseñarte. Te puedo llevar a donde las olas te abrazan sin ahogarte, llévame a donde logre tener un respiro.
Atraída por su inexplicable belleza, tomo su mano. Con solo tocar a arena fuera del agua me crecen piernas, giro sobre la playa bañándome en ella, al fin puedo respirar con calma.
El nada en la superficie, su cabello cae con delicadeza por el peso de agua, su sonrisa me recuerda a las mantarrayas, arruga sus ojos y sus labios se curvean.
Admiro su figura, su cuerpo, sus piernas, la luz que su piel dorada refleja y sus cabellos obscuros, él es como el sol. No sé a dónde pertenece, pero iré con él.
Lo sigo de cerca, observo las algas del camino por donde me lleva, son mucho más verdes y coloridas, incluso emanan un dulce aroma.
Cubre mi cuerpo con mantas de colores que llegan hasta el suelo, son tersas, pero no como lo son mis escamas, polvea mis mejillas con pigmentos rojizos y sujeta mi cabello con finas tiras de seda.
Me reflejo en un pequeño objeto que parece tener el mar dentro de él, sin embargo, mi reflejo es más claro, pequeños colmillos aperlados cuando sonrió, orejas puntiagudas y ojos violeta, nada de lo que soy es humano.
Su hogar es extraño, lleno de objetos metálicos puntiagudos, filosos, torturantes, como las lanzas que atraviesan a los peces para nunca ser devueltos, ¿volveré al océano?
En casa hay una leyenda que dice que todas las mujeres de la tierra son sirenas, ninfas del agua prestadas para otorgar vida.
Aquí muchas de ellas son madres, hay pequeñas sirenas corriendo y decorando su cabello con lo que ahora se son flores y pequeños humanos destinados a ser marinos.
Tienen manos hábiles, con los pinchos pequeños y los hilos, crean prendas hermosas, la parte de abajo me recuerda a las medusas, aglobadas y redondas, la parte de arriba me hace extrañar mis escamas brillantes pegadas a mi pecho.
El me lleva a conocer todo tipo de lugares, sitios rocosos, boscosos, lugares llenos de animales cuadrúpedos con largo cabello, que corren por los prados, algunas veces me hace montar en ellos y me deja colocar mis brazos alrededor de su cuerpo para sujetarme.
Su cuerpo huele a brisa de mar combinado con el humo de los pequeños trozos de árbol que se consumen con ese naranja brillante.
Ese color vivido siempre ha llamado mi atención por su calidez, acerco mis dedos, se siente como el agua, solo que mi piel arde apenas lo toco, bello y peligroso; ¿así será él?
Lo observo con detenimiento, su piel es suave, acerco más mi rostro para mirar de cerca sus detalles, acaricia mi rostro con sus dedos y sus labios acarician los míos.
Estremece mi cuerpo con la tibieza de sus manos delineando mi figura, también lo hace con sus labios desde mi pecho hasta mis piernas.
Su cuerpo y mi cuerpo arden como el fuego brillante, como si las llamas estuviesen en nuestra piel. Se une a mi cuerpo, ahora somos uno, como el cielo y el mar fundidos en el horizonte.
Se sumerge en mí y mi piel se eriza, creo que posee veneno en sus labios, porque mi cuerpo se adormece de los pies a la cabeza.
Al despertar se ha ido. ¿discutirá de nuevo con la brisa?, no comprendo que es lo que no le gusta de este sitio, si es genuinamente bello.
Quizá no le gusta el agua caliente que bebe, lo entiendo, su sabor es muy fuerte y muy ardiente, adormece mi lengua por días.
Cada anochecer voy a la playa, el me sigue, se recuesta en la arena, me acomodo en su regazo y observo el cielo cubierto de pequeñas esferas luminosas.
Sus manos se deslizan a cada rincón de mi cuerpo, hasta tomarme de nuevo entre sus brazos y enardecer mi cuerpo hasta retorcerme.
¿Esto es lo que llaman amor?, ¿pertenecerle a alguien?, ¿que tu corazón lata así de fuerte? O ¿ese hormigueo que me recorre cuando unimos nuestros cuerpos?. Si esto es el amor, confieso que estoy profundamente enamorada de él, del lugar, de todo.
Volvemos al hogar de alguien más, está lleno de sonidos vibrantes y bebidas que aligeran tu cuerpo, mueven su figura al ritmo del sonido, lo llaman baile, su canto es dulce a mis oídos.
Con el cuerpo adormecido lo sigo afuera, lo veo con otra sirena, le da de sus labios el mismo veneno que me entrega, ahora lo entiendo, tu canto las atrae.
Las envenenas a ellas y es a mi a quien tomas hasta cansarte, vaya dolor siento y ni siquiera me has herido con filos.
Pasan muchas mas noches, siempre es una distinta a la anterior. Su voz es la clase de sonido que llama a las sirenas, las hechiza y las enreda. Es así que intuyo que el amor también es eso, sentirse atrapada por redes, asustado, herido y aun con eso poder moverte.
Cada noche que pasa esa sensación se hace más grande. ¿esto es lo que sientes?, ¡por eso peleas en la playa?
Te mostraste vulnerable hasta que comenzaste a afilar los cuchillos, entonces entendí que los humanos destruyen todo lo que desconocen, lo que los aterra, lo que los confunde.
Arrancaste de mi cuerpo escama por escama, sin importar que sufriera, sin importar que mi sangre llamase a los tiburones, porque esa es la forma en la que me amaste.
Lanzaste mi cuerpo de vuelta a las aguas y desapareciste bajo la sombra de la noche. Mi cuerpo se hunde, me ahogo con todas las preguntas sin respuesta que has dejado.
Eres peor que los piratas, ellos solo toman de vuelta sus objetos brillantes que se han hundido y luego se marcha, pero tú vil marino, me has clavado un espada directo al pecho.
Has hecho que de mis ojos brote el mar en pequeñas gotas, saladas y agrias lagrimas que me recuerdan a mi hogar. Es hora de volver a casa, a donde pertenezco, lejos de tu veneno.
Tarde me doy cuenta, me has convertido en ninfa.
Es así que aun a veces salgo del mar para llenarme las escamas de arena, trazo en la playa con mis dedos preguntas que jamás serán respuestas, al final las olas las disipan y me llevan a casa.
Algunas veces te veo sobre la arena jugando con las conchas que se quedaron varadas y no volvieron a mí, las llevaras contigo y desde tu mundo aun podrás oír mis lamentos.
Pronto le otorgo vida a una pequeña sirena que jamás dejare que tengas, nunca probara tu mísero veneno, ni el del pequeño humano que cargas en brazos.
Se termino, tus huellas sobre la arena han terminado de borrarse, las olas ya no me arrastran a la playa, de nuevo a ti.
Lo he conseguido, nadar sin ahogarme en el océano a donde siempre pertenecí.
Tu hechizó esta disuelto como una gota de sangre que cae al mar sin provocar a los tiburones.
Bailemos cada quien en nuestro sitio, mi danza de victoria son las olas que chocan contra costa y se devuelven, la tuya los pasos que das para marcharte.
Me llevo entre las escamas partículas de arena que pisaste, te fuiste antes de que la brisa del mar pudiera alcanzarte.
Te miro de lejos y sigo nadando siguiendo el horizonte, fundiéndome con el agua salada, teniendo como guía la reluciente luz del sol.
Agradecimientos
Le agradezco a la persona que me rompió el corazón y quien fue la inspiración para escribir esto, a mi novio Dave Gall Cast que a sido un apoyo incondicional, el encargado de eligir las portadas y a ti que estas leyendo esto.
"gracia"








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