Capitulo 1: La familia Harper
Todo comenzo en mi cumpleaños numero 93, todos mis familiares estaban reunidos en el hospital, me miraban con bastante angustia y preocupación, pues no quedaba mucho tiempo en la tierra, antes de fallecer, me reconfortaba pensando en que algun dia veria a mi esposa, Mar, y que veríamos su serie favorita, nunca supimos el final pero ella adoraba dibujar a la protagonista de esa novela con su mayor rival, Erold Yakamoto, como era normal en Netflix, cancelaron la serie y nunca supimos que pasó al final de la serie, ni tampoco supimos si al final Rek se quedó con el duque con el que estaba comprometida, con mis últimas fuerzas, le implore a dios, que me dejara disfrutar de esa historia con mi amada mar, y asi mi final en la tierra llego y el comienzo en mi propia novela llegó…
En un abrir y cerrar de ojos, desperte adormilada en el exterior, el sonido de las pisadas de un cabello retumbaban en mi cabeza, algo golpeaba mi cabeza, era madera llena de heces de cerdo y lodo, abrazaba con fuerza mi mochila mientras miraba el cielo.
Cuando el sueño se desvaneció me levante, viendo mi alrededor, y viendo con detalle el lugar en el que estaba, era un carruaje conducido por un hombre sin un brazo, creí que era un sueño, así que no me altere tanto al ver mi nuevo hogar.
—Jovencita, ya casi llegamos al gremio de aventureros
Trate de hablar pero solo pude emitir gemidos, era extraño, y una tortura, era como si no supiera hablar en su idioma, aunque era capaz de entenderlo. Solo asentí en respuesta, y abrace mi mochila, con la esperanza de despertarme o de cambiar el sueño lucido que estaba teniendo.
“Puedo hablar, ¡Se hablar!, ¡¡Puedo hablar!! ¡¡Yo se que puedo hablar!! ¡¡Por favor!! ¡¡Puedo hablar dentro de mi sueño!!” pensé con fuerza y con toda mi voluntad, mientras una pluma que brillaba con intensidad decoraba mi cabello
—¡¡Puedo hablar!! —Exclame con voz llorosa— ¿Huh?, lo hice, puedo hablar
No sabia como lo había hecho pero había conseguido hablar, lo que me hizo pensar aun más que estaba en un sueño lucido, sinceramente nunca en mis 93 años habia tenido uno, pero mar solía tener ese tipo de sueños muy comúnmente, y ella solia contarme mucho sobre sus sueños lucidos, por lo que tenia más o menos una idea de como eran.
—¡Ahora quiero una rebanada de pizza infinita! —exclame hambriento––
Una rebanada de pizza mágica apareció en mis manos, hambriento le di una mordida, su sabor era mejor de lo que esperaba, y era mejor que la comida del hospital en donde estaba ingresado, a comparación de la comida del hospital, esto era un manjar.
Por más mordiscos que le diera, la rebanada de pizza siempre se regeneraba, me la pase comiendo durante el resto del camino, cuando llegamos al gremio, el conductor me lanzo fuera del carruaje, por suerte había logrado salvar mi rebanada de pizza de la caída.
Molesto trate de matarlo con mi habilidad para cambiar mi sueño, aunque solo obtuve una dolorosa jaqueca, estaba claro que mis habilidades estaban limitadas. Cuando creía que no se podía ponerse peor, un hombre bastante familiar se me acerco para extenderme la mano.
—¡¡Whiskey Rose!! ¡¡Es tan apuesto!! —Gritaron un grupo de fans mientras admiraban al hombre que me extendió la mano—
—Jovencita, tu debes ser Rek Rose, mi nombre es… —dijo un hombre apuesto, elegante y que parecía pertenecer a la realeza—
—¿Papá? —dije confundido, mientras intentaba recordar quien era ese hombre—
La pluma comenzó a brillar, mientras la apariencia del hombre pasaba de ser elegante a la de un albañil, humilde y borracho, su grupo de fans pasaron a ser, cobradores enojados, pues mi padre, no les había pagado.
—¡¡Rek no hay tiempo para quedarse con cara de imbécil!! —Mi padre me cargo en brazos y corrio de sus cobradores— ¡¡Debemos correr!! ¡¡Que los de Toppel quieren mi cabeza!!
—¡¡Whiskey!! ¡¡No huya!! ¡¡No corras!! ¡¡Que aun nos debe!! —Exclamaron mientras nos perseguían—
No podía entender que sucedía, no obstante, era bastante nostálgico ver a los cobradores perseguir a mi padre, tanto que no pude evitar derramar una lagrima, por tener a mi padre de vuelta.
Después de huir por horas de los cobradores, y de una multitud enfurecida, mi padre me llevo a una casa de concreto, con el segundo piso incompleto, una joven con un pecho algo grande y con atuendo de campesina nos recibió, su apariencia era familiar, de nuevo no sabia como se llamaba.
—¿Abuelito? —dije confundido mientras trataba de recordar quien era esa mujer—
La mujer paso de ser una campesina a ser un hombre de mediana edad que sostenía un par de cervezas con el sello de la realeza.
—Papá, ¡Volviste a tomar mis cervezas! —Papá con delicadeza me dejo en el suelo y se acerco a su padre para discutir con él sobre las cervezas— ¡¡Son mias!! ¡¡Esas cervezas son mias!! ¡¡Son mias!! ¡¡Yo las compre!! ¡¡Papá!!
—Ay ya no grites, tampoco es para tanto, es por eso que tu esposa te dejo
—Si, ¡Igual que mamá a ti!, ¡Ratero!
“¿Huh?, no recuerdo que mamá dejara a papá, de hecho fue al contrario, y ahora que lo pienso, yo vivía con mamá y mi abuelo paterno, no con mi papá” pense mientras me comia mi pizza
La pluma volvió a brillar para cambiar parte de mi sueño, Whiskey en un parpadeo se transformo en una mujer, su ouffit simplemente se volvió el de una mujer borracha, aunque eso no interrumpió su discusion.
—Ay viejo livinidoso, ¡¡Deje mis cervezas en su lugar!! ¡¡O juro que lo voy a matar!! —se quejo mi madre—
—Jajaja, estas no son tus cervezas, son mi… —Mi madre le metió una cachetada y le quito las cervezas a su ex suegro—
—Viejo asqueroso, manténgase lejos de mis cosas
Entre a mi casa con mamá, mi abuelo había quedado inconsciente por esa cachetada, por lo que lo arrastre hasta el interior de la casa. Por primera vez en mucho tiempo, había podido regresar a mi infancia, era algo bastante nostálgico para un anciano de 93 años que estaba al borde de la muerte en el mundo real, o eso pensaba.
Descubrí que no era un sueño, cuando pase por un espejo, reconocí al instante a la protagonista de aquella novela. Di un grito con todas mis fuerzas y corrí al baño para buscar mi salchicha, pero no estaba, y por más que quisiera, no podía volver a ser hombre.








