Prólogo
La mano de Jeon se apoderó del bolígrafo en su izquierda mientras examinaba el documento de manera minuciosa. Se encontraba sentado en la oficina del capitán Kyung-doo, escuchando el suave zumbido del abanico anclado al techo y releyendo la hoja de papel una y otra vez, como si en cada leída apareciera nueva información.
No va mentir, se encuentra nervioso de tener esto en sus manos: el formulario para las pruebas de ingreso a los Golden Boys.
Él siendo un sargento de infantería Marina operando en Incheon con veintiséis años, nunca experimentó el examen de ingreso hacia una unidad especial, mucho menos en los GB, la más importante del país actualmente.
Los soldados de unidades especiales son el rango más importante de un país con milicia. USA tiene diversas unidades: los boinas verdes y los Seals son los más destacados.
Por su parte, Corea del Sur tiene unidades destacables; los Seals coreanos, la 707 y una unidad especial que resalta por sobre todas.
Los Golden Boys.
Sabe perfectamente que las pruebas para ingresar son rudas, exigentes y largas. En ese examen colocan en juego no solo su condición física si no también mental, el agotamiento de ambas partes llega a ser algo que muy pocos soportan, abandonando o siendo expulsados con el tiempo.
El objetivo es moldear soldados excelentes, siendo incluso mejores que una máquina. Jungkook no puede comparar sus operaciones o entrenamientos habituales con los exámenes de reclutamiento de los G.B, casi parecen absurdos. La vida de un Golden Boy se resume a vivir en el anonimato mientras salva el día de manera sigilosa, nunca siendo perceptible con su alrededor.
Tragó el grueso nudo en su garganta para luego dejar los papeles en el escritorio en la décima re leída, cruzando sus brazos sobre su pecho uniformado con el símbolo de la marina al frente izquierdo.
—Pensar demasiado es una debilidad, Sargento Jeon... —La voz de Kyung-doo rellenó el silencio en la sala, un tono áspero producto el gaste vocal que ejerce en su trabajo como líder—. No te habría enseñado la inscripción si dudara de tus capacidades.
Jungkook levantó su dedo izquierdo para rascar su ceja, rellenando sus pulmones al pequeño tumulto de ansiedad en sus entrañas.
Llevaba quince minutos sin decir absolutamente nada, sólo con su mente bochornosa por todos los pros y contras que peleaban entre sí. Su indecisión estaba tomando la delantera.
—Según tengo entendido esta unidad abre reclutamiento cada dos años, y son seis meses de prueba. El último examen se ejerció el año pasado... —Ladeó su cabeza, pasando sus iris marrones hacia su superior—. ¿Por qué quieren nuevos soldados tan pronto?
El hombre de cabello inexistente y marcadas bolsas debajo de sus ojos se irgue en su lugar, adoptando la posición que tendría un hombre a punto de hablar sobre negocios. Jeon tendría que preguntarlo tarde o temprano, lo predijo desde antes.
—Una unidad especial como los Golden Boys mantiene anónimo todo lo referente a ella, pero aún así no me contuve a preguntar lo mismo que tú cuando estuve en la reunión de anuncio.
De repente Jungkook se mostró interesado, copiando su postura hacia adelante para escuchar el relato con más atención. Kyung-doo pensó sus palabras con cuidado, pues era información delicada.
—Hubo una misión hace dos meses donde hubieron bastantes bajas, debido a esto adelantaron la fecha de los exámenes de admisión.
—Pensé que operaban en grupos pequeños para evitar pérdidas significativas —comentó Jeon con extrañeza.
—Es lo correcto, perder un Golden Boy es lo equivalente a perder ochenta hombres en batalla. —Miró las hojas que Jeon estaba leyendo hace unos momentos—. ¿Sabes cuál es la función principal de los Golden Boys, no?
Jungkook asintió, apretando el botón de tinta del bolígrafo.
—Vigilancia e infiltración contra países enemigos —murmuró bajo aún cuando estaban solos en la oficina, no quería que ajenos a las paredes escuchasen lo que estaban hablando.
Cuando se recomendaba un hombre hacia una unidad como los GB debía ser de forma anónima. Solo Kyung-doo podía saber que Jungkook sería un posible próximo soldado Golden Boy. Esto por supuesto, si aceptaba.
El hombre le dió la razón con un asentimiento.
—No hay mucha información de la misión en sí, pero esa baja de hombres es la razón del reclutamiento adelantado y el por qué ahora la solicitud es en nombre de las Fuerzas Armadas de Corea y no por el comandante de la unidad G.B.
Las Fuerzas Armadas de Corea, en otras palabras, por el presidente de la nación.
El aviso de reclutamiento de cualquier unidad especial normalmente era dado por su mando mayor militar, discreto y en algunas ocasiones mandando a buscar soldados altamente capacitados para hacer el examen en distintas áreas, como justamente Kyung-doo fue recomendando a hacer, eligiendo a Jeon.
Hasta hace algunas semanas.
El nuevo reclutamiento no solo fue adelantado por un año, si no que casi fue gritado a voces por el presidente, invitando a todo soldado de Corea a participar del examen.
Jungkook veía eso demasiado... precipitado.
—Con esta táctica, quieren el mayor número de personas voluntarias para asegurarse de rellenar las pérdidas que tuvieron —dedujo, frunciendo su entrecejo.
Y quizá algo más.
La nueva información le hace ver los papeles en sus manos con otra perspectiva. Descruza sus brazos y se extiende hacia el escritorio, leyendo nuevamente:
«De parte de las Fuerzas Armadas de la República de Corea, el comandante y presidente de la nación Moon Jae-in, junto a su Ministro de Defensa Nacional y Jefe del Estado Mayor Conjunto, invitan a todo militar con rango de los veinte a los veintiocho años ser participe del reclutamiento a la unidad de fuerzas especiales “Golden Boys”, la cual se impartirá el 25 de enero del próximo año.
Estas pruebas se dividirán en tres partes, las cuales dos de ellas se verán en tres meses cada una, y la última será un rango de veinticuatro horas completas. Los ejercicios de la prueba así como los resultados al finalizar son anónimos, estos quedarán como archivo interno de la unidad para llevar un informe de los reclutas.
En caso de admitir el examen el soldado será notificado después de quince días. De no ser así, reconoceremos enormemente su participación, alentándolos a no desanimarse y volver en un futuro próximo con mayor experiencia.
Les aconsejamos entrenar duramente durante este tiempo de espera, la probabilidad de admisión son realmente bajas, pero no imposibles. Buscamos soldados capaces, fieles e imparables que lleven orgullosamente el cargo de un Golden Boy.
Los requisitos para este examen son los siguientes:
•Nacionalidad surcoreana.
•Sin antecedentes penales.
•Tener entre veinte y veintiocho años antes de la selección.
•Manejar como mínimo tres idiomas.
•Preparatoria finalizada.
•Haber cumplido con el servicio militar obligatorio.
En el siguiente apartado colocará su información personal, así como los documentos necesarios para cargar la solicitud. En caso de ser llamado al examen se le mandará un comprobante de aceptación a la dirección colocada en su formulario.
De parte del presidente de Corea del Sur y el grupo de fuerzas armadas, les deseamos a todos los reclutas la mejor de las suertes para estas pruebas, dejando el lema de la unidad.
“El honor y la gloria yacen en la fuerza de voluntad, el fracaso y la rendición mueren en esta.“»
Levanta la vista del documento mientras la sospecha sigue ahí picando en su pecho, pero él no es quién para cuestionar los métodos en que están reclutando y manejando a sus soldados.
Quiere pensar que no es una unidad suicida.
—Ahora lo observas como si fuera una sentencia de muerte —murmuró el capitán con sonrisa ladina.
Jungkook deja salir un bufido y procede a negar con su cabeza, dejando su vista nuevamente en el bolígrafo negro que sostiene en sus dedos.
“—Eres capaz de hacer lo imposible Jeon Jungkook, pocas veces he visto soldados con tu actitud —dijo el General Hwang Ui-don, jefe del ejército mientras observa una cantidad de soldados seguir los ejercicios de la mañana, aguantando dos minutos de plancha.
—¿Con mi actitud? —murmura Jeon, quitando una gota de sudor que viaja por su frente e intentando regular su respiración.
El hombre se voltea hacia él con un asentir, expresando con seriedad:
—Con fuerza de voluntad.”
Un recuerdo en sus años de milicia aparta la indecisión a un lado y lo regresa a su seriedad. Las palabras de un hombre tan conocido y respetado como Ui-don alentarían a cualquier persona, y él especialmente se sintió orgulloso de haberlas recibido cuando estuvo en el ejército.
Es capaz de ingresar allí, aunque la probabilidad sea casi nula... cree poder hacerlo. Toda su vida la ha dedicado a la protección y seguridad de las personas, y mentiría si dijera que no fue su sueño formar parte de alguna unidad especial cuando era niño.
Él siempre aspiró a más... y tal vez esta sea la cima de su trabajo. Un nivel superior.
Se decidió.
La tinta del bolígrafo llena los espacios en blanco del formulario y finaliza con su firma en la parte superior del sello de la marina, sentenciando su vida para siempre.
—La vida es una sentencia de muerte Capitán Kyung-doo. —Deja el bolígrafo de lado y entrega los documentos a su capitán con mirada decidida—. No existirían los valientes si no hubieran cobardes. ¿Verdad?
Kyung-doo toma los datos extendidos sin decir una sola palabra, y observa como Jeon le dirige una reverencia de noventa grados antes de salir de ahí. Voltea a los datos en sus manos y sonríe para después negar a lo dicho, guardándolo en su debida carpeta de reclutamiento.
—Parece que tendremos un nuevo Golden Boy llamado Jeon Jungkook.