◇Unico Capitulo◇
And i'm thinking, ¡damn!, if these Walls Could Talk...
Seúl/Corea del Sur 8:00pm:
Hyunjin hyung (7:59)
Llegaré en pocos minutos, Lixie♡.
Félix(8:00)
Está bien, Hyunjin hyung. ¡Te estaré esperando!♡
Las manecillas del reloj marcaban las ocho en punto de la noche. Faltaba poco para que su novio llegará y eso hacía qué sus nervios salieran a flote. Quería que está noche fuera especial para su querido novio. El lindo pecoso había estado planeado esta sorpresa de cumpleaños para su novio hacía un mes atrás y esperaba qué todo saliera a la perfección. Recordaba que días antes había hablado con todos sus amigos para que éstos mantuvieran ocupado a Hyunjin por algunas horas en lo que éste terminaba de arreglar todo para él. Sus amigos, dispuestos a ayudarlo, le dijeron que llevarían a Hyunjin a diversos lugares del centro en lo que éste terminará de preparar su sorpresa.
Sus mejillas estában adornadas por un suave sonrojo, cosa que hacía que su aspecto fuera mucho más adorable.
El menor estába sentando en la cama de su habitación, ya que allí iba a esperar a su chico, sus piernas se mecian suavemente al compás del ritmo de las manecillas del reloj y sus blanquecinas manos estában apoyadas en sus piernas para así mantener una postura medianamente erguida. Su mirada se posó en la ropa que estaba usando en ese preciso momento: una medio larga camisa color rosa pastel y unas medias largas blancas que adornaban sus esbeltas y torneadas piernas y para la cereza del pastel... estaba sin ropa interior por debajo de aquella holgada ropa. Un look ideal para la velada de esa noche. El pequeño Lixie sabía que su Hyunjin hyung no resistiría las ganas de poseerlo una y otra vez al verlo vestido de tal manera, conocía todas y cada una de las debilidades y fantasías de su novio y sabía que vestirse de tal manera activaria sus cinco sentidos... Lixie sabía que hoy sería una noche interesante para ambos.
A los ojos de muchos, más específicamente entre su grupo de amigos, Félix era considerado un chico tierno, inocente y lleno de amor; un niño el cuál poseía una carita tan tierna e inocente que muchos creerían que no rompería ni un plato. Lo que ellos no sabían es qué el tierno y dulce Félix solía montar una y otra vez la polla de su novio, le hacía mamadas increíbles y practicaba con éste las mil y una posiciones sexuales en el lecho que compartía con este y en distintas partes de la casa.
Por fuera mostraba la inocente apariencia de un niño, pero cuando estába sólo con su amado novio demostraba que no era nada inocente a lo que aparentaba. ¿Conocen el dicho de "las apariencias engañan"? Pues... ése dicho encajaba perfectamente con nuestro lindo Lixie.
Si las paredes de aquella habitación pudieran hablar, revelarían que el chiquillo Lee Félix no es tan inocente cómo se imagina.
Asomándose por la ventana de su habitación logró ver la silueta del carro de su novio estacionarse a las afueras de la casa, así que acomodando nuevamente su ropa y acomodando ligeramente sus alborotados cabellos abrió sus piernas para así soltar un leve suspiro mientras llevaba sus brazos detrás de su cuerpo. Acomodándose correctamente encima de la cama mantuvo la calma aguantando levemente la respiración, y así decidió esperar emocionado a su novio.
—¡Lixie! ¡ya estoy en casa, bonito!—
Exclamó a alta voz Hyunjin cerrando con cuidado la puerta.
El mayor había llegado por fin a su hogar después de una animada tarde/noche con sus amigos debido a la celebración de su cumpleaños número veintiséis. Éste habría querido pasar su cumpleaños con su amado novio pero sus amigos se lo impidieron. Ahora que estába en casa quería pasar con su novio ése tiempo de calidad que tanto había querido.
Las luces de la casa estában apagadas y el silencio reinaba en todo el lugar. Hyunjin pensó que su novio se había ido a dormir pero mientras caminaba notó qué la escalera qué lo llevaría a la segunda planta de su casa estába adornada por velas y pétalos de rosa, cosa que hizo qué esbozara una pequeña sonrisa.
—Al parecer mi lindo Lixie se esmeró en prepararme una sorpresa de cumpleaños. Mi niño siempre es tan romántico y detallista conmigo.—
Musitó Hyunjin empezando a subir con cuidado los escalones de las escaleras.
¿Qué había planeado el menor para él? Se preguntaba Hyunjin en su interior, bueno, fuera lo que fuera que este hubiera preparado para el estába más que féliz de que se hubiese tomado la molestia de preparar algo por su cumpleaños.
Después de unos minutos logró subir todos aquellos escalones, así qué caminando con calma por el pasillo logró llegar hasta la puerta de la habitación. Sin más preámbulos termino abriendo ésta llevándose una increíble sorpresa. La habitación estába completamente oscura, únicamente alumbrada por las luces de las velas, la cama estaba adornada con pétalos de rosa y para la cereza del pastel su novio estába vestido de la forma que tanto lo encendía.
Hyunjin se quedó paralizado en la puerta, analizando el cuerpo de Félix de arriba a abajo, sus ojos empezaban a llenarse de lujuria cuando enfocó su mirada en las piernas del menor; uno de sus puntos las atractivos, cabe decir.
Hyunjin sonrió y cerró la puerta con llave, caminando despacio hasta la cama sin dejar de mirar al menor detenidamente.
—Vaya, vaya ¿acaso me extrañaste, bonito?—
Preguntó de forma juguetona.
—Si, hyung. No sabe cuánto lo extrañe.—
Susurró el menor poniéndose de pie.
Ambos chicos no tardaron en pegar sus cuerpos y comenzar a besarse de una forma completamente desesperada, sus lenguas jugueteando, rodando y empujando en la boca del otro.
Los besos de Hyunjin mareaban completamente a Félix. Eran cómo un exquisito afrodisíaco que le ponía el cuerpo a millón, llenándole su cuerpo de distintas emociones, invitándole a sólo dejarse llevar. Pero no en ésta oportunidad.
Girando, el menor empujó a su mayor haciendo que el cuerpo del más alto quedará completamente recostado en el colchón de la cama. Aprovechando la posición en la que se encontraba el mayor, Félix se subió sobre él para así volver a unir sus bocas en un beso bastante necesitado.
Las manos del mayor estában posicionadas firmemente en la pequeña cinturita del menor, pero estás empezaron a viajar por todo el cuerpo del menor dejando suaves caricias que hacían que la piel de este se erizara completamente y Félix sólo se dedico a desabotonar poco a poco la camisa contraria sin disminuir el ritmo de aquél beso. Minutos de besos fueron acabados cuando el menor decidió romper con aquél fogoso beso, dejando una última mordida en los jugosos labios de su amante el menor clavó sus amarronadas pupilas para así susurrar lo siguiente.
—Seré yo quién te complazca esta noche, hyung. Prometo hacerte sentir absolutamente bien.—
Exclamo de manera juguetona el pecoso.
Hyunjin solamente pudo llegar a esbozar una sonrisa ladina para así extender sus brazos a ambos lados de su cabeza, adoptando una mejor posición.
Quitándole la camisa, dejó al descubierto el blanquecino y bien formado cuerpo de su amante. De inmediato, se lanzó a dejar mordidas chupetones en cada espacio que sus labios lograban abarcar, con cada marca reclamaba el cuerpo de su novio cómo suyo. Bajando lentamente, Lixie llegó a los pezones ajenos, los cuales empezó a succionar sin espera alguna logrando que su amante arqueara su espalda y empezará a gemir de manera ronca.
Las manos y labios de Félix bajaban lentamente por el pecho y abdomen de su amante hasta llegar a un notorio bulto en los pantalones contrarios, cosa que hizo qué el menor sonriera de manera traviesa. Sus blanquecinas manos viajaron hasta el cinturón contrario, quitando éste empezó a bajar el pantalón de su mayor juntamente con su bóxer; dejando libre la erección de Hyunjin completamente dura y apetecible, de tan sólo mirarla hacía qué la boca del menor se hiciera agua y hacia que éste deseará tenerlo ya en su interior llenando cada parte de su ser.
De manera traviesa guió sus manos hasta la polla de su novio empezando así un suave vaivén de arriba a abajo. Había fuego en la mirada de Hyunjin quién añoraba el momento en el cuál la caliente y humeda boquita de su chico engullera cada parte de su prominente polla. Las manos del menor fueron cambiadas por la húmeda lengua de éste, de arriba a abajo su lengua se paseaba de manera juguetona por toda la longitud y tamaño del miembro contrario.
Parando por un momento, Félix paso su lengua alrededor de sus labios para así humedecer éstos y sin más se inclinó para así empezar a introducir la gruesa polla de su miembro en su pequeña boca logrando que su novio soltara otro ronco gemido.
Lixie movía su cabeza de arriba a abajo por toda la longitud de la polla contraria, su lengua hacía un papel importante al rodear y estimular todo el grosor de este. Succionaba seguidamente la polla de su novio, cómo si algo tratase de extraer de ella. Sacando de su boca el miembro de su novio le dio una mirada traviesa a su novio para expresar lo siguiente.
—Hyung, ¿sabías que los bebés no son los únicos que beben leche?—
Preguntó el menor esbozando una pequeña sonrisa traviesa.
Sin esperar respuesta el manor tragó de golpe la polla de su novio haciendo que éste gimiera de manera ronca. Esa fue la señal para empezar a auto follarse su garganta con la gruesa polla de su novio. Subía y bajaba su cabeza tratando de hacer que la polla de su novio llegará cada vez más profundo, acariciando con sus manos lo que no llegaba a alcanzar con su boca. Su garganta no estába lista para aquellos golpes que estába recibiendo... había pasado un tiempo desde la última vez que le había hecho una mamada a Hyunjin. Pero eso a Félix no le importó y sólo se dedicó a asentir de arriba a abajo, dando golpes rápidos y cortos con el glande a su garganta.
—Li-Lixie, bebé... si sigues así... terminaré por...—
Trataba de advertirle un Hyunjin bastante excitado.
Y eso fue motivo para que Félix aumentará la velocidad de las estocadas a su boquita. Jadeó al sacar la polla de Hyunjin de su boca, con sus manos masturbó con rápidez la polla de su novio y en cuestión de segundos el caliente y espeso semen de Hyunjin empezó a salir de su miembro, manchando así el lindo rostro de Félix el cuál sonrió al sentir la esencia de su hyung en su carita. Lo que había llegado a caer en su boquita lo tragó gustoso. Tomando entre sus manos la polla de su novio, empezó a pasarla por sus regordetas mejillas y labios, llenándose mucho más su carita con el semen del mayor.
—Ay Lixie. Te vez muy hermoso con mi semen en tu rostro, pequeño. Dime ¿quieres que te prepare?—
Suspiró Hyunjin, para así limpiar con su mano derecha los restos de humedad en el rostro del pecoso.
—Dije que te haría disfrutar a ti, Hyunjin hyung. Tranquilo, lo haré yo mismo.—
Dijo el menor mirando fijamente al mayor.
Hyunjin solamente pudo asentir para así volver a quedar acostado en el colchón. El menor terminó de desvestirse para así colocarse de espaldas al rostro de Hyunjin, dejando a la vista su bien formado trasero. Llevando algunos de sus dedos a su boca los lamió de manera pícara, cuando éstos estuvieron bastante húmedos se apoyó sobre sus rodillas para darle una mejor vista de su entrada a su novio; empezó jugueteando un poco con sus dedos alrededor de su entrada y cuándo vió que ya estaba listo empezó a introducir lentamente uno a uno sus dedos en su interior.
—Maldición, Lixie... adoro tanto ésta nueva faceta atrevida. Es demasiado excitante.—
Exclamó Hyunjin llevando ambas de sus manos al trasero contrario.
Las manos de Hyunjin empezaron a dejar apretones y nalgadas. Cosa que a Félix le gustaba, cuándo éste introdujo el segundo dedo el mayor volvió a apretar y a nalguear el trasero de éste. En un rápido movimiento el mayor hizo qué el menor terminará en pose de perrito, cosa que hizo qué el menor esbozara una sonrisa. Sabía que a partir de ese momento su novio sería quien tendría el mando en la cama.
—Adoro mucho ver cómo te tocas para mi, bebé. Pero yo lo hago mucho mejor.—
Gruñó el mayor acercando su rostro a la rosada entrada del menor.
Lamiendo sus labios, la lengua de Hyunjin empezó a succionar y a juguetear con la ya sensible entrada de Félix, logrando así sacar varios jadeos por parte del menor. La juguetona lengua de Hyunjin se movía tan, pero tan bien que hacía que el menor arqueara constantemente su espalda debido a la grata sensación que había en su cuerpo.
—Vamos a hacer un trato, pequeño. Está noche debes ser verdaderamente ruidoso, sino, tendré que castigarte así que más te vale obedecerme.—
Exclamó el mayor con aquella voz ronca que excitaba en sobremanera a Félix.
Los gemidos de Félix empezaron a aumentar de intensidad al sentir cómo el mayor empezaba a introducir uno de sus dedos en su dilata entrada. El primer dedo logró sacarle suspiros, el segundo dedo jadeos, ya que estos se movían en su interior en forma de tijeras y el tercer dedo fue el que sacó diversos gemidos de éste debido a los movimientos de embestidas que éstos hacían; con tres dedos el pequeño Lixie estába hecho un mar de gemidos.
—Ah, d-daddy... v-voy a...—
Trató de decir el menor cuándo en eso terminó por correrse soltando un gemido agudo.
El mayor sonrió con lujuria al ver la destrozada imagen del menor al llegar a su primer orgasmo, así qué sacando con cuidado sus dedos escuchó un último jadeo salir por parte del más pequeño. Acomodando mejor al menor volvió a dejar diversas nalgadas en el trasero de éste logrando hacer que éste volviera jadear, alineando su miembro empezó a entrar lentamente en el menor cosa qué hizo qué soltará un grave gruñido debido a la agradable sensación que le daban las cálidas paredes internas de su chico.
Deteniéndose unos minutos dejó que el menor se acostumbrará al tamaño, y una vez lo hizo comenzó a moverse velozmente, dejando caricias en la blanquecina espalda contraria.
—Joder daddy, m-más... oh, s-si...—
Gemía el pecoso empezando a apretar las sabanas.
—¡Mierda!, tan apretado para mí.—
Gemía Hyunjin entrando cada vez más profundo en el interior de su novio.
La habitación estába llena de los gemidos de ambos amantes, el obsceno sonido de pieles chocar retumbaban por las paredes al igual que el sonido de la cama moverse, poco les importaba si los vecinos llegaban a oír aquellos ruidos; lo único que le importaba a ellos dos era el placer que estában sintiendo en esos precisos momentos. Hyunjin estába siendo más rudo de lo normal en sus estocadas, se movía con más fuerza cada vez a la par que gruñia de manera bastante erotica en el oído contrario.
Hwang llevó rápidamente una de sus manos al sedoso cabello contrario para jalarlo sin cuidado alguno, provocando que su amado novio soltara un quejido.
—¿Qué ocurre, bebé? ¿Te encanta que te folle de esta manera, no es así? Adoras que éste rompiendote en éste maldito momento—
Río agitado el joven Hwang obteniendo cómo respuesta los imparables gemidos de su menor.
—¡Mierda, si!—
Gimió fuertemente Félix.
Hyunjin había tocado justo en su punto G y aquello le había fascinado. Las embestida de su novio eran tan profundas, tan fuertes y certeras que podría jurar que podía tocar el cielo con sus manos. Los gemidos de Félix eran música para los oídos de Hyunjin, quería oírlo pedir por más, que le pidiera que partiera su lindo traserito en dos y que lo follara tan fuerte que cuando fuera a sentarse sintiera punzadas en su espalda baja.
—Mgh... Hyun... ¡fuck!... más, por favor.—
Rogó entre gemidos y suaves sollozos de placer el pequeño Lixie.
—Gime, lindo. Grita cuanto amas que éste jodiendo tu hermoso culito, bebé.
Susurró en su oído de manera demandante entrando cada vez más profundo.
—¡Dios! M-me encanta... Ahg, ¡A-amo que me jodas hyung!—
Gimió con fuerza el pecoso sintiendo cómo su orgasmo se acercaba.
—Joder, Lixie... estoy cerca.—
Gruñó Hyunjin empezando a sentir un pequeño cosquilleo en su vientre bajo.
El mayor profundizó más y más, hasta que la cabeza de su polla se estrelló contra el final, ese lugar que hizo qué Lixie llegara a un segundo orgasmo sin eyaculación; sólo gimiendo con su calor corporal al límite de una forma que jamás creyó posible.
Un par de estocadas más fueron suficientes para que Hyunjin terminará por correrse dentro de su novio, liberando toda su esencia dentro de él. Soltando un jadeo salió del interior del menor para así tomar entre sus brazos el tembloroso cuerpo de su menor haciendo que éste quedará arriba de él. Sus respiraciones estában aceleradas, sus pechos subían y bajaban en completa armonía y sus miradas estabas absortas en cada uno.
—¡Feliz cumpleaños, hyung! Espero te haya gustado tu regalo.—
Exclamó el menor esbozando una pequeña sonrisa.
—El tenerte cómo novio me es regalo suficiente, Lixie. Pero si debo decir que me agradó bastante lo que preparaste para esta noche.—
Exclamó el pelinegro dejando un suave beso en los belfos contrarios.
El pecoso correspondió gustoso aquél beso llevando sus manitas para profundizar más éste.
La noche apenas había comenzado para éstos dos amantes...
Si las paredes de aquella habitación pudieran hablar, relatarian con lujos de detalles la forma en la que Hyunjin y Félix suelen divertirse en la intimidad.