Papá sin previo aviso

Summary

Un chico universitario alegre con una buena, completa y planeada vida, a punto de comprometerse con su novia de la preparatoria. Un día al ayudar a una chica que está a punto de dar a luz, sus planes dan un giro radical al involucrarse tanto en el asunto que termina autoproclamarse padre del recién nacido, trayendo así muchos cambios en su vida y problemas con quienes lo rodean.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Naruto Namikaze

Era una tarde fresca y como casi todos los días desde hacía ya cuatro años atrás, cierto chico se encontraba regando el jardín delantero de su casa, como siempre después de clases, era una tarea encomendada por su madre y su misión principal era mantener con vida los rosales que la mujer tanto amaba y ella misma había sembrado.

Este joven era Naruto, un chico rubio de ojos azules con marcas en sus mejillas. A sus veintitrés años cursaba su último año de universidad y a pesar de su corta edad tenía muy bien planeada su vida.

Poco después de haber iniciado sus estudios universitarios, sus padres decidieron llevar una vida más libre, tomando como excusa que su único hijo ya era un adulto. La pareja comenzó a hacer largos viajes fuera de la ciudad, por lo cual Naruto vivía prácticamente solo en la gran casa de sus padres, a excepción de las pocas horas en las que laboraba la anciana Chiyo en la casa, dicha mujer había sido la nana del chico durante su infancia y la cual ahora solo se encargaba de la cocina.

La situación económica de Naruto era muy desahogada ya que su padre y su abuelo eran dueños de una cadena hotelera muy reconocida en diferentes partes del mundo. Su abuelo fue el fundador de dicha empresa, cuando su padre cumplió la mayoría de edad él hombre lo incluyo en el negoció, cosa que hicieron también con Naruto cuando cumplió veinte años y como regalo de cumpleaños le obsequiaron el diez por ciento de dicho negocio, el cual aumentaría una vez se graduara y comenzara a trabajar en la línea hotelera Namikaze.

A pesar de los lujos y comodidades a las cuales estaba acostumbrado desde que nació, Naruto era un chico muy sencillo y de buen corazón ya que así lo habían educado sus padres. El joven rubio era un chico muy alegre, bromista, simpático, pero sobre todo noble, se caracterizaba por la facilidad que tenía para conocer personas y hacer amigos.

Justo en una tarde fresca como ésta, había conocido a Hinata, una joven que trabajaba haciendo la limpieza dentro de la privada donde él vivía. Esa mañana un año atrás, se encontraba regando de igual manera los rosales de su madre, cuando al dar un paso atrás sin darse cuenta su pie se atoró con la manguera y sin poder evitarlo cayó al suelo, solo alcanzó a distinguir como el chorro de la manguera se dirigía hacia la acera frente a su casa, mojando a la persona que caminaba por el otro lado de la protección de metal.

Inmediatamente el chico se levantó y corrió hacia la puerta para disculparse con dicha persona.

- Estas bien? Por favor Discúlpame fue un accidente. - dijo él con mucha pena.

- N-No, no hay problema, estoy bien, es solo agua. - dijo la joven exprimiendo su cabello.

Naruto se sintió muy avergonzado, la pobre estaba realmente empapada y de inmediato se dio cuenta de que la chica era muy joven ya que usaba el uniforme de una preparatoria publica muy conocida en la ciudad, pero le pareció extraño verla ya que dicha escuela se encontraba muy lejos de esos condominios.

- Espérame un momento te traeré una toalla...- dijo él entrando corriendo a la casa.

- N-No es necesario...- grito ella, pero el chico no se detuvo.

Después de unos segundos el rubio regreso con la prenda y se la entregó a la joven.

- Toma, de verdad discúlpame. - dijo haciendo una reverencia en forma de disculpa.

- No pasa nada, igual me cambiaré de ropa cuando llegue al mi trabajo. - dijo ella tomando la toalla.

- Trabajas por aquí?- preguntó extrañado.

- Si, unas calles más adelante, trabajo ahí después de clases. - explico ella, devolviendo la prenda.

- Úsala, devuélvemela cuando vuelvas a pasar por aquí. - dijo el rubio sonriendo.

- G-Gracias... Así lo aré...- dijo ella con sus mejillas sonrojadas. - Hasta luego. -

- De Nuevo disculpa... Nos vemos después. - dijo el chico agitando su mano, mientras ella comenzó a alejarse. - ¡Por cierto, me llamo Naruto! - gritó.

- Y-Yo me llamo Hinata. - contestó ella a lo lejos.

- Hinata. - susurro Naruto recordando cómo conoció a la chica.

Al día siguiente ella regresó y le devolvió la toalla, desde entonces casi todos los días se saludaban a través de la reja cuando el chico regaba los rosales del jardín y ella pasaba a su trabajo después de la escuela, pero hacía ya más de seis meses que la chica dejo de caminar por esa acera, cosa que aún le intrigaba ya que, aunque su relación estaba basada prácticamente en saludos él le había tomado aprecio y le preocupaba que algo le hubiese pasado.

Las pocas veces que hablaron ella le había contado que su familia cruzaba por problemas económicos, por lo cual se había visto en la necesidad de buscar un trabajo de medio tiempo para solventar sus estudios, Hinata era una alumna sobresaliente y su interés por educarse era grande, ya que a pesar de que su trabajo era muy cansado ella lo cumplía a la misma hora todos los días, por lo cual el hecho de que desapareciera así tan de repente era extraño y de alguna manera le preocupaba.

Un pequeño sonido proveniente de su celular sacó de sus pensamientos a Naruto. El chico tomó el aparato del bolsillo trasero de su pantalón y al revisar la pantalla se percató de que había recibido un mensaje.

Es oficial, pronto estaré de regreso, te extraño demasiado amor... Ya quiero verte.

Shion.

Una gran sonrisa se dibujó en los labios del rubio, Shion, su novia desde hace varios años, después terminar la preparatoria se había mudado a París para estudiar moda, la chica anhelaba ser modelo y en un futuro diseñar su propia línea de ropa.

A pesar de la distancia la pareja había mantenido su relación, solo se veían durante las vacaciones y en algunas festividades. En un principio la comunicación entre ellos era constante, pero con el tiempo las llamadas y los mensajes fueron disminuyendo, al punto que en la actualidad solo se mandaban algún mensaje por semana y hablaban dos o tres veces por mes. Aun así, la chica profesaba amor incondicional por él, sentimiento que Naruto correspondía pues ella había sido su primer amor y a pesar de las circunstancias seguía amándola.

Dos años atrás Naruto había tomado la decisión de pedirle matrimonio a su novia cuando terminara por completo sus estudios, pero ahora que estaba a unos meces de cumplir esa meta y había recibido ese tan anhelado mensaje, una idea cruzo su mente... ¿Por qué no ir a comprar el anillo de compromiso en ese momento? Así podría sorprender a la chica una vez estuviera en la ciudad.

Muy animando el chico cerró la llave de la manguera y entro a la casa para cambiarse de ropa e ir a la joyería.

- Hijo no corras por los pasillos. - dijo la anciana Chiyo al verlo pasar a toda prisa frente a la cocina.

- Lo siento abuela, pero tengo que hacer algo muy importante. - dijo el rubio con una gran sonrisa.

- La comida ya está lista, no vas a comer antes de irte? - preguntó la mujer.

- Lo comeré en la cena, de verdad quiero hacer esto cuanto antes. -

- Está bien, como tú quieras. - dijo la mujer con una sonrisa noble y resignada.

Naruto solo sonrió victorioso y siguió corriendo hasta las escaleras, subiendo al segundo piso hacia su habitación.

Se cambió de ropa, calzado, tomo su cartera, llaves y salió a toda prisa muy animado, llegó hasta la cochera, subió a su auto y se puso en marcha. Salió de la privada dónde vivía y tomó la carretera hacia el centro de la ciudad donde estaban los centros comerciales.

Después de varios minutos tras el volante por fin estaba cerca de su destino, podía ver frente a él los edificios y las tiendas departamentales. Cuando estaba por llegar a un cruce el chico bajo la velocidad viendo como el semáforo cambiaba de amarillo a rojo, al detenerse soltó el volante y puso su codo en la ventana del auto, giró su rostro a su lado derecho para ver el parque que estaba a pocos metros, pero de inmediato su atención se fijó en cierta persona que caminaba por dicho lugar.

Falda escalar azul marino, un suéter gigante y cabellera lacia negra azulada, al momento recordó a Hinata. El semáforo cambio a verde y el sonido del claxon del auto que estaba atrás del coche de Naruto lo hizo salir de sus pensamientos, el rubio puso su auto en marcha dirigiéndose a la acera junto al parque tratando de ver más de cerca a la chica con la intención de verificar si se trataba de su amiga.

Con forme se iba acercando notó algo extraño, la joven caminaba con dificultad, parecía como si sus piernas no le respondieran y se tambaleaba con cada paso que daba.

El rubio presionó el acelerador para quedar un poco adelante de ella y al verla a través del espejo retrovisor pudo comprobarlo, era ella, su amiga Hinata, pero en lugar de alegrarse por volver a verla se preocupó aún más, ya que a pesar de la distancia que los separaba el chico pudo notar que algo andaba mal. De inmediato estacionó el coche en la orilla de la carretera, bajó del auto y corrió hasta quedar frente a ella.

- Hinata?... Hola, soy Naruto, ¿me recuerdas? - dijo él como a un metro de distancia.

La joven levantó con dificultad su rostro tratando de verlo de frente, pero de manera inmediata el rubio se estremeció al ver el aspecto tan demacrado que mostraba la ojiperla. Ella estaba muy pálida y sus ojos presentaban marcadas ojeras, cuando sus miradas se conectaron él pudo notar las lágrimas que resbalaban por sus mejillas, percibiendo miedo y preocupación en sus ojos.

Sin poder decir una sola palabra la chica se desplomó, Naruto reaccionó al instante y alcanzó a sostenerla para que no cayera al suelo.

- Hi-Hinata!!! ¿Qué te pasa?... - dijo con desesperación al notar que la joven perdería la conciencia en cualquier momento.

- Na-Naruto...- dijo ella levantando la mirada.

Entonces el chico se percató de algo que lo aterró al instante.

- T-Tus piernas!!!... ¡HINATA ESTAS SANGRANDO! - gritó con miedo.

- P-Por favor... Naruto, salva a mi bebé. - dijo ella en un débil susurro antes de perder la consciencia.