Prólogo
Acomodo un mechón de cabello que está rebelde sobre mi frente, el cabello rizado algunas veces se pone insoportable, y miro de nuevo hacia el dibujo que dejé en la mesa que tengo al frente: un violonchelo, un conejo, un gato y una sombrilla. Todo en una composición extraña, pero que me identifica.
Veo hacia el frente de nuevo, ahora hay una chica de cabello rojizo y labios muy pintados del mismo rojo, mostrando un dibujo con un celular y dibujadas por dentro las diferentes aplicaciones, dice algo como que le gusta la tecnología y esas cosas. No presto mucha atención, estoy un poco nerviosa para ser sincera.
Pasar al frente de la clase nunca ha sido mi fuerte. Recuerdo que cuando me tocó estar en un concierto el violonchelo se me deslizó de las manos, y todos lo notaron. Fue muy vergonzoso.
Acaricio por un momento la textura del papel para tranquilizarme.
Dibujé también una pequeña pluma y gotas de tinta cayendo hacia la sombrilla, creo que se ve un poco estético, aunque la cabeza del conejo no me haya salido como pensé: tiene la nariz un poco más de fuera, los dientes un poco delgados y eso sin contar los trazos inseguros que están por aquí y por allá.
Escucho unos aplausos y veo a la chica de cabello rojo volver a sentarse en su lugar.
—Muy bien chicos y chicas, ahora les diré a quién le tocará pasar —dice con tono pensativo y estoy casi segura que está acariciando su barbilla. Y digo casi, porque siento su voz llegar de las mesas de atrás.
—Bien... que pase la chica de suéter negro —dice y bajo mi vista a mi torso. Veo alrededor y, soy la única de suéter negro. No puede ser ¡Soy yo! ¡Pero no estoy lista aún!
Levanto mi vista y estoy segura que las pequeñas risas que escuché son por mí, por ni siquiera recordar qué suéter traía puesto. Me pongo en pie y camino firme, aunque nerviosa, hacia el frente. Aprovecho un instante para poder correr un mechón de cabello de mi frente hasta la parte trasera de mi oreja.
Respiro hondo y... bien, aquí voy.
—Dinos tu nombre, edad y qué significa tu dibujo —dice firme el profesor.
No sonríe. Eso me asusta.
—Bien —carraspeo mi garganta—. Mi nombre es Bonnie. Tengo diecinueve años y —Elevo el dibujo que hace un momento tenía sujeto hacia abajo, sin darme cuenta—, y mi dibujo trata sobre lo que a mí me gusta —Empiezo a señalar el dibujo para ser más específica— Me gusta tocar el violonchelo, e intenté mostrarlo en tonos rojizos y anaranjados por relación a mí —Veo de nuevo al terco mechón de cabello rizado que cae por mi frente—. La sombrilla y la tinta cayendo de la pluma es porque me gusta escribir, pero mayormente en días lluviosos —Sonrío porque es una de mis actividades preferidas—. Bien, el conejo y el gato los dibujé porque son mis animales preferidos, y tienen cierta relación conmigo, especialmente los conejos, pues mi nombre es Bonnie —digo y doy, con una sonrisa, concluida mi exposición—. Eso es todo.
—Muy bien, aplausos para Bonnie —dice el profesor, viéndome directo a los ojos y con una sonrisa que, no entiendo el porqué, pero se la correspondí. Sus ojos son café muy, muy oscuro, casi negros.
—Eh. Bien —carraspea un poco la garganta—, déjeme su dibujo ahí, junto a los demás.
Hago lo que me dice y me vuelvo a sentar junto a Abril, quien lleva sin hablar toda la clase y se mastica las uñas por el nerviosismo.
Al terminar de pasar todos, el profesor dice que los evaluará y luego nos dirá qué debemos mejorar. Recuerdo haber visto pasar a las dos chicas que vi el primer día. Sus dibujos son increíbles y llenos de color. El dibujo de Abril fue muy aplaudido, se lució al dibujar un libro abierto y cosas, que la identificaban an ella, saliendo de entre las páginas del libro.
Salgo de mis pensamientos al sentir una mano firme sobre mi hombro. Vuelvo la vista y es el profesor, que pasaba de largo, caminando desde atrás, para llegar a los dibujos del frente.
Me dio tanta ansiedad lo que fuera a decir sobre mi dibujo que, a pesar de intentar escuchar los demás "consejos", no lo logré.
Finalmente sus manos, de un tez un tanto cálido, tomaron mi dibujo.
—Este era de... ¡Ah, sí! Bonnie —dice y levanta la vista para verme directo a los ojos.
Inspecciona ahora el dibujo, corriendo sus ojos sobre toda su superficie.
Seguro escribiría una enciclopedia con todos los consejos sobre lo que tengo que mejorar.
—Bonnie —Levanta la vista y mis ojos se encuentran con los suyos— Estás bastante bien. Tú técnica es un poco rústica —Baja la vista de nuevo y observa el dibujo más detenidamente.
—Es una manera amable de decir que está feo —escucho decir a la morena sentada detrás de mí.
Me sonrojo.
¿Y si tiene razón?
—No les hagas caso —me dice Abril acariciando mi brazo y viendo con recelo a la morena de atrás, está junto a una pelirroja de cabello alisado.
El profesor carraspea su garganta y tanto Abril como yo, volvemos la vista rápidamente hacia él.
—Me gusta mucho, porque en tu manera de plasmarlo hiciste que pudiera sentir la emoción que estos elementos proporcionan en ti —dice de manera muy profesional y viéndome a los ojos directamente—. Tu técnica debes mejorarla, pero al paso que llevas te será muy sencillo alcanzar un nivel profesional. Se nota tu empeño —finaliza sonriendo suave hacia mí.
—Bien —Le da la vuelta a mi dibujo colocándolo junto a otra pila de dibujos— Ahora toca el de... Minami, Abril —dice revisando el nombre escrito en el dibujo.
Después de esas palabras me perdí en el espacio, sus palabras suaves me habían hecho pensar que en verdad tenía potencial. No me había invalidado como otros lo hubieran hecho por mis trazos inseguros y, por favor, sé que pinto como un niño del kinder.
Y lo que dijo la otra chica sí me hizo sentir un poco avergonzada.
—Oye, te felicito. Tu dibujo en verdad estaba muy bonito —me dice una chica de cabello corto y nariz redonda.
—Gracias —le digo sonriendo amable.
Vuelvo la vista hacia el profesor, él también me estaba viendo, y acabo de atraparlo. Me sonríe y me hace un guiño, eso hace que me estremezca.
Él es atractivo, y tiene aire a ser un pintor francés de caricatura, únicamente le hace falta la boina y el pincel en la mano. Me río de mi propia imaginación y me sonroso al darme cuenta que me ve, me observa, me analiza. Esto me da un extraño buen presentimiento.
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¡Hola!
Gracias por comenzar la aventura de Mi Amor de Color. Esta historia está inspirada en personas reales, aunque con cambios sabios para proteger a aquellos que quiero.
Estaré subiendo capítulo cada martes, jueves y domingo ✨
Esta aventura será un remolino de emociones... así que desde ya les agradezco por ser parte de este trayecto junto a mí.
¡Besos!
G.V.Miracle.