La biblioteca del olvido

Summary

Soobin y Yeonjun fueron amantes que se amaron con una profundidad que parecía indestructible. Pero el dolor de una pérdida personal y el colapso emocional llevaron a Soobin a hacer lo impensable: ir a una biblioteca mágica donde los recuerdos pueden ser borrados.

Genre
Drama
Author
Coca
Status
Complete
Chapters
40
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo - "El nombre que dejé atrás"

El cartel estaba tan viejo que las letras apenas se leían. “Biblioteca del Olvido”, decía. Nada más.

Soobin se detuvo frente a la puerta de roble oscura, con las manos temblando en los bolsillos. No recordaba cómo había llegado hasta ahí. Solo… que tenía que hacerlo.

Empujó la puerta. El chirrido que hizo pareció despertar el aire, denso, como si miles de suspiros se agitaran entre estanterías infinitas.

—Tarde o temprano todos regresan —dijo una voz.

Una mujer delgada, de rostro pálido y ojos de tinta, lo observaba desde un escritorio cubierto de polvo.

—¿Dónde estoy? —preguntó Soobin.

—En el lugar donde guardamos lo que elegiste olvidar.

Soobin frunció el ceño. Su pecho dolía. Como una jaula vacía.

—¿Y qué olvidé?

La mujer ladeó la cabeza. Le señaló una estantería a la derecha, donde los libros no tenían títulos, solo nombres.

—Choi Soobin. Segundo pasillo. Estante tres. Tercer libro. Tócalo solo si estás dispuesto.

Soobin caminó en silencio. El pasillo era estrecho, y a medida que avanzaba, sintió la presión de algo que no comprendía. Hasta que lo vio: Un libro azul oscuro, gastado, con su nombre escrito en letras doradas que se deshacían al parpadear.

Lo tocó. La tapa se abrió sola.

Y entonces… Yeonjun.

Sonriendo, en el andén de un tren. Mojado por la lluvia, sujetando la mano de Soobin. Mirándolo como si el mundo no existiera fuera de sus ojos.

—“Eres mi casa” —decía su voz en un susurro, desde el recuerdo—. Y si algún día te vas, llévame contigo, aunque sea como sombra.

Soobin retrocedió un paso. Cerró el libro.

—No. No puede ser. No lo conozco. Pero su voz se quebró al decirlo.

—Lo conociste —dijo la bibliotecaria, que ahora estaba detrás de él—. Lo amaste. Y elegiste olvidarlo.

—¿Por qué?

—Solo tú sabías la razón. Pero muchas veces, es por amor, otras por algún dolor.

Soobin acarició el lomo del libro. Había más páginas, más memorias. Una en la playa, riendo con Yeonjun mientras escribían nombres en la arena. Otra en una cocina, besándose entre migas de pan.

—¿Puedo recordarlo todo?

—Sí. Pero el recuerdo trae de vuelta el dolor también.

Soobin lo pensó. Cerró los ojos. Abrió el libro.

Todo volvió.

El accidente. Las lágrimas. Las palabras que nunca dijo. El día que Yeonjun lo miró, con los ojos rotos, y dijo:

—Si no puedes con esto… está bien. Olvídame. Hazlo. Pero si alguna vez regresas, búscame.

Soobin cayó de rodillas. Lágrimas calladas.

Y entonces, lo sintió.

Una presencia.

Alzó la vista. En la entrada de la biblioteca, bajo la tenue luz dorada, estaba Yeonjun. Vivo. Real. Con la misma chaqueta gris. Los mismos ojos tristes.

—Soobin…

—¿Cómo…?

Yeonjun caminó hacia él, lento, como si cruzara años en cada paso.

—Nunca me fui. Solo te esperé. Siempre supe que ibas a regresar.

Soobin lo abrazó como si abrazara su alma.

—Lo olvidé todo.

—Pero ahora me recuerdas —sonrió Yeonjun, contra su oído—. Y eso basta.

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