1- El comienzo
//Ciel PoV//
En el cielo de Inglaterra las nubes estaban despejadas y el sol radiante se reflejaba en las ventanas. Eran las 9:00 am y me encontraba mirando fijamente el espejo de mi habitación mientras mi mayordomo Sebastián me preparaba ajustando mis cordones. El parche que cubría la marca del contrato estaba sobre la cama y mi ojo de matiz amatista estaba descubierto, cada vez que lo veía recordaba cada detalle de ese momento, es tan aterrador que sentía como mi corazón empezaba a latir con más fuerza y los escalofríos recorrían mi cuerpo haciendo que me perdiera en ese reflejo cuando de repente una voz me hace volver a la realidad-
Amo —decia Sebastián con una sonrisa en su rostro como si supiera exactamente lo que estaba pensando, era tan molesto como siempre—¿En que tanto piensa?
No es nada —dije mientras el mayordomo tomaba el parche de la cama y lo acomodaba tapando mi ojo derecho—
Luego de eso salí de la habitación y me dirije al comedor para sentarme en una de las sillas y observar mi desayuno ya servido sobre la mesa, Sebastián siempre daba una pesada charla de lo que me servía mientras yo ya hacía en otro mundo sin escuchar nada de eso, era agotador simplemente esperaba a que acabara para empezar a comer mientras leía el periódico. Terminando esto Sebastián me entrega una carta de la reina en la cual me pide que investigue una serie de asesinatos extraños que han estado ocurriendo, lo mismo de siempre pero es mi deber como "El perro guardían de la reina" ocuparme de ellos así que me alistó y salimos de la mansión para comenzar a investigar.
//Sebastian PoV//
Luego de que apenas le prestará atencion al desayuno que tanto esfuerzo me tomo preparar nos alistamos para salir a investigar los asesinatos ocurridos. Durante el camino todo el tiempo estuvo distraído y en la investigación su mal humor sobresalía más de lo habitual algo que era una tortura ya que normalmente era orgulloso pero ahora se comportaba aún peor y no sabía a qué se debía tal comportamiento de su parte así que decidí preguntar aún sabiendo que no se dignaria a responder tal curiosidad.
- ¿Joven amo hay algo en especial que le moleste el día de hoy?
- No se a que te refieres —y esa fue la única respuesta que obtuve al preguntar, sabía que sería más difícil encontrar la causa de su enojo que encontrar el asesino que aún buscábamos pero sea como sea era algo que descubriría ¿Como un mayordomo de la familia Phantomhive no podría con tan simple tarea?.
//...//
Tome su mano para ayudarlo a bajar del carruaje y caminamos hacia la funenaria de Undertaker para conseguir información de los asesinatos recientes. Cuando llegamos me dispuse a abrir la puerta para entrar a la vivienda y encontrarlo en un ataúd pacíficamente recostado, esa es la manera exacta de como no recibir visitas ya que el estaba informado de que veníamos. Pude ver cómo la cara de mi amo cambiaba a una de enojo y con su bastón golpeó el piso con fuerza haciéndo despertar de un susto a aquel shinigami durmiente.
- ¿Por qué el escándalo? No ven que un ser divino como yo necesita dormir sus ocho horas adecuadamente.
- No es hora de dormir idiota, ¿tienes algo para mí? —decia Ciel con una sonrisa ladina que significaba que traía algo entre manos—
- Le diré con gusto lo que desea saber conde pero sabe que todo tiene un precio.
- ¿Cuanto quieres? —preguntaba el conde sin ninguna preocupación hacia el dinero—
- No me refería a eso, no tengo ningún interés monetario. Jijiji~ con que seas lo suficientemente gracioso basta.
- ¿Crees que soy tu payaso?
—nuevamente salía a la luz la especial arrogancia del conde hoy—
Sentí como el contrato en mi mano brillaba cuando mi contratista me ordeno salir afuera al parecer había aceptado el precio de Undertaker.
Pasados unos pocos minutos se escuchó una carcajada de parte del shinigami asi que abri la puerta encontrándome al peliblanco tirado en el suelo a carcajadas y a Ciel con su expresión enojada pero ligeramente se veía un sonrojo en sus mejillas lo que me intrigó en saber que era lo que había pasado en estos 10 minutos. Me acerqué para entregarle los documentos de las personas fallecidas al shinigami que me miraba y se reía como si fuera yo un payaso. ¿Habrán dicho algo de mi?
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Salimos de la funeraria luego de obtener la información de que esos niños no habian muerto así que aún teníamos la posibilidad de salvarlos si encontrábamos a quien los estaba secuestrando del cual no teníamos ni una pista.








