My lovely: Sweet Lie ~ Minsung / SeungBin ~

Summary

Han Jisung es un chico tranquilo, perdido en su propio mundo. Aunque su círculo social se reduce a sus dos mejores amigos de la infancia Seungmin y Chan, no necesita más para ser feliz. O eso pensaba, hasta que el popular e inalcanzable Lee Minho se cruza en su camino. El próximo rey del baile y campeón de boxeo de su escuela comienza a perseguirlo incesantemente. Pero detrás de todo, la razón de Minho, parece no ser sincera. A veces una mentira conduce a las verdaderas más sinceras. // Historia soft y super cliche inspirada en romcoms de principios de los 2000 //

Status
Ongoing
Chapters
23
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Jisung corrió escaleras arriba, con la mochila llena de libros golpeando contra su espalda y las cintas de sus converse sueltas. Llegó a su habitación y tomó la mochila azul donde cargaba sus pinturas y pinceles, mientras una voz le gritaba desde el piso de abajo.

Salió corriendo de nuevo, ahora a la primera planta donde su amigo lo llamaba. Pisó las agujetas que seguían sin atar y estuvo a punto de caer los últimos tres escalones, pero unos fuertes brazos lo sujetaron antes, evitando el golpe.

-¿Puedes dejar de ser tan torpe? -El joven, más alto que él, lo ayudó a bajar y se agachó hasta los pies de Jisung para amarrar las cintas de sus tenis.

-No soy torpe. Falté a mis clases de motricidad en el preescolar -dijo sonriéndole a su amigo cuando lo vió levantarse.- Gracias Chan.

El mayor le dedicó una cálida mirada y revolvió el cabello azul oscuro del más bajo.- Vamos, ya se nos hizo tarde.

Juntos salieron de la casa y subieron al auto sedán gris plata del más alto.

Jisung encendió el estéreo buscando su estación de radio favorita. Las notas bajas de una guitarra eléctrica inundó el espacio entre los dos chicos, mientras el auto salía de la calle.

- Seungmin debe estar molesto, debíamos pasar por el hace 10 minutos.

- Debía traer mis pinturas, hoy tengo taller de arte hasta tarde. -Se trató de excusar el menor con un tono lastimero, aunque sus ojos reflejaban desinterés. Poco le importaba que Seungmin se molestara, su enojo nunca duraba más de una hora, tenía debilidad por su mejor amigo desde la infancia.

Se acercaron a una casa blanca de dos pisos con un enorme jardín lleno de flores de temporada. El mayor, quien conducía, estuvo a punto de tocar la bocina, hasta que vió al chico alto y delgado parado en la banqueta, con los brazos cruzados sobre el pecho. Ni siquiera necesitaba mirarlo tan de cerca para saber que tenía el ceño fruncido y los labios juntos haciendo un mohin molesto.

Sin dirigirles la palabra a los dos chicos en el coche, abrió la puerta de atrás y se subió al asiento. Cuando hubo cerrado la puerta, Chan aceleró el auto y siguieron su camino hacia su destino, la preparatoria.

-¡Christopher! Baja la velocidad, quieres. Deberías salir con tiempo en lugar de manejar como desquiciado para llegar a la hora -dijo Seungmin.

Jisung miró a su mejor amigo por el espejo retrovisor, su cabello castaño oscuro con mechoncitos verdes cubría parte de sus ojos. De verdad estaba molesto, nunca llamaba a Chan por ese nombre a menos que estuviera enojado.

-Fue mi culpa Minnie, olvidé mis pinturas y tuve que regresar por ellas -trató de calmar la situación.

-Deja de interceder por él, Han, los dos sabemos que Christopher es un mentiroso, siempre lo ha sido.

-¿Te caíste de la cama Seungmin? ¿O a qué se debe tu mal humor? -Chan preguntó al chico, mirándolo de reojo y con una sonrisa socarrona cruzando su cara.

-¿Acaso no es verdad? O te recuerdo que me mentiste en segundo grado, cuando me pediste ser tu novio y dos días después lo negaste, diciendo que era una broma. Y no conforme con eso, huiste del país.

La sonora carcajada de Jisung tomó desprevenido a sus amigos, Chan solo pudo esconder una sonrisa, mientras que Seungmin achico los ojos mirando hacia el frente, aumentando su molestia.

-Supéralo Seung, te pedí disculpas mil veces por esa broma y no huí del país, me fui de vacaciones. -Chan contestó con un tono risueño.

-Como digas -bufó el más alto de los tres desde el asiento trasero, dirigiendo su vista hacia la ventana, viendo a los demás estudiantes que también iban entrando al estacionamiento de la escuela.

Tanto Jisung como Chan, estaban acostumbrados a la personalidad del más joven, siempre los hacía reír con sus comentarios desatinados y sin filtro y también le gustaba molestarlos del mismo modo. Podía parecer bastante serio, pero en el fondo era una persona divertida con un corazón muy noble.

Los dos menores se habían conocido en el preescolar, cuando un niño llamado Hyunjin molestaba a Jisung por llevar una caja de lápices de color rosa. Seungmin vió aquello y se conmovió con el pequeño niño de piel morena que lloraba víctima de las burlas del otro. Así que sin pensarlo se quitó un zapato y se lo lanzó a Hyunjin directo a la cabeza, logrando que éste se quedará llorando sobándose con las manitos el lugar adolorido. Seungmin se acercó y se burlo de él, sacándole una risa divertida a Jisung.

Después de que las mamás de los tres niños fueron llamadas a dirección y resolvieron el problema, Jisung y Seungmin se hicieron inseparables.

Y así siguieron hasta que al inicio de segundo año en la escuela primaria, conocieron a Bang Chan, era un año mayor que ellos, había llegado de Australia y había tenido que repetir el grado porque no había podido terminarlo antes de salir de su ciudad natal.

La maestra encargó al chico nuevo al cuidado de Jisung y Seungmin, que eran los mejores de la clase y pronto se volvieron cercanos. El mayor tenía una debilidad muy clara por Jisung, su pequeña estatura, sus facciones tiernas y su nula capacidad para cualquier actividad física que implicara equilibrio, lo hacía un blanco fácil de burlas y bromas por parte de sus compañeros. Y aunque Seungmin siempre lo defendía, en ocasiones terminaba recibiendo su dosis de burlas por su cuerpo delgado y sus dientecitos chuecos. Así que Chan tomó el papel de protector de los dos más jóvenes.

Su amistad se forjó con años de convivencia, y después de tanto tiempo se conocían perfectamente, podían entender incluso los silencios del otro. Y de esa manera Jisung y Chan supieron que lo que pasaba con Seungmin no era solo la molestia de llegar tarde por él, pero dejarían que decidiera contarles cuando se sintiera listo.

-¡Minnie, espera! -Han tomó el brazo del más alto deteniendolo. Había salido a toda prisa del auto sin despedirse de sus amigos.

-¿Qué pasa? -preguntó con un tono cansado.

-Tenemos la primer clase juntos. Vamos. - Guío a su amigo sin soltar su agarre y se volteó a darle una sonrisa de disculpa a Chan, que estaba parado a cierta distancia de ellos. El mayor solo se encogió de hombros, peinó su cabello rubio y siguió igualmente su camino hacia la entrada del edificio.

-¿Eres estúpido o solo ciego? -La estridente voz de la castaña hizo que Jisung levantara la mirada para encontrarse con la cara molesta de Minju, su compañera de clase. Era de esas típicas niñas ricas que creía que por tener dinero todos debían hacer lo que ella quisiera.

-Un poco de ambos, realmente -contestó Han ajustando los lentes de aumento que resbalaban por el puente de su nariz. La chica no lo vió, pero una sonrisa ladeada adorno fugazmente sus labios. Escuchó a Seungmin sentado a su lado contener la risa.

-Quiero sentarme ahí, quítate -dijo con desagrado.

-Si quieres sentarte en su lugar, solo para que te pase la tarea, estás soñando, tonta -contestó Seungmin levantando una ceja. En ocasiones la castaña le pedía sus apuntes de clase y terminaba copiando la tarea completa. Cuando los maestros se daban cuenta el que recibía el regaño al final del día era el chico, y estaba cansado de eso.

-Oye imbécil...

-Minju. -Su amiga la llamó interrumpiendo la cadena de insultos que estaba por soltar.- Minho te vino a ver.

La chica cambió por completo su expresión y se dirigió con una enorme sonrisa y ojos coquetos a la entrada del salón.

-Hola linda. -El joven se acercó y dejó un beso en la mejilla de la castaña.- ¿Tienes la tarea de inglés?

Minju negó con la cabeza con una expresión lamentable en el rostro y Minho solo soltó un suspiro cansado, lléndose del salón inmediatamente sin siquiera despedirse.

Al final de la habitación Jisung y Seungmin compartieron una mirada mientras hacían fingidas arcadas y después reían divertidos al ver la escena que acababa de suceder.

Lee Minho era considerado el chico más popular de la preparatoria, no era muy listo, o eso pensaban ya que siempre le pedía a sus amigos que consiguieran las tareas para él. Era muy bueno en deportes, había representado a la escuela en el último torneo de box, consiguiendo un trofeo de oro que ahora reposaba en una vitrina en el pasillo central.

A pesar de que era bastante atractivo, tenía una fama de idiota egocéntrico que lograba evocar bastante rechazo por las personas que no sentían ninguna simpatía por su popularidad. Su relación con Minju era para todos los estudiantes el noviazgo perfecto. Ambos pertenecían a familias adineradas, eran bastante guapos y los más populares de la escuela, que estuvieran juntos era lo que se esperaba de ellos. Pero pocos se daban cuenta que realmente todo era una fachada, aunque entre clases se les pudiera encontrar juntos y siempre estuvieran abrazados en las fiestas a las que asistían, ninguno de los dos expresaba cariño en sus miradas o expresiones.

Jisung y sus amigos eran unos de esos pocos, aparte de rechazar totalmente los comportamientos cuestionables de ese grupo de estudiantes, realmente no les agradaba Minho y su bola de amigos idiotas, ni todo lo que ellos representaban.

Las clases pasaron deprisa y Jisung salió corriendo de la última hora de álgebra directo al taller de arte, donde su maestra los había convocado la tarde anterior.

Aunque Han era una persona bastante risueña y enérgica cuando se le conocía a profundidad, podía ser bastante retraído y serio, eso aunado a que las constantes burlas que recibió en sus años pasados de escuela le hicieron tener una actitud defensiva e incluso un poco grosera cuando alguien intentaba acercarse a él. No le gustaba que le vieran la cara o que se aprovecharan de él, así que trataba de mantener su círculo social al mínimo. Tenía amigos suficientes con Minnie y Chan.

El taller de arte era la única clase extracurricular que llevaba, y se unió principalmente para tener algunas recomendaciones o ayuda de alguien más profesional. La persona con la que hablaba en el taller era la maestra solamente. Él no iba a socializar como algunos de sus compañeros, él realmente amaba pintar, era lo que le ayudaba a expresar sus sentimientos, y aunque su imagen era más de un chico lindo e inocente que de un matón, sus pinturas normalmente eran reflejo de sus sentimientos de enojo, resentimiento o culpa.

Tomó asiento frente al caballete mientras llenaba su paleta con la pintura y sacaba sus pinceles y brochas.

La maestra entró unos minutos después, con una gran sonrisa adornando sus delgados labios.

-Chicos, les tengo una excelente noticia -anunció con voz animada- la Universidad Nacional de Artes de Corea nos envió una invitación para una convocatoria.

Los diez alumnos que conformaban el taller ahogaron un gritó y sus ojos brillaron con anticipación.

-En tres meses -prosiguió la profesora- se llevará a cabo una exhibición en el auditorio de la universidad, donde se van a presentar las mejores quince obras seleccionadas. De esas pinturas, los miembros del grupo de admisiones elegirán tres que a su consideración cumplan con la calidad necesaria para otorgarles una beca completa.

Los gritos y aplausos no tardaron en oírse en el aula, los alumnos estaban extasiados, sabían que era sumamente difícil entrar a esa universidad, ya que no aceptaban a cualquiera, por lo mismo muchos de ellos estudiarían otra cosa y dejarían la pintura solo como un pasatiempo. Pero Jisung no, él realmente quería estudiar arte, amaba cualquier forma de expresión artística que conociera, le encantaba pintar, escribir, cantar, incluso bailar.

Tenía que conseguir una de esas becas, sabía que su padre no sería capaz de pagar la colegiatura de ninguna universidad fuera de arte o no.

Desde la muerte de su mamá cuatro años antes, a su padre le había sido muy difícil administrar el negocio familiar que su esposa y él habían comenzado unos pocos meses antes de su fallecimiento. Aunado a que la situación económica en general no era muy buena, le costaba mucho mantener el negocio rentable. Jisung estaba dispuesto a renunciar a sus sueños y el futuro que en algún momento deseo, para trabajar junto a su padre y seguir con el restaurante que su madre tenía tanta ilusión en construir.

Ahora tenía una oportunidad de seguir estudiando lo que quería y no la pensaba desaprovechar.

Después de que la maestra explicará todas las bases, fechas y condiciones de la convocatoria y respondiera las dudas de los alumnos, Jisung se quedó dos horas más en el taller pensando en que podría pintar. Sin ninguna idea clara aún, decidió tomar sus cosas junto con algunos libros de sus pintores favoritos para inspiración y salió corriendo al patio de la escuela, buscando con la mirada el auto de Chan, pero ya no estaba. Sacó su celular y vió un mensaje que el mayor le había mandado una hora antes.

“Seungmin se sentía mal, así que lo lleve a casa. Si necesitas que vaya por ti no dudes en llamarme.”

Más allá de molestarse, se preocupo por su amigo. Le pareció extraño que no le mandará un mensaje el mismo Seungmin para decirle de su malestar.

Cuando llegara a casa le pediría la camioneta a su papá para visitarlo y saber su estado.

No pensó en llamar a Chan, considerando que el mayor ya estaría en su casa, no quería hacer que manejara de nuevo hasta la preparatoria solo por él. Así que se ajusto sus dos mochilas, tomó con fuerza los libros entre sus brazos y salió del estacionamiento del edificio.

Algunos podrían considerar que un recorrido a pie de treinta minutos era demasiado, pero para Han era bastante relajante caminar y con el clima tan agradable que hacía esa tarde, pensaba que le ayudaría incluso a tener ideas para su obra. Tenía que empezar pronto, tenía dos meses para la fecha máxima de recepción de la convocatoria, si quería tener la retroalimentación y ayuda de su maestra debía darse prisa y pensar primeramente en el tema en el que trabajaría.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando una gota de agua cayó en su frente, volteó hacia al cielo con el ceño fruncido solo para recibir más gotitas en la cara.

-Diablos -suspiró frustrado, no le importaba mojarse, pero cargaba con algunos libros del taller y no quería que se arruinaran.

Se paró a orillas de la carretera para buscar en la mochila su paraguas o cualquier cosa para tapar los libros, cuando se escuchó un trueno que lo hizo saltar en su lugar, y como si fuera una señal divina, una lluvia torrencial comenzó a caer, mojandolo de pies a cabeza en cuestión de segundos. Corrió buscando donde cubrirse, hasta llegar a una parada de autobús cercana. Se quedó ahí unos minutos esperando, pero la lluvia no menguaba.

El tono personalizado de su celular le hizo saber que su papá le estaba llamando.

-Sung, pequeño. ¿Dónde estás? Cerré temprano el restaurante por el aviso de la tormenta pero no te encontré en casa.

-Papá estoy en la parada de autobús antes de llegar al supermercado, quedé en medio de la lluvia.

-Oh, hijo. No te muevas de ahí, ya voy por ti

-Gracias pa.

Colgó la llamada y se quedó un poco más tranquilo, esperando que su papá fuera a su rescate. Revisó los libros y se alegro al darse cuenta que no habían sufrido daño, había sido sufiente cubrirlos con su propio cuerpo.

Pasados unos minutos vió unos faros alumbrando entre la espesa lluvia. Habían llegado por él.

Se acercó un poco a la orilla de la carretera saliendo por un segundo del techo que lo protegía, pero los faros no parecían acercarse a menor velocidad, si no todo lo contrario, se aproximaban muy rápido. Limpió sus lentes que se habían empañado por la lluvia, para tratar de distinguir el auto, pero mientras cerraba un poco sus ojitos para enfocar mejor, el coche aceleró y pasó por un charco que estaba justo frente a él, mojandolo por completo. Jisung abrió los ojos en shock y volteó rápidamente hacia la parte trasera del vehículo, distinguendo apenas la conocida placa del deportivo rojo oscuro alejándose, pero no lo suficientemente rápido para no escuchar la estridente y molesta risa de Minju.

-Estúpida perra -siseo con los dientes apretados y volteó hacia abajo solo para descubrir que los libros estaban realmente arruinados.

Después de llegar a casa unos quince minutos después, tomó una ducha caliente y relajante. Cuando salió encontró a su papá secando los libros con el viejo secador de cabello de su madre. Jisung le agradeció en secreto por ser tan considerado con él. Normalmente y durante la mayor parte de su vida, su madre era la que haría esas cosas por él, pero no podía negar que su padre realmente se esforzaba en cubrir las necesidades que su mamá normalmente realizaría.

A pesar de trabajar todo el día en el restaurante, siempre se daba el tiempo para estar al pendiente de él. Y siempre estaría agradecido con él por todo eso aunque al mismo tiempo aumentaba su sentimiento de culpa.

Jisung subió a su habitación a descansar un rato por petición de su papá. Ya que cuando lo recogió notó al chico molesto, pero éste no le dió ninguna razón para su malestar, por lo que supuso que solo estaba cansado por haberlo esperado en la lluvia.

Se recostó en la suave cama y sacó su celular, buscó el contacto de su mejor amigo y espero a que conectara la llamada. Una voz adormilada respondió al tercer tono.

-Oh, perdón Minnie, te desperté.

-Si, pero no te preocupes. ¿Qué pasa? -se aclaró la garganta y preguntó.

-Chan me dijo que te habías sentido mal y te tuvo que llevar a casa. ¿Está todo en orden?

-Todo está bien Hannie, sólo fue un dolor de cabeza, no desayuné bien en la mañana así que debió ser por eso -respondió con simpleza.

-¿Estás seguro? ¿Te sientes mejor ahora? -cuestionó aún en un tono preocupado.

-Si, me siento bien. ¿Tú no tuviste problemas para regresar? Lamento que no te hayamos esperado.

Entonces Jisung le contó su pequeña aventura de regreso a casa, y se quedaron platicando unos minutos más hasta que tuvo que bajar cuando su papá le llamó para cenar. Se despidieron, sabiendo que la mañana siguiente se encontrarían de nuevo para ir los tres juntos a la preparatoria como venían haciendo desde hacía años.

-No puedo creer que haya hecho eso. -Un chico delgado y alto con cabello negro le decía a Minho mientras palmeaba su espalda con preocupación.

Faltaban un par de horas para que las clases del día terminaran, al ser viernes muchos alumnos decidían saltarse las últimas horas e ir a comer a la cafetería o simplemente pasar el rato con sus amigos, tal como estaban haciendo en ese momento cinco jovenes, quienes estaban sentados en una de las bancas enfrente del gimnasio, todos tenían caras lamentables, todos, a excepción de Minho.

-Ustedes saben que no me importa que Minju se haya ido con otro. Pero esto, daña mi reputación.

-Claro, ahora pareces un cornudo abandonado a los ojos de todos los demás -soltó sin pensar un chico de ojos muy rasgados y cabello rosa claro.

-Jeongin, bebé, no digas esas cosas -dijo Hyunjin, el joven que había estado palmeando la espalda de Minho minutos antes.

El aludido solo cubrió su boca y le dió una mirada arrepentida a todos.

-Lo siento

-No te preocupes, tienes razón -dijo Minho en un tono abatido. Si bien era cierto, que la relación que mantenía con Minju solo era por conveniencia y no le interesaba la chica. Sí que le importaba su imagen. Que la castaña hubiera sido sorprendida con un alumno de universidad la noche antes, justo después de que él la dejó en su casa por la tarde, era un duro golpe para su orgullo. Ahora no sabía que hacer para remediar la situación.

-¿Porqué no intentas volver con ella? -Un rubio de cabello largo hablo ahora, mientras tranquilamente se quitaba el esmalte negro de sus uñas.

-Eso lo haría parecer incluso más patético, Felix. -El más bajo de todos dijo con un tono obvio.

-Changbin tiene razón. Pero no sé que puedo hacer. Necesito que me den ideas, chicos. El baile de fin de curso se acerca y no quiero que esa traidora se pare frente a todos con esa sonrisa de suficiencia a recibir su corona, y yo estar al lado suyo.

-Pues no vayas y listo -dijo Felix resueltamente, mientras seguía limpiando sus uñas. Provocando que todos girarán la cabeza hacia él con una mirada incrédula.

-Eso no es opción Lix, es el último año, tengo que ser el rey del baile, no puedo simplemente ganar todos los años para ceder el último y menos ante un don nadie estúpido -dijo Minho con convicción.

-Entonces consigue una nueva reina. No es tan difícil -siguió el rubio.

-Siendo tú, eso sería demasiado fácil. ¿O acaso no te crees capaz? -retó Jeongin con voz burlona, mientras recibía un codazo en las costillas de parte de Hyunjin.

-Por favor, Jeongin. Soy Lee Minho. Podría hacer reina del baile incluso a una piedra si me lo propusiera.

-¿Qué tal una piedra con lentes, cero sentido de la moda y muy torpe? -sugirió el peli rosa, mirando a un punto fijo a cierta distancia.

Todos siguieron con la vista lo que estaba viendo el más joven, solo para toparse con un chico bajito y moreno, con grandes lentes de aumento, que justo en ese momento se tropezó al mismo tiempo que de sus manos caían unos libros y un estuche de pinceles.

Han Jisung, el nombre cruzó la mente de Minho al instante, por supuesto que lo conocía. No se podía decir que Jisung fuera un paria en la escuela, él no lo molestaba. Aunque Minju si que tenía una aversión por él y su amigo, rió un poco al recordar el incidente de la tarde anterior, cuando la castaña le pidió acelerar el auto para mojar al pobre chico. Jisung no le generaba lástima, ni nada por el estilo, era más bien, como si fuera invisible para él y para la mayoría de los estudiantes, sobre todo para su grupo de amigos. Ni siquiera tenía un estatus suficientemente alto para que alguien se burlara de él o lo molestara, simplemente coexistia en la misma preparatoria, como un matorral o una mesa. Si en ese punto lo conocían era únicamente porque llevaban varios años compartiendo aulas y clases.

-¿Han Jisung? -preguntó Hyunjin a su novio Jeongin con una ceja levantada.

-No creo que sea una buena idea, Minho -interrumpió Changbin inseguro.

-¿Por qué no? -preguntó Felix con sincera curiosidad.

-Cállense, lo voy a hacer. Haré a Han Jisung la próxima reina del baile.

--Rey -corrigió Hyunjin.

-Sí, rey. Eso -dijo Minho con semblante serio.

-¿Te parece una apuesta entonces? -sugirió Jeongin notando la confianza de su amigo.

-¿Qué quieres apostar?

-Después del baile veremos. ¿Ok?

-Bien, como quieras. Sé que no voy a perder, así que no me importa.

Los chicos miraron a Minho. Hyunjin y su novio con diversión. Mientras que Changbin y Felix un poco preocupados. Realmente a ellos nos les agradaba la idea de que jugaran de esa manera con el chico, pero el rubio no quería intervenir y meterse en un problema y Changbin solo esperaba que las cosas no se salieran de control.