DESESPERANZA

All Rights Reserved ©

Summary

Relatos cortos de terror que siguen desde entidades idénticas a las personas que las quieren asesinar, seres sin rostro y leyendas, hasta horror corporal y un hermoso cabello maldito. En curso.

Genre
Horror
Author
Sam
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Almas Gemelas

El baño de chicas en el instituto estaba solo, no parecía haber presencia alguna. Mari, buscaba a su compañera, Yuriko, a órdenes de su maestra pues ella había ido al baño y estaba tardándose demasiado. Mari entró al baño y asomo su cabeza desde la puerta, sus ojos registraron rápidamente algún rastro de su compañera, al no haber forma de verla desde la entrada, la chica entró con sospecha.

ー ¿Yuriko estas ahí? Llevas mucho tiempo aquí. ー preguntó esperando una respuesta.

El baño era un tanto lúgubre, incluso para ser aseado y con una instalación decente, algunos de los espejos tenían los bordes rotos, y una de las puertas de los cubículos cerraba con dificultad. La pobre iluminación hacia el proceso de buscar a la compañera perdida más tedioso. Un sutil sonido, como si de una puñalada o vomito se tratara, parecía provenir de un cubículo en el fondo. Mari continuó hacia el, se preguntaba de que se trataba.

Al llegar hasta donde el ruido se originaba, Mari, trató de averiguar que sucedía. Después de tratar de asimilar que podría estar provocando el sonido, observo como por la rendija inferior que todas las puertas blancas del baño compartían, un pequeño charco de sangre se asomaba. Con preocupación, la chica empezó a tocar la puerta, tratando de hacer salir a quien sea que este adentro, posiblemente, Yuriko.

— ¿¡Yuriko!? — gritó insistente la chica mientras intentaba descifrar la puerta para rescatar a quien sea que estuviese adentro. Entre su estrés por abrir la puerta, recordó que estaba en el baño de mujeres.

—Yuriko... o quien sea que esté ahí, si estás en tu ciclo menstrual tengo cosas que pueden ayudarte no te preocupes. — después de avisar su ayuda, logró abrir finalmente la puerta que la separaba del interior.

Lo que vio adentro no se acercaba en lo absoluto a lo que pudiese esperar. Una moribunda Yuriko reposaba una esquina de su cabeza sobre el inodoro, sus ojos estaban desviados en el vacío de la muerte, su boca entreavierta dejaba caer gotas de sangre. Su cabello negro se miraba desordenado y sin una forma clara, con un recogido y un moño azul que se pintaba de vino al combinarse con el carmín de la escena. Su uniforme escolar estaba manchado. Al haber sido apuñalada en el torso, las zonas dañadas se reflejaban en su uniforme el cual estaba roto y desgarrado en los impactos. Su cuello tenía un tajo limpio y desgarrador.

Mari no pudo evitar gritar, gritó como nunca lo había hecho, grito como si gritar trajera a la vida a su compañera. Pero la manera en la que se encontraba Yuriko no era lo más terrible de la escena. Al lado de la fallecida, se hallaba la perpetradora. Se pudiese pensar que fuese algun criminal que haya escapado de las grandes cárceles y que se hubiese infiltrado en el colegio, o quizás un compañero bajo algún efecto gracias a sustancias ilícitas. Pero no, junto a Yuriko... estaba Yuriko.

De alguna forma... era el rostro exacto de Yuriko, sus facciones estaban hechas perfectamente, poro por poro y célula por célula, tenía los mismos ojos con las pestañas un poco cortas y no arregladas, los mismos labios con los que Mari la recordaba hablarle normalmente minutos antes, la misma nariz, el mismo cabello, el mismo moño azul. Era como ver una foto de la chica. En su mano derecha sostenía un cuchillo que se coloreaba de rojo pues la actividad para la que había sido usado lo ocasionaba, lo sostenía tan fuertemente que las venas de su muñeca destacaban. Sus ojos ligeramente perdidos, sin emoción, observaban vagamente a su contraparte muerta. Y una especie de sonrisa maniaca que delataba el hecho de su inhumanidad, su expresión te llevaba a la locura.

Mari gritó nuevamente al asimilar la escena, ¿Qué estaba pasando? ¿De que historia de terror que se cuenta bajo el manto oscuro de la noche en un campamento o reunión mientras se usa una linterna bajo el rostro salía el escenario que se planteaba frente a sus ojos? La extraña “identidad” ladrona del rostro de su compañera prosiguió a apuñalar a la verdadera Yuriko dos veces mas.

La espectadora de la escena sin saber que hacer y sabiendo que el destino de su amiga ya estaba escrito con tinta imborrable en hojas que ni un dios podría romper, trato aún así de ayudarla. Se impulsó sobre la atacante y trató de arrebatarle el cuchillo en un pobre intento de parar todo. El doble de Yuriko la observó fijamente después de empujarla hacia atrás. El impulso que el ataque ocasionó, la hizo darse un golpe en la cabeza que aturdió a Mari momentáneamente.

Contrario a lo que se pensaría que sucedería en el transcurso del oscuro relato que Mari vivía, la doble no le hizo daño mayor al empujón. Los labios de la entidad se abrieron y de ellos una hermosa y armoniosa melodía se desbordó. Era tan hermosa que la asustada chica entró en estado de hipnotización breve por la perfección de la música, se sentía muy alta, como si se escapase por las rendijas de un gran altavoz en un concierto masivo.

Cuando la destruida chica logró volver en si, se levantó bruscamente, utilizó todas las fuerzas que logró reunir como si estuviese siendo perseguida por la abrazadora y inmensa ola de un tsunami. Mientras sus pies la hacían volar hacia su aula para informar a los demás y llamar a la policía o quien sabe, a un sacerdote. Sus gritos se mezclaron con otra melodía. Se volteó curiosamente asustada pues le resultaba familiar.

Algunos pasos atrás en el corredor por el que corría, se encontraba ella misma. Era igual de perturbador que con Yuriko, observaba su propia cara con las mismas facciones y características únicas que su rostro poseía. Con una expresión similar casi igual a la de el doble de Yuriko, pero con una diferencia. El doble de Mari tenía una sonrisa más notable que la del doble anterior, una sonrisa ambigua que no transmitía ni felicidad ni locura, ni ninguna emoción posible de articular por un humano, ¿Qué eran esas cosas? ¿Por qué ahora hay una con el rostro de Mari?

—¡No! — gritó desgarradoramente Mari mientras observaba fijamente cada detalle acerca de “si misma”. La melodía proveniente de la boca de esos mounstros, demonios, fantasmas o lo que sea, parecían invocar a más dobles. El canto de la doble era más alto, la melodía era tan alta que se sentía palpable.

El doble saco algo, al parecer estaba escondido detrás de ella en el tiempo en que Mari la observaba. Era una pequeña sierra circular de mano, la original produjo sonidos ilegibles que delataban su miedo y angustia, la criatura extendió su sonrisa de una manera demoniaca mientras detrás de la misma otros dos compañeros con apariencias similares aparecían, uno de ellos con un destornillador y el otro con un cutter afilado cuya filosa cuchilla brillaba y destacaba por la lugubridad y inhospitalidad del corredor. Mari conocía a ambos chicos y el verlos de esa forma tan siniestra y aterradora la hacía sudar.

La copia con la sierra la encendió con un botón y la mostró amenazantemente mientras la hoja daba vueltas y vueltas como un espiral sin rumbo. Mari decidió volver a correr mientras escuchaba como las otras dos criaturas cantaban la misma canción con un tono mucho más alto, tan alto que sus notas parecían enredar sus pies y hacerla caer. Para desfortuna de todos, la campana que indicaba la hora del recreo se hizo sonar, estudiantes y profesores la escucharon. Mari gritaba más fuerte al darse cuenta de que, si salían todos, sería pan comido para esas cosas asesinar a sus contrapartes humanos.

Mientras la angustiada chica danzaba por los corredores, algunos alumnos salían de las aulas, otros se quedaban adentro para disfrutar de la comida que habían traído mientras charlaban con sus amigos. Otros iban a los patios para jugar voleibol o fútbol en el tiempo en que una extraña agrupación se divisaba llegando a los portones de la instalación y abrindolos sin mayor dificultad. Mari trataba de advertir a la gente que se hallaba en su camino sobre lo que sucedía, gritos se escucharon mientras su doble iba detrás de ella con la sierra ignorando a los demás.

Las personas en el patio cayeron primero, los dobles que llegaban eran innumerables pues, con el canto que esparcían llegaban más y más. Las entidades iniciaron su ataque a los estudiantes que jugaban afuera, amigos trataban de ayudar a amigos mientras que tenían el mismo destino ambos, los ladrones de rostros presentaban diferentes armas desde guadañas de jardinería hasta navajas de barbero. Copias entraron a las instalaciones a cazar a los estudiantes que se hallaban adentro. Todo era un caos y destrozo, una escena triste y melancólica a la vez que grotesca y siniestra aterrizaba. Mari observó como muchos compañeros morían, trato de ayudar a muchos pero debía ponerse a ella misma primero. Algunos pobres desorientados caían por ventanas y lugares similares, sus dobles se quedaban cantando en el lugar que estuviesen después de que sus victimas mueriesen.

La cantidad de alumnos vivos disminuyó abismalmente, el sonido de muerte y destruccion apuñalaba a Mari mientras trataba de hacer algo para escapar. Después de mucho tiempo corriendo y de la sensación de estar siendo sacudida como marioneta por la omnisciente música producida por los mounstros, la chica logró entrar a un salón, cerrarlo con llave y acurrucarse bajo un escritorio. Mientras permanecía en silencio, tomó su teléfono que casi milagrosamente no se había caído de los bolsillos de la larga falda que le llegaba hasta un poco por debajo de las rodillas. Al encenderlo noto infinidad de mensajes de su familia y demás de hace dos horas, ¿Cómo es que no sintió las notificaciones?

Abrió un navegador y todo estaba plagado de noticias, al parecer el incidente había comenzado hace dos horas y ya que la preparatoria en la que estudiaba se ubicaba a las afueras de su pueblo, tardó un poco más en llegar ahí. ¡En las noticias se aprecia como reporteros y demas son atacados brutalmente! Las criaturas se habian originado en Portugal, un pais muy lejano de Japón, donde vivia. Mientras Mari observaba los rapidos escritos hechos en periodicos digitales, un dato estremecio su estomago e hizo que sus ojos se salieran casi de sus orbitas.

La piel que cubria sus piernas se arrugo e imitaba el patron caracteristico de la piel de una gallina, habia un temblor terrible en sus manos que casi hicieron que su telefono se cayera. El fulgor de la pantalla en el escenario ligeramente oscuro iluminaba su aterrorizado rostro. Se citaban fotos de los dobles... ¡Estirando sus cuellos! Eran horrible, Mari grito lo cual delató su ubicación a su doble la cual estaba un piso más encima de ella. Las fotos eran horribles, se veían los huesos del cuello tronados, estirados y torcidos para al parecer buscar con mayor facilidad a sus futuras victimas. Un video de un presentador de televisión mostraba como de una esquina de la pantalla la cabeza de este presentador pero en su contraparte asesina se asomaba estirada al margen de la pantalla.

—¡Oh dios! — expresó con la voz temblorosa y sudor deslizando por su mejillas un chico al lado de Mari. Del susto la chica dio un salto y grito. — ¡Shh! Tranquila, también me estoy escondiendo como tu, estaba mirando contigo las noticias desde mi escondite. — le dijo a la maltratada chica para tratar de calmarla.

— Es un alivio... encontré a mi amiga muerta en el baño... después todo esto comenzó... me siento un poco culpable para ser franca. — bajo la mirada Mari mientras rápidos recuerdos e imágenes pasaban por su cabeza en segundos. — Yo estaba jugando voleibol con unas amigas cuando una horda de clones entró, la imagen de mi amiga muerta será imborrable en mi cerebro... — algunas lágrimas salieron de los cristalizados y frágiles ojos del acompañante.

La voz del clon de Yuriko sonó fuertemente en el pasillo que daba al aula en el que estaban, ella rápidamente posicionó su mano en la boca del chico para que no hablara más. Por la ventana del aula que dejaba ver al corredor, ambos horrorizados observaron el cuello del clon estirado grotescamente asomarse por la ventana, se pegó al cristal y su rostro fue ligeramente aplastado por este.

— ¡Oh Mari! ¡Aquí estas querida mia! — esbozó la copia con la misma voz de Mari, nota por nota. Ella gritó desgarradoramente mientras salía de debajo del escritorio y colócaba sus manos sobre su cabeza. La ladrona de su rostro rompió la ventana en un instante con la sierra y abrió la puerta con torpeza mientras acomodaba su cuello.

— ¡Vete ya demonio! — gritó despavorida mientras le lanzaba una silla al rostro a su clon, el impacto dejó una pequeña marca rojiza en la frente del demonio.

El chico que aún seguía bajo el escritorio empezó a gritar y expulsar gemidos de terror. Mari camino lentamente hacia la otra puerta del aula ya que estás en Japón cuentan con dos. Su contraparte la observaba sin quitarles los ojos de encima, sus pupilas dilatadas e irís seguían cada movimiento de la chica

como si fuese una máquina diseñada especialmente para captar movimiento.

— No me atraparás hoy maldito monstruo ¿Me oyes? — Mari corrió hacia la antes mencionada puerta rápidamente y su copia antes de perseguirla, se volteó tan rápidamente que parecía que su cabeza se hubiera posicionado de otra forma sin movimiento, hacia el chico también presente en el espacio. Cuál sirena, de su boca bailo una melodía exquisita la cual aviso inmediatamente a su copia la cual se asomó unos segundos después de que el canto reanudara con un martillo preparado para hacer labor.

Mari corrió tratando de llegar a la puerta principal del colegio o a un lugar seguro. Los gritos desgarradores del compañero con el que se encontró antes la destrozaron pero no tenía mas opción que apretar sus ojos con modorra y continuar corriendo aunque su cuerpo ya se estuviese cansando.

Al otro lado del colegio una chica de nombre Maiko estaba en la misma habitación que su clon, el espejo humano frente a ella con su mismo cabello largo y con un flequillo, ojos grandes y una estatura alta la observaba con una sonrisa y un bate de béisbol fuertemente agarrado en sus manos. Cuando la criatura se abalanzo rumbo a su victima con el bate en alto, al estar en el aula de arte, Maiko tomó un balde de pintura color malva y la desbocó en el rostro de su acosadora. La criatura se retorció de dolor pues gran parte del producto químico entró a sus ojos. Cayó al piso mientras trataba de quitárse el líquido de su vista y así poder avanzar, dejando caer el arma. La valiente y decidida chica tomó el bate y sin dudarlo, golpeó fuertemente la cabeza de su contraparte mientras la insultaba.

—¡Dejame sola criatura del infierno! — gritaba mientras oscilaba de un lado a otro el instrumento de madera desgastada, cuando su doble murió, un fuerte susurro, que erizó su piel y la dejó sin aliento explotó en sus oídos “¡Alma libre...!” Repetía sin parar la extraña y retorcida voz. Maiko se quedó paralizada por quizás unos diez minutos asimilando todo. Ninguna otra Maiko poseída fue a matarla, la clave estaba en asesinar a los dobles.

Mari siguió corriendo por todos lados, gritando y gritando sin saber que más hacer, escuchaba el canto de su doble y el horrible sonido que la sierra al girar hacia.

—¡Socorro! Porfavor... no puedo correr mas, estoy exhausta...

Maiko escuchó los aullidos de auxilio en la lejanía, no comprendía bien de quien se trataba pero estaba dispuesta a ayudar, tenia que hacerlo, ahora que sabía la solución para poner un alto a todo, tenía que ayudar al resto. Empezó a correr bate en mano y a golpear contundentemente a todos los dobles que viese, el cien por ciento de ellos siendo clones de alumnos ya muertos, con cada paso que daba se acercaba más a la ubicación de Mari.

—¡Se como detenerlos! ¡Si alguien me está escuchando! ¡Maten a los mounstros! ¡Matenlos! ¡Matenlos! — rogaba Maiko mientras corría por los pasillos y anunciaba la información que recolectó.

Mari había logrado levantarse y seguía corriendo. Lograba escuchar lo que decía la valiente y arriesgada chica, pero al estar tan lejos lo confundía con los característicos y embrujantes cantos de las entidades.

A pesar de no tener acceso a la información, pensó en matar a su contraparte, la esperó en la esquina de un corredor. Pateo el vidrio de una caja incrustada con siete tornillos metálicos a la pared que contenía un extintor. A obviedad de la escena, el vidrio se fragmentó instantáneamente y segura de si, Mari tomó el extintor, dirigió la mira hacia su clon el cual sonreía extrañado. La blanca masa gaseosa que contenía el extintor fue expulsada hacia la ladrona de rostros y seguido a esto, ya que la criatura se hallaba atontada. Mari dirigió el artículo hacia el brazo derecho de el mounstro, la sierra salió disparada unos metros atrás.

El clon fue caminando con normalidad hacia donde había caído mientras el humo blanco se dispersaba y bailaba junto con el aire y el canto de los seres, en una danza que los diluía y los hacia uno.

Aprovechando lo sucedido, Mari resolvió correr, correr y correr, correr sin saber a donde, correr esperando un lugar donde estuviese segura. Sus pies se movían involuntariamente pues la adrenalina que sus acciones pasadas le otorgaban la hacía danzar.

Maiko siguió gritando lo mismo mientras sostenía el bate, corría y cada vez estaba más cerca a Mari. Tanto que la chica empezó escuchar lo que la valiente alumna gritaba. Se llevó las manos a la boca haciendo una forma de megáfono para intentar que su voz tuviera un mejor alcance.

— ¡Maiko! ¡¿Eres tú?¡ — decía con esperanza Mari mientras más se acercaba a su salvadora. La solución estaba frente a ella. Ya casi estaban juntas, aunque el canto y el sonido de la sierra sonaba de nuevo atrás de Mari. Cuando se volteó, la copia estaba corriendo a una velocidad incomprensible, Mari gritó desgarradoramente mientras se hacía atrás y caía en una ventana, el vidrio explotó como una bala siendo disparada de un revolver. La chica cayó, el aire se sentía como agua, la chica sentía como su cuerpo nadaba en la repentina viscosidad del aire. Su cuerpo caía como la esperanza que segundos antes había logrado construir. Estaba en un segundo piso, cuando su cuerpo encalló en el suelo sintió como su pierna se rompía. Sintio los huesos aplastarse levemente, cuando cuando intento mover su pierna, lágrimas inmediatas fueron expulsadas de sus ojos cansados y destruidos, acompañadas de un grito aterrador. A este punto no le importaba morir. Solo queria acabar y ponerle fin a la angustia que la inundaba. Irónicamente Maiko llegó justo después de que se haya caído, la copia de Mari se preparaba para correr hacia la ahora ubicación de su versión original. Per al ver a Maiko, canto fuertemente tratando de que su clon viniera. Pero algo en los ojos de la copia delató que se enteró de alguna forma que la versión demoniaca de Maiko ya no existía, incluso su sonrisa se desvaneció y su cuerpo cayó al suelo. Maiko, al ver como la criatura se aturdió en lo absoluto, corrió a bajar las escaleras.

— ¡Mari! ¡Resiste porfavor, tu copia se desmayó o algo así! — expresaba con esperanza Maiko, al escuchar a lo lejos eso, Mari se sintió un poco aliviada, se levantó un poco y trato de moverse mientras arrastraba su adolorida pierna. Logró moverse un poco cuando Maiko llegó. Rápidamente fue a auxiliarla, la ayuda a moverse, con mucha dificultad la chica pudo desplazarse quizás un metro hacia la derecha de su lugar de “aterrizaje”.

La contraparte asesina se levantaba de nuevo, estaba como nueva, siguió cantando con entusiasmo mientras estiraba su cuello por la ventana rota. Las chicas desde abajo la observaron.

— No... Maiko... No...

—¡Tienes que resistir! Porfavor...te ayudaré a moverte, si mato a tu copia, serás libre!

La contraparte demoniaca de Mari las observaba con su apariencia sacada del infierno, con esos ojos perdidos pero a la vez más fijos que el sol en el océano. Su mano salió por la ventana e hizo una además de adios moviendo su mano un lado a otro gentilmente mientras sus labios se torcían en esa sonrisa irónicamente inexpresiva.

El sol quemaba sobre la moribunda Mari mientras Maiko trataba desesperadamente de ayudarla a moverse, aunque la maltratada chica no hacía nada de su parte pues ya estaba harta. La campana automática anunciaba la vuelta a las aulas, lo que huebiese sucedió si ese día el infierno no hubiese caído sobre el mundo. La copia con su otra mano enseñó la sierra que daba vueltas y vueltas.

La campana se mezclaba con los cantos, Maiko miraba hacia arriba con horror, observando y registrando en su memoria todo lo que hacía el clon de Mari. La campana anunciaba el regreso pero para Mari anunciaba su partida absoluta.

La copia lanzó la sierra rumbo abajo y ambas chicas observaron como caia a una gran velocidad casi llegando encima de Mari.


Almas Gemelas | Fin.