CAPITULO 2 - SOSPECHAS DE FUEGO
Jazmín era el tipo de mujer que no necesitaba esforzarse para ser el centro de atención. Tenía ese aire de autoridad natural, como si la vida misma se ajustara a su ritmo. Su piel, más clara que la de Ashly, contrastaba perfectamente con su cabello negro lacio que caía con elegancia sobre sus hombros. Siempre lo llevaba impecable, a veces sujetado con una banda oscura que le daba un aire clásico y dominante a la vez.
Su rostro era afilado, con facciones marcadas y una mirada intensa que sabía cómo incomodar o seducir, según su intención. Sus ojos grandes y oscuros eran su arma más peligrosa: te veían, te leían, y a veces te desnudaban sin mover un solo músculo de su cara. La forma en que arqueaba ligeramente una ceja al hablar mostraba su actitud: sarcástica, segura, casi desafiante.
Sus labios eran gruesos, bien definidos y aunque rara vez sonreía abiertamente, cuando lo hacía, era con un dejo de burla. No era de risas fáciles, pero sabía muy bien cómo usar su expresión para incomodar o dejar claro quién tenía el control.
Su cuerpo era impactante. Alto, esbelto, de curvas marcadas. Tenía el mismo tipo de figura que su hermana: Tetas grandes, cintura estrecha y un trasero firme que llamaba la atención con cada paso. Pero a diferencia de Ashly, ella no lo mostraba por coquetería… sino por poder. Sus movimientos eran medidos, elegantes, como si cada gesto tuviera intención.
Nunca me había sentido del todo cómodo con ella. No porque me tratara mal —aveces era linda— sino porque era el tipo de mujer que sabía lo que pensabas antes de que lo dijeras. Y eso me jodía.
Así que cuando recibí su mensaje aquella tarde, algo en mí se tensó al instante.
> *“Hola, ¿puedes pasar por la casa un rato? Quiero platicar algo contigo. Nada grave. Solo quiero aclarar una cosita. 😉”*
Una cosita. Ese emoji. Esa manera casual de escribir, como si estuviera jugando con algo que yo no sabía… o no quería saber.
No respondí al instante. Me quedé mirando el teléfono unos segundos. Pero terminé aceptando.
Una hora después estaba frente a la misma puerta de siempre, pero esta vez me sudaban las palmas.
Toqué.
Jazmín abrió con la misma expresión de siempre: neutral, inquisitiva. Llevaba una blusa de tirantes, sus tetas casi se salian y un pantalón que se le ajustaba perfecto. Su cabello negro caía liso por los hombros y sus labios brillaban un poco con algo de gloss. Me miró sin decir nada y simplemente se giró.
—Pasa.
Al entrar con voz nerviosa e incómoda pregunte
__Ashly esta en casa?
__No, se fue hace rato a una fiesta o algo asi con sus amigas. Respindio Jazmín
La seguí hasta la sala. Nos sentamos.
Al principio fue normal. Me preguntó cómo iba la universidad, cosas de rutina. Pero su voz… no era casual. Era demasiado medida. Demasiado suave para alguien como ella. Como si preparara el terreno para algo más.
Entonces cruzó la pierna y me miró.
—Oye, Dereck —dijo de pronto, sin rodeos—. Ayer… ¿estuviste en mi cuarto por casualidad?
La pregunta me agarró en frío.
—¿Tu cuarto? No… Bueno creo que si
Ella sonrió. No de manera simpática. Era esa sonrisa suya, afilada, como si acabara de atrapar algo.
—Mmm, ya. Porque encontré algo tuyo en mi ropa.
Me tensé de inmediato
—¿Qué… cosa? —pregunté, sintiendo cómo se me secaba la garganta.
—Una tanga. Color vino. Encaje. —Se inclinó hacia mí—. Era mía...
No supe qué decir. Habia olvidado completamente limpiar mi semen de esa braga y para empeorar la situación no era la de Ashly
El silencio me cayó encima como una piedra. Sentía el rostro caliente, como si me hubieran arrastrado frente a un tribunal.
—Jazmín, yo… no era mi intención…
—Relájate —me cortó, alzando una ceja—. No vine a hacer un escándalo. Solo quería que supieras que lo sé. Y después me beso...
Se acomodó de nuevo en el sofá. Tranquila. Como si acabara de exponer una jugada de ajedrez.
—Y que la próxima vez… tengas más cuidado con dónde dejas tus fantasías.
No pude hablar. No me salía nada ese beso me habia dejado en otro planeta
Ella solo me miraba, como si disfrutara ver cómo me hundía.
Y justo cuando pensé que ahí terminaría, su mirada bajó. La notó.
Otra vez.
La erección me traicionó. Su cercanía, sus palabras… era como si mi cuerpo no entendiera que eso estaba mal.
Ella lo notó. Lo supo.
—¿En serio? —murmuró—. Después de lo que te dije
Se quedó unos segundos en silencio, como evaluándome.
—¿Sabes? El trabajo me tiene hasta la madre —soltó de repente, casi como si hablara consigo misma—. Estoy harta. Estresada. Encerrada todo el día con gente que me pide cosas y no me deja respirar. Y a veces… necesito sacar eso. Necesito sentir algo más que rutina y satisfacer mis necesidades
Me quedé en silencio. Mi respiración estaba agitada. El corazón me martillaba el pecho.
—Jamás pensé que esto vendría de ti —agrego
Y entonces, sin darme tiempo a pensar, inclinó y me besó de nuevo
No como antes. Esta vez fue más lento. Más intencional. Sentí sus labios presionarse contra los míos con un toque diferente, menos agresivo… más íntimo. Me dejé llevar.
Sentí su cuerpo acercarse al mío, su mano bajar lentamente, acariciando el borde de mi pantalón y mi verga palpitando
Deje de besarla y la mire
—Si continuas tocando asi voy a... Ella me interrumpio
—¿Que? Soltaras mas de esa leche que arruinó mis calzones? Dijo como si nada.
En un parpadeo la calentura me consumió y comemce a besarle el cuello mientras mis manos tocaban sus tetas.
—Se nota que quieres jeje. Dijo Jazmin
Después de un rato de besos y manoseo Jazmín se levantó del sofa agitada, se piso de rodillas frente a mi y comenzó a desabrochar mi pantalon mientras yo procesaba que este escenario era real. Tenia a una mujer muy hermosa frente a mi quitando mis pantalones buscando sexo. Cuando finalmente logro bajarlos mi verga salio moviéndose de un lado a otro de lo duro y erecto que estaba.
—Oh... Vaya esta cosa si que esta dura, hace tiempo que no pruebo un buen pene y parece que este estara delicioso.
Aun segia sin creer las palabras que estaban saliendo de la boca de Jazmín. Como una chica tan 'mamona' que yo considere de caracter fuerte y muy disciplinada mientras estaba chupando como loca. Cada mamada que me daba se sentia increíble, lo unico que salia de mi eran __Que rico se siente... Porfavor no pares
Después ella se levantó y comenzó a quitarse toda la ropa. Yo no dejaba de admirar cada parte de ella. Cuando finalmente se quito el pantalón pude notar que llevaba puestas las mismas que yo habia manchado de semen. Aun se podia ver las marcas blancas de aquel día, pareciera que le hubiera encantando ese detalle. Cuando por último se quito esas bragas dejo al aire libre su vagina, tenia algo de bello pero aun asi era perfecta.
Ella se sento sobre mi vega de frente, ambos nos mirabamos ya sudados y con el corazón acelerado, cuando menos lo espere ella ya estaba saltando sobre mi y gimiendo, su cuerpo se retorcia y se movia a un ritmo perfecto en el que el tiempo parecia detenerse.
Tome a Jazmin de la cintura y comencé a chupar su tetas mientras cabalgaba sobre mi, fue tan placentero follarla en esa posición que no podia soportar mas.
—Me voy a venir Jaz... Ya me voy a venir. Decia con una voz agitada.
Jazmin no parecio escucharme y siguio saltando sobre mi verga, podia sentir como si vagina me lubricaba de lo mojada que estaba. Y cuando menos lo esperamos me vine dentro de ella. Jazmin solo gemia y temblana al igual que yo.
—Tranquilo... Tranquilo ya salio bebe decia Jazmin con cierta preocupación ya que por la calentura y el momento no tenia condon y todo mi semen estaba destro de ella.
Rapido se saco la mi verga y se levantó para limpiarse, yo seguia sin procesarlo. Ambos nos cambiamos y nos pusimos esas prendas que llevabamos puestas.
Yo inocentemente le dije.
—Creo que estuvo mal haber hecho eso. Lo decia como si no hubiera disfrutado cada segundo.
—No importa Dereck, ya paso ambos hicimos lo que queriamos, pero escuchame bien... No te hagas ideas, esto ya no se va a repetir. Me lo decia con voz seria.
Pareciera como si esa Jazmín de carecter difícil hubiera regresado y en cuanto termine de cambiarme ella dijo:.
—Bien espero y ya no hagas eso. Puedes irte a casa... Es todo
Caminé de regreso a casa con la cabeza revuelta. La escena con Jazmín me había dejado sin aire. Su beso, sus palabras, la forma en que jugó conmigo, follamos y luego me dejó ahí, como si nada. Y lo peor es que no podía odiarla. Una parte de mí seguía sintiendo la adrenalina correr por las venas.
Me detuve en seco
Era Ashly
Estaba ahí, con una hoja doblada en la mano y ese gesto medio serio, medio nervioso, como si no estuviera segura de si debía estar ahí o no.
—¿Ash…? —murmuré, acercándome.
—Hola —dijo ella, sonriendo apenas—. Solo venía a dejarte esto.
Me entregó una invitación. A una fiesta. Algo simple. Pero su mirada decía otra cosa.
—¿Todo bien? —pregunté.
Ella asintió, pero se quedó quieta.
—Sí… o bueno, no sé. Siento que tenía que venir. Como si… fuera buen momento para hablar de lo que nunca dijimos.
Guardé silencio. Ya sabía a qué se refería.
—No fue justo que simplemente dejáramos de hablarnos —dijo ella, bajando un poco la voz—. Yo te cuidaba, Dereck. Y tú te alejaste como si de pronto ya no importara.
Sentí el peso de sus palabras en el pecho.
—Nunca dejaste de importarme.
Ella me miró. Firme, pero con los ojos cargados de algo más.
—Entonces… ¿por qué?
Respiré hondo. No podía decirle todo. No ahí. No después de lo que había pasado con Jazmín. Pero tampoco podía mentirle.
—Porque eras tú —dije simplemente.
Ella frunció el ceño, pero no preguntó más. Se quedó quieta unos segundos y luego me tocó suavemente el brazo.
—Nos vemos en la fiesta… si decides ir.
Se dio la vuelta y caminó lento, sin mirar atrás.
Y yo me quedé parado en la banqueta, entre el calor del sexo con su hermana… y el recuerdo de la otra.
Algun dia tendra que repetirce
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