En el tren (Toll omegaverse)

Summary

Tom era un omega que tenía un claro plan de vida: carrera, trabajo y embarazarse a cómo diera lugar, e iba a hacer todo para conseguirlo, no le interesaba no tener pareja, él quería un hijo. Sólo que sus planes… No salieron como imaginaba.

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Capítulo único

 Mi canal donde subo memes y actualizaciones de mis fics, pasa el QR para estar al pendiente:

Tom era un omega de veinticuatro años, había terminado su carrera a los veintiún años. Por algunos contactos de familiares había conseguido un buen puesto desde sus prácticas pre universitarias, siendo el asistente ejecutivo del CEO de una empresa muy conocida y acaudalada de Berlín.

Fuera del nombre de su jefe, nunca lo había visto, era uno de esos millonarios algo extravagantes ermitaños, que trabajaba desde casa, y sólo se comunicaba por correos, o atendía a Tom por fuera de su casa, dándole sus papeles para ser firmados y ya.

Su jefe era un misterio para Tom, pero le pagaba muy bien y no lo hacía en menos por ser omega, sólo sabía que su jefe era su mayor por cinco años y que era alfa, nada más.

Así que el omega de trenzas se sentía feliz de tener un buen sueldo, trabajo, prestaciones y demás, aunque Tom todavía tenía una molestia dentro suyo…

Y era que el joven siempre había sido muy aplicado en sus notas, estudiar y demás, pero no tenía suerte en el amor, así que Tom había dejado de tener parejas, conformándose con usar juguetes con nudos para sus celos. Y en sí aquello no representaba su molestia, sino que Tom quería ser papá, quería embarazarse y tener un bebé, contaba con una economía que se lo permitiría, y con mucha ilusión fue a la clínica para realizarse una inseminación, y…

Le dijeron que no, ¿por qué? Porque necesitaba tener una pareja para poder tener un hijo. Porque era un omega joven, que no importaba si tuviera el dinero suficiente para ofrecerle una vida cómoda a su bebé, no, ellos querían que Tom esté con un alfa, o beta, que por a o b motivo no pueda embarazarlo y por eso él necesitara una inseminación.

Le parecía una gran basura aquello, que la sociedad estuviera tan cagada, que Tom no pudiera ser papa porque no les daba la gana de atenderlo en la clínica, intentó con varias… Y era un requisito legal.

Y Tom no quería tener una pareja, porque precisamente no había tenido suerte en el amor, los alfas o betas varones que le gustaban, terminaban siendo unos imbéciles que querían someterlo por ser omega, y pues a Tom no le gustaba eso. Evidentemente criar un hijo junto a alguien así sería una pésima idea, y Tom quería ser papá sí o sí, uno quizá un tanto joven, pero quería disfrutar al máximo la crianza de su pequeño, por lo mismo es que deseaba gestar a su bebé a sus veinticuatro años.

Después de sufrir pensando que no podría ser padre a menos que tuviera una pareja que luego lo abandonara con su hijo… Es que lo pensó bien.

Y allí estaba la respuesta. Tom podría no tener pareja, pero sí acostarse con alguien sin que usará condón al metérsela, que se corriera dentro y así quedar embarazado. Pero pues Tom no quería arriesgarse a que aquella persona tuviera alguna enfermedad venérea o algún problema genético que heredarle a su bebé, sin contar que tampoco es como que pudiera decirle a cualquier persona: —Oye, embarázame y vete.

Porque no quería un padre para su hijo, sólo su hijo, criarlo sólo y demás.

Así que lo pensó mucho… Analizando el plan que llevaría a cabo para “inseminarse” solo.

Cavilando también que no quería ser marcado, así que Tom iba analizando cada punto de este plan para que funcionara.

La respuesta vino a sí mismo en forma peculiar, cuando estaba buscando porno para masturbarse en su celo… Sexo en el metro.

Bingo.

Si Tom tenía sexo en un lugar público, no podría ser marcado, sería “fácil”, que se la metiera como a esas chicas en falda… ¿En falda? Bueno, él usaba ropa de rapero, fuera de su ropa de su trabajo de oficina. Pero sentía que sería mejor así, que usara un vestido, soltarse las trenzas y “lucir” como una chica, mientras se la metían en el metro sin condón para quedar embarazado. Le podían hacer la tanga a un lado, y ya.

También sería más fácil porque así si por a o b alguien lo veía, no lo reconocería, ya que no esperarían ver a Tom vestido de mujer siendo cogido en el metro, en este caso sería el tren, porque habían vagones que iban casi vacíos a ciertas horas.

Diría que le estarían cumpliendo una fantasía, y que estaba con la inyección mensual para no quedar embarazado, que estaba limpio de enfermedades sexuales, que de hecho Tom lo estaba, y tenía sus papeles, pero les preguntaría también a los alfas, porque precisamente necesitaba ser anudado para asegurarse el quedar preñado, que también le enviaran sus papeles de salud, bajo la excusa de que sólo era por seguridad, pero también haciéndoles preguntas sobre enfermedades de familia y así, de forma casual entre lo que conversaban por Tinder.

Había un muchacho que su foto de perfil no mostraba su cara, sólo un tatuaje de estrella en la cadera, un alfa que le había dicho que tenía el cabello negro corto, piel blanquecina, ojos marrones, nariz recta, muy sano, diez años mayor que Tom, todo en orden sin antecedentes de enfermedades familiares y de buen trato, se llamaba Wilhelm, y Tom, sin interesarle que no sabía más del hombre, es que lo eligió a él para que fuera el “donante” de esperma. Evidentemente Tom no iba a decirle eso, sólo lo utilizaría y Wilhelm jamás sabría que fue padre, porque no lo sería de hecho, Tom sería un papá soltero pero muy feliz con su bebé.

Cómo no quería darle su número, le dejó no más el mensaje de cómo iría vestido para reconocerlo, ya que no sabía más del hombre, y Tom ya le había dicho que iría con un vestido de flores, el cabello negro suelto y un gancho con una rosa en él. Que se presentaría como Tamy para seguir la fantasía.

Wilhelm le dijo que usaría una casaca de cuero negra y tendría el tatuaje a la vista.

Acordaron la hora, el día y Tom se preparó para la ocasión, comprándose un vestido floreado, la horquilla con una rosa, y converse rojas porque no podía andar con zapatos de tacón, así que a riesgo de caerse y romper la ilusión cayéndose de cara, porque de sí sería difícil coger de pie con zapatos bajos pues peor en tacones.

El día esperado llegó, aunque Tom salió un poquito tarde debido a que se demoró por plancharse el cabello, pero finalmente es que estuvo en el vagón indicado, para la ruta 46.

Apenas ingresó es que notó que ni estaba tan vacío como él esperaba, pero buscando al hombre alto, porque le había dicho que lo era, entre los que estaban, un pelinegro pelo corto, con casaca de cuero y tatuaje de estrella en la cadera a la vista…

Y Tom se fijó cómo había un hombre alto, pelinegro… Con el cabello no tan corto pero suponía que tampoco era largo, ya que le cubría las orejas, que estaba usando audífonos con cables, ¿quién usaba algo que no fuera inalámbrico en aquel tiempo? Suponía que él, aunque no se viera como alguien de treinta y cuatro años, pues suponía que el que usará audífonos así lo delataba. Pero fuera de ello, era atractivo, tenía una casaca de cuero con tachuelas, y por tener la mano agarrando el tubo superior se le alzaba la camiseta negra mostrando un tatuaje de estrella en la cadera pero… En el otro extremo de cómo se veía en las fotos de Wilhelm, sin embargo, suponía que quizá habría tomado la foto en modo reflejo, así que se acercó a él, viéndole con una sonrisa ladeada, se había quitado el piercing.

—Hola, ¿Will? —preguntó Tom haciendo la voz más apretada para darle la ilusión de feminidad.

El alfa se quitó un audífono. —Eh… ¿Sí? —inquirió el hombre observándolo con confusión en su rostro.

—Soy Tamy… —susurró Tom contra el oído de Will, para luego darle la espalda, en lo que se aferraba también al tubo, pero presionando el trasero contra la entrepierna del mayor.

Cómo había bastante gente, y entre el incesante movimiento, Tom usaba aquello de excusa para seguir empujando las nalgas contra el alfa, quien se iba a endureciendo poco a poco, aunque por momentos buscaba alejarse, y Tom se frustraba, ¿tal vez estaría echándose para atrás? Porque lo había notado muy dispuesto en el chat, diciéndole todo lo que le haría de formas muy explícitas.

Así que Tom, en lo que sentía cómo se estaba lubricando por su excitación al sentir esa verga grande contra su culo, pero usando un perfume para camuflar su olor, es que puso una mano entre sus cuerpos, tocando a Wilhelm con su palma, escuchando cómo el alfa siseó detrás suyo, por lo que Tom le abrió el cierre, sacando la erección del hombre y ubicándolo bajo su falda, para que él sintiera su tanga mojada y entrada dispuesta.

Wilhelm era guapo, así que sus genes sanos darían un buen cachorro, y así luciera más delgado de cómo se veía en las pocas fotos de su cuerpo, a Tom no le interesaba aquello, sólo que era sexy, tenía un buen pene, que lo sentía latir contra su culo, y podría darle su bebé.

En lo que seguía el movimiento del tren, con la gente ajena a ellos, es que Tom mantuvo la erección de Wilhelm en medio de sus piernas bajo su falda, sintiendo cómo estaba casi chorreando encima de la dureza del alfa, al sentirlo frotarse, con el alfa, algo tímido, moviéndose de igual forma, que sólo hacía que Tom se mordiera el labio inferior, sí sabía que a veces eran muy fanfarrones en chat y terminaban siendo tímidos en persona, pero este espécimen de alfa bien dotado, no entendía por qué no quería desatarse más, así que volvió a sujetar el pene del alfa, moviendo su tanga y haciendo que la punta estuviera contra su hendidura dilatada.

Tom tuvo que acortar la distancia empujando más, y se tapó la boca porque iba a gemir, Wilhelm era muy grande, y latía de forma deliciosa dentro suyo, en lo que el alfa hizo un sonido amortiguado, y comenzaron a mecerse, no con la soltura que podrían haber hecho en una habitación de hotel, ya que no podían ser vistos, o mejor dicho, no podían hacer notar lo que pasaba bajo la posición de Tom contra otro pasajero del vagón de tren.

Él mismo había tenido que comprarse una tanga de compresión para que no se le notara la excitación en su miembro, pero sí estaba muy duro en su tanga, en lo que Wilhelm se metía más dentro suyo, presionando su próstata, haciendo que su interior palpitase, y gozara estar así de lleno por el mayor, disfrutando cuando por a o b alguien empujaba sin querer a Tom, y él se retrocedía más contra Wilhelm, haciendo que mantuviera aquel vaivén peculiar de sexo en público.

Tom sentía que esto era muy intenso, porque no había tenido sexo sin condón antes, entonces la sensación piel con piel, las venas, grosor… El morbo de poder ser descubiertos hacía que se lubricase más, sabía que iba a correrse incluso sin tocarse el pene, todo aplastado por la tanga compresora pero igualmente se correría con fuerza, en lo que Wilhelm seguía metiéndosela, y Tom retrocediendo para que lo siguiera haciendo así de profundo, con sus testículos dando tirones por aquel placer tan inmenso que lo recorría.

Definitivamente esto era muchísimo más divertido que ser inseminado en la clínica de fertilidad.

Tom apretaba más sus esfínteres, en lo que Wilhelm estaba haciendo esos sonidos amortiguados por morderse los labios, y Tom se imaginaba que el mayor era de esos hombres que gemían rico, por el sonido que se filtraba y sonaba muy agradable, haciendo que se lubricara aún más, es decir, realmente de poder haber cogido más de una vez con el donante de esperma, lo habría hecho con ganas para seguir sintiendo esa polla atravesarle, en lo que gemía sin temor a perder su masculinidad de alfa. Ahora entendía que era por el contexto que se contenía sus sonidos.

Tom seguía siendo embestido, en lo que él mismo mecía sus caderas, hasta sentir cómo Wilhelm se corría y anudaba en su interior, engrosándose aún más, y haciendo que Tom relamiera sus labios, que sabían a cereza por el labial que se compró para la ocasión, el omega también se vino dentro de su tanga compresora, y se quedaron ahí, en aquella posición, en lo que bajaba la inflamación de Wilhelm, y Tom lo sacaba con cuidado, metiendo el miembro dormido del alfa en su pantalón, y subiéndole el cierre.

Tom se acomodó la falda, y se bajó en la siguiente parada, aunque ya había estado en otra parada, rió ante ello, girándose para ver al alfa que lucía sonrojado y con expresión de sorpresa, le guiñó un ojo y mandó un besito volado para bajarse del tren.

Tom al salir de la estación se tomó un taxi para ir a su casa, satisfecho y cruzando dedos para que realmente estuviera embarazado, aunque no le molestaría repetir la experiencia con el alfa de ser necesario en caso no haya funcionado el primer intento.

Sin embargo, no abrió Tinder, se bañó y fue a trabajar al día siguiente como si nada.

Tenía mensajes de su jefe, pidiéndole que por favor le consiguiera con carácter de urgencia una cita con el médico. Tom se sorprendió ante ello, porque su jefe no era de enfermarse, pero sí le consiguió una cita a su jefe con la clínica.

Luego supo que su jefe, Bill Kaulitz, había pedido exámenes de descarte de enfermedades sexuales, lo supo porque después lo mandaron a recogerlos para llevárselos a su casa. Tom se los dejó sin abrir debajo de la puerta y le avisó por mensaje que ahí estaban los resultados.

Quizá el alfa habría tenido sexo sin protección o algún malestar, no podría saberlo Tom con ese hombre tan peculiar.

Él mismo al recoger los resultados de su jefe, es que aprovechó en sacarse exámenes de sangre, porque podría hacerlo con las pruebas de farmacia pero no era cien por ciento efectivas.

Y Tom estaba feliz cuando le dijeron que sí estaba embarazado.

De camino a su casa es que pensó que ya que había conseguido su cometido, se daría de baja a la cuenta de Tinder porque ya no era necesario, al entrar a la app se fijó que tenía un montón de mensajes de Wilhelm, y un estremecimiento del placer lo recorrió pero no podía repetir con él, ya que embarazado pues cambiaría su aroma y el alfa podría reconocer que estaba gestando a su cachorro, así que sólo sería un buen recuerdo lo que tuvieron.

Igualmente abrió el chat, y se paralizó cuando leyó los mensajes, porque ahí Wilhelm le había dicho que dónde estaba, que ya estaba en el vagón con la ruta 49, con varios mensajes diciéndole que lo había emocionado en vano porque nunca se apareció y demás…

Ruta 49, cuando Tom le dijo ruta 46.

Wilhelm nunca estuvo en el vagón…

¿Entonces quién era el alfa donante de esperma y quién se lo había cogido rico en el vagón de tren? Y lo peor…

No tenía ni idea de sus antecedentes familiares o si tendría alguna enfermedad venérea.

Por eso había sido tímido… Porque sólo vio a Tom como un omega travesti descarado que se frotó contra él y se empaló solo.

Tom sentía una vergüenza inmensa, y temor único. Tendría que ir al médico para hacerse chequeos y ver qué realmente sólo estuviera embarazado y no enfermo de algo.

Sólo sabía que ese hombre se llamaba Will, y ya, que era hermoso pero no sabía su edad, apellido, o quién diablos era.

Tom se dio de baja a la cuenta de Tinder, para después desinstalar la app, sin dejarle ni una disculpa a Wilhelm, porque él fue el imbécil que no vio bien el número, lo leyó al revés. Era un estúpido, así que mejor que no fuera el donante.

Los días siguientes es que estuvo trabajando, pero pidiéndole permiso a su jefe para salir temprano porque necesitaba hacerse algunos exámenes médicos.

“¿Estás mal de salud, Tom?”, le escribió su jefe.

Tom se mordió el labio inferior, es decir, su jefe lo tuteaba porque pues se llevaban cinco años apenas, y si bien Tom no conocía cómo lucía el alfa, sí sabía todo lo demás de él, ya que Tom era como sus ojos en la empresa, a quien le confiaba todo, así que no quería mentirle, no podía decirle que había tenido sexo con un desconocido en el vagón de tren, sin embargo, sí que estaba embarazado, porque en algún punto necesitaría licencia por paternidad al nacer su bebé, no había ninguna cláusula en contra de ello en su contrato, y Bill siempre había sido muy comprensivo con él, así que sabía que no tendría algún problema.

“Es que estoy embarazado, señor Kaulitz, y necesito hacerme unos exámenes por ello”, respondió Tom.

“Oh, felicidades, Tom. Y ya sabes que sólo nos llevamos cinco años, soy sólo Bill cuando nos escribimos, llámame señor Kaulitz cuando te refieras a mí en la empresa, por correo o este medio no es necesario”, contestó su jefe, y Tom sonrió ante ello.

“Gracias, Bill”, texteó de vuelta.

“Tómate unos días de ser necesario, puedo delegar algunas tareas a otros si es muy urgente”, le escribió Bill.

“Está bien, muchas gracias, Bill”, respondió Tom, agradeciendo la comprensión de su jefe.

Los días siguientes Tom estuvo de los nervios pero finalmente respiró tranquilo cuando estaba libre de enfermedades de transmisión sexual, estaba sano… Así que no interesaba quién sería aquel alfa donante de esperma, estaba sano, y nunca lo volvería a ver. ¿Y lo más importante? Iba a ser papá, por lo que Tom no podía sentirse más feliz.

Tom se mantuvo trabajando conforme crecía su pancita mes con mes, una parte suya buscando ser anudado, por su naturaleza omega, pero pues no había padre, ni forma de contactarlo, así que se daba abasto él sólo con sus juguetes.

Su jefe había cambiado un poco más su interacción con Tom, suponía porque estaba embarazado, pero el alfa le había hecho un aumento de sueldo, y también… Le pareció extraño cuando le llegó un like en una foto de hace tres años donde salía sonriendo y guiñando un ojo con el cabello suelto, desde la cuenta personal de su jefe, lo sabía por el nombre pero no tenía foto de perfil y estaba como privada la cuenta.

Aquello lo confundió un poco pero decidió no darle importancia, ya que Bill quitó el like, lo cual le daba la impresión de que el alfa había estado chismeando sus fotos y fue un error el like.

Bill le enviaba también una canasta de frutas y flores cada semana, aludiendo que era porque Tom era el mejor asistente y trabajador que tenía.

En la empresa empezaban a decir que su jefe estaba enamorado de él, pero Tom lo consideraba absurdo, evidentemente Bill sabía cómo lucía él, por su foto en su hoja de vida, y también por la entrevista que hicieron por videollamada, que fue con Tom hablando en lo que Bill estaba sin cámara, y escribiendo las preguntas desde el chat.

Tom no tenía idea alguna de cómo lucía su jefe, ni cómo es que Bill estuviera enamorado de él si estaba con una panza que crecía mes con mes. Cuando era bien sabido que los alfas no gustaban de omegas con hijos, y mucho menos embarazados de otro hombre.

Lo consideraban de “menos valor”, y a Tom le daba igual quedarse solo para siempre, tenía su trabajo y tendría a su bebé, eso era lo importante.

Bill seguía preguntando por cómo estaba Tom, si tenía alguna molestia, o necesitaría que cambie de silla para él, todo preocupado por su bienestar de omega embarazado, y a Tom se le hacía muy tierno que incluso le decía que si tenía ganas de tomar una siesta que lo hiciera sin problemas, hasta poniéndole un sillón especial para que Tom durmiera la siesta, porque estando embarazado sí le daban ganas de dormir de pronto.

Cuando Tom supo que era un niño, igualmente le contó primero a Bill, claro, luego le habló a sus amigos, padres y demás, pero cómo Bill había estado tan al pendiente quiso decírselo primero.

Bill se sintió muy feliz, como si él fuera el embarazado, y Tom pensaba que Bill sería un buen papá.

“¿Entonces ya han pensado con nombres con tu pareja?”, inquirió Bill.

“Oh, no, no tengo pareja. Sólo soy yo, quería ser papá y por eso estoy con mi pequeño frijolito. La verdad sí he pensado en nombres pero no estoy del todo seguro aún”, comentó Tom en el mensaje.

“¿No eres un omega gay que buscaba donante de esperma?”, escribió Bill y Tom parpadeó confundido.

“¿Qué? No, no soy gay. Soy hetero, me gustan los alfas y betas varones. No tengo pareja”, respondió Tom, procesando lo escrito por su jefe. ¿De dónde sabría que él quería un donante de esperma y que era gay?

“Andreas, el omega rubio que sale arrodillado frente a ti en redes sociales, contigo diciendo que sí, ¿no es tu novio?”, texteó su jefe.

Tom frunció el ceño, esa foto… Ay, lo recordó. Fue Andy, su mejor amigo, siendo un payaso fingiendo pedirle matrimonio, ya que se notaba que eran omegas los dos, y la gente hablando detrás de ellos, es que hizo ese chiste de “la pedida de mano gay”, y Georg, su otro mejor amigo, les tomó foto, y la subió a su Instagram con la descripción de: “dije que sí”.

“No, fue una broma, es que mi amigo es algo estúpido”, escribió Tom, ya que él mismo sabía que se prestó para ello, tapándose la boca fingiendo sorpresa para joderles a los homofóbicos.

Suponía que Bill había hecho toda una teoría al respecto aquella vez que revisó su Instagram y se le escapó un like, creyendo que Tom estaba en una relación homosexual, y que como entre omegas no pueden embarazarse habría ido a una clínica de fertilidad.

Tom se fijó cómo su jefe lo dejó en visto. Lo cual era inusual en Bill, pero lo dejó pasar, en lo que se acomodaba en su sillón con su vientre de cinco meses de embarazo, no era tan grande pero sí incómodo, principalmente porque le presionaba la vejiga, y daba ganas de orinar a cada rato.

Se levantó para servirse agua, en lo que pensaba qué nombre le pondría a su bebé, acariciando su vientre, su pequeño varoncito, que no sabía si sería alfa, omega o beta, pero era suyo, su pequeño frijolito que había germinado.

Tom estaba tan feliz de estar embarazado, porque su pequeño había sido muy deseado. Tom siempre soñó con ser papá, con cargar un bebé, cuando tuvo su primer celo a los doce años, haciendo que sus padres supieran que era un omega y no beta, Tom siempre consideró que ser omega era difícil por la discriminación de castas, pero maravilloso al ser capaz de crear vida, que sea como sea Tom quería tener un hijo, pidiendo juguetes de bebé cuando era niño, y poniéndole pelotas bajo la camiseta fingiendo estar embarazado.

Cuando fue creciendo, es que él adoptó un estilo de rapero sí, porque le gustaba el rap, hip hop y estilo, pero secretamente también era porque sabía que usar ropas así de anchas se asemejaban a la ropa de maternidad.

Se le antojó una manzana verde cuando la vio, de la canasta de esta semana que le envío Bill, cortándola en pedazos que remojó con Nutella, para luego regresar al sillón, porque era su día libre, encendiendo la televisión para ver una película, que terminaría viéndolo a él, ya que se dormía a media película por su estado de gestación.

Cuando estaba por cerrar los ojos a media película es que sonó el timbre, haciendo que Tom diera un brinco en el sillón por la sorpresa. Ya que ni Andy ni Geo venían sin avisar ahora que estaba embarazado porque muchas veces estaba indispuesto. Entonces Tom se preguntaba quién sería, ¿tal vez sus papás?

Tom se levantó y se fijó por la mirilla, casi saliéndose los ojos de sus cuencas al notar quién estaba allí con un ramo de rosas y luciendo nervioso… El muchacho del tren. Will. Y todavía estaba mojado porque había llovido.

¿De dónde había sacado su dirección? ¿Qué hacía allí? Tom entró en estado de pánico porque un alfa podía oler cuando un omega tenía a su cachorro. Will sabría que estaba embarazado de él.

“No, no, no… ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué le tuve que gustar tanto a un alfa acosador que dio con mi dirección cuando yo no quería saber nada más de él siendo simplemente mi donador de esperma?!”, pensó Tom.

—Tom, abre, por favor, sé que estás ahí —dijo Will detrás de la puerta.

Tom se paralizó nuevamente, también sabía su nombre real y no podía fingir que no estaba porque Will lo sabía.

—¿Cómo diste con mi dirección? Llamaré a la policía si sigues ahí, Will. Vete —advirtió Tom observando desde la mirilla y lo vio suspirar.

—No es Will, es Bill. Soy Bill Kaulitz, tu jefe —explicó el alfa con un suspiro y sujetándose el puente de su nariz.

Tom sentía que se iba a desmayar de la impresión, abriéndole la puerta de inmediato.

—¿Bill? ¿Eres tú? —inquirió Tom, sintiéndose nervioso, observando al alfa alto, que pues evidentemente no lucía como de treinta y cuatro años como Wilhelm porque tenía veintinueve años.

Su jefe, a quien no había visto nunca, el misterioso Bill Kaulitz era el mismo hombre que había confundido con su Match de Tinder para ser el donante de esperma. El alfa delgado pero bien dotado que se lo había cogido rico en el vagón de tren, el mismo que era su jefe que le daba regalos, cariño y cuidado, incluso a la distancia, a quien conocía de años era el donante.

—Son para ti, ¿puedo pasar para hablar, por favor? —cuestionó Bill con una expresión respetuosa pero preocupada.

Tom se hizo a un lado, en lo que recibía el ramo de rosas que acomodó en un florero, sentándose en el sillón.

—Yo… Lamento aparecerme así como así, no quería hacer que te incomodaras, la verdad prefiero no salir, salvo en contadas ocasiones, manejándome en transporte público, para tener una experiencia de persona normal, aprovechando que nadie sabe cómo luzco. En realidad tengo varios autos, como sabes, pero igualmente. Aquí vine rápido en mi motocicleta porque tenía que hablar contigo. Yo… Ese día me tomaste por sorpresa, no sabía que eras tú, porque no te vi todo el tiempo, más me diste la espalda —mencionó Bill, sonrojándose—. Pero cuando me viste antes de irte, te me hiciste conocido, sólo que no me sentía del todo seguro de dónde, aunque cuando me hablaste al inicio, tu voz sonaba diferente también, porque estabas fingiendo la voz, te quitaste el piercing, estabas con maquillaje y no estabas usando trenzas, yo te escuché decirme Bill, no Will, porque estaba con audífonos. Entré en pánico porque no tengo sexo sin protección, y mucho menos en un lugar público. Pero al final no me contagiaste ninguna enfermedad. Después es que pensé que Tamy me recordaba a ti, por eso busqué en tus redes, encontrando que sí, que eras “Tamy”, sin embargo, también que supuestamente Andreas era tu novio, y que esto había sido con el fin de encontrar donante de esperma, siendo a veces complicado el ir a una clínica de fertilidad siendo omegas gays porque piden autorización de un alfa para que puedan realizar la inseminación. Me sentí usado… Sí, pero no me lo tomé personal porque no tenías idea de qué yo era tu jefe y estabas muy feliz con la idea de estar embarazado. Sólo que… Sí me gustó lo que tuvimos, y me nació mucho amor por tu bebé, que sé que es mi hijo, biológicamente hablando, pero entiendo que pues no hayas querido que tuviera un padre desde el comienzo. Me tomé el atrevimiento de venir porque me dijiste que estás soltero, eres muy bello, no sólo físicamente, sino también en tu trato, realmente me gustaste de mucho tiempo atrás, sólo que no pensé en mostrarme ante ti, ya que soy… Solitario, un ermitaño como me dicen. Heredé la empresa de mi padre cuando él murió siendo menor de edad, y mi madre murió al parirme. Entonces… He estado solo y me habitué a seguir así, manteniendo mi identidad oculta, y manejando todo desde lejos. No era virgen, sí estuve con una que otra persona pero no en una relación. Sé que es precipitado, pero quería ver si me dabas la oportunidad de formar parte de tu vida, cortejarte como un alfa, ver si puedes enamorarte de mí o… Al menos aceptar casarte conmigo por todos los beneficios que tendrías a nivel económico y legal, para que nuestro hijo, incluso si no me dejas que sea un padre para él, que me encantaría pero entiendo que no sea lo que quieres, sea mi heredero, porque yo no planeo estar con una persona ni criar un hijo solo. Sé que soy joven, pero Tom, tú eres maravilloso, y tener este dinero, cada y demás, sin contar que así nuestro hijo no recibiría discriminación por sólo tener un papá, pues… Por eso te lo ofrezco, no tienes que corresponder mis sentimientos ni tener sexo conmigo, yo no te forzaría a nada —terminó por decir, sacando un estuche con un anillo de compromiso de oro con un diamante frente a Tom.

Tom boqueó sorprendido luego de escuchar todo lo que dijo su jefe, Bill ni siquiera estaba enojado con él, no estaba buscando sacar provecho de la situación, ni quitarle a su hijo ni imponerle nada… Bill estaba respetándolo, a pesar de que Tom mismo fue él que decidió embarazarse contra la voluntad de Bill, usándolo y nunca planeando decírselo. Pero Bill…

Él le estaba ofreciendo tener un matrimonio sólo por los beneficios, y que su pequeño estuviera protegido, siendo el heredero de la empresa de Bill más adelante.

Aunque fue consciente de que Bill le dijo que gustaba de él desde antes y Tom, incluso sin verlo, sí sentía admiración y afecto por su jefe, hasta él mismo entre sus hormonas tuvo el pensamiento de ojalá tener a Bill como alfa para cuidar a su cachorro, luego recapacitando porque pues sólo eran sus hormonas y él quería ser papá soltero de forma intencional, no porque un alfa lo abandonó.

Bill quería cortejarlo y Tom… Sentía cómo se apretaba su pecho, teniendo en cuenta cómo es que habían sido de imbéciles sus exs, siempre queriendo imponerle todo y haciendo en menos a Tom por ser omega, y Bill nunca había sido así, desde el inicio le dio la oportunidad de trabajar y todo, tratándolo como su igual, a pesar de que era alfa y su jefe.

Tom observó a Bill y le contó todo lo que pasó en realidad, que sí, lo usó, aunque en sí era porque pensó que era alguien más no porque tuviera sexo con desconocidos al azar, sino que realmente quien lo confundió le había dado sus pruebas de que estaba bien de salud. Que él siempre quiso ser papá, pero que en la clínica lo mandaron al demonio, y también le mencionó que nunca tuvo suerte en el amor y por eso es que quería ser padre soltero.

—Bill… Sí me gustaría casarme contigo, pero también que saliéramos. Y… Sí, quisiera que seas parte de la vida de nuestro bebé. Sé lo dije, lo que planeé y demás, pero también que eres totalmente distinto a los alfas con los que he estado, no me estás imponiendo algo, en sí, me casaré primero con la intención de que tengas también derechos con él como alfa. Sin embargo, sí quiero que nos demos la oportunidad de conocernos como alfa y omega, no sólo para ver si podemos estar juntos como pareja, sino también para ser un equipo en la crianza de nuestro hijo. No… No es como lo planeé en absoluto, pero ya te conozco desde hace cuatro años, y siempre has sido un excelente hombre, muy responsable, buen ser humano… Y pues, disfruté mucho lo que tuvimos en el tren, eres un alfa atractivo, y la química al hacerlo fue innegable. Así que sólo toca darnos una oportunidad y ver cómo fluye —respondió Tom, en lo que extendía su mano, y Bill le ponía el anillo en su dedo, para darle un beso en el dorso de su mano.

La vida que planeó Tom fue totalmente diferente a como se dio en realidad, con Bill mismo, se acostó primero con él, se embarazó, luego se casó al poco tiempo de recibir el anillo para que su pequeño naciera dentro del matrimonio y tener así los derechos como padre, y después es que empezaron a conocerse, salir… Incluso aunque ya vivieran juntos, estaban experimentando todo en desorden, aunque no se arrepentían.

Bill era un excelente alfa, incluso sin saber nada, se instruyó para poder masajearlo, y ayudándolo con los ejercicios para poder preparar su suelo pélvico para el parto, aprendió a cambiar pañales, y también le contrató una empleada para que Tom no tuviera qué hacer absolutamente nada, incluso aunque se notaba que Bill no estaba tan feliz con compartir espacio con alguien que no fuera Tom.

También si bien se besaron en la boda, en realidad, el primer beso en toda regla que se dieron fue posterior a ello, en una de sus citas, dónde finalmente Tom con el beso terminó pidiéndole que le hiciera el amor y se anude dentro suyo, confirmando que sí, Bill gemía delicioso, y se lo hacía con cuidado por su panza de embarazo, aunque sí era muy bueno en ello, por lo que Tom no repitió porque estaba cansado, pero no por falta de ganas.

Los padres de Tom estuvieron muy contentos con Bill, al igual que los amigos de Tom.

Bill tuvo que conseguir un reemplazo para Tom, aunque en sí de todas formas desde casa Tom seguía ayudando en todo lo relacionado a su empresa, que Bill le decía que ya era suya, no sólo de palabras, sino realmente poniéndolo como su esposo y socio en los documentos de su empresa, aunque Tom no hubiera puesto ni un centavo.

Cuando nació Emil Benjamin Kaulitz-Trümper, que fue un nombre que ambos decidieron, y mantuvieron el apellido compuesto ya que Tom no quería perder el suyo como omega, el pequeño era igual a Bill, por más que ambos fueran pelinegros, Tom se lo dijo a su esposo, que él era rubio y se teñía, así que el pequeño Emil era un mini Bill, que de hecho era alfa, tal cual su papá al cual se parecía.

Pero eran felices, por lo mismo es que Tom le pidió a Bill que lo marcara, y él aceptó gustoso.

Emil era el heredero pero no fue el único, ya que después es que Bill y Tom decidieron tener otro bebé, cuando su primogénito tenía cuatro añitos es que nació Theodore Nikolas, que fue igual a Tom, y que conforme fue creciendo supieron que era omega.

Emil amaba mucho a su hermano menor, y lo cuidaba siempre, luego supieron que aquella cercanía no era tan normal ya que… Eran predestinados pero esa ya era otra historia.

Lo importante es que Bill y Tom fueron felices con sus hijos, incluso con los retos que le dio la vida, y el comienzo tan enrevesado que tuvieron. Eran felices, se amaban y lo serían siempre, porque estaban juntos, pese a ambos no planearon conocerse, ni tener pareja, ni tener hijos (al menos Tom sí pero solo), y… Como decía la canción… Los caminos de la vida, no son lo que yo esperaba… No son lo que creía… No son lo que imaginaba…

Y ambos tuvieron que inventarse una versión sana de cómo empezaron su relación, omitiendo el encuentro en el tren.

Tamy volvió, pero sólo en la habitación de los esposos, nunca en público, y sus hijos nunca la conocieron.