Introducción.
El mundo es grande, perfecto para un alma libre, hasta que un alma libre es atrapada, como un ave enjaulada. Pero esta ave no tiene una fría jaula: su jaula es dorada, su nido de terciopelo, y su captor... Su captor es Lucifer, el mismo diablo hecho carne. Pero no lleva cuernos, no tiene garras; tiene un traje impecable, junto a una sonrisa cálida que solo ella conoce. Unos brazos fuertes que mataron más de una vez, pero al tocarla son pétalos que acarician su piel de forma cuidadosa, pues este diablo solo quiere amar... aunque una brisa fría con libertad podría arrebatarle todo.
Lyra: joven, con sueños, alas que quieren surcar el cielo, pero tiene miedo. Miedo a estar sola, a que la libertad cobre un precio muy alto, o a que la jaula se vuelva una trampa que ya no le dé sonrisas.
Kael: maduro, estricto, firme, pero... con ella es diferente. Es dulce, amable, amoroso y cálido, pero también posesivo. Nunca la dejaría salir, pues no quiere que esta sea dañada. Nunca la golpearía, pues es su mayor tesoro, su flor, y no quiere que sea cortada, pues la quiere en su jardín... en su corazón.
Elian: joven, frío, serio, pero respetuoso. Y da libertad. Su abrazo siempre es distante, sus besos se sienten fríos, pero es porque él no quiere apegarse, pues teme que, cuando no quiera soltar, no lo haga.








