Anhelo de nostalgia

All Rights Reserved ©

Summary

Desear sentir nostalgia por algo que no viviste

Genre
Other
Author
Evaileth
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Lo que NUNCA existió

—¡Ya son las seis y media! ¡Apúrate que ya va a pasar el transporte!

La voz de mi mamá me despertó bruscamente. Abrí los ojos sin entender nada. La alarma no había sonado con esa canción que odiaba escuchar pero necesitaba para despertar.

Me senté en la cama, todavía medio ida. Vi el piso. Un zapato solito tirado junto a la cama . Me quedé mirándolo como si fuera una pista, como si pudiera decirme algo.

Nada.

Solo estaba ahí. Como yo.

A veces me pasa eso: me quedo viendo una cosa cualquiera, como si fuera importante. Como si pudiera entender algo mirándola. Pero no entiendo nada. Solo estoy disociando. La cabeza sigue medio atrapada en el sueño que tuve. Ese que me dejó pensando.

No sé quién era esa persona. No sé si era un “él” o un “algo”. Solo sé que me hacía sentir completá. Aunque no me acuerdo de su cara, estoy segura de que era hermosa. Era como si estuviera viendo una versión de mí que sí sabía quién era. Y al despertar, sentí que me habían quitado algo.

Me levanté. El uniforme ya estaba listo desde la noche anterior. No dejo nada para la mañana. salí a la cocina y el olor a café ya estaba ahí, esperándome. Mi mamá siempre lo prepara. Lo tomé muy rápido, como si me ayudara a vivir un día más, no podía comer nada más que solo el café. Si desayunaba tan temprano, me daban náuseas, y más si iba apurada.

Me lavé los dientes sin pensar, me intenté hacer algo diferente en el cabello, pero terminé con el mismo peinado de siempre. Siempre. Me tardo un montón arreglándome y al final quedo con la misma jeta.

Cuando agarré la mochila, sonó el claxon. Salí corriendo.

Me subí al camión. Un “buenos días” bajito y directo a mi asiento. No me gusta llamar la atención. No me gusta que me vean. No es pena... es más como una forma de protegerme del mundo o algo así.

El trayecto fue corto. Como siempre, me bajaron en el parque que está antes de la escuela. No pagaba para que me dejaran en la puerta. No me gustaba llegar temprano. Me ponía incómoda.

Caminé con los audífonos , pero solo con uno puesto y con música que había descargado por qué no, no te tenía Spotify premium , si pasaba alguien siempre saludaba por educación pero en un tono tan bajito que ni se escuchaba.

Y mientras caminaba me atrapó un pensamiento

No es que esta vida sea muy interesante. Solo estoy viviendo porque tengo que hacerlo. Como todo el jodido mundo.

Me gusta pensar que tal vez hay algo raro en mí. Algo que me hace ver distinto aunque sea solo en mi cabeza . Tal vez no es tan real, pero me ayuda a no pensar tanto en lo que sí es real. Porque la realidad... a veces no quiero verla. Las cosas feas que hay afuera.

Siempre pienso que cada persona —cada joven, cada anciano, cada niño— tienen un mundo diferente en la cabeza. Todos piensan distinto sobre lo mismo. Algunos reciben golpes de realidad muy temprano. Otros viven en una burbuja. Otros, como yo, prefieren ignorarlo un rato.

A veces me digo que todos somos distintos, pero al mismo tiempo... seguimos el mismo patrón. Misma ropa. Mismos gustos. Mismos miedos. Mismo vacío.

Y el sueño de hoy me dejó pensando. ¿Quién era esa maldita persona?

A veces creo que los sueños sí significan algo. Aunque no sepa qué. Tal vez no era una persona real. Tal vez era una idea. La idea de alguien. La idea de encontrar algo. De no estar tan sola.

Porque sí, he visto a todos con sus novios. No es que quiera uno solo por tenerlo. La verdad, me desagrada el amor a veces. Vi a mis papás pelear tanto.El amor se volvió algo de lo que mejor me mantengo lejos por ahora.

Pero también... había alguien en la escuela que me gustaba. Me atraían los chicos, eso sí. Pero sentía que no podía gustarle a nadie. Me sentía invisible,horrible físicamente como si no tuviera personalidad. Aunque a veces veía a chicas o a chicos igual o más feos que yo con pareja porque si no pienso decir que todos somos hermosos o tal vez sí pero cada uno tiene sus encantos como dicen Y entonces pensaba: ¿el problema soy yo?

Odiaba la imagen de la persona que me gustaba. Intentaba encontrar defectos para borrarla. Para no sentir. Pero no podía. Estúpida imagen perfecta. Odiaba que alguien me gustara porque bien dicen que cuando alguien te gusta no le ves defectos por ningún lado me daba repugnancia idealizar a alguien que no sabía si realmente era así.

Ahora mismo, no le encuentro sentido a nada. Todo me parece normal. Predecible.

Estoy siguiendo un tutorial que no escribí. Escuela, luego la universidad, luego trabajo. Esclavizarme por algo que no quiero. Y sí, sé que lo tengo que hacer. Sé que mis papás me cuidan, y vivo en una burbuja.

Pero un día mi papá me la va a romper, y lo sé. Lo hace por ayudarme, porque no quiere que no pueda sola.Mi mamá me protege demasiado. Mi papá es más seco, más estricto. Pero entiendo que me quiere. No soy una adolescente rebelde, no me drogo ni tomo ni nada de eso. Pero… no sé. Me hubiera gustado vivir más cosas. Más experiencias. Aunque fueran pequeñas.

Y entonces, ahí estaba ella.

Daylin.

Parada junto a la entrada, con su suéter azul que claramente no era del uniforme pero le valía y su botella de agua en la mano, Con esa cara de que nada le afecta, aunque yo sabía que sí.

—Mira nada más ¿Por qué apenas? dijo cuando me vio. Pensé que no ibas a llegar siempre llegas bien temprano dijo con sarcasmo.

—La alarma no sonó le respondí sin mucho tono. Me despertaron tarde. Casi no llego.

Y si suena ilógico ya que prácticamente llegué tarde a propósito.

—Claro, claro.Yo que tú ni hubiera llegado para que veniste si de todas formas ni aprendes nada.

Rodé los ojos.

—¿Te burlas de mí o de ti?

—De todo. Hay que reírse, mija. O llorar. Pero prefiero lo primero, al menos hoy dijo mientras tomaba otro trago largo de su botella. ¿No te ibas a hacer dos trencitas o algo así?

—Me quedé viendo el piso como diez minutos. Me terminé haciendo lo de siempre.

—Qué raro. Yo juraba que hoy sí llegabas con algo bien Pinterest.

Solté una risa.

Daylin siempre tenía algo que decir. Era sarcástica, sí, pero no como burla barata. Era filosófica sin quererlo. Como si ya hubiera entendido cosas que yo ni sabía que existían. Ella era diferente. No diferente cliché. No era de “soy rara porque veo anime”. No. Era diferente de verdad. Hablaba raro, pensaba raro, y no le interesaba encajar. Tenía novio aunque a veces parecía que lo odiaba y aun así era la única persona con la que me sentía bien.

—¿Trajiste la tarea de historia? pregunté mientras caminábamos.

—Sí, pero nomás por cumplir. Ni sé si está bien.

—Lo mismo. Ni la revisé. Pero pues ahí está.

—Perfecto. Dos grandes promesas del sistema educativo.

Nos fuimos al salón. Ella hablando, yo escuchando. Así éramos.Cada quien tenía su forma. Y funcionaba.

Y mientras entrábamos, lo sentí otra vez.

Ese eco.

Esa sensación.

Como si todavía no estuviera aquí del todo.

Como si una parte de mí siguiera buscando algo.

Algo que nunca existió.