ΰΛ in the eyes of the beast β.α
Narrado por Yuzuki.
Club de jardinerΓa.
β Β‘Buenos dΓas, Airi! β Sostengo una maceta grande y de color marrΓ³n.
β Oh, hola, 'Yu'. β Dice mientras se da la vuelta con una sonrisa. Airi es mi mejor amiga, mi compaΓ±era en tiempos difΓciles. β ΒΏSabes? Debo ir a recibir unas lindas flores artificiales que llegaron, espΓ©rame en el comedor.
AsentΓ con la cabeza, viendo a la coneja blanca yΓ©ndose rΓ‘pidamente. Me ocupΓ© de organizar las macetas que estaban desordenadas por el lugar y luego caminΓ© rΓ‘pidamente a la cafeterΓa.
Draymor Academy. Una escuela de niΓ±os ricos, tal vez. Es un instituto de tipo internado, asΓ que todos vivimos aquΓ. Las habitaciones estΓ‘n separadas, es decir, hembras con hembras y machos con machos.. Lo tΓpico. Tiene un sistema de estudio de interespecies, nos permite compartir con distintos tipos de animales, ya sean herbΓvoros o carnΓvoros.
En Draymor, los carnΓvoros y los herbΓvoros viven juntos como si fuera lo mΓ‘s normal del mundo. O al menos, eso era lo que todos decΓan. Pero si te fijabas bien, no se sentΓa tan normal. Los herbΓvoros siempre caminaban rΓ‘pido, mirando a todas partes como si estuvieran en medio de un bosque lleno de lobos. Y los carnΓvoros... bueno, los carnΓvoros siempre parecΓan grandes y seguros de sΓ mismos, pero a veces, a pesar de su rudeza, podΓas notar que tambiΓ©n estaban nerviosos.
A mΓ me gusta pensar que todo esto es como un juego extraΓ±o, uno en el que nadie sabe exactamente las reglas, pero todos intentan seguirlas para no meterse en problemas. Por ejemplo, en el comedor siempre pasa lo mismo: los herbΓvoros se sientan juntos en el centro, y los carnΓvoros se quedan en las esquinas, como si quisieran estar cerca de las sombras. Nadie dice que tiene que ser asΓ, pero todos lo hacemos.
No sΓ© si estΓ‘ bien sentirme asΓ, pero a veces me gustarΓa que todo esto fuera mΓ‘s fΓ‘cil. Que pudiΓ©ramos sentarnos donde quisiΓ©ramos sin preocuparnos de si alguien va a mirarnos raro o.. peor. MamΓ‘ siempre me decΓa que no hay que tener miedo de los carnΓvoros, pero tambiΓ©n decΓa que no debΓa confiarme, son peligrosos para una presa comΓΊn como yo. "Hay cosas que ni ellos pueden controlar, Yuzuki", solΓa decirme. No entiendo del todo quΓ© querΓa decir con eso, pero a veces, cuando un carnΓvoro me mira por mucho tiempo, siento un escalofrΓo que me hace pensar que mamΓ‘ tenΓa razΓ³n.
Hoy, por ejemplo, algo me inquietΓ³ cuando me acomodΓ© en el comedor. Estoy sentada en mi mesa de siempre, al lado de la pared, donde nadie suele molestarme, y de repente siento una mirada clavada en mΓ. No es como las otras veces. Esta mirada es mΓ‘s... intensa. Lentamente, levanto la cabeza, tratando de que no se note que estoy mirando, y entonces lo veo.
Es una pantera negra, sentado en una mesa cerca de las ventanas. Es grande, mΓ‘s grande que cualquier otro carnΓvoro en el comedor, y sus ojos amarillos brillan como si pudieran ver todo de mΓ, incluso las cosas que intento esconder. Me mira fijamente, sin pestaΓ±ear, y me congelo en mi asiento.
ΒΏPor quΓ© me estΓ‘ mirando? No soy especial. Solo soy una coneja mΓ‘s, una mancha entre tantas otras. Intento volver la mirada a mis manos, pero es como si sus ojos se quedaran grabados en mi cabeza. No pasa nada, Yuzuki. Solo estΓ‘ mirando. No significa nada.
Pero incluso mientras me repito eso, algo dentro de mΓ no se calma. Es como si esa mirada estuviera diciendo que algo estΓ‘ a punto de cambiar, aunque yo no tenga ni idea de quΓ©.
A veces, pienso que Draymor serΓa un lugar mΓ‘s fΓ‘cil si no te conocieran. Si pudieras llegar y ser alguien completamente nuevo, sin que nadie supiera nada de tΓ. Pero eso es imposible. AquΓ, los rumores corren mΓ‘s rΓ‘pido que un leopardo. Y el peor de todos es sobre mΓ.
Porque es falso.
Dicen que soy como Airi, y me duele que hablen asΓ de mi mejor amiga. "La conejita fΓ‘cil," la llaman. No sΓ© si fue verdad o no, pero eso no importa, porque ahora todos creen que yo soy igual.
El rumor empezΓ³ poco despuΓ©s de que lleguΓ©. Alguien, no sΓ© quiΓ©n, dijo que me habΓan visto con un carnΓvoro, muy cerca de Γ©l, como si fuΓ©ramos algo mΓ‘s que amigos. ΒΏQuΓ© clase de herbΓvora se acerca tanto a un carnΓvoro? No importa, porque a partir de ahΓ, la historia creciΓ³. Cada vez que me ven hablando con alguien, aunque sea por accidente, empiezan a murmurar.
"ΒΏViste cΓ³mo lo miraba?"
"Dicen que le gustan los carnΓvoros. Los prefiere a ellos."
"Debe ser igual que Airi."
Al principio intentΓ© ignorarlo. PensΓ© que, si no decΓa nada, eventualmente se olvidarΓan. Pero no funcionΓ³. Ahora nadie quiere sentarse conmigo. Los herbΓvoros me evitan como si fuera una amenaza, como si hablarme fuera a hacer que terminaran como yo. Y los carnΓvoros... bueno, algunos me miran de una forma que me hace sentir incΓ³moda, como si pensaran que el rumor fuera una invitaciΓ³n.
No es justo. No he hecho nada malo, pero aΓΊn asΓ, todos creen que me conocen. A veces me pregunto si deberΓa decirles la verdad, gritarles que no soy nada de lo que dicen. Pero ΒΏde quΓ© servirΓa? Una vez que los rumores empiezan, no hay forma de detenerlos.
AsΓ que hago lo ΓΊnico que puedo hacer: quedarme sola. No busco problemas, no hablo mΓ‘s de lo necesario, y trato de pasar desapercibida. Pero incluso cuando me esfuerzo, las miradas siguen ahΓ, como si estuvieran esperando que cometa algΓΊn error para confirmar lo que ya creen.
Y lo peor de todo es que, a veces, me pregunto si es porque soy una coneja. Tal vez piensan que somos dΓ©biles, que estamos hechas para eso, para ser presas en todos los sentidos.
Saliendo de mis pensamientos, observo a Airi entrar por la puerta del comedor, acercΓ‘ndose a mΓ.
β ΒΏYa pediste algo para comer? β Dijo con entusiasmo, a lo que yo correspondΓ con una suave sonrisa.
β Β‘Nop! Te estaba esperando. β Dije al acomodar mi falda blanquecina.
β De acuerdo, entonces irΓ© a pedirte algo rΓ‘pido.. ΒΏUna sopa de zanahoria te parece bien? β Dijo Airi.
β Β‘Por supuesto! Estoy hambrienta. β VolvΓ a sonreΓr.
Cuando Airi se levantΓ³, vΓ a la pantera negra de hace un momento pararse de su asiento y caminar frente a mΓ, con un gran lobo gris junto a Γ©l. Ambos me miraron, pero mis ojos se quedaron totalmente clavados en los amarillentos de la pantera negra. Sus ojos eran bellΓsimos y atrapantes, como si los mismos te obligaran a mirarlo fijamente.
La coneja blanca regresΓ³ con ambos platos de sopa en una bandeja rojiza y levemente maltratada.
β Wow, te notΓ© muy atenta a aquellos carnΓvoros. ΒΏLos conoces? β Dijo Airi mientras acomodaba los platos encima de nuestra mesa.
β Claro que no. Es solo que.. Aquella pantera me resultΓ³ algo interesante. β MurmurΓ© al sostener mi cuchara.
β ΒΏInteresante? Es la primera vez que hablas asΓ de un carnΓvoro, Yu. β RiΓ³ la femenina.
β AΓΊn tengo confianza en los carnΓvoros despuΓ©s de todo.. Creo en que no todos son malos. β SusurrΓ©, observando mi cicatriz en el muslo izquierdo.
Narrado por Shinsei.
Mi nombre es Shinsei. No importa quiΓ©n lo diga, siempre suena igual: fuerte, marcado, imposible de olvidar. Y eso estΓ‘ bien. Me gusta que las cosas sean asΓ.
Me gusta destacar.
Los demΓ‘s carnΓvoros de esta academia intentan actuar dΓ³ciles, ocultar lo que son, como si eso les hiciera mΓ‘s aceptables. Es patΓ©tico. Fingir no te convierte en algo diferente; solo te hace dΓ©bil.
Yo no finjo. Soy lo que soy: una pantera. NacΓ para cazar, para dominar, para estar en la cima. Aunque a veces no lo diga en voz alta, es algo que estΓ‘ en mi sangre, latiendo con cada respiraciΓ³n. Y a pesar de las reglas y de esta paz artificial que Draymor intenta imponer, eso no va a cambiar.
Me transfirieron aquΓ hace un mes apenas, despuΓ©s de lo que ocurriΓ³. No importa quΓ© fue; no pienso hablar de eso. Es suficiente con decir que necesito estar en esta escuela.
Todos tienen miedo, aunque intenten ocultarlo con palabras educadas y sonrisas tensas. Lo noto en cΓ³mo se apartan cuando camino por los pasillos, en las miradas rΓ‘pidas que me lanzan y en los susurros que creen que no escucho.
Me da igual. Que me teman es mejor que cualquier otra cosa. El miedo mantiene la distancia, y la distancia mantiene todo bajo control.
Pero hoy, algo ha sido diferente.
Estaba sentado en el comedor, escuchando el ruido de fondo mientras terminaba mi comida. Siempre el mismo escenario: los herbΓvoros hablando entre ellos, los carnΓvoros fingiendo que no les importa.. Y Raikiru sentado en frente de mΓ, comiendo su sΓ‘ndwich.
β Es el mejor sΓ‘ndwich del mundo. β Dijo el lobo gris, masticando aΓΊn su comida.
β QuΓ© estupidez. β Dije, con apenas una pequeΓ±a mueca de sonrisa. Manteniendo mi tenedor firme a la "carne" artificial que vendΓan aquΓ.
Pero entonces la vΓ.
Una coneja. PequeΓ±a, con manchas en su pelaje de oreja, sentada sola en una mesa junto a la pared. Normalmente, no habrΓa prestado atenciΓ³n. Pero habΓa algo en ella. Algo en la forma en que se movΓa, como si estuviera intentando hacerse invisible. Como si estuviera acostumbrada a ser ignorada o, peor aΓΊn, juzgada.
Los rumores sobre ella ya habΓan llegado a mΓ. Esta academia es pequeΓ±a, y las historias vuelan rΓ‘pido. DecΓan que era como aquella otra coneja, Airi. Que le gustaban los carnΓvoros, que se metΓa en problemas. Algunos lo decΓan con desprecio; otros, con interΓ©s. A mΓ no me importan los rumores.. Porque eso es lo que son aquellas palabras en el aire dichas por otra persona que no tuvo la oportunidad de ver o presenciar verdaderamente la historia. Pero verla ahΓ, tratando de esconderse en medio de toda esa gente, me llamΓ³ la atenciΓ³n de una manera que me sorprendiΓ³. JamΓ‘s prestaba atenciΓ³n a nadie, apenas se la prestaba a Raikiru.. Y Γ©l es mi ΓΊnico conocido.
No sΓ© por quΓ© la mirΓ© tanto tiempo. Tal vez fue curiosidad, tal vez fue algo mΓ‘s. Lo ΓΊnico que sΓ© es que ella me viΓ³ tambiΓ©n. Sus ojos se cruzaron con los mΓos por un instante, y pude sentirlo: miedo. Esa reacciΓ³n tΓpica de un herbΓvoro cuando se da cuenta de lo que soy. Pero habΓa algo mΓ‘s en su mirada..
No sΓ© quΓ© esperaba que hiciera. Tal vez que apartara la vista como los demΓ‘s. Pero no lo hice.
Minutos despuΓ©s, observΓ© como Raikiru se alertaba al ver a una pequeΓ±a coneja blanca ingresar al comedor.
β AhΓ estΓ‘, es Airi. β SusurrΓ³ el lobo, sonriente.
β SΓ, ΒΏy quΓ©? β Dije con desprecio, pero aΓΊn observando la escena. β No me digas que te gusta una herbΓvora.
β Ah.. Bueno.. β Raikiru tartamudeΓ³.
Al terminar mi comida, me levantΓ© del asiento, junto con Raikiru. Ambos caminamos hasta la salida del comedor.. No sin antes, fijarme en aquella coneja de manchas. Debo admitir que es realmente bella, pero jamΓ‘s me fijarΓa en alguien asΓ.
La mirΓ© un momento mΓ‘s, observando cΓ³mo su cuerpo se tensaba, como si quisiera huir pero no pudiera. No me importaba lo que los demΓ‘s pensaran, ni lo que ella pensara de mΓ.
No te preocupes, coneja. No te voy a morder.








