Traición
Las pantallas mostraron los vídeos de las cámaras de vigilancia. Kara detuvo las balas con la palma de la mano, sopló para derribar a los cuatro sujetos armados, destruyó las fotografías que tenía la hija roja en su celda y como llegó volando a L-Corp en varias ocasiones.
— Elegiste no ver la verdad. Kara Danvers es Supergirl —la sangre de Lex brotaba entre sus dedos. Tirado en el piso y apenas apoyó los brazos en la silla. No dejó de sonreír, disfrutó lastimarla por última vez.
Bajó el arma. Con los ojos cristalinos miró a Lex.
— Yo voy a morir. Pero al menos, no me trataron como tonto. No te quedará nadie ni nada —Lex terminó su último aliento y los ojos perdieron el brillo.
Comenzó a llorar. Enojada, confundida, humillada. Nadie sabía que uso el portal, ni el plan de salvar al mundo del gran Lex Luthor. Cubrió su boca. Las últimas palabras de Lex se repetían sin parar en su cabeza. Observó aquella escena, su hermano mayor dejaba de ser una amenaza, pero no sabía si eso era suficiente para detener un enfrentamiento armado con Kaznia. Lena recargó las manos en el escritorio que había detrás.
Alexander J. Luthor no tendría una tumba. Nadie más sabía de sus planes y sus manías. Lillian Luthor tampoco sabría de sus restos. El olor a pólvora era intenso. La sangre obscureció más el piso. Este no era el mismo hermano que le dio la bienvenida a su familia, con el que jugaba ajedrez cada día. En ese largo viaje entre los recuerdos de su infancia y adolescencia acepta que él la formó, la instruyó y la protegió con esa forma retorcida de pensar. Puso seguro al arma y la dejó sobre el escritorio. Se arrodilló mirando los ojos opacos de Lex. Se inclinó y le cerró los párpados. Acarició la mano izquierda de su Lex, la que no estaba manchada de sangre. Los últimos años hizo todo lo posible por salvarlo de sí mismo, por detenerlo. Lo vio destruir Metrópolis y con National CIty casi pasa lo mismo. Respiraba con pesadez.
Miró las pantallas de nuevo. El rostro tímido de Kara cambiaba al portar el traje de Supergirl. Se mostraba segura y actuaba con rapidez. Fue en ese momento que entendió las contradicciones de Kara y Supergirl. La supuesta amiga humana la defendía, aun sin tener pruebas. La kryptoniana la acusaba por crear kryptonita verde, mando a espiarla con su novio Jimmy, el interrogatorio de Alex, J’onn y los demás por retener a Reign, y otras tantas mentiras. En verdad creyó que eran sus amigos, que al fin tenía una mejor amiga, de esas que son para el resto de su vida. Bajó los hombros, apoyó las manos en el piso. Inevitablemente comenzó a llorar de rabia y de tristeza. Otra vez bajó la guardia, dejó que se acercaran de más y se convirtieran en parte de su vida. Apartó la vista de las pantallas. No supo distinguir entre Supergirl y la Hija Roja, esta última otra manipulación de Lex. Sus juegos perversos siempre la involucraban. Esta vez sintió dolor y que era una tonta por confiar en ellos. Maldijo ser una Luthor, ser una criminal para cualquier persona.
Cabizbaja dejó que la tristeza le quitara los pocos ánimos que le quedaban, que su fuerza de voluntad se ahogara. Estaba sola, se repitió la lección. La misma cuando su madre murió en el lago. Tomó el mini control remoto, apagó las pantallas. La razón le ordenaba sacar todo ese dolor y rabia, después tendría tiempo para el resto del mundo.
NATIONAL CITY
Al pasar los días la tranquilidad volvió a la ciudad. El ejército y los tanques fueron retirados. Mientras más pruebas e información se dio a conocer de Lex Luthor, el complot y la manipulación de Kaznia, la gente dejó de atacar a los extraterrestres. La información que Kara Danvers publicó a nivel internacional. El presidente Phil Barker fue removido de su puesto de forma pacifica y entregado por el mismo partido republicano. Nadie quería involucrarse con un traidor ambicioso e ingenuo. También borraron los registros de las dos Luthor que accedieron a la oficina oval.
El gobierno retomó la amnistía extraterrestre. Todos estos movimientos tenían ocupada a la prensa y en especial a Catco, ellos contaron con información de primera mano. La DEO apoyó en secreto, tenían una extensa base de datos sobre las razas. Debían evitar que las diferencias en sus mundos de origen, provocarán cualquier conflicto armado. Tuvieron especial cuidado con los que tenían antecedentes criminales, así como la garantía de revisar casos donde se obligó a los extraterrestres a cometer delitos.
El presidente interino hizo un llamado a la paz, la prioridad sería reconstruir parte de la ciudad y ayudar a los extraterrestres a adaptarse a la sociedad. Con la promesa de crear un sector de salud que los beneficiara y apoyaría. Tuvo gran audiencia y seriedad al trabajar codo a codo con la ex-presidenta Olivia Marsdin, la misma que fue removida de su puesto por no declarar que era una extraterrestre. Se convirtió en portavoz del reconocimiento a los derechos extraterrestres y comprometerse con este país, como lo haría cualquiera de la raza humana. De forma contraria se levantaron los simpatizantes de Cadmus y de Peter Loockwood. El choque de ideas fue intenso. Pero los medios acordaron darle un tiempo considerable para exponer los pros y contras de la amnistía y los anti-extraterrestres. El gobierno y la DEO estaban ocupados evitar un enfrentamiento con Kaznia y que su gente no cometiera actos de odio en National City. Buscaban discretamente a los cómplices de Lex Luthor para evitar que alguno de sus planes se llevara a cabo. El mismo Brainy dijo que era alta probabilidad que un plan estuviera en marcha.
DOS SEMANA DESPUÉS.
La mesa del comedor estaba llena de botanas y botellas de vino tinto y blanco, los invitados se encargaban de esto. Mientras tanto el anfitrión debía cambiar las reglas sobre como formar los equipos.
El viernes por la noche las luces iluminaron la estancia de J’onnz. Los amigos estaban reunidos para pasar una noche de juegos. Alex y Kelly se tomaban tímidamente las manos. Nia sirvió vino tinto en las copas. El siguiente juego era de cartas. Brainy contaba como con su avanzado nivel doce y miles de simulaciones podía ganar un juego tras otro.
Se levantó para tomar una servilleta de la mesa. Kara jaló un poco las mangas de su suéter rojo, miró inquieta el celular. No tenía respuesta de Lena. No revisó las otras notificaciones pendientes. Necesitaban hablar, fue ella la que dejó caer a Lex. Con la supervelocidad pudo salvarlo, sin embargo, no lo hizo. Miró desde arriba como cayó y el traje estalló por el impacto. No sabía si disculparse o darle el pésame primero. Jaló repetidamente las mangas del suéter. Miró el registro de llamadas, Lena no respondió ninguna de las llamadas que hacía a diario. Volvió a marcar y al segundo tono escuchó una voz femenina y desconocida.
— Hola.
— Busco a Lena —Kara puso atención a los sonidos de la llamada, enfocó su oído agudo.
— Esta en una junta. Soy la asistente Chloë Andrews, ¿quién es usted? —fue amable al responder.
— Soy Kara Danvers. Me gustaría hablar con mi amiga —escuchaba algunas voces hablando con términos legales. No los escuchó más cuando la puerta de madera de cerró.
— Por el momento no es posible. Le daré su recado a la señorita Luthor. Que pase buena noche , señorita Danvers —su voz era clara y no titubeó.
— Gracias, señorita Andrews —Kara hizo memoria. No reconocía ese nombre. Antes de Eve no le conocía otra asistente. Se quedó pensativa con el móvil recargado en el mentón.
— ¿Qué pasa? —Alex preguntó.
— No ha visto mis mensajes y me respondió su nueva asistente —le enseñó la pantalla—. Estoy preocupada por Lena. Tengo que decirle mi identidad y hablar sobre la muerte de Lex. Es lo menos que puedo hacer, darle una explicación.
El móvil vibró, las hermanas Danvers leyeron: “No asistiré. Tengo asuntos legales que resolver. Lo siento”.
— Dale un poco de tiempo —Alex le dio una palmada sobre el hombro derecho.
— Quizá tengas razón —Kara tomó una copa de vino tinto.
Regresó a su lugar. Alex era un poco tímida con su nueva cita. No necesitaba hacerlo oficial, tomarla de la mano y ser amable era más que obvio.
En cambio Kara estaba pensativa, aun no tenía las palabras correctas. No sabía como acercarse a su mejor amiga. A pesar de todo Lex fue el hermano mayor con el que creció. No quería lastimarla al confesar su identidad como Supergirl, pero era inevitable.