El desconocido

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Un chico de la Cdmx se topa con un extraño dentro del metro solitario. Con el que entabla una conversación, sin esperar lo que vendría.

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n/a
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16+

Desconocido

En una noche de Diciembre. Emiliano, un chico moreno y de lentes se dirigía a su casa en el metro de la gran Cdmx. Estaba pensando en medio del silencioso y solitario vagón; solo había 4 personas junto a él.

Una de ellas: un hombre alto y moreno se sentó al lado de él, para preguntarle cuantas estaciones faltaban para llegar a Tlatelolco, pues indicaba que era el rumbo del hombre.

—Faltan 3 estaciones—contestó Emiliano.

Con esa pregunta él notó que el desconocido no era de la ciudad, así que por aburrimiento le preguntó —¿No eres de aquí, cierto?

El hombre negó con la cabeza y Emiliano advirtió —Nunca des a saberlo, no sabes que clase de gente te puedes topar.

Tras ello todo se vuelve a quedar en silencio. El joven analizó al sujeto de pies a cabeza; le parecía extraño.

—Me han contado que hay lugares bonitos aquí —dijo el hombre gentilmente, interrumpiendo el incómodo silencio.

—Si, pero también muchos riesgos—un silencio vuelve, en lo que el joven movia su pierna con impaciencia—. ¿De dónde eres?

—Guanajuato.

—wow ¿Viniste a conocer?

—No, vine a buscar a mi mamá.

—Oh, espero la encuentres en una gran ciudad—voltea a verlo—. Ten cuidado donde te metes o en quien confias.

—Lo sé—.

El vagón queda en silencio, tras una parada solo se oía el freno del metro, el abrir de la puerta y tiempo después la alarma que indicaba que ya iba a cerrar para continuar con los rumbos.

—Te ves de confiar—confiesa el hombre con amabilidad.

—¿Sabes cuantas personas se ven de confiar, pero son unos dementes?—cuestiona Emiliano y esboza una pequeña sonrisa.

—Claro, soy criminólogo... ¿Y tú?

—Estoy estudiando psicología—responde Emiliano; era extraño que se sintiera en confianza siendo introvertido.

Después de un breve silencio, el tipo exclama—Perdón, pero hace rato sonaste como película de terror—y le sonríe ligero.

—Bueno, pues me gustan.

—¿En serio? ¿Cuál es tu película de miedo favorita?

—Mmmm, esa no. Prefiero pesadilla en la calle del infierno.

—Clásico. A mi también me gustan, más la de hasta el viento tiene miedo.

El silencio regresa. Emi observa sus alrededores y nota que solo estaban ellos y una mujer. Lo voltea a ver y con una sonrisa expresa—Oye, el vagón esta CASSI solo, es noche y tú estas hablando con un desconocido, ¿No da miedo?

—¿Tú tienes miedo?—el extraño después de cuestionarlo esboza una sonrisa—. Digo, ¿Cómo sabes que todo lo que te dije es cierto?

Emi de golpe deja de sonreir; claro, ¿Por qué rayos estaba hablando con un desconocido?

El tipo sale del vagón, pues el metro había llegado a Tlatelolco.

Para acabarla, también era el rumbo de Emiliano.

Él sale después del hombre y nota que todo estaba solitario y no había ningún rastro de aquel sujeto.

Emiliano con miedo continúa su rumbo: con pasos largos que movían su cabello negro, indicando que iba deprisa entre esas calles frías. Las casas y edificios estaban brillantes por las luces navideñas; aún había movimiento en la gran ciudad, pero no podía evitar sentir miedo.

¿Por qué? ¿Por qué le hice caso? Era un desconocido...

Pensaba Emiliano con el corazón acelerado.

Una mano le toca el hombro, haciéndolo brincar. Al voltear mira a ese extraño.

—Lo siento, pero no puedes engañarme, buen intento—el hombre sonríe amablemente—. Te vi que bajaste y quería agradecerte. Me caíste muy bien; me llamo Giovanni, ¿Podemos ser amigos? Necesitaré amigos aquí.

Emiliano suspira—Claro, soy Emiliano.

Ambos se sonríen y Giovanni al sacar un papel del bolsillo se le cae una foto que recoge Emiliano, dándose cuenta que la señora de la foto era su madre joven...

Giovanni toma la foto y le da su número.

—Es mi madre—Giovanni toma aire—. Me abandonó con una tía, ella ya murió, por eso vengo en busca de mi madre.Emiliano no puede ni contestar y solo traga saliva.

—Bueno, te dejo, un placer.

Giovanni le da una sonrisa de despedida.

Emiliano se queda ahí parado, analizando las cosas con un ligero escalofrío en la espalda.

¿Era verdad que tiene un medio hermano? ¿O realmente nunca debió confiar en ese desconocido?