1. Nuevo paciente
Sábado, poco más de medio día y el rubio ya se sentía cansado. Particularmente esa semana había tenido mucho trabajo y consideraba tomarse el domingo para escapar de la ciudad, todo parecía tan ruidoso en Seúl y él no se encontraba de humor para soportarlo.
Miró el reloj: 1:55pm.
Cinco minutos más y llegaría su último paciente del día de hoy. —Un nuevo paciente— pensó y no pudo evitar suspirar.
Llevaba cinco años ejerciendo como psicólogo clínico y en ese punto de su vida había perdido ya la cuenta de cuantas entrevistas iniciales había realizado. —¿Se quedará?— preguntó para sí mismo, sabiendo que no existía una respuesta. Muchas personas desfilaban por la clínica pero pocas eran las que se quedaban a terminar su proceso.
—¡Jimin! —una voz lo hizo girar la cabeza hacia la puerta. Loona, la recepcionista le miraba divertida al encontrarlo sumido en sus pensamientos como siempre. —Llegó tu paciente, ¿estás listo?
—Dame un minuto y hazlo pasar —dijo acomodando los papeles que tenía sobre la mesa. —¿Cuál dijiste que era su nombre? —se acordó de preguntar.
—"Sr. Jeon" dijo en la llamada telefónica —respondió la morena haciendo comillas con sus dedos.
Un soplido escapó de sus labios, cada persona decidía cómo quería hacerse llamar hasta la primera sesión en la que revelarían su nombre completo. —¿Con qué clase de persona me encontraré esta vez?— quiso saber mentalmente.
Pero sabía que sólo existía una forma de averiguarlo.
—Hazlo pasar Loona, gracias.? —comentó a la chica con una sonrisa, quien asintió y salió para hacer su tarea.
Poco tiempo después la puerta se entreabrió nuevamente y la amable recepcionista entró a la habitación seguida de un joven alto, castaño y bien parecido. —Sr. Jeon, le presento al Sr. Park... —dijo intentando no reírse en su cara. —Él será su psicoterapeuta durante este proceso, si no llegase a sentirse totalmente a gusto puede hacérmelo saber y hablaremos de un cambio —terminó de decir sin percatarse de que el castaño no estaba prestando la mínima atención a lo que decía.
Jimin se aclaró la garganta al sentir la mirada del joven clavada sobre él. —Sí, gracias Loona, puedes retirarte.
En cuanto la puerta se cerró, Jimin se encontró con la mirada del castaño y una punzada se instaló en su pecho, en respuesta su corazón comenzó a latir desenfrenadamente sin causa aparente. —¿Nervioso? ¿Acaso es mi primera vez o qué? —se reprochó internamente.
—Adelante, puedes acomodarte en el sofá... —dijo a la persona que tenía delante de él.
—¿Eh? —inquirió el joven saliendo de su ensoñación, pero al ver el brazo del rubio dirigido a la pequeña sala comprendió todo. —Sí, sí, gracias.
Jimin lo siguió y se acomodó frente a él para poder comenzar con la sesión. Tomó los formatos de confidencialidad y el reglamento para entregárselos, pero se detuvo a sí mismo ya que aún no se presentaba, porque esa burla de Loona con el Sr. Park no contaba como una presentación.
—Bueno, como ya te comentó mi compañera, yo voy a ser quien esté dando seguimiento a tu caso y espero que podamos trabajar lo que necesites. Soy el Lic. Park Jimin y puedes llamarme Sr. Park, psicólogo o Jimin, como tú te sientas más cómodo —espetó con una sonrisa en los labios que fue desapareciendo al notar que el joven no decía nada. —¿Todo bien? —se atrevió a preguntar.
Al ver la mueca de confusión en el rostro del rubio, el joven reaccionó. —Sí, todo bien. Disculpa... —dijo pasándose una mano por la nuca. —E-es la primera vez que hago esto... —soltó con apenas una sonrisa.
Jimin se relajó, esto siempre pasaba. —No te preocupes, es normal estar nervioso pero quiero decirte que estamos en un lugar seguro y puedes sentirte en confianza de hablar y expresarte como tú lo desees.
—¿Cómo yo quiera? —preguntó el de ojos oscuros sonriendo abiertamente.
El psicólogo asintió y no le dio importancia a la pregunta. Revisó nuevamente sus papeles y vio que la ficha de datos generales no estaba llena así que procedió a preguntar. —¿Cuál es tu nombre?
—Claro, me disculpo por no haberlo dicho antes pero realmente tenía miedo de que esto fuera falso y no quería que alguien robara mis datos por teléfono.
Jimin sonrió para evitar demostrar lo que pensaba. —Paranóico— anotó en su cabeza.
—No te preocupes, lo importante es que ya estás aquí y podrás leer nuestra política de confidencialidad.
—Sí, bueno. Mi nombre es Jeon Jungkook y tengo 26 años, estoy soltero, tengo un estudio de danza y vivo aquí en Seúl aunque vengo de Busan, allí nací.
Parpadeó un par de veces ante tal presentación. —Yo también— pensó el rubio pero recordó que esto no era una cita para ligar así que lo omitió.
—Muy bien Jungkook, ya quedó registrado. Ahora vamos a...
—Discúlpame —lo interrumpió el joven.
Jimin asintió amablemente. —No pasa nada, ¿tienes alguna pregunta?
El psicólogo sabía que en la primera sesión siempre había muchas preguntas, especialmente con quienes nunca habían ido a terapia psicológica así que fue paciente, como siempre.
—Sí y no —dijo decidido provocando confusión en el rubio. —Verás Jimin, dijiste que podía llamarte así, ¿verdad? —quiso saber antes de continuar y recibió un asentimiento— tengo que ser cien por ciento honesto contigo, no me gustan los rodeos y creo que esto no va a funcionar para mí —soltó sin más.
Jimin abrió los ojos sorprendido y se sentó derecho. —Mira Jungkook, sé que estás nervioso y que la terapia puede dar miedo, pero te aseguro que si decides darte la oportunidad de terminar la sesión...
—No, no me malentiendas, quiero la terapia y la voy a tomar, pero con alguien más —dijo como vaciando una cubeta de agua fría sobre el mayor.
—¿Cómo? —pensó en voz alta.
Jungkook rió un poco ante la confusión del psicólogo y supo que le debía una explicación. —Sucede Jimin que quiero la terapia, pero no puedo tomarla contigo porque sería un conflicto de intereses.
—¿Disculpa?
El castaño se llevó una mano hacia su lóbulo derecho y respiró profundo antes de hablar. —Lo que quiero decir es que quiero la terapia pero también te quiero a ti.









Bastante directo y honesto el paciente 🙈 👌🏻
OMG sin rodeos… Te quiero a ti 😳🫣