Harry Potter y El Despertar de la Magia

Summary

Cansado de los abusos y de sentirse atrapado en un mundo que apenas lo entiende, Harry tomara una decisión que lo guiara a mundo que jamás imaginó. Con la verdad de su pasado saliendo a la luz y dos fuerzas que buscan sus propios fines, Harry descubrirá que la magia puede ser más poderosa de lo que nadie imaginó y mientras trata de aprender quién es y lo que quiere para sí mismo deberá decidir si desatarla es la clave para liberar al mundo mágico... o condenarlo. Con Voldemort moviéndose en las sombras y Dumbledore guardando más secretos de los que revela ¿Podrá encontrar justicia y libertad, o las fuerzas que lo rodean lo empujarán hacia una batalla que cambiará el mundo mágico para siempre?

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
13+

Prólogo

A lo largo de los años, distintos autores han descrito a la magia de diferentes maneras.

Algunos, podrán decir que se trata de algo innato o que es falso, dirán que es cosas de dioses o temas sobrenaturales; pero la verdad es, que sin importar su origen la magia suele describirse como una fuerza universal que existe por encima de las leyes naturales y que es capaz de manipular la realidad o el flujo del tiempo. Un poder que permite a sus usuarios realizar hazañas extraordinarias, como manipular los elementos, cambiar la forma de la materia, sanar heridas imposibles o invocar criaturas fantásticas.

La magia suele ser un símbolo de la fantasía humana que se usa para darle un sentido a lo desconocido, a lo que no todos comprenden. Lo que no pueden hacer. Ha sido relegada a los cuentos y mitos, un vestigio de tiempos antiguos donde lo inexplicable convive con lo cotidiano.

Pero hay quienes dicen, que quienes un día pudieron manejarla, ahora viven en comunidades secretas, protegidas por hechizos que borran su existencia del ojo humano o optaron por camuflarse entre los normales, adaptándose a sus costumbres mientras mantenían su magia como un susurro en la oscuridad. Hay rumores, por supuesto, susurros de círculos mágicos que se reúnen en librerías clandestinas, de bibliotecas vivientes que contienen más conocimiento de lo que cualquier mente podría soportar, o de calles que solo aparecen bajo la luz de la luna llena.

Algunas leyendas dicen, que existe un velo y que este separa al mundo de donde la magia se respira en cada rincón, donde las palabras poseen poder y los hechizos son herramientas tan prácticas como un teléfono móvil. Hay quienes aún creen en ella; quienes pueden verla manifestarse en el murmullo del viento antes de una tormenta, en la energía que se siente al caminar en un bosque o bajo un cielo estrellado.

¿Qué pasaría si te dijera que es cierto?

Que la magia nunca desapareció, que existe, pero que como todo, tiene un precio y hay reglas invisibles que nunca deben romperse, secretos que no deben revelarse y un equilibrio que debe mantenerse.

En épocas antiguas, cuando los humanos y la naturaleza vivían en un equilibrio más estrecho, la magia era tan común como el fuego o el agua. Chamanes, druidas, alquimistas y hechiceros caminan entre los mortales, utilizando sus dones para sanar, proteger o crear; mientras gobernaba sin oposición, enseñando sus secretos a quienes consideraban dignos y asegurándose de que el conocimiento se transmite de manera controlada.

Sin embargo, con el paso del tiempo, los custodios, los sabios y protectores comenzaron a notar algo: las nuevas generaciones mostraba un talento que supera al de ellos mismos. Sabían que la magia es un reflejo del espíritu humano, y que, con cada avance en el pensamiento, el arte mágico también evoluciona. Nuevas ideas, nuevos enfoques, incluso nuevas formas de conjurar y manipular el poder comenzaron a surgir.

Entonces, surgió el miedo. La idea de ser superados o reemplazados los consumió por completo. Disfrazaron su miedo de sabiduría y precaución, porque querían detener el avance; un deseo insaciable de control. Querían congelar el tiempo para asegurarse de que nadie pudiera superarlos.

“La magia es peligrosa en manos inexpertas”, declararon.

“Debe ser preservada, contenida, protegida de los caprichos de quienes no la comprenden”.

Crearon reglas estrictas, sellaron grimorios, destruyeron registros de conocimientos antiguos y limitaron el arte mágico a un círculo cada vez más pequeño. Solo los elegidos podían acceder a los secretos más profundos, mientras que las generaciones futuras crecían creyendo que la magia era limitada y frágil, que su uso debía ser restringido.

Aunque no todos los magos aceptaron este pacto, por supuesto. Hubo quienes no olvidaron, quienes desafiaron el pacto y no pudieron aceptar vivir ocultos. Quienes saben que la magia, en su forma más pura, no es buena ni mala, que es como el fuego: ilumina y destruye con la misma intensidad. Hubo quienes supieron que la magia no está hecha para permanecer inactiva. Quienes querían devolver la magia al mundo, sin importar el precio

Algunos lo hacían por orgullo, otros por desesperación, pero solo unos cuantos creían sinceramente que la magia era un derecho para todos, no un secreto.

Porque la magia, en su esencia, es libre. Y como el río que busca el mar, siempre encontrará una manera de fluir.