Prólogo
El desinterés es un sentimiento que florece en el momento exacto que nada podría tener solución. Es cuando la rutina se vuelve un martirio constante, quieres arrepentirte, quieres borrar todo lo que has hecho para volver a intentar ser feliz. ¿Se puede borrar el pasado? No, no se puede hacerlo. Se tiene que vivir con el arrepentimiento de las decisiones que hemos tomado, y sufrimos a base de ello.
Unas personas viven con el arrepentimiento de la violencia a la que han llegado. Otras, simplemente con las mentiras en las que han estado sumergidos.
Si fuéramos capaces de borrar aquello, ¿seríamos felices?
El suspiro de Wonwoo se escuchó por toda la habitación. Era de noche, estaba solo, acostado en la cama intentando dormir, pero se removía constantemente por los pensamientos y recuerdos que llegaban a su mente. El pobre omega se encontraba recordando las escenas constantes de sus decisiones, las que había tomado para llegar a este punto.
Estaba casado, con un hijo en vientre pero solo. Estaba a punto de formar una familia con la persona que lo dejaba solo siempre que podía, que hacía malos chistes referente a él y que simplemente no le provocaba felicidad. ¿Por qué seguía ahí? Su deseo nunca fue tener hijos, no quería formar una familia porque simplemente él no había crecido en un ambiente familiar sano.
Pero ahí estaba.
Tratando de llenar un hueco que nunca se llenaría por una persona que no amaba.
Pasó las manos por su rostro, se encontraba exhausto por sus pensamientos, lo que provocó que retirara las sábanas de la cama para sentarse sobre la orilla. Miraba un punto fijo sobre el suelo. Se sentía impotente porque no podía cambiar su vida, las cosas estaban hechas y las consecuencias eran esas.
Estar dependiendo de un Alfa que parecía solo jugar con él. Ni siquiera estaban enlazados, solo es aquella dependencia emocional que se creó solo. Ilusiones, se llama.
Apretó con fuerza la orilla de la cama, estiró una mano en dirección a su móvil. Marcó un número, y esperando a ser atendido, terminó redireccionado al buzón.
—Jeonghan —dijo con voz firme a pesar de que deseaba llorar en ese momento—. Por favor, contacta a tu hermano. Lo necesito aquí.
Terminó la llamada y lanzó el teléfono por alguna parte de la cama. Llevó las manos a sus ojos, comenzó a sollozar para aliviar el dolor que tenía. Solo deseaba que alguien pudiera interesarse en él, que esa persona existiera y le entregara todo de sí para ser feliz.
Nunca entendió lo que era sentirse amado, pero ahora que estaba demasiado solo, deseaba sentirlo.
Volvió a recostarse sobre la cama, dejando que las lágrimas siguieran saliendo.
Solo deseaba volver el tiempo atrás.
Solo…









UNA CARTA DE AMOR A LA LITERATURA