El dios de La Torre

All Rights Reserved ©

Summary

Ren, un adolescente frustrado, es transportado a Laurasia, un mundo fantástico donde no tiene poderes, dinero ni esperanza. Para sobrevivir, deberá pactar con una entidad siniestra que le otorga habilidades a cambio de mutilaciones y traumas. En un universo de torres malditas y gremios despiadados, descubrirá que el verdadero horror no son los monstruos, sino el precio de su propia supervivencia.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo-001-Empezando de zero

PROLÉPSIS

—¡Pero cómo quieres que lo haga!—

Exclamó indignado y lleno de furia en sus ojos.

—Vamos—

Articuló de forma cansada para protestar.

—Solo tienes que coger esa daga de ahí. No es para tanto cortarte un brazo a cambio de tu vida—

El chico no tuvo más remedio que coger la daga, y con ojos llorosos mirar el brazo izquierdo. La daga, oxidada y sin filo. No cortaba de un único golpe, y eso, lo sabían los dos.

—¡Haaaaaaa! «Si no fuera por esos malditos Ratrofos...»—

Gritó mientras intentaba cortarlo de un único golpe pero fallando estrepitosamente. Viendo cómo se desgarraba piel, músculos, tendones e incluso el hueso de forma lenta y agonizante.

—¡Buen chico!—

Aunque carente de rostro, de alguna manera macabra se podía sentir como se retorcía de alegría.

CAPÍTULO 1: EL DESPERTAR

Ren. Un chico normal de bachiller, de pelo negro y deshecho, midiendo 1,90, con un físico y rostro muy normal, un chico que no destaca ni en lo académico ni en lo personal.

—«Bueno, hora de ir a la biblio»—

Nada más salir del instituto siempre iba a la biblioteca. Evitando lo máximo posible estar en casa.

—Este manga tiene buena pinta. ¡A leer!—

Sin darse cuenta pasó una hora, dos horas, tres... hasta que llegó la noche. Dirigiéndose a su casa con cara de asco y mostrando una pequeña mueca pero con el manga en la mano.

—«Pfff, ¿un día más o un día menos?, Nunca sé muy bien cuál es más correcta»—

Fue directo a las escaleras, como si quisiera que nadie lo viera.

—...—

Silencio sepulcral con olor a tabaco y humedad.

—«Como siempre, supongo que así es mejor»—

Nada más llegar a su cuarto continuó leyendo y justo antes de dormirse encima del libro susurró algo.

—Podría ser peor—

De repente, todo negro, y un instante después, blanco. Un escalofrío demencial recorrió su cuerpo. Para luego, sentir una luz cegadora.