Capítulo Único
—Aún no encuentro un disfraz para Halloween.
Donghyuck levanta la mirada de la pantalla de su teléfono para mirar a Renjun por un segundo antes de regresar a lo que estaba haciendo. Renjun frunce el ceño al verse ignorado.
—¿Acaso estás sordo? ¡Dije que aún no tengo disfraz para Halloween!
En respuesta, Donghyuck suelta un gruñido.
—¿Y eso debería afectarme por alguna razón? —preguntó con el desinterés desbordando su tono de voz y mostrándole sus cejas alzadas, a lo cual Renjun le da un golpe en el pie—. ¡Auch! ¡No es para hacer tanto escándalo, dios!
—¡Lo es! ¡Voy a tardar años en encontrar el disfraz perfecto!
—Sólo estás exagerando, ¿no recuerdas la desgracia que me llevó al éxito el año pasado?
Por supuesto que lo recordaba. Era difícil olvidar a un tipo disfrazado de Monstruo Lisa-Floreada que apareció en Los Simpsons. Era tan simple como ingenioso, e increíblemente gracioso. Había causado tanto furor en la comunidad que Renjun pensó que Donghyuck sería capaz de ganar el concurso de disfraces de la universidad. Lo irónico es que ni siquiera estaba participando. Chenle estaba tan fastidiado que Jeno debió hacer maniobras para cambiar su humor y evitar que atentara en contra de la vida de Donghyuck por haber arruinado su oportunidad de ganar el concurso tras el cual Chenle se ha encontrado por al menos dos años seguidos. Renjun podía entender su enfado, pues Donghyuck apenas gastó unos cuántos wones en los materiales que necesitaba para su disfraz, en comparación a la despampanante cantidad de billetes que Chenle debió desembolsar para costear su atuendo.
Donghyuk no ganó el concurso, de lo cual ni se inmutó ya que terminó ganando la velada. No hubo persona que no se acercara para felicitarlo por su idea tan ingeniosa o para simplemente tomarse una fotografía a su lado. A la mañana siguiente había ganado cientos de seguidores, además de haber aparecido como mención honrosa en la página de la universidad.
Pronto estaría aprovechando esa espontánea fama que recibió para convertirse en un influencer, pero eso es historia para otro momento.
Para lo que Donghyuck es una oportunidad de ser ingenioso, para Renjun significa que es el momento de gritar de pánico. Él no tenía la capacidad de pensar con claridad en momentos de presión; por lo mismo, intentaba prepararse lo mejor posible cada vez que la situación lo ameritaba. Y por ello, había intentado preparar su disfraz con anticipación para la fiesta más grande que se haría en la universidad. Sin embargo, se vio tan enfocado en sus exámenes y en otras actividades que retrasó por completo la planeación de su traje.
En verdad, ya no tenía ni la menor idea de cómo continuar.
—¿En serio crees que podría confeccionar el peor disfraz de la historia a último minuto y con el más mínimo presupuesto para terminar siendo coronado el alma de la fiesta de Halloween? —Se quejó con un prolongado zumbido.
Dejó caer la cabeza sobre la mesa como única medida para esconder su vergüenza, pero es interrumpido por las carcajadas escandalosas de Donghyuck, acompañado de su típico tono condescendiente. Qué idiota…
—Pff, por supuesto que no. Yo siempre seré el alma de la fiesta.
Renjun tomó una gran bocanada de aire para calmarse y evitar golpear a Donghyuck otra vez. Tenía solamente un par de oportunidades de hacerlo antes de que Donghyuck formara un escándalo que de seguro les pondría de mal humor a ambos.
En su lugar, decidió desviar el tema de conversación mientras se enfocaba en el platillo que reposa enfrente suyo. Con tal problemática social, hasta había perdido el apetito.
—¿De que te vas a disfrazar este año? —Pregunta cuando recoge una pequeña bola de arroz con sus palillos.
—De cazador de vampiros —responde mientras alza los hombros.
—¿Luffy?
—Cazador de Vampiros, no de tesoros —musita con obviedad, causando que Renjun ruede los ojos.
—Me refiero a la cazadora de vampiros, Luffy.
Alzando la cabeza de su teléfono, Donghyuck suelta una carcajada torpe al percatarse de la confusión.
—Oh, no. —Niega suavemente—. El treinta y uno de diciembre seré el grandísimo Hyakuya Yuichiro de Owari no Seraph.
Ah claro, ¿cómo no se le ocurrió antes? Era de esperar que la reciente obsesión de Donghyuck por el anime de acción juvenil sería la solución inmediata para salvar la tan esperada noche de Halloween.
—¿Te disfrazarás en grupo?
—Claro que no. —Le muestra una sonrisa despectiva, la que Renjun sólo quiso golpear—. Si voy a brillar, lo haré solo.
Desde lo profundo de su garganta, Renjun produce un quejido que prefiere ahogar con más comida. Mientras menos atención le preste a los comentarios arrogantes y desubicados de Donghyuck, mejor será para él.
—Creí que Yuu tenía una escuadra militar —murmura, aún intentando masticar los alimentos que introdujo a su boca.
—Te pregunté si querías disfrazarte de Yoichi y me mandaste al diablo porque “Huang Renjun no necesita ayuda para buscar un disfraz de Halloween”. —Realiza comillas en el aire a los costados de su cabeza, provocando que Renjun se dé un golpe en la frente con la palma de la mano.
Era cierto que Donghyuck le había ofrecido vestir disfraces combinados para la fiesta de Halloween. De hecho, había estado tan motivado que le exponía sus ideas cada día que se encontraban en la universidad; y cuando no lo hacían, se comunicaba por mensajes o por llamadas para comentarle sobre los posibles trajes que podrían utilizar para el tan esperado día. Sin embargo, en ese tiempo en que todavía quedaban meses para que Halloween llegase, Renjun creía que si tendría que combinar disfraces con alguien, esa persona ni en sueños sería Lee Donghyuck.
Por supuesto que ahora el panorama era distinto, porque sería capaz de seguir a Donghyuck en lo que sea para no lucir como un total perdedor en una de las fiesta más esperadas del año.
—¡Estaba exagerando en ese momento! —Reclamó, ocultando el rostro entre las manos.
—Dejaste de hablarme por una semana para que te dejara en paz con la idea de ir juntos a la fiesta.
—Estaba enfocado estudiando.
Donghyuck se ríe con burla.
—Con ese cuento a cualquiera.
Renjun restriega los nudillos en lo profundo de sus mejillas, mientras sostiene sus codos sobre la mesa. Desearía poder tener una máquina del tiempo para golpear al Renjun del pasado por ser tan inocente y arrogante, y no pensar en todas las futuras posibilidades que tendría a su disposición.
—Es diferente ahora —responde suavemente, a lo que Donghyuck alza una ceja mirándolo de forma incrédula—. Podemos hacer un escuadrón militar de Owari no Seraph con Chenle, Jeno, Jisung y Mark.
—Chenle preferiría comer tierra antes que combinar disfraces con nosotros y perder la posibilidad de ganar el premio al Mejor Disfraz —Donghyuck ni siquiera le dirige la mira y sólo revuelve los palillos en su platillo antes de sacar una pequeña porción de arroz—. Sabes muy bien que su lado competitivo no se lo permitiría.
—Entonces con Jeno, Jisung y Mark.
—Mark irá de Robin.
—¿Con Jeno y Jisung? —Renjun entrecerró los ojos y mostró una sonrisa inocente. La esperanza era evidente en su voz.
—¡Ay, por favor! —Exclama echando la cabeza hacia atrás. Renjun simplemente se lo queda viendo con el ceño fruncido.
—¿Qué?
—Como si Jisung se prestara a ello —Donghyuck niega ligeramente y alza sus hombros al restarle importancia al tema de conversación.
Sin embargo, Renjun quería que le diera más atención y que le explicara en detalle por qué pensaba que Jisung se opondría a combinar disfraces con él. Podía entender que no quisiera hacer juego con Donghyuck porque eso significa estar pegado a su lado en cada segundo de la fiesta y participar en conversaciones alborotadas que sólo son agradables para gente extrovertida. Pero, ¿qué hay de Renjun? No habría nada de malo en combinar con él, pues, se consideraba un gran acompañante para eventos sociales. Es agradable, simpático y sabe leer el ambiente. Especialmente, sabe leer a Jisung. A su lado, Jisung no tendría que preocuparse de desconocidos o de ruidos excesivos ya que Renjun estaría cien por ciento pendiente de sus necesidades.
Estando a su lado, Renjun se encargaría personalmente de protegerlo y cuidarlo. A su lado, Jisung estaría bien. ¿Por qué existiría una razón por la cual Jisung no se disfrazaría con él?
—¿A qué no me prestaría?
Renjun da un salto sobre su asiento al verse sorprendido por la reciente e inesperada llegada de Jisung quien se encuentra ocupando el lugar disponible frente al suyo. Usualmente, Jisung prefería vestir ropas cómodas para asistir a la escuela, considerando el hecho de que sus clases terminan después de las cuatro de la tarde gran parte de la semana. Había algo en los pantalones de deporte holgados y en los polerones con franjas blancas en los brazos que hacían lucir a Jisung con completo estilo. Renjun envidiaba que las prendas casuales no se vieran de la misma forma en su delgada y pequeña figura.
Sin embargo, ahora no había nada que envidiarle, pues, Jisung vestía ropas a juego, chaqueta y pantalón de mezclilla con una camiseta blanca que dejaba al descubierto parte de sus clavículas. Su cuello delgado y pálido estaba adornado con una collar delgado y brillante, produciendo un hermoso contraste con su piel. ¿Cómo no podía envidiarlo? Si parecía uno modelo de marca juvenil que sólo se ven en las revistas.
Más bien, a quien envidiaba de verdad era a los compañeros y compañeras que tenían la oportunidad de mirar a Jisung cuando se les antojara durante las clases.
—Donghyuck se quiere disfrazar de escuadrón militar de anime y le estaba sugiriendo que podríamos ir en grupo del mismo estilo —murmuró. Sintió las mejillas tan acaloradas que le dio vergüenza levantar la cabeza—. Pero dice que tú no lo harías.
—Podría hacerlo.
—Tendrás que usar peluca —Donghyuck se apresura en informar, a lo cual Jisung arruga la nariz en claro disgusto.
—No podría hacerlo.
—¡Pero, Ji!
Jisung alza una mano, impidiéndole continuar con sus protestas.
—Sabes que el material sintético de las pelucas me causan alergia, hyung.
—Pero nos veríamos geniales juntos…
Tal vez estaba exponiendo demasiado su confusión y desesperación, pues, Jisung alza la cabeza para mirarlo con las cejas alzadas. Renjun se sorprendió por la repentina atención e intentó desviar la mirada en busca de una salida rápida de aquella situación.
Para su suerte –o no–, Donghyuck vuelve a reír de forma burlesca, captando la atención de Renjun y, tardíamente, la atención de Jisung.
—¿Tú y quiénes más?
Renjun lo mira con una molestia latente tanto en sus ojos como en su rostro. El encontrarse desesperado por una salvación no significaba que Donghyuck tenía derecho de burlarse a diestra y siniestra de él, especialmente si estaban frente a Jisung. Se prepara para golpear a Donghyuck en la pantorrilla, cuando el menor lo interrumpe.
—¿Qué sucede? —Cuestionó Jisung.
—Renjun aún no tiene su disfraz de Halloween —Canturreando, Donghyuck le muestra otra sonrisa traviesa que nuevamente a Renjun le entraron deseos de arrebatársela de la cara. Con un golpe también, de preferencia.
Jisung alza las cejas e infla las mejillas como un hámster sorprendido.
—La semana pasada dijiste que lo estabas preparando.
—¿Lo hizo? —Donghyuck pregunta con una mueca en los labios que esconde tras su botella de agua.
—No, no, sólo dije que estaba buscando ideas. —Renjun sacude la cabeza, negando casualmente la situación.
Jisung lo mira completamente serio. Renjun puede sentir sus manos picar de los nervios y debe escapar de la mirada de Jisung para no delatarse a sí mismo. Pero, ¿adónde debería mirar? Se vería sospechoso de todas maneras. Tal vez, ahora que Donghyuck no lo molesta abiertamente puede distraerse con él.
Sí, sería lo mejor por el momento.
—¿En dónde? —Preguntó Donghyuck, apenas sus ojos se encontraron.
O tal vez no.
—Hongdae —responde rápido.
—¿En serio?
Jisung se remueve en su asiento, notablemente incómodo, y se entromete en la conversación.
—Tal vez sí era mejor idea que te acompañara en tu búsqueda del disfraz.
Abriendo los ojos y sacudiendo la cabeza, Renjun se dirige al chico, el cual se ve distraído por sus manos alzadas y la sonrisa nerviosa de Renjun.
—¡No! Chenle me ayudó jaja.
Puede escuchar la risa que Donghyuk intenta reprimir detrás suyo. Qué chico tan molesto.
—Y aún así no lograste obtener nada —murmuró Jisung.
—Ya sabes cómo es Chenle. Sólo le gustan las cosas de terror y realmente no quiero lucir como un monstruo deforme para la fiesta —dice a la vez en que sus hombros se alzan en un intento de demostrar indiferencia al asunto. Así tal vez Jisung dejaría de cuestionarlo tanto.
Claramente, Donghyuck no dejaría de hacerlo.
—¿No es ese el punto de Halloween?
Renjun chasquea la lengua y mira a su platillo que aún se encontraba intacto.
—Ya no lo sé.
—No te preocupes, hyung —dice Jisung, mientras le da un leve empujón que lo deja balanceando despacio. Al soltar una risita, se percata que el ceño fruncido de Jisung cambió por una expresión más relajada y una sonrisa dulce—. Ya encontraremos algo que te agrade.
Renjun le devuelve la sonrisa y se deja absorber por los ojos cariñosos de Jisung. Brillan de una forma tan esperanzadora que su cuerpo se relaja casi al instante y olvida por un momento el problema que lo estaba afligiendo. Era muy impresionante reconocer el poder que Jisung sostiene en las emociones de Renjun. Poder que parece desconocer por completo.
De alguna forma, así era mejor. Porque encontrarse vulnerable por la persona que más quieres en el mundo puede ser bastante escalofriante.
Como es bien sabido, Donghyuck puede leer bien a sus amigos, pero es pésimo leyendo el ambiente. Ríe a carcajada suelta, demostrando nuevamente su actitud despreocupada y personalidad burlesca.
—Buena suerte con el señorito quisquilloso.
Renjun recoge su servilleta limpia, la arruga en sus manos y se la lanza en el rostro a su amigo. Esta cayó directamente en el suelo, gracias a su mala puntería y nulas habilidades físicas.
Esta vez, cuando Donghyuck se ríe, Jisung también lo acompaña.
Renjun sólo puede sonreír.
—Cállate, Donghyuck.
🎃
Renjun mira nuevamente la hora en su teléfono al sentir una suave brisa golpear su rostro. Eran mediados de otoño, el día estaba soleado y lo suficientemente cálido para no andar con chaqueta; sin embargo, Renjun deseó poder tener una dentro de su mochila. Era cómodo andar paseando bajo los rayos del sol, pero una vez se quedaban mucho rato bajo las sombras, el frío comenzaba a calarse a través de la ropa, erizando los vellos del cuerpo.
Ojalá Renjun sólo sintiera eso. Los dedos de sus pies estaban helados y tiesos; con un par de movimientos intentó traer de nuevo el calor a sus extremidades, mientras rezaba a los cielos que pusieran fin a su espera.
Pero, claro, ¿cómo le iban a dar fin si él mismo se puso en esa posición? A veces actuaba como un estúpido…
—Ey, no tuviste que haber esperado.
Y, muchas veces, valía completamente la pena.
Todavía había varios metros que separaban a Renjun de Jisung, pero aún así el chico le pudo reconocer. Es probable que esta rutina que él mismo había impuesto estaba siendo evidente ante los ojos inocentes de Jisung. Pudo escuchar la risa burlesca de Donghyuck reproduciéndose en su propia cabeza, mofándose de Renjun por exponerse de esa manera.
Soltó un suspiro, reprimiendo sus nervios y sólo sonrió con timidez.
—Mi clase se retrasó y pensé que no sería malo esperar un par de minutos más —dijo, sin despegar la mirada del suelo. Dios, podía sentir sus mejillas enrojecer—. ¿Cómo estuvo la práctica?
—Normal, dentro de todo. —Al escuchar la voz con mayor intensidad, se percata que Jisung ya se encuentra a su lado. Casi de inmediato, se une al caminar de Jisung y se dirigen hacia la salida de la universidad—. Creo que están más enfocados en la fiesta de Halloween que en el juego entrante.
Renjun inclina la cabeza, abriendo los ojos con sorpresa.
—¿Los chicos ya escogieron sus disfraces?
—En su mayoría, sí. Aunque Yangyang hyung no ha querido comentar sobre el suyo.
—Porque es demasiado ridículo, créeme —Renjun ríe. Puede escuchar cómo Jisung lo acompaña con un ruido sonoro.
—No deberías hablar así cuando aún no tienes disfraz, hyung —canturreó, usando un tono burlesco que le sacó un quejido a Renjun—. ¿No has encontrado nada aún?
—Lamentablemente, no. Ya me estoy frustrando y sabes que después de la frustración me dan colapsos nerviosos, así que me haré un favor y me vestiré de patata para liberarme de esta estúpida tensión.
Renjun nunca antes se había sentido tan desesperado. ¿Cómo era posible sentir tanto con un asunto tan insignificante? Tal vez Chenle tenía razón y sólo se estaba ahogando en un vaso de agua. Pero había algo que lo inquietaba. En serio, no quería quedar en ridículo al no asistir con disfraz. Tampoco quería parecer un solitario y amargado al faltar a la fiesta. La mejor fiesta del año, por no decir menos. La fiesta en la cual todos sus amigos estarían. Diablos, hasta sus compañeros de clase se harían presente por unas cuantas horas. Realmente sería el único si no asistía.
Lo que lo lleva a su problema inicial, o sea, su falta de vestimenta.
Si sólo no fuera tan superficial se arriesgaría a combinar disfraces con Donghyuck.
—¿No te parecería bueno que ambos estuviéramos disfrazados a juego?
Renjun se aferra a las correas de su mochila al dirigirse a Jisung. Su confusión era evidente en su tono de voz.
—¿Mmm? ¿Basado en qué temática?
El chico a su lado se encoje de hombros y desvía la mirada a lo lejos. En sus orejas hay un rastro rojizo que se extiende pronto a sus mejillas. Completamente cautivado, Renjun no se percata que se ha acercado más a Jisung, quedando sus cuerpos pegados uno al otro.
—En Hotel Transilvania.
Renjun da un salto quedando frente a Jisung, impidiendo así su paso y estira el cuello para verle mejor el rostro. A causa de la impresión, Jisung se detiene de repente, perdiendo el equilibrio y balanceándose hacia atrás. Se lleva una mano al pecho cuando mantiene sus dos pies en el suelo.
Renjun se siente mal por causarle tal susto y con suaves toques le acaricia los nudillos de la mano que sostiene frente suyo. Jisung tiene sus manos suaves gracias a la cantidad de crema humectante que se aplica al día. También las tiene húmedas, pero es entendible ya que viene recién saliendo de sus prácticas de hockey. Sube la mirada, encontrando a Jisung completamente sonrojado.
Díos, él es tan lindo…
—¿La película animada? —Renjun pregunta. Podía sentir sus cejas unirse en un ceño fruncido.
Asintiendo, Jisung lleva una mano a sus cabellos, scudiéndolos con sus dedos temblorosos.
—Sí. Es para niños pero está basada en personajes ficticios de terror, así que cae dentro de la temática de Halloween. —Sonrió, con un pizca de inocencia que solamente le resaltaba al hablar de sus películas animadas favoritas y de aspectos que más lo cuestionaban en la vida.
Renjun chasqueó la lengua, haciendo luego una mueca forzosa.
—No hay nada que demuestre que sean personajes ficticios, en todo caso.
—Hyung, dios. —Jisung deja escapar una carcajada, echando la cabeza hacia atrás, intentando, a la vez, apaciguar sus ruidos al cubrir su boca con los dedos. Una vez ya calmado, mira a Renjun con la comisura de los labios temblando debido a las carcajadas que aún desean salir—. ¿Qué dices?
Un suspiro sale de la boca de Renjun, sin dejar de perder tiempo para responder con honestidad.
—Sería genial, pero no tengo ni la menor idea de quién disfrazarme.
Jisung le muestra sus dientes en una sonrisa perfilada.
—Oh, eso ya lo tengo en mente.
🎃
—¿Te vas a disfrazar de Mavis?
Chenle cuestionó con un tono de voz más agudo que el usual. Quitó la mirada del espejo que reflejaba su silueta, girando para ver a Renjun con una ceja alzada. Al verse juzgado fuertemente, sintió la necesidad de explicar sus motivaciones.
Al menos, esperaba poder lograrlo.
—Es una versión masculina de Mavis.
Jeno le sirve de apoyo a Chenle para sostener la jardinera larga y holgada sobre la ajustada y colorida polera a rayas. Con esas expresiones de profunda concentración, cualquiera se sentiría ignorado por la pareja que lucía feliz modelando sus atuendos para Halloween. Pero no era el caso de Renjun, quien los conocía más de lo que quisiera, tanto dentro como fuera de su relación. Chenle era bastante perspicaz con su entorno; por mucho desinterés que muestra con sus expresiones corporales, se mantiene atento a su espacio, escuchando con cautela las conversaciones que mantienen sus más cercanos. Por su lado, Jeno complementa la suspicacia de su novio con su habilidad de análisis en continua observación. Era capaz de recordar los más insignificantes datos de una persona, fechas exactas de sucesos que nadie recordaba, e incluso los detalles más mínimos de una situación. No había nada que se escapara de la atención de Jeno.
Así es como ambos pasaron de ser la pareja más adorable del semestre, a ser la pareja más perturbadora del campus entero. El hecho de que Chenle y Jeno fueran extremadamente guapos, no los liberaba del sesgo y prejuicio que causaban con su comportamiento acosador y obsesivo. Renjun no podía culpar a la gente por sentir escalofríos cada vez que estaban en presencia de Chenle y Jeno, pues ellos eran incapaces de darse cuenta del poder que tenían al combinar sus habilidades. Aunque, claro, era sólo una sosa fachada que sostenían cuando les convenía.
Por eso, Renjun sabe que sus amigos son conscientes de su relato, y por ello, debía ser precavido al formular sus palabras, y bastante inteligente al momento de responder preguntas. Porque un paso en falso lo dejaría completamente en evidencia frente a sus amigos, quienes no dudarían en salir corriendo para contarle el chisme a Jisung.
Traga saliva, observando a Chenle acomodar las telas a la silueta de su cuerpo.
—¿Y eso cómo funciona?
—Pues —Renjun se deja caer sobre la cama, e intenta concentrarse en la prueba de vestuario frente a él. A veces se cuestionaba las decisiones que toma Chenle para la fiesta de disfraces anual; porque teniendo ese rostro tan bello y esa figura tan moldeada, era un crimen ocultarlos tras prendas y accesorios tan espeluznantes—, vamos a reemplazar el vestido negro por una camiseta ajustada y pantaloncillos entallados. Así podemos mantener el resto de los accesorios.
—¿No te parece algo demasiado simple? —Jeno le dirige una mirada rápida, regresando a las ropas que sostiene para Chenle.
Eso no era algo que cumpliera importancia con la meta de Renjun, ya que cualquier traje, sea cual sea, le quitará de encima la molestia asfixiante de tener que idear un disfraz por sí mismo. Aún así, siente un peso en su pecho al escuchar el cuestionamiento de Jeno, y alza una ceja al dirigirle la mirada.
—¿Lo dices tú que sólo debes pintarte el cabello de verde?
Jeno se voltea. Sus ojos brillantes y pacíficos mantienen una euforia reprimida.
—El cabello y el cuerpo.
—¿Qué?
—Chenle me persuadió de comprar pintura verde para el cuerpo. —Jeno sonríe con inocencia, como si aquella petición fuera completamente razonable y justificada.
Por su lado, Chenle asiente con determinación al darle una mirada acusatoria a su novio.
—Así es. De ninguna manera permitiré que se me acerque durante la fiesta si no luce exactamente como Chico Bestia.
Es una petición absurda que no tiene ningún fundamento sensato. Sin incluir que es una mentira despiadada, usada inútilmente para manipular a su novio. Todo el mundo conoce la obsesión que Chenle tiene en Jeno. Una obsesión empalagosa que lo obliga a tener sus manos traviesas sosteniendo el cuerpo de Jeno en cada segundo del día. No era de extrañar que todos en el campus hayan sido testigos de sus demostraciones descaradas de afecto público.
Sin embargo, esas acusaciones vacías sí tenían un valor para Jeno. Con un agarre firme, sostiene la cintura de Chenle para acercarse, simulando sin querer a un cachorro deseoso de amor.
—¡Me pintaré, lo prometo! —Exclama con urgencia.
Chenle sonríe con picardía mientras envuelve sus brazos en los hombros extensos de Jeno. Le sostiene la mirada manteniendo el rostro a unos centímetros de distancia.
—Buen chico —murmuró. Sus labios presionan suavemente con la mandíbula perfilada de Jeno, quien cierra sus ojos ante el delicado tacto.
Antes, había estado un poco incómodo por la pulsante atención obsesiva de sus amigos; sin embargo, ahora, mas que incómodo, se sentía plenamente ignorado y perturbado. En momentos así, lo único que Renjun puede hacer es mantenerse quieto y callado, y rezar para que nada demasiado íntimo suceda. Aunque, con la naturaleza exhibicionista de Chenle y Jeno, no sería de extrañar que algo así sucediera.
Una de las cualidades buenas que comparten como pareja es la dulzura que impulsa su amor al máximo nivel, siendo esta la razón principal por la cual son admirados. El mismo Renjun admitía, muy dentro suyo, lo horrible que sería la vida si Jeno y Chenle dieran su relación por terminada. Está dispuesto a soportar cien años de exhibicionismo descarado con tal de que eso no pase.
Mientras que Jeno se deja llevar por las caricias, Chenle regresa su atención a Renjun.
—¿Y Jisung?
Siente el cuerpo petrificarse en el acto.
—¿Qué sucede con él?
—Dijiste que te ofreció un disfraz de pareja. —Por más que intentaba evitarlo, Chenle no le quitaba la mirada de encima. De hecho, se sentía cada vez más intimidado y pequeño al pasar los segundos—. ¿Cuál es el suyo?
—Oh —murmuró, bajando la mirada a su regazo. Sus manos habían empezado a picar debido al inevitable sudor ardiente—, decidió disfrazarse de Johnny.
Intenta no ser testigo de las reacciones de la pareja; sin embargo, puede escuchar la manera abrupta en la que la ropa cae al suelo con un ruido seco, mientras que un suspiro sonoro llega a sus oídos. Se dirige a ellos nuevamente cuando siente la cama balancearse hacia un lado. Chenle se estaba acercando con movimientos cuidadosos, como si Renjun se fuera a espantar con la más mínima amenaza.
No es como si fuera capaz de salir huyendo a toda prisa. Es muy probable que no.
—¿El esposo de Mavis?
—Pues, sí —respondió—. Ambos son altos y delgados.
—¿O sea que irás a una fiesta disfrazado de una pareja de casados con tu crush?
Renjun puede sentir el calor extenderse hacia su rostro y su estómago revolotear como si tuviera un zoológico dentro. La palabra “crush” tenía un poder gigante sobre él cuando lo relacionaban directamente con Jisung. Claramente, porque cualquiera se sentirían avergonzado al ser relacionado con un amigo, y Renjun no es la excepción. Especialmente, cuando su amigo era alto y guapo, y dedicado el 89% del tiempo a la astronomía, y el porcentaje restante al hockey sobre hielo. ¡Pero no! Renjun se rehúsa a pensar en Jisung realizando sus actividades extracurriculares. Era terreno explorado, pero seguía siendo igual de peligroso que la primera vez en que dejó a su mente divagar por esos lugares.
—Shh, no es mi crush.
Retrocede de un salto cuando Chenle ríe estrepitosamente mientras sostiene su estómago con las manos.
—Ve con ese cuento a otro.
—Lo está haciendo porque tampoco tiene planeado su disfraz y no tiene ganas de pensar en alguno —discutió con el ceño fruncido—. Además, quiere ayudarme a salir de mi dilema.
—Nunca dije que lo estuviera haciendo por otra razón más que para ayudarte, gege.
El tono relajado de Chenle le dejó sintiendo una molestia en su pecho. Cuando se creía un sabelotodo era porque cierta razón había en sus palabras; y lo peor es que se realzaban cuando usaba honoríficos. Era tan fastidioso…
—A menos que tú quieras creer algo distinto —apuntó Jeno.
Claro, por algo eran la pareja más obsesiva del campus.
—¡Por supuesto que no!
—Claro, por eso aceptaste ir como su novia a la fiesta —contraatacó Chenle.
—¡No es justo, seré la versión masculina de Mavis!
—Entonces como su novio —murmuró Jeno.
Tras reír, Chenle alza las cejas y mira a Renjun. Tenía esa sonrisa de confianzudo que sólo a Jeno le encantaba, porque todos sabían que esa sonrisa significaba problemas.
—¿Sabes que todos creerán que son pareja?
—Eso ya no parece ser mi problema.
—Por supuesto, te conviene que piensen que son novios así te aseguras que Jisung no encuentre pareja en lo que queda del año.
—Yo diría en lo que queda de la temporada —Jeno añadió—. Refiriéndome al hockey, por supuesto.
Las burlas de sus amigos sólo hacían que su frustración fuera creciendo fervientemente, dejando un sensación acalorada en su estómago. No era posible que fuera tan evidente con sus sentimientos, cuando todo lo que hace por Jisung es lo mismo que cualquier otra persona haría por su amigo. Aunque no puede culpar a Chenle y Jeno si todo su grupo más cercano se relacionan de una forma…poco convencional, para decirlo en buenas palabras.
—Yah, ¿podrían dejar de exagerar, por favor? Ustedes son pareja y aún así no irán combinados a la fiesta, ¿no es lo mismo para nosotros pero al revés? —Reclamó, lo que parece calmar a sus amigos ya que Chenle suspiró y dejó caer una mano sobre su brazo.
Por su lado, Jeno se queda en completo silencio mientras frunce el ceño.
—Ya me confundiste.
Chenle ríe de una forma tan tierna que Renjun no evita sonreír.
—De acuerdo, tienes razón —dijo en un suave tono mientras se acerca a Jeno para darle pequeñas caricias en el cuello. El chico cierra los ojos al instante. Dios, eran tan melosos—. Es aceptable que vayan a la fiesta disfrazados como pareja.
—¿Podemos nosotros? —Jeno alza la cabeza, con ojos curiosos y expectantes. La sonrisa de Chenle se hace imposiblemente más grande cuando se inclina para dejar un beso en su coronilla.
—Sólo si vas como la novia de Chucky.
No puede ser…
—¡Y Jisung puede ser nuestro bebé!
La boca de Renjun se abre con indignación.
—¡Jisung ya tiene disfraz!
—Como tu esposo —Jeno sonríe con malicia.
—¡Yah!
🎃
—Déjame entenderlo —Donghyuck suspiró. Eso no es buena señal—. Ya encontraste el disfraz para la fiesta.
—Lo hice.
—Irás de Mavis de Hotel Transilvania.
—La versión masculina de Mavis —aclaró. Después de todo, era un punto crucial en los hechos…tal vez.
—De acuerdo —asintió—. Jisung irá como Johnny.
—Sí.
—El esposo de Mavis.
—Sí —respondió dudoso, pues Renjun no podía entender a dónde quería llegar Donghyuck con tanto cuestionamiento.
—Esposo con el cual tiene un hijo.
Renjun siente un escalofrío escalar por su espalda y desvió la mirada para evitar encontrarse de frente con los ojos acusatorios de Donghyuck.
—No entiendo tu punto.
Soltando una carcajada seca, Donghyuck se burla de Renjun. Es el único momento en que interrumpe su concentración, para reírse. Típico de Donghyuck.
Tan sólo quedaban un par de días para la fiesta de Halloween y Donghyuck se ha ensimismado en la afinación de los últimos detalles de su disfraz. Ya tenía listo el traje, la joyería y las botas, y también había estado practicando formas de estilizar su cabello para dejarlo parecido a Yuichiro. Lo último que faltaba era la espada que portaba el personaje. Estuvo molestando por días a Renjun para que le diseñara un prototipo simple, llevándolo luego a Jeno para que le indique qué materiales utilizar y finalmente pasándolo a Chenle para que encuentre los colores exactos que necesita comprar para pintar su espada. Por último, había llevado toda la información a Yangyang para que le construyera los moldes de cartón. Conociendo todo el trabajo que hubo detrás, Renjun sabía que Donghyuk debió trabajar en equipo para poder completar su disfraz, pero estaba seguro que en la fiesta no mencionará en ningún momento toda la ayuda que recibió. Aunque estaba guardando ese dato para chantajes públicos en caso de ser necesario.
Por el momento, Donghyuck estaba demasiado enfocado en los preparativos de la fiesta de Halloween como para andar por los pasillos de la universidad jactándose de su increíble habilidad creativa y artística. Así que necesitaba con urgencia que un tercero revisara su disfraz para asegurarse que todo esté en orden.
Claro que “molestar a Renjun” no estaba implícito en la petición.
—Yo no entiendo tu enredo.
Renjun rueda los ojos mientras se deja caer en la cama con fuerza, dando saltos pequeños sobre el colchón. A veces solamente era mejor ignorar a Donghyuck para que no siga criticando a diestra y siniestra sin que nadie se lo hubiera pedido.
Sin embargo, desde la comodidad del baño, Mark alzó la voz fuerte y claro para ser escuchado.
—¡No hay nada que entender, Hyuck! Asistirán como amigos a la fiesta, pero disfrazados de pareja. —Su tono de voz suave siempre calmaba cualquier euforia que predominara sobre su grupo de amigos; especialmente cuando Donghyuck estaba realizando sus travesuras. Renjun estaba agradecido de tener su apoyo en este momento—. Algo extraño tomando en cuenta que uno de ellos tiene sentimientos por el otro.
Con la risa escandalosa de Donghyuck a sus espaldas, Renjun se volteó con tanta rapidez hacia el baño que llegó a sentir un ligero tirón en el cuello. Le había dolido, pero ¡no podía distraerse cuando Mark lo había traicionado!
—¡Mark hyung, se supone que estás de mi lado! —Exclamó, parcialmente indignado y parcialmente adolorido.
Gracias a la puerta entreabierta, se da cuenta de la mirada llena de cuestionamiento que Mark le lanzó mientras anudaba la capa de su traje alrededor de sus hombros.
—Por supuesto que lo estoy, Injun, pero eso no quiere decir que no pueda cuestionar tus decisiones. —Su tono acusatorio le envió un escalofrío por su espalda.
Ah, eso dolía un poco más que la traición. Incluso más que el punzante ardor de su cuello.
—¿Cuestionar? ¡Mejor dicho, juzgar! —Donghyuck se aseguró de aclarar. Por primera vez en el día, Renjun decide enfrentarlo. Sus ojos oscuros estaban ya clavados sobre él, proyectando la intensidad suficiente para sentir que Donghyuck podía leer todos sus pensamientos—. Es increíble que puedas aceptar ir con Jisung a la fiesta y aún así no puedas pedirle una mísera cita.
—¿Por qué tendría que hacerlo?
—¿Porque claramente te gusta?
—Nunca he dicho eso. —Movió la cabeza en negación. Donghyuck simplemente volvió a trabajar en su espada, pero aún enfocado en la conversación.
—No lo has hecho, pero tus acciones hablan por sí solas.
Renjun suelta un quejido y mira hacia el costado, sintiéndose ofendido por las acusaciones sin fundamento de su amigo.
—Mentiras —murmuró, y sus dedos jalan de la manta que cubre la cama. Sentía mucha frustración cuando sus amigos no confiaban en él, pero debía reconocer que también tenía algo de culpa.
Pasos firmes se escuchan cerca de la habitación y cuando levanta la mirada se encuentra con Mark, dirigiéndose a él con una sonrisa amable.
—Renjun, cualquiera que te viera esperando por horas a que Jisung termine con su práctica de hockey pensaría que estás enamorado de él —Renjun quiso cubrirse debajo de las mantas cuando sintió sus mejillas enrojecer de la vergüenza—. Eso sin incluir tus miradas de embobado, tu rubor deslumbrante y lo blandito que te pones cada vez que estás a su lado.
—Hacerte el blandito para llamar la atención como forma de coquetear es lo que te delata —Donghyuck se burla al señalarlo con su pincel embarrado de pintura.
Sin poder soportar la angustia atrapada en su pecho, Renjun se deja caer en la cama con un golpe seco, mientras suelta un quejido largo que resonó por toda la habitación.
—Dios, sólo venía a decirles que ya encontré el disfraz perfecto. Nunca pedí ser juzgado.
—Alguien debe hacerlo —Donghyuck comentó.
—Bueno, si vamos a juzgar debería entonces empezar contigo, Hyuck, que vas a disfrazarte de un integrante de escuadrón militar pero sin el resto de sus amigos. O por ti, Mark, que vas a pasearte por la fiesta combinando disfraz con el novio de uno de tus mejores amigos.
No es necesario mirar a sus amigos para saber que ambos están boquiabiertos, haciendo señas en el aire e intentando justificarse a sí mismos frente a la declaración que se ha hecho.
—¡Chenle me dio su autorización!
—¡No necesito a unos extras para estar acompañado!
—¡Entonces, no deberían juzgarme! —Reclamó tan fuerte que debió recuperar al aire a bocanadas casi de inmediato al terminar.
—Es fácil hacerlo contigo, Junnie. Tu situación es algo estúpida.
Renjun se alza sobre la cama, sosteniendo su peso en los brazos y frunce el ceño al dirigirse a Donghyuck.
—No lo es.
Pudo ver la manera en que Donghyuck abrió la boca para contraatacar, pero se detiene de manera imprevista y regresa a su trabajo manual con una mueca de molestia. Renjun quiere creer que se debe a que le ha ganado en la conversación gracias a sus fundamentos, por lo que Donghyuck ha decidido rendirse. La mirada determinada que le lanzó Mark no tiene nada que ver, claro.
La sonrisa traviesa que Renjun le muestra tampoco tiene que ver con el apoyo de Mark, pero de todas formas se refugia detrás suyo. Porque, bueno, Mark es el mayor y nadie puede discutir con él. Debe aguantar la risa cuando ve la expresión de Donghyuck.
—Bueno, si piensas así entonces no hay nada que hacer —murmuró, y Renjun sólo puede suspirar de alivio. Tal vez ahora, que toda la discusión ha terminado puede ayudar a completar el disfraz de Donghyuck, así que se acerca para tomar un pincel cuando su amigo vuelve a hablar—. Sólo espero que seas capaz de enfrentar a la cantidad de personas que te van a felicitar por tu noviazgo en la fiesta.
¿Qué?
Mark, detrás suyo, se ríe con diversión.
—Sumando también el desastre que será la temporada post-fiesta.
Renjun lo mira con curiosidad y confusión.
—¿Post-fiesta?
—Tienes tanto que preparar, Junnie —Donghyuck canturreó sonoramente causando que Renjun sintiera nuevamente un peso en el estómago.
Decidió no ayudar a Donghyuck a completar su disfraz. Que sufra solo, a ver si así aprende a comportarse.
🎃
Renjun se hace notar en la habitación tras soltar un suspiro pesado. Es entonces que Yangyang asoma la cabeza tras el biombo que Renjun había dieñado para una de sus clases y que luego le había obsequiado a Yangyang como regalo de cumpleaños adelantado, para agradecerle toda la ayuda que le había brindado en el proceso de trabajo.
Yangyang era buen amigo, muy distinto a cualquier otro. Puede confiar en él plenamente, sin miedos ni inseguridades, porque Yangyang nunca lo haría dudar de sí mismo, ni del entorno que ha escogido para desenvolverse.
—Si vas a decirme sobre tu disfraz con Jisung, te lo puedes guardar —le dice sin vergüenza alguna, y procede a esconderse de nuevo tras el biombo.
Renjun suspiró.
—¿Quién te lo dijo?
—Donghyuck.
A veces se odiaba por insistir en que sus dos grupos de amigos se unieran para no tener que decidir constantemente entre ambos. En su mayoría había sido bastante práctico porque Jisung y Jeno se habían despojado de su incomodidad, Donghyuck y Yangyang pudieron superar su obsesiva competencia sobre “quién es más cercano a Renjun”, y se había liberado de la charla sobre el último partido de basketball internacional cuando Chenle y Mark descubrieron que tenían una pasión común.
Es más, Jeno era capaz de reunirse a estudiar con Sungchan y Ten fuera de los entrenamientos de hockey; y Jisung pasaba el tiempo aprendiendo nuevos retos de baile con Shotaro y Kun, en los cuales Jaemin y Sicheng participaban cuando tenían un bloque libre entre clases. En ocasiones sentía tristeza de no tener a Jaemin y Sicheng en el mismo campus, pero se le pasaba rápido cuando se imaginaba un almuerzo reunido con Donghyuck, Yangyang y Jaemin. No podría soportarlo, de seguro se escondería detrás de Sicheng e intentaría persuadirlo de que lo noquee con su palo de hockey para salir de aquel embrollo –en su lugar, Sicheng usaría el disco.
Sin embargo, había ocasiones en las que quisiera nunca haber presentado a sus amigos, porque a pesar de hacerse llamar “los mejores amigos de Renjun”, lo único que Donghyuck y Yangyang hacían era mofarse de él en conjunto.
—Dios, es un chismoso de primera —murmuró.
—Claro, porque tú no venías para comentarme lo mismo —Yanyang rió.
Renjun toma asiento frente al escritorio de Yangyang y toma una de sus figuras de acción entre las manos, nada más para manenerlas ocupadas. Acaricia el puntiagudo cabello, intentando disipar la creciente ansiedad que ha invadido su pecho.
—¿En verdad es muy raro?
La voz de Yangyang suena calmada a través de la habitación, como si fuera uno de esos podcasts motivacionales de cincuenta episodios en Spotify.
—Puedes hacer lo que te dé la gana, Jun. Es tu vida después de todo.
—Pero todos me están juzgando.
—¿Y qué? Es Halloween, puedes ser lo que quieras en estas fiestas —responde, esta vez con más ímpetu que con anterioridad. El biombo no era impedimento para reconocer su coraje tan característico—. Si quieres fingir ser esposo de tu crush por una noche, estás libre de hacerlo.
Ni se molesta en negar los dichos de Yangyang porque en este punto ya es completamente innecesario. A pesar de su comportamiento bufón, es un chico bastante comprensivo y tolerante, asegurándose siempre que otros se sientan cómodos en su presencia. Renjun adoraba estar con Yangyang porque a pesar de todo, nunca lo iba a juzgar.
—Creí que me ibas a criticar un poquito más. —Una sonrisa aparece en su rostro mientras deja la figura sobre la maqueta alta y algo estropeada que estaba en el suelo.
—No puedo hacerlo cuando estoy a tan poco de disfrazarme de… ¡Ichiro Dougo!
Con un salto seco, Yangyang se deja ver por completo. Está usando su disfraz de Halloween, probablemente se lo estaba probando para ajustarlo en caso de ser necesario al estar tan cercana la fecha. Su traje es en su mayoría de color blanco, con algunos sectores rosados. Su camisa está cubierta por un vest con mangas englobadas, y usa pantys sobre pantaloncillos. Sus zapatos son de punta curva hacia dentro. Pero lo llamativo de su traje es la capa que tiene forma de alas en su espalda, dándole un aspecto extraño de hada y duende.
Sin lugar a dudar, es un traje que representa completamente a Yangyang.
—Te ves…¿extravagante? —La duda es persistente en su voz pero Yangyang alza los hombros y se acerca al espejo para observar su look final.
—Lo tomaré como un cumplido.
—Claro. —Se ríe.
Por unos segundos, observa a Yangyang arreglando algunos detalles de su traje cuando su teléfono vibra en su bolsillo. Jisung le había escrito, adjuntando dos fotos en sus mensajes. Los stickers que le enviaba lo hacieron sonreír al imaginarse que podría reaccionar de la misma manera cómica en persona. Sin embargo, era un chico bastante introvertido y lograba sentirse intimidado estando en solo en público por tanto rato. Lo más probable es que se mantenga serio, observando su teléfono y escribiendo de forma casual, pero intentando apresurar las cosas lo más rápido posible para huir de la tienda. Una que otra chica le estaría dedicando una mirada deseosa, mientras que los empleados intentarían coquetearle… Y Jisung estaría ahí, solo e indefenso.
Dios, tal vez sí era buena idea haberle acompañado.
—¿Con quién hablas?
—Es Jisung —respondió, manteniendo su atención en el teléfono—. Me está enviando algunas ideas de tiendas para poder revisar parte de su disfraz.
—¿Cómo va el tuyo?
—Estamos en eso. Ji ya revisó algunas imágenes para saber lo que necesito exactamente para mi disfraz.
Por el rabillo, se percata de que Yangyang se ha volteado para verlo, pero Renjun no se atreve a enfrentarlo. Sus manos habían empezado a sudar a causa de sus crecientes nervios.
—¿Por qué Jisung lo está haciendo? Serás tú quien use la ropa —dice, con la confusión notable en su voz.
Renjun bloquea su celular, evitando todavía la mirada de Yangyang y murmura:
—Él dijo que se haría cargo de todo ya que fue idea suya combinar disfraces para la fiesta.
Da un salto en la silla al escuchar el estrepitoso grito ahogado de Yangyang. Al verlo, tenía una expresión horrorizada, mientras que cubría parte de su boca con la mano. Lucía tan gracioso que podría haberle tomado una fotografía si no estuviera tan ansioso. De hecho, si no lo conociera mejor, creería que Yangyang está exagerando para fines cómicos.
—¿Idea su–? Espera, ¡¿qué?! —Su voz se hacía cada vez más aguda, siendo una clara evidencia de su genuina sorpresa—. ¡¿No fuiste tú quien planeó ir con Jisung como esposos a la fiesta?!
Renjun sintió una sensación extraña en el pecho y el calor subió hasta su rostro.
—¡No lo digas así! —Reclamó, lleno de vergüenza.
—¡Renjun!
—Bueno, sí, fue su idea ¿y qué? —Se encoge de hombros en un intento de parecer relajado y calmado, pero el temblor en sus dedos era evidencia de que no lo estaba.
Yangyang alza una ceja en cuestionamiento mientras lo mira fijo.
—¿No piensas que lo está haciendo por más que una amistad? —Se cruza de brazos, continuando—. Viniendo de ti sería entendible, pero ¿de Jisung? Básicamente te está proponiendo matrimonio.
Esta vez, Renjun se apresura en negar. Confiaba en Yangyang, y toleraba sus burlas porque sabe que no lo hace con malicia. Siempre intenta ayudar a Renjun a entender las cosas desde otro punto de vista, guiándolo por lugares en los que nunca imaginó navegar. Yangyang siempre velaba por su bien, pero había ocasiones en que incluso Yangyang no era capaz de vencer sus inseguridades. Por eso, siempre es mejor mantener los pies en la Tierra y no navegar por esos escenarios imaginarios.
—Sólo me está ayudando como amigo —murmuró, intentando convencer a su amigo, pero principalmente, a sí mismo.
—Estás loco. —Yangyang suspiró, sacudiendo la cabeza con frustración—. A este punto sería mejor que llevemos a un reverendo para que haga oficial el matrimonio.
Renjun sonríe con malicia y le dedica una mirada traviesa.
—Siempre y cuando seas el hada madrina de nuestro querido Dennysovich, intento fallido de Wanda.
Yangyang parpadeó una, dos, hasta tres veces antes de dedicarse una mirada en el espejo. Arriba del mueble, estaba colgada la peluca rosada que le daría el toque final a su disfraz. La cereza del pastel, metafóricamente. Luego, regresa su mirada a Renjun y suspira.
—¿Estamos a mano?
—Lo estamos. —Renjun asintió.
🎃
Renjun siente una ligera brisa helada que sacude su cabello, mientras mueve su pie contra el suelo. Llevaba más de diez minutos esperando a que sus amigos aparezcan en la entrada del campus y todavía no tenía noticias de ninguno. Ni siquiera de Jisung. Yangyang le había dicho que lo mejor sería hablar con ellos por teléfono pero aquello le causaba más ansiedad. Se había distraído unos minutos hablando con Sicheng y Jaemin, ambos disfrazados a juego como vampiros homosexuales, hasta que decidieron ingresar al campus en busca de un baño. Incluso había recibido a Kun y Ten, que de seguro en estos momentos se deben estar besuqueando en medio de la pista de baile. Siendo consciente de esto, Yangyang prefirió no hacer mal tercio y decidió esperar a Sungchan y Shotaro junto a Renjun.
Sólo deseaba que Jisung apareciera pronto porque estaba un poco avergonzado de escuchar las risas de los estudiantes cada vez que veían a Yangyang, ya que, en contraste suyo, se veía realmente gracioso. El traje final de Renjun consistía en una polera y pantaloncillos ajustados de color negro. Sus brazos estaban cubiertos por una oscura tela traslúcida y sus piernas envueltas en pantys a rayas de color negro y rojo. Haechan le había prestado las zapatillas rojas que le faltaban y Yangyang le ayudó a estilizar su cabello y a escoger el maquillaje.
En general, había quedado bastante bonito. Incluso desperdició tiempo demás para tomarse fotos en su casa; algunas con Yangyang y otras sin él. Sin embargo, por más que adoraba a su amigo, en este minuto sólo lo estaba avergonzando.
—¡Oh, creo que ahí están!
Sintiendo su corazón latir rápidamente, Renjun se dirige al lugar que Yangyang apunta, decepcionándose al ver que sólo se trataban de Sungchan y Shotaro. Ambos estaban vestidos a juego, con las misma alas extravagantes de hada y zapatos de duende que Yangyang estaba usando. De pronto, Yangyang empieza su andar, pero Renjun logra detenerlo antes de que vaya demasiado lejos.
—¡¿Me vas a dejar solo?!
Yangyang suspira y hace una mueca con los labios.
—Creo que es momento de que superes tus miedos y enfrentes al chico que te gusta —dice, dándole unas palmadas en los hombros. Renjun sintió el calor subir a sus mejillas—. No creo que sea necesario acompañarte más, tus muchachos ya están aquí.
Renjun voltea nuevamente, encontrando esta vez a sus amigos cruzando a la mitad de calle, corriendo y riendo como locos. Sus risas resonaron por todo el lugar, llamando la atención de más de una persona ingresando a la fiesta.
—Dios santo, ¡ahí están! —Exclamó, caminando hasta llegar a su lado.
Donghyuck estaba vestido con un traje oscuro ceñido a su cintura, marcando así su figura. Unas botas del mismo color envuelven sus piernas hasta las rodillas y una capa descansa sobre sus hombros. Todo el traje estaba decorado con detalles en verde, combinando con la espada que sostiene y exhibe en sus manos. Por su lado, Jeno tenía el rostro pintado completamente de verde, incluyendo su cabello, mientras que un traje morado y negro se ciñe a su cuerpo. Renjun puede notar sus músculos marcados sobre la tela y se prepara mentalmente para tener a Chenle babeando por Jeno durante toda la noche. Cuando llega a su lado, se puede percatar que sus orejas tienen una figura puntiaguda, característico de Chico Bestia –probablemente, Chenle también le obligó a usar orejas falsas.
—Los estábamos esperando para ingresar —dice, dándose cuenta de que en realidad se encuentra solo recibiendo a sus amigos—. Bueno, Yangyang fue a recibir a los demás chicos, pero me estuvo acompañando todo este rato.
Donghyuck toma un vistazo a su alrededor, siendo bañado por la luz de la luna que se reflejaba en su traje. Debía admitir que se veía demasiado bien. Es posible que deje enloquecido a más de un chico durante la velada.
—Que no tarde en aparecerse por aquí porque quiero reírme de su disfraz.
Renjun niega con la cabeza y baja la mirada, pegando un salto al sentir una mano sobre sus hombros.
—A la próxima, diseña tu traje sin mi ayuda, idiota —dice Yangyang, con la molestia presentada en su rostro.
—¡Ahí está mi bufón favorito! —Donghyuck no tarda en reír a carcajadas, sosteniendo su estómago con ambas manos. Jeno simplemente se aleja de su lado y saluda a Sungchan y Shotaro, acercándose a ellos.
—Vaya, Jen. Es un excelente maquillaje —Sungchan sonrió.
—Gracias. Lele me ayudó.
—Me tienes que dar la marca de esa pintura porque el próximo año seremos la familia de Shrek —Shotaro juntó sus manos con su petición, siendo interrumpido por Donghyuck.
—Diablos, a ustedes de verdad les gusta humillarse —murmuró.
—Al menos tenemos mejores oportunidades de ganar el premio al Mejor Disfraz, lobo solitario —Shotaro retractó con una sonrisa maliciosa. Donghyuck solamente lo miró ofendido.
—Ja ja, qué divertido.
—Ey, tú empezaste, ahora aguántalo —le señaló Renjun.
—Por cierto, ¿quién tiene nuestras varitas?
Yangyang tiró de la ropa de Sungchan al responder.
—¡Sicheng las tiene! Está adentro con Jaemin. —Se dirige luego a Renjun con impaciencia, dando saltos cortos mientras jala del brazo de Sungchan. Renjun frunce el ceño—. Los dejamos, nos vemos adentro.
¿Lo va a abandonar? ¿Justo en el momento en que más necesita apoyo moral? ¡Traidor!
—¡Pero Yangyang! —Se interrumpe cuando el chico lo sostiene por los hombros, dedicándole una mirada de aliento y orgullo.
—Recuerda lo que hablamos, Jun —murmuró brevemente y se alejó de inmediato—. ¡No tarden!
Renjun se queda con una presión en el pecho que intenta disipar al tragar saliva. Pero, claro, una gota no haría nada, y lo mejor sería que fuera a hidratarse dentro del campus, donde de seguro habrían un montón de bebidas que lo ayudarían a relajarse. Tal vez pueda refugiarse detrás de Sicheng y Jaemin, y permanecer a su lado por el resto de la velada.
Pero eso significaba dejar a Jisung solo. Tan siquiera pensarlo provocaba que le doliera el estómago.
—¿Quién diablos es Jaemin? —cuestionó Donghyuck, con un tono demandante en la voz—. No me digas que es otro de tus amiguitos.
—¿Aún no conoces a Jaemin? —Jeno arqueó una ceja. Renjun quiso reírse al notar que Jeno estaba actuando superior por conocer a Jaemin, cuando en realidad se había sentido tan intimidado por su extraña personalidad que evitó cruzar palabras con él durante todo el tiempo que estuvieron juntos—. Es amigo de Renjun.
—¿Otro más? ¿Acaso eres amigo de medio campus?
Renjun soltó un suspiro, medio dramático y medio resignado.
—Es el sueño de mi vida.
Donghyuck hace una mueca de disgusto.
—Sí, bueno, el sueño de mi vida es ganar el premio al Mejor Disfraz, así que ¿en dónde diablos está la gente?
—¿No venían con ustedes dos?
Jeno ríe como niño chiquito y cruza miradas cómplice con Donghyuck.
—Uy sí, es que cruzamos a mitad de calle, pero Jisung se asustó así que Mark y Chenle se quedaron con él para cruzar en la vía peatonal.
—Eso es raro viniendo de ti, siendo que no eres capaz de separarte de tu amado, cachorrito —Renjun comentó.
—En este momento desearía no haberlo hecho.
—¡Tú fuiste el de la idea!
—Cierto, jaja —Jeno desvió la mirada por un segundo y sus ojos se iluminaron—. ¡Lele!
Corre apresurado, empujando a Donghyuck y a Renjun a un lado, y logra reunirse con su novio, sólo para ser detenido ya que Chenle le sujetó los hombros para que no se acerque demasiado a él.
—¡No! Me vas a ensuciar de verde —advirtió. Jeno simplemente lo miró cabizbajo, sus hombros decayendo en decepción—. Puedes abrazarme, ¿si? Sé un buen chico y te juro que te comeré la boca al terminar la fiesta.
—Hecho —sonrió, envolviendo sus brazos en el cuerpo de Chenle.
Renjun y Donghyuck se quejaron al unísono. Por primera vez en mucho tiempo, habían podido estar de acuerdo en una cosa.
—Ustedes dan tanto asco.
Ignorando a Donghyuck, Renjun se dirige a Chenle. Se encuentra vestido con una polera de colores y un overol azul de mezclilla. Tiene el cabello naranja disparado hacia todos lados y finas líneas rojas decoran su rostro, simulando cortaduras. Se percata de que un cuchillo está sujeto en su cinturón, dándole el toque final a su disfraz. En verdad, lucía demasiado genial y no dudaba de que Chenle no tardaría en ponerse en personaje para asegurarse de ganar el premio de la noche. Tenía muchas posibilidades ganar.
—Tu cabello está horrible, por cierto. —Renjun sonríe. Por instinto, Chenle llevó una mano a su cabello naranja, sacudiendo los pelos tiesos y pajosos.
—Oh, es una peluca —aclaró.
—Finalmente le darás un descanso adecuado a tu cuero cabelludo —dijo Renjun, juntado sus palmas en el aire
Jeno lo mira, parpadeando con incredulidad.
—Su cabello siempre está lindo. Sea como sea.
—Algunas personas necesitan ayuda para entender eso, bebé —Chenle sonríe victorioso, dejando caer su cabeza en el hombro de Jeno. Renjun quiere ignorar la mano de Chenle que acaricia descaradamente los abdominales de Jeno.
—Iugh, parejas —gruñó Donghyuck.
—Cállate. —Intentó darle un manotazo a Donghyuck, pero con el fuerte agarre que Jeno tenía en su cintura era difícil moverse—. Al menos no lo he pintado sólo para la estúpida fiesta.
—¡Yah, mi color de cabello es completamente natural!
—¡Me refería a Jisung, estúpido!
—¿Qué? —Renjun preguntó.
De pronto, todas las miradas estaban puestas sobre él, viéndolo con confusión y duda. Había algo que ellos sabían en conjunto que Renjun desconocía completamente.
—¿No lo supiste? —Chenle cuestionó con una ceja alzada—. Se pintó el cabello de naranjo hace unas horas.
—Intentó hacer unas ondas pero no se le veían bien, así que lo dejamos lacio —agregó Jeno.
—¡¿Lo dejamos?!
—Oh, sí —Jeno ríe—. Yo lo ayudé.
Renjun se sujeta la cabeza con las manos, probablemente arruinando su cabello en el proceso. Pero ¿qué más daba? Jisung era mucho más importante en este momento.
—¡¿Por qué no me lo dijiste antes?! —Exclamó tan fuerte que sus oídos dolieron un poco; sin embargo, Jeno ni se inmutó y seguía igual de juguetón.
—Pensé que lo sabías.
—¿Cómo podría–?
Fue cruelmente interrumpido cuando unos pasos agitados se iban acercando cada vez más rápido, siendo acompañado de una exclamación imposible de ignorar.
—¡Ey, estamos aquí!
Mark venía corriendo, con el cabello saltando en su frente y una mano alzada, mientras que con la otra jalaba del brazo de Jisung para mantenerlo muy cerca suyo. Mark vestía un traje ceñido de color negro y rojo, junto con detalles en verde y amarillo. Su antifaz le daba un cierto aire misterioso, que era contrarrestado por la capa y guantes que lo hacían lucir aniñado. Los colores llamativos combinaban con el tono de su piel, haciendo que el look final fuera bastante consistente. Realmente, se veía demasiado atractivo, tanto así que Renjun podía predecir que las chicas no le quitarían el ojo de encima.
Por su lado, Jisung estaba usando unos pantaloncillos claros con una polera amarilla. El estilo no era propiamente suyo, pero si fueran prendas de color negro, de seguro Jisung no dudaría en usarlos a diario. Su cabello anaranjado cae con estilo sobre su rostro sonrojado, y el flequillo vuela libre a causa del viento que cada vez está tomando más fuerza. Pareciera que lo tuviera más corto que la última vez que se vieron, y Renjun no puede dejar de preguntarse si había ido al salón de belleza a retocarse para la velada. A comparación de la peluca realista de Chenle, el color de Jisung era mucho más llamativo y suave, haciendo un contraste con la tersa piel del chico. Debido a ello, sus ojos oscuros llenos de impaciencia e inocencia, resaltaban mucho más.
Renjun sintió que el mundo se detenía a su alrededor mientras se quedaba embobado mirando descaradamente a Jisung. Tal vez, tuvo que haberse marchado apenas se presentó la oportunidad. Si llama a Yangyang y le dice que lo necesita con urgencia, podría convencerlo de quedarse a su lado durante toda la noche. Probablemente, intentaría persuadir a Jaemin de marcharse juntos, aunque ni treinta minutos hayan estado en la fiesta… ¿Estaba haciendo calor? Pero si hasta hace un minuto el viento estaba todavía helado. Algo estaba sucediendo con el oxígeno porque parecía no ingresar a sus pulmones, ¿acaso era el único que necesitaba tomar aire fresco?
—¡Mi Robin! —Jeno exclamó como exageración. Pero antes de siquiera poder dar un paso para estar al lado de Mark, Chenle da un apretón en sus costados, obligándolo a permanecer en su lugar por un instante.
—Por esta noche —advirtió, duro y seco. Y con un movimiento de cabeza, permitió que Jeno envolviera su brazo con el de Mark para pasear juntos en la fiesta.
—Diablos, ¡tardaron milenios! Ingresemos rápido, ya están todos esperando por nosotros.
Sin esperar la respuesta de ninguno, Donghyuck camina con decisión hacia la entrada del campus. Pues, en realidad, a la única persona que podrían estar esperando es a él, ya que sus seguidores deben estar ansiosos por ver el resultado final del disfraz por el cual Donghyuck estuvo haciendo alardes durante semanas en redes sociales.
—Aún estamos a tiempo, Hyuck —reclamó Mark, siguiéndolo de todas maneras.
—No me importa, quiero que todos vean lo bonito que quedé —anunció—. Además, quiero sacarme fotos para recordar en año nuevo lo ridículo que Yangyang lucía.
—¡Yo quiero posar con Kun ge!
—A mí me gustaría ver a Sicheng hyung.
—No, ¡querrás morir! —Gracias a su euforia desmedida, Chenle atrae las miradas curiosas de sus amigos—. ¿No supieron? Viene disfrazado con Jaemin de vampiros homosexuales. Jaemin se veía tan guapo con su cabello rubio. Y no me hagan hablar de Sicheng, uff.
—¿De verdad existen los vampiros homosexuales o es sólo una exageración tuya? —Mark le preguntó.
—La verdad es que son de un anime de vampiros y militares. No son estrictamente homosexuales, pero tienen unos comportamientos que enloquecen a mi radar.
—¿Cuál anime? —Donghyuck lo miró, esperando atento a la respuesta.
—Era uno que tiene que ver con vampiros y militares combatiendo en el apocalipsis…y tenía algo relacionado con los serafines. El nombre era como “Serafín del final” o uno parecido a ese.
Donghyuck suspira con escándalo.
—Chenle, necesito que me lleves con Sicheng y con ese chico, Jaemin, porque creo que he encontrado a mi alma gemela.
—Hasta hace diez minutos estabas odiando a Jaemin con cuerpo y alma —Jeno comenta.
—Tengo derecho a cambiar de opinión si alguno está disfrazado de Hyakuya Mikaela, ¡vamos, andando!
Renjun tenía interés en saber cómo se desenvolvía todo ese enredo, pero sus pies dejan de andar y se queda plantado mirando sus zapatillas rojas. Las voces desapareciendo cada vez más rápido, eran el único indicio de que sus amigos no hacían más que alejarse, sin percatarse de que Renjun ya no estaba a su lado. Este era el momento perfecto para salir corriendo y encerrarse en la comodidad de su habitación, ver una película de terror y así ignorar el mundo a su alrededor. En las siguiente dos semanas, podría mantenerse al tanto con los chismes, y reírse del disfraz de Yangyang, y burlarse de lo necesitado que estaba Chenle por abstenerse de tocar a Jeno para no arruinar su traje. Podría sorprenderse de que en realidad ninguno de sus amigos ganó el premio al Mejor Disfraz, pero que aún así la velada estuvo divertida.
Podría hacer todo eso y más…pero su cuerpo y su mente estaban en una discordia total. De hecho, su mente ya no pensaba con claridad. Sólo había una cosa que escuchaba fuerte y preciso, tanto así que incluso al cerrar los ojos puede visualizar las palabras. La voz de Yangyang se hacía cada vez más audible en su cabeza, hasta que era lo único que podía escuchar. Su amigo tenía razón en una cosa. Tenía que dejar de tener miedo, porque ya estaba cansado de tener que ocultar todo lo que sentía.
Así que, inflando el pecho y armándose de valor, Renjun sigue con prisa los pasos de Jisung y lo detiene sosteniendo un fuerte agarre en su polera. Fue tan abrupto que Jisung pierde el equilibrio y se desliza hacia atrás, por lo que Renjun sólo atina a sostener sus costados para evitar que caiga al suelo completamente.
Por un segundo, mantienen la posición y Jisung se petrifica cada vez más en su lugar. Despacio, gira lo mejor que puede el cuello para observar a sus espaldas, y cuando se encuentra con Renjun, suelta un suspiro pesado que relajó sus músculos al instante.
—¿Hyung? Casi me matas del susto, pensé que… —Jisung endereza su postura y se voltea para quedar frente a Renjun, quien inevitablemente debe soltarlo. Sacude sus cabellos con una mano y sonríe con nerviosismo, hasta que se percató de la expresión afligida en el rostro de Renjun—. ¿Hyung, estás bien?
Renjun niega con la cabeza y aprieta las manos a sus costados. Podía sentir que estaba sudando porque el viento frío le dejaba los dedos fríos y pegajosos.
—Te pintaste el cabello para la fiesta —habló—. ¿Es eso verdad?
Estando consciente de su cabello, Jisung vuelve a tirar de este, intentando darle un vistazo a su flequillo que claramente está demasiado corto para que pueda verlo. Aún así, ríe con nerviosismo y desvía la mirada hacia el suelo.
—Ahh, es un poco exagerado para mí hacer algo así.
—De acuerdo —Renjun asintió, intentando reunir algo del coraje que Yangyang le estuvo entregando durante el día, porque ahora más que nunca lo necesitaba—. ¿Entonces lo hiciste por mí?
La esperanza era tan latente en su voz que Jisung no tardó en mirarlo, con la sorpresa evidente en el rostro y las mejillas rosadas. Mientras más lo miraba, más rojo estaba, el color llegando hasta la punta de sus orejas. Jisung abrió constantemente su boca, pero no produjo ni una oración sensata.
—Hyung…
—Fue por mí —repitió, pero sonando más bien como una afirmación. Su corazón latía como loco..
Jisung se lo queda mirando, uno, dos, tres segundos, y asiente con firmeza. Estaba tan avergonzado, por ser descubierto, tal vez, que vuelve a inclinar la cabeza para plantar sus ojos en cualquier lugar menos en Renjun. Renjun ni siquiera puede escucharlo. Sólo siente un pitido en sus oídos, acompañado de un temblor punzante en su pecho.
—Puede parecer una locura pero no es tan malo como parece. El naranjo combina bien con mi faceta y…
Se interrumpe cuando Renjun le sujeta las mejillas con fuerza para besarlo. Jisung se mantuvo quieto como piedra, pero no fue impedimento para que Renjun continuara. Los labios de Jisung eran tan abultados y cálidos, que inmediatamente sintió que podría hacerse adicto a ellos. ¿Cómo era posible que sucediera tan rápido? Ni siquiera estaban intercambiando saliva. Pero para Renjun, fue la mejor experiencia que ha tenido en su vida.
En el momento que que Jisung le sostiene de la cintura y hace un ademán para seguirle el beso, Renjun se separa con un ruido seco.
—Ji, no puedes seguir con esto. No puedes seguir teniendo estos detalles conmigo si no me vas a invitar a salir —murmuró. Su aliento caliente chocaba directamente con los labios húmedos de Jisung—. Porque de verdad quiero que lo hagas. No me quiero seguir ilusionando con algo que no va a suceder jamás.
—¿Ilusionando? —preguntó, parpadeando tan lento que Renjun se quedó hipnotizando con el suave aletear de sus pestañas—. Hyung, ¿acaso tú…?
—Sí, desde hace tanto —interrumpió, porque si no hablaba de inmediato, todo el coraje que Yangyang le ayudó a reunir, se le escaparía de las manos como si de aire de tratara. Con los pulgares, da suaves caricias en las mejillas de Jisung—. Me gustas desde hace tanto, Ji, pero nunca me di valor de decírtelo. ¿Acaso yo te gusto?
—¿Gustarme? —repitió con incredulidad, soltando una risita nerviosa que quedó estancada en los oídos de Renjun. Su corazón casi da un vuelco, e intenta retroceder cuando la vergüenza empieza a crecer desde su estómago. Sin embargo, Jisung no le da cavidad para dudar, cuando reafirma su agarre en el cuerpo de Renjun y lo atrae hasta quedar imposiblemente pegados—. Ojalá sólo me gustaras, hyung. Tú me enloqueces, en cuerpo y alma. No hay momento en que deje de pensar en ti. No hay segundo en que no haya anhelado estar contigo. Hyung, sólo te he deseado a ti…desde hace tanto tiempo.
Renjun siente los ojos arder cuando Jisung se acerca para robarle un beso profundo, quitándole el aliento en el proceso. Su corazón estaba revoloteando tan fuerte como una mariposa en busca del primer rayo cálido de sol de primavera. ¿Estaría el corazón de Jisung tan enloquecido como el suyo? Ahora más que nunca quería saberlo. Pero al separarse, en lo único que podía pensar era en lo mucho que Jisung le gustaba, y en lo feliz que se sentía de saber que sus sentimientos eran correspondidos. Oculta el rostro en su pecho y restriega la frente en la tela suave de la polera amarilla, tal como un gato lo haría. Jisung simplemente lo acerca más a su cuerpo, con un abrazo firme y cálido.
—¿Quieres entrar ya a la fiesta? —murmuró, luego de estar unos largos segundos aún plantados en la entrada de la universidad.
Renjun asiente despacio, separándose para conectarse con la mirada de Jisung.
—Sólo un rato. Quiero saber quién ganará el concurso al Mejor Disfraz.
Jisung ríe. Esta vez, se separan completamente y empiezan un lento andar hacia el lugar en que se haría la fiesta. Sus brazos iban pegados uno con el otro.
—Podemos estar seguros de que no será ninguno de nosotros.
—Aww, yo creo que nos vemos lindos como pareja de Halloween. —Renjun lo mira con ojos brillantes y Jisung sonríe con timidez.
—Si alguno de nosotros tuviera que ganar el premio, definitivamente serías tú, hyung.
—Yah.
Con una risa nerviosa y sintiendo la cara cada vez más caliente, Renjun golpea suavemente el brazo de Jisung, quien tiene el rostro rojo, pero aún así se mantiene intacto en su posición. En su lugar, busca los dedos de Renjun para entrelazarlos con los suyos. El viento cada vez toma más intensidad, la luna mantiene su resplandor y el ruido de la música bailable aumenta en cada paso. Con certeza, se introdujeron en la fiesta con las manos firmemente entrelazadas.