Un día agitado
Capítulo 1: Un día agitado
El sol matutino se colaba por las ventanas de la U.A., iluminando los pasillos con una luz dorada que prometía un nuevo día lleno de desafíos. Sin embargo, en el dormitorio de la Clase 1-A, el ambiente distaba mucho de ser tranquilo. El caos reinaba, como de costumbre.
-¡¿Quién demonios dejó un calcetín dentro del microondas?! -rugió Bakugo, sosteniendo el objeto del crimen entre sus dedos como si fuera una prueba irrefutable de traición.
-¡Ah! Lo siento, Kacchan... -balbuceó Kirishima, rascándose la nuca con una sonrisa torpe-. Es que pensé que se secaría más rápido si...
-¡¿ERES ESTÚPIDO O QUÉ?! -interrumpió Bakugo, lanzando una pequeña explosión que hizo temblar las paredes de la cocina.
Kaminari, sentado en el sofá, se doblaba de la risa, incapaz de contener las carcajadas.
-¡Kirishima, eres un cavernícola moderno! -exclamó entre risas, secándose una lágrima imaginaria-. Pero, oye, te admiro por intentarlo.
Izuku Midoriya, que intentaba disfrutar de su desayuno en paz, suspiró profundamente. No era la primera vez que sus compañeros convertían la mañana en un circo, pero algo en el aire le decía que hoy sería especialmente agitado.
-Oye, Kyoka, ¿quieres un poco de café? -preguntó Momo, sirviendo dos tazas con elegancia.
Jirou, que estaba apoyada en la mesa con los auriculares puestos, asintió con una leve sonrisa.
-Gracias, Yaomomo. Necesito cafeína para sobrevivir a tanta estupidez mañanera.
En ese momento, Mineta irrumpió en la sala común con una expresión de pánico absoluto.
-¡ALERTA ROJA! ¡Código Perversión!
-¿Eh? -Izuku se giró, confundido, justo a tiempo para ver a Aoyama salir de su habitación vistiendo un ajustado leotardo rosa brillante con lentejuelas que destellaban con cada movimiento.
-¡Hoy es miércoles de moda, mes amis! -anunció Aoyama, lanzando brillantina al aire como si fuera una estrella de rock.
El silencio que siguió fue tan denso que podía cortarse con un cuchillo.
-Oye, Mineta, ¿por qué gritaste como si esto fuera algo nuevo? -preguntó Sero, arqueando una ceja con escepticismo.
-¡Porque esta vez lleva tacones de aguja! -exclamó Mineta, señalando con un dedo tembloroso los zapatos de Aoyama, que brillaban como si fueran armas letales.
Jirou no pudo evitar soltar una risita. Aunque siempre fingía que las tonterías de sus compañeros le daban igual, en el fondo disfrutaba de esos momentos de locura colectiva. Eran como un recordatorio de que, a pesar de todo, seguían siendo un grupo de adolescentes tratando de sobrevivir al caos de la U.A.
-Oigan, chicos, no olviden que hoy nos darán los resultados de nuestras agencias para las prácticas -recordó Uraraka con entusiasmo, rompiendo el silencio incómodo.
-Oh, cierto -dijo Izuku, emocionado-. Me pregunto con qué héroe trabajaré esta vez.
-Ojalá te toque con alguien decente, Midoriya -comentó Kaminari con una sonrisa que parecía genuina... pero en sus ojos se percibía algo más.
Jirou notó la mirada de reojo que Kaminari le lanzó a Izuku y frunció el ceño levemente. Fue un instante, casi imperceptible, pero su instinto le decía que algo no estaba bien.
Uraraka, por su parte, se acercó a Izuku con una sonrisa dulce.
-Deku, si nos toca en agencias cercanas, podríamos entrenar juntos, ¿no?
Izuku, ajeno a cualquier doble intención, asintió con entusiasmo.
-¡Sí, sería genial!
Jirou sintió una pequeña punzada de incomodidad. No le molestaba que Izuku y Uraraka fueran amigos, pero había algo en su tono que le pareció... ¿forzado?
Sacudió la cabeza. “Estoy imaginando cosas”, pensó.
Poco después, Aizawa entró en la sala común con su característico semblante cansado.
-Escuchen, mocosos. Ya les asignaron sus agencias para las prácticas. Revisen los resultados y prepárense para salir mañana temprano.
Toda la clase se amontonó frente a la pantalla donde aparecían los nombres de los estudiantes junto a las agencias de héroes.
Izuku leyó su nombre en la lista y abrió los ojos de sorpresa.
-¡Me tocó con Miruko!
-¿Qué? -Jirou miró la pantalla y encontró su nombre justo debajo del de Izuku-. ¡A mí también!
La clase entera se quedó en silencio por un momento antes de que un murmullo generalizado llenara la sala.
-Vaya, vaya, Miruko no es del tipo que acepta estudiantes con facilidad -comentó Tokoyami con los brazos cruzados.
-Sí, y si lo hizo, significa que van a sufrir -agregó Sero con una risa nerviosa.
-¿Esa maniática de los combates? -gruñó Bakugo-. Más les vale no morir.
-¡Qué suerte! -exclamó Kirishima con los ojos brillantes-. ¡Miruko es ruda, fuerte y tiene una mentalidad de batalla increíble!
-Qué coincidencia... -murmuró Kaminari con una sonrisa que no llegó a sus ojos.
-Suena genial, Deku -agregó Uraraka, aunque su expresión se endureció por un segundo antes de recuperar su tono alegre-. Seguro aprenderás mucho.
Jirou cruzó los brazos. ¿Era su imaginación o Kaminari y Uraraka no parecían del todo felices con la noticia?
Ignorándolo por ahora, miró a Izuku con una pequeña sonrisa.
-Bueno, Midoriya, parece que nos toca trabajar juntos.
Izuku le devolvió la sonrisa con entusiasmo.
-¡Sí! Estoy seguro de que aprenderemos mucho.
Lo que ninguno de los dos sabía era que su tiempo con Miruko no solo les traería nuevas habilidades, sino también una serie de momentos caóticos que pondrían a prueba su paciencia... y su relación.
Y, aunque aún no se dieran cuenta, había dos personas en la clase que no estaban dispuestas a permitirlo.