Único

El ruido afuera era ensordecedor, gritos de sufrimiento se escuchaban y sonidos de disparos de cañón hacían eco en la inmensidad de la noche. Todo el mundo corría en busca de un lugar seguro, la isla Espuma estaba siendo atacada por unos asquerosos, repugnantes y horribles piratas.
— ¡Mamá! —decía un hermoso omega rubio entrando a su casa—, debemos escondernos.
— ¿Qué pasa, Jimin? ¿Por qué hay tanto escándalo afuera? —preguntaba su madre.
—Llegaron piratas al puerto —decían mientras caminaba buscando cosas de valor para esconder y resguardarlas. No tenían mucho dinero, se dedicaban a la pesca, por ello, que les robaran todo lo que tenían los pondría en un gran problema.
— ¿Otra vez? —preguntó preocupada su madre.
—Sí y esta vez es peor —decía preocupado mientras llevaba lo más valioso a un pequeño sótano donde se escondería con su madre—, entra madre.
Su madre entró rápidamente y la puerta se cerró. Jimin se dirigió a cerrar la puerta de la entrada para alentar la llegada de los piratas, en caso de que quisieran entrar a su casa. Se disponía a apagar las velas que iluminaban su casa cuando la puerta fue golpeada fuertemente.
Jimin miró hacia la entrada y hacia su escondite, no le daría tiempo llegar y a su vez daría a conocer el lugar donde se ocultaba su madre y su dinero. Debía buscar una forma de salir.
La puerta fue abierta de golpe, tres hombres alfas, grotescos, entraron por ella.
—Pero miren nada más que preciosura vinimos a encontrar —decía uno de los alfas—, un omega hermoso —los otros hombres comenzaron a mirarlo con lujuria.
— ¿Omega hermoso? —preguntó Jimin actuando como que no sabía de qué hablaban, comenzando a ver en varias direcciones—, yo no veo a ningún omega hermoso, por aquí.
—Aparte de bonito, comediante —decía el primer alfa—, eres un omega bonito ¿Por qué no mejor vienes con nosotros y te diviertes un rato?
—Ahí ya están mal, mis amigos del crimen —decía Jimin tratando de sonar natural—, yo no soy omega, solo tengo impregnado el aroma de mi pareja.
Los alfas lo miraron con una ceja alzada, era más que obvio que Jimin era omega, poseía una cintura estrecha, caderas anchas, piel lechosa, labios abultados, músculos no muy marcados, cabello rubio, un fuerte aroma a piña con sandía, voz suave, vaya, aquel hombre era un omega en toda la extensión de la palabra y uno muy hermoso, por cierto.
— ¿Nos quieres engañar omega? —dijo uno de los alfas comenzando a caminar hacia él.
—Bueno, tenía que intentarlo —se encogió de hombros—Oh, creo que atacan su barco —señaló hacia atrás de los alfas, estos voltearon un milisegundo y Jimin comenzó a correr hacia la ventana que estaba tras de él.
Se veía estrecha, pero estaba seguro de que si pasaba por ahí.
— ¡¿A dónde vas omega?! —grito el primer alfa comenzando a perseguirlo.
Jimin llegó a la ventana, la abrió y comenzó a meter su cuerpo, pasó sus brazos, su cabeza y su torso, pero justo cuando se disponía a pasar su cadera, se atoro. Trató de jalonearse pero se había quedado atorado totalmente.
— ¡El estúpido omega no pudo pasar por su enorme trasero! —se burlaban los alfas.
—Hijos de puta —susurraba Jimin escuchando sus risas.
—Bueno, serás un buen amante de nuestro capitán —dijo uno de los feos hombres y con la ayuda de los otros dos lo jalaron hasta sacarlo de ahí.
—Gracias, señores —dijo Jimin con fingida amabilidad una vez tuvo los pies en el suelo—, pero debo irme —sin esperar una reacción a los alfas comenzó a correr hacia la puerta, pero fue detenido por más alfas que venían llegando. Si, en efecto, estaba perdido.
—Definitivamente será un buen regalo para nuestro capitán —decía uno de los alfas, lo tenían atado con sus brazos a su costado—, será nuestro pago, por no lograr sacar mucho oro.
—No, mis amigos —dijo Jimin jugando con la paciencia de los tipos, a lo mejor así lo dejaban ir—, créanme no soy un buen partido para su capitán, piénsenlo, me encontraron sin oro o dinero, su capitán merece a alguien con dinero y yo soy muy pobre.
—No te preocupes, compensas tu pobreza con tu belleza —se burlaba uno de los piratas.
Jimin fue llevado en un barco desgastado por un par de días, los aromas a suciedad, orines y otras cosas que no quería saber abundaban en el barco. Alfas grotescos y sucios lo miraban como a un trozo de carne, listo para ser devorado.
Jimin recordaba a su madre escondida, no sabía lo que pasaría con él, pero esperaba que su madre fuera fuerte para vivir con la pérdida de su hijo.
—Híncate omega —el alfa que estaba a su lado le dio una patada en la cadera y lo hizo caer de rodillas.
—Mal nacido —alcanzó a decir Jimin ante el fuerte dolor que le generó el golpe.
—Ante ti, omega, nuestro capitán Caracortada —Jimin observó como un gran alfa, pero un gran alfa se ponía frente a él.
—Pero miren que preciosura me han traído —habló el alfa, tenía una gran barba, suciedad por todo su cuerpo y el aroma a mierda era intenso.
—Qué asco —dijo Jimin sincero, apunto de desmayarse del olor.
—Capitán, le trajimos a este omega, como compensación a que era un omega en extrema pobreza y no le pudimos robar nada —habló uno de los hombres que lo había llevado.
—Y por eso considero que merece algo mejor, capitán... —Jimin miró el rostro del capitán y entendió el título, tenía una gran cortada sobre todo su rostro dejándole solo un ojo—...Cara cortada.
—Para nada eres demasiado bonito como para ser mi doceavo amante —habló el hombre de aliento venenoso.
— ¿Doce amantes? —pregunto incrédulo, pobres omegas que habían sido obligadas a compartir lecho con el asqueroso alfa.
—Llévenlo a mi camarote, ahora mismo lo haré mío —ordenó el capitán y Jimin sintió terror.
— ¿No podemos hablarlo antes? No sé, invítame a dar un paseo o algo así —Jimin se removía tratando de escapar y los piratas que lo llevaban lo jalonearon.
—Pero ¿Por qué la agresividad? —preguntó ocultando su miedo con altanería cuando fue aventado a la cama del capitán—, amigos, no hay que ser violentos.
Sin embargo, los piratas lo dejaron ahí hablando solo en espera de un asqueroso destino. Comenzó a buscar en la habitación algo que lo ayudara a liberarse y por suerte encontró un cuchillo iba a tomarlo cuando entró el horrible cara cortada.
—No soy virgen —dijo retrocediendo a donde estaba el cuchillo—, ya estoy usado, creo que mereces algo mejor, algo nuevo.
—Eso no importa omega, no sabes lo difícil que es encontrar un omega tan hermoso como tú y con un aroma tan embriagante —dijo el alfa acercándose a él.
—Tú también tienes un aroma embriagante —dijo tomando el cuchillo y comenzando a caminar hacia el alfa, escondiendo el cuchillo contra el dorso de la mano—, porque no me sueltas y jugamos un poco —dijo con voz suave, sensual, atrayente.
El alfa se acercó al omega y desató las sogas, sonriendo triunfante ante haber conquistado a una joya.
Jimin se acercó al alfa cuando la soga cayó y lo dejó libre, manteniendo el cuchillo detrás.
—Me das asco —dijo y le enterró el cuchillo en el cuello. Justo en ese momento una bala de cañón impactó contra el barco.
— ¡Maldito omega! —grito el alfa y Jimin salió corriendo del camarote.
El barco estaba siendo atacado por otro barco más grande, pero al no tener el logo de la marina, Jimin no se arriesgó y fue corriendo a un bote, lamentablemente antes de siquiera llegar a él, el barco fue brutalmente bombardeado haciendo que cayera y quedara inconsciente, lo último que vio fue el barco en llamas y los piratas corriendo.
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La conciencia llegó a él, cuando abrió los ojos, Jimin, logró ver un techo elegante, luego se hizo consciente de todo lo que había pasado. Los piratas.
Se dio cuenta de que estaba en un elegante cuarto, de finas sábanas y colchón cómodo. ¿Lo habría rescatado la marina?
El aroma en el ambiente era agradable, olía a limpio y a las flores en los muebles.
— ¿Dónde estoy? —se preguntó. Se levantó sintiendo solo un leve dolor en su cuerpo que le permitía moverse con libertad.
Camino hacia la puerta, pero antes de que pudiera llegar a abrirla, un hombre de cabello negro y mirada intimidante entro a la habitación. Jimin casi se cae de espalda cuando vio al alfa más atractivo que había visto en su vida y su aroma, por la diosa de la vida, su aroma a madera y a nardos, era lo más delicioso del mundo.
—Oh, despertaste, belleza —habló con voz gruesa que hizo que a Jimin le temblaran las piernas—, me alegra saber que estás bien y no te duele nada.
Jimin lo miró atentamente, aquel alfa era muy atractivo.
—Eso nos dice que serás un excelente candidato para ser mi esposo —volvió a hablar el caliente alfa—, tienes buen cuerpo, así que darás cachorros fuertes.
A Jimin le explotó la burbuja que se había creado del alfa. Era un idiota.
— ¿Qué? —le dijo Jimin anonadado.
—Eres un omega, para eso sirves, para dar cachorros fuertes —contestó el alfa con naturalidad.
Jimin lo miró incrédulo.
—Mira, guapo —le hablo Jimin cruzando sus brazos—, yo no voy a darte cachorros, jamás. Así que ahora mismo me iré —Jimin comenzó a caminar hacia la puerta pero fue detenido por los fuertes y deliciosos brazos del alfa.
—No irás a ningún lado, omega —el alfa lo sostuvo de la cintura—, serás mi esposo y el padre de mis hijos.
—No, papacito —dijo Jimin poniendo las manos en el pecho del alfa, sin poder evitar tocar demás, que duro estaba aquel pecho—, yo tengo que irme.
—No te irás, ya lo dije —habló el alfa atrayendo más a Jimin a su cuerpo—, te voy a marcar —susurro en el oído de Jimin, estremeciéndose un poco.
—Yo creo que no se va a poder —dijo Jimin tratando de sonar estable.
— ¿Por qué? —preguntó el alfa con una mirada tan negra que hizo que Jimin se mojara un poquito.
—Tengo una enfermedad mortal —mintió y al parecer lo hizo mal porque el alfa sonrió levemente.
—Ah sí, ¿Qué enfermedad? —preguntó con clara burla.
—Una mortal, muy contagiosa —respondió Jimin sintiendo como el rostro del alfa se acercaba a él, lentamente—, es mejor que me vaya, que me expulsen de este lugar.
— ¿En serio? —respondió el alfa burlón. Jimin asintió y sintió como el alfa rozaba sus labios con los suyos.
—Si —el alfa beso a Jimin con dureza y aunque Jimin quiso evitarlo, le correspondió con ganas.
Paso a paso, el beso se volvió demoledor, ambos sintiendo la excitación en todo su cuerpo, Jimin tiró al alfa en el colchón de la cama y se subió sobre él. El alfa lo miró sorprendido, pero con una sonrisa.
— ¿Quieres mi verga, omega? —preguntó el alfa al ver como el omega se sentaba en su entrepierna.
—Tú cierra los ojos, alfa y disfruta —dijo Jimin con voz aterciopelada y una sensual sonrisa. El alfa lo obedeció y Jimin quitó su sonrisa.
Jimin entrelazo sus manos y con toda su fuerza dejó caer un golpe mortal en la entrepierna del alfa, haciendo que este se encogiera de dolor.
— ¡Estúpido omega! —gritó el alfa, Jimin aprovechó la distracción para salir de la habitación lo más rápido que podía.
Fue ahí donde se dio cuenta de la escasa ropa que llevaba, un camisón largo transparentoso y su ropa interior.
Comenzó a caminar por los pasillos del castillo en busca de una salida. Sin embargo, escucho como aquel alfa gritaba que lo capturaran.
Jimin comenzó a correr con todas sus fuerzas y por obra de la diosa de la vida, logró salir por la puerta sin ser visto. Claro que, llevaba un batallón de alfas tras de él, persiguiéndolo.
Corrió lo más rápido que pudo y logró ver una plaza muy concurrida, sin esperar, se camuflajeo con las personas que estaban ahí. Logrando desaparecer de la vista de los guardias.
Jimin podía ver cómo los guardias lo buscaban entre la multitud, pero él fue más listo y camino al puerto que se lograba ver.
Ahí se subió a un pequeño bote y antes de que pudiera pensar en irse, recordó que no tenía idea de donde estaba, tampoco sabía a por donde debía ir. Se quedó quieto y eso hizo que varios guardias lo rodearan.
—Eres un omega hermoso, de seguro le gustaras a mi rey —dijo un alfa.
— ¿Por qué eso me suena familiar? —se preguntó.
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—Porque otra vez estoy amarrado y soy llevado a un alfa —respondió minutos después Jimin. Estaba siendo escoltado por los guardias que al parecer no sabían que estaba siendo buscado. Lo llevaban solo porque era hermoso y querían que su rey lo considerara candidato a ser su esposo.
—Llegamos, omega —dijo el alfa—, inclínate ante el rey.
Jimin sintió un deja vu, pero ahora el ambiente olía a limpio y lo habían dicho de forma, relativamente amable, lo más amable que podía ser considerando que estaba amarrado.
— ¡Ante ustedes nuestro valiente y perfecto rey, Min Yoongi! —Jimin miró entrar al alfa que había golpeado en la mañana. Maravilloso, había golpeado al rey.
—Pero miren quien regresó —habló burlón el alfa, sentándose en su trono y cruzando las piernas, luciendo imponente e intimidante. ¿Por qué ese alfa era tan guapo?
—No volví, me trajeron a la fuerza —contesto ganándose un jadeo de todos los presentes, todos estaban en silencio y el rey, Yoongi, comenzó a reír.
—No sé si recuerdas, omega, pero me diste un puñetazo —dijo malicioso el alfa.
—Te lo ganaste y lo sabes —respondió Jimin, sin sentir el suficiente miedo ante el rey. Como que la presencia del rey lo hacía estar cómodo.
—Tal vez si —responde Yoongi burlón—, pero ¿qué harías tú si un omega, extraño, llega a tus tierras por medio del mar, mal vestido, andrajoso, con clara señal de haber sido perseguido? ¿No pondrías a prueba su integridad?
—No —respondió no entendiendo la lógica del rey.
—Mi señor, este omega lo golpeó, debemos castigarlo —habló un guardia.
—Sí, yo lo apoyo —hablo Jimin—, ¿Qué les parece si me expulsan de la isla a otra como la isla Espuma?
—Ese lugar es horrible y sus alfas son débiles —habló uno de los alfas presentes, ahora que se daba cuenta solo habían alfas en el palacio, hasta ahora no se había encontrado con ningún beta o... omega. Algo raro estaba pasando ahí.
—Pues por eso —volvió a hablar Jimin—, es un castigo, así que ese sería un castigo justo —Jimin fingió un rostro triste—, estoy dispuesto a cumplir mi penitencia.
Yoongi volvió a reír de forma estruendosa.
—No, omega, no irás a ningún lado —habló Yoongi, con una sonrisa en su rostro—, tu castigo será quedarte en Khanate, la isla de los alfas, como mi prometido —Llévenlo a mis aposentos.
Los guardias llevaron a Jimin al lugar indicado. Por el camino Jimin trataba de recordar de dónde había escuchado aquel nombre.
Oh, sí, ya lo recordaba, la isla de los alfas era un lugar donde no se tenía permitida la presencia de omegas o betas. Era habitada exclusivamente por alfas. Pero entonces ¿Por qué Min Yoongi quería desposarlo?
Jimin llegó a la habitación y fue dejado ahí en soledad. Comenzó a buscar en la habitación alguna forma de escapar.
—Más te vale que no trates de huir otra vez, omega —habló aquella sexy voz que lo hacía lubricar, un poco.
— ¿Yo? ¿Por qué haría algo así? —Respondió Jimin haciéndose el desinteresado—, sólo curioseaba la habitación.
—Lo que digas —dijo Yoongi sin creerle, cerrando la puerta con llave, para después meterla en sus pantalones—, tienes preguntas, ¿así que dímelas?
Jimin lo pensó un momento, pero ¿qué tan correcto era preguntarle? Era obvio que se sentía atraído por el alfa, su aroma lo hacía sentir cómodo, seguro. Lo embriagaba de calma y de excitación, porque vaya, como lo calentaba ese alfa.
— ¿Por qué no hay omegas? —fue lo primero que pregunto.
—Si los hay —respondió Yoongi caminando hacia un mueble donde había varias bebidas—, pero para nosotros, los omegas son sagrados, deben quedarse en casa para ser atendidos por su alfa.
Jimin lo miró sin entender.
—No vi a ningún omega.
—No, porque están en sus hogares, haciendo lo que un omega debe hacer —Yoongi llenó su vaso de un líquido ámbar y lo tomó, se vio tan sexy haciendo aquello que Jimin casi corría a sus brazos, casi porque lo que dijo lo puso de malas.
— ¿Y qué cosas debe hacer un omega? —preguntó cruzándose de brazos. Yoongi sirvió otro poco y camino hacia la cama.
—Dormir, leer, estudiar, pintar, cantar, bailar, cocinar solo si quiere porque ese es un deber del alfa —Jimin lo miro confundido—, algunos se dedican a hacer experimentos, ciencia, le llaman.
—No estoy entendiendo —comentó Jimin—, ¿Cuáles son entonces las tareas del alfa?
—Velar por el bienestar del omega, cuidarlo, darle de comer cazando y cocinando, hacerle ropa para abrigarlo, darle un lugar adecuado para hacer lo que quiera, limpiar el hogar y lo que más me gustaría hacerle a mi omega —Yoongi sonrió ampliamente, mostrando sus encías, causando en Jimin algo inentendible—, darle masajes, bañarlo, llenarlo de joyas y complacerlo en la cama, cada vez que él o ella quiera.
—Estás jugando ¿No? —Jimin no creía en la palabra de Yoongi. De dónde venía, eran los omegas los que hacían la mayoría de esas cosas, los omegas eran tratados como esclavos sexuales. Debían cocinar, limpiar, complacer al alfa y cuidar de los niños.
—No, eso se hace aquí —respondió Yoongi sonriendo—, los omegas son tratados con mucho respeto, pues tienen la habilidad de crear vida y eso, solo la diosa de la vida y ellos, pueden hacerlo.
Jimin analizo todo lo dicho por Yoongi, si aquello era verdad, ese lugar era un paraíso para los omegas. Podían hacer lo que quisieran.
—Pero ellos no pueden elegir con quien casarse, supongo —preguntó Jimin refiriéndose a los omegas.
—No, nosotros los alfas luchamos porque un omega nos elija, llevamos flores, les hacemos poemas o luchamos cuerpo a cuerpo para demostrar lo fuerte que somos, ellos eligen con quién quedarse.
— ¿Entonces por qué te están buscando candidatos a ser tu esposo?
—No lo sé —Yoongi se encogió de hombros—, ellos me respetan mucho y de un momento a otro decidieron que debía estar conmigo el mejor omega de todos, yo les dije que no era necesario, pero no logré sacarles esa idea de la cabeza.
— ¿Por qué me ataron y trataron mal si era un omega?
—Repito, eras un extraño en tierras ajenas, seas omega o lo que seas, eres alguien peligroso hasta que se demuestre lo contrario.
Jimin asintió, eso tenía más lógica.
— ¿Tus insinuaciones de la mañana?
—Me deje llevar —Yoongi tomó su bebida—, debes admitir que tienes un cuerpo perfecto, un rostro hermoso y ese olor tuyo, me hace quererte en mi cama desnudo rogando por mi verga en tu culo.
Jimin trago duro, su rostro estaba rojo, él también tenía esos pensamientos de alfa rogando porque lo monte más fuerte.
— ¿Quién cuida a los hijos? —pregunto para desviar su vivida imaginación.
—Ambos —respondió terminando su bebida, colocó el vaso en la mesita de noche y se sentó llevando sus brazos hacia atrás, sosteniéndose con ellos—, los hijos deben crecer con sus dos padres, quien abandona a sus hijos, merece un castigo de muerte, sea omega o alfa.
Jimin lo miró, todo aquello se escuchaba como un cuento muy loco. Un lugar lleno de alfas que respetan a sus omegas, ¿Qué clase de sueño era ese? Y no solo eso, había visto a los alfas, eran muy guapos todos, se veían que tenían demasiada higiene y eso era muy raro.
Regresó su vista al alfa en la cama que lo miraba esperando algo. Aquel alfa le despertaba pensamientos muy locos.
— ¿No te has dado cuenta, omega? —preguntó Yoongi con voz grave.
— ¿Cuenta de qué? —preguntó Jimin sin entender.
—Somos destinados —declaró Yoongi y Jimin comprendió la irracional atracción hacia el alfa. Yoongi se puso de pie y caminó hasta tomarle las manos.
—Debemos estar juntos, omega, estamos hechos para complementarnos —Jimin miro la diferencia de las manos, las del alfa eran más grandes que las suyas—, omega, dime tu nombre, quiero saber que nombre decir cuando me pregunten “¿Quién es el dueño de tu corazón?”
Jimin trago duro y su rostro se sonrojo, vaya que aquel alfa era elocuente.
—Jimin, así me llamo —respondió Jimin en un susurro.
—Jimin —dijo Yoongi degustando en nombre, el omega sintió sus piernas temblar ante la forma seductora del alfa—, es el precioso nombre de un precioso dueño.
—Gracias, Yoongi —tartamudeo Jimin. El alfa lo miró con una sonrisa roba suspiros, moja bragas.
—Sí, Jimin, ese es el nombre que vas a gritar cuando te corras —y antes de que Jimin pudiera replicar o decir algo, Yoongi atacó sus labios.
Chupando y succionando todo a su paso. Yoongi mordía los esponjosos labios de Jimin mientras bajaba sus manos a la cadera del omega.
Jimin movió sus manos al cuello de alfa y se aferró al mismo queriendo profundizar más el delicioso beso. Yoongi bajó más sus manos llegando al gran trasero del omega y comenzó a amasarlo sacando pequeños gemidos por parte de Jimin.
—Jimin —Yoongi se separó dejando al omega confundido— ¿estás seguro?
—Sí, sí estoy —Jimin volvió a acercar su rostro al del alfa, haciendo un piquito para seguir con el beso—, continuemos.
—No, espera —Yoongi volvió a alejarlo, mirando con ternura los labios del omega—, debes estar muy seguro porque no prometo controlarme.
—No lo hagas —Jimin volvió a acercarse.¿Por qué Yoongi no quería tomarlo ahora?
—Puedo llegar a marcarte —Jimin se quedó quieto—, si la necesidad de marcarte llega a mí, no me voy a negar y te voy a marcar, porque estoy seguro de que te quiero a ti para siempre.
Jimin gimió un poco ante la declaración del alfa. Pero vamos quien se pone a analizar algo así cuando tiene su culo escurriendo lubricante esperando ser penetrado por un buen pene. ¿Qué tan malo podría ser estar con un alfa así de guapo, que pintaba un mundo de amor y perfección? Aparte de lo bueno que prometía ser el sexo.
—Hazlo, te necesito —dijo Jimin volviendo a acercarse y esta vez sí lo beso.
Yoongi correspondió el beso, entendiendo que el omega lo aceptaba como su alfa, así que sin esperar a más, comenzó a descender sus manos hasta la orilla del camisón que aún tenía el omega y comenzó a levantarlo hasta que lo sacó por la cabeza del omega, dejándolo solo en ropa interior.
Rápidamente Yoongi comenzó a besar sus maltratados labios, bajó sus manos y las llevó a los muslos del omega para cargarlo.
Jimin se dejó cargar y enredo sus piernas en la cintura del alfa, pronto sintió como Yoongi lo depositaba de manera delicada sobre la cama y comenzó a sentir los besos del alfa viajando desde sus labios, pasando por su cuello, donde lamió, succiono y mordió a su antojo.
—Hueles tan bien —ronroneo el alfa, enterrando su nariz en aquel lugar especial donde provenía el maravilloso aroma a piña y sandía. Pronto el alfa comenzó a lamer la zona, sacando gemidos extasiados del omega—, aquí irá mi marca —declaró con voz baja haciendo que Jimin soltara un gemido más sonoro.
Jimin sintió como Yoongi bajaba una vez más sus besos, llevándolos a uno de sus duros pezones. Yoongi lamió una, dos, tres veces, luego comenzó a morder ligeramente y a enredar sus labios sobre la perfecta protuberancia, succionando un poco. Después repitió el proceso con el otro mientras bajaba su mano, adentrándola en la ropa interior del omega y tocando el duro miembro.
Jimin gimió ante el toque de la fría mano del alfa sobre su caliente piel. El alfa se separó un poco y con ayuda de Jimin bajó la ropa interior del omega, dejándolo completamente desnudo y a su merced. Yoongi recorrió con sus manos y su vista, las suaves curvas del omega, el abdomen plano, los pezones hinchados por su culpa, la pequeña cintura, el pene de punta rosa que soltaba gotas de presmen, las anchas caderas. Jimin era una pieza de arte, ahí, tendido en la cama, listo para ser consumido por el deseo arrasador del alfa.
Se veía tan hermoso y etéreo acostado, mirándolo con vestigios de excitación y placer, subiendo y bajando su pecho. ¡Por la diosa de la vida que Yoongi atesoraría y amaría a ese omega con todo su ser!
Pronto el alfa se retiró la ropa superior con la atenta mirada del omega sobre su cuerpo. Jimin observaba el abdomen tonificado de Yoongi, admirando como estaba perfectamente cuadrado, bajó más su vista a donde se levantaba triunfante su miembro, se veía tan grande, que a Jimin se le hizo agua la boca.
Yoongi inició un recorrido de besos desde el abdomen del omega, chupando y lamiendo fue bajando hasta el pene de Jimin, donde se tomó su tiempo para olerlo y restregarlo contra su mejilla. Jimin sentía las sensaciones en todo su cuerpo, disfrutando de el roce de la piel de Yoongi contra su muy necesitado pene.
Pronto sintió como Yoongi lamía su extensión con parsimonia y dedicación, su lengua recorría lentamente todo su pene, sin dejar una parte. Lamia tan fuerte, como si de limpiarlo se tratara, causando en Jimin un mar de sensaciones placenteras que le robaba gemidos y suspiros encantados, llenos de placer.
—Yoongi, harás que me corra —Jimin habló, retorciéndose en busca de más de aquella deliciosa sensación.
Yoongi abrió su boca y metió de lleno el pene de Jimin. El último comenzó a gritar de placer al sentirla caliente boca del alfa succionando su miembro y lamiendo la cabeza. ¡Por la diosa de la vida! Jimin jamás había estado con un alfa antes, jamás lo habían tocado de aquella maravillosa manera, pero ahora con aquel atractivo alfa entre las piernas se sentía en el cielo.
Jimin comenzó a mover su cadera buscando llegar más profundo en la garganta del alfa. Llevó sus manos al sedoso cabello del alfa y lo agarró con fuerza, buscando guiar la boca de Yoongi. Logró sentir como el alfa llevaba una de sus manos a su muy lubricada entrada y tanteaba un poco antes de ingresar uno de sus dedos.
—¡Si! —grito Jimin ante la asombrosa sensación del dedo del alfa en su culo y la la boca en su pene—, ¡Si, si, si! —grito cuando el alfa sumó un dedo más.
Jimin podía sentir como los dedos del alfa rozaban puntos erógenos que lo hacían delirar de placer, sentía como el calor se acumulaba en su parte baja, queriendo explotar.
—¡Yoongi! —grito cuando explotó de lleno en la boca del alfa. Miró expectante como el alfa tragaba todo su semen y lamía sus labios.
—Eres delicioso, Jimin —hablo Yoongi con voz ronca y grave, haciendo que Jimin se estremeciera aun después de su orgasmo.
Yoongi se separó y se quitó su pantalón junto a la ropa interior dejando al descubierto su muy bien dotado pene a la vista del omega, quien trago duro al ver la gran extensión.
Jimin miraba con atención el gran pene, quería tenerlo en la boca pero también necesitaba tenerlo enterrado hasta el fondo. El alfa decidió por él cuando se abalanzó a besarlo con ímpetu, succionando sus labios y chupando todo a su paso, invadiendo la cálida boca.
Con ayuda de su mano Yoongi llevó su pene a la entrada de Jimin y de forma lenta entró en ella. Disfrutando como era absorbido por las suaves paredes que lo apresaban fuertemente. Jimin gimió extasiado cuando el miembro se hizo paso dentro de él, rozando los lugares correctos.
—¡Oh, Yoongi! —grito cuando el alfa comenzó a moverse con maestría dentro de él. Sacando toda la extensión y volviendo a hundirse, creando el placer absoluto en ambos.
Yoongi movía su cadera con mucha pasión haciendo que Jimin soltara una gran variedad de sonidos de placer junto con el sonido de sus pieles chocando, creando los sonidos más eróticos que ambos hubieran escuchado antes.
Yoongi soltaba gruñidos de lo perfecto que lo apretaban las paredes de Jimin. Luego, escucho como Jimin gritaba más fuerte, dando a conocer que había encontrado el punto más delicioso dentro del omega.
—¡Yoongi, ahí! ¡Ahí, por favor! —Jimin no podía con tanto placer que azotaba su cuerpo, los golpes del pene de Yoongi en aquel punto lo hacía delirar y sentir que iba a explotar aún más que en su orgasmo anterior.
Yoongi golpeaba sin descanso aquel lugar sintiendo como Jimin apretaba aún más fuerte y llenándolo de aquellas sensaciones agradables.
Fue cuestión de algunos movimientos más antes de que Jimin llegará a su segundo orgasmo, manchando el abdomen de Yoongi y el suyo propio. Yoongi sintió como Jimin lo apretó aún más y después de unas estocadas más expulsó toda su semilla dentro de Jimin, hinchando su nudo y recostandose sobre el omega sin llegar a aplastarlo.
—¿No me marcaste? —dijo Jimin después de unos minutos en silencio.
—No, soy un salvaje —ambos rieron.
—¿Seguro? —preguntó Jimin con burla, llevando sus manos a la nuca del alfa, quien tenía su nariz escondida en el cuello del omega.
—Si, primero quiero cortejarte, enamorarte y después casarme contigo —Yoongi levantó su cabeza y miró a Jimin a los ojos—, claro, solo si tu me lo permites.
—Está bien, podemos intentarlo, pero antes debo pedirte algo —Jimin miro a Yoongi los ojos con una mirada maliciosa.
—¿Qué? —pregunto Yoongi mirándolo curioso, era tonto, pero había caído por el omega.
Aunque ahora, Jimin lo estaba mirando de forma extraña, como que le empezó a dar un poco de miedo.
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—Responde, omega ¿dónde está tu hijo? —preguntaba Caracortada a la madre de Jimin.
—Le juro que no se donde esta —lloraba la omega, hace unas horas habían llegado aquellos piratas buscando a su hijo, pero la pobre mujer, no tenía idea de donde estaba.
—No me hagas golpearte de nuevo —hablaba el horrible alfa tomando del cabello a la omega.
—¡Dejala en paz, imbécil! —habló una voz llamando la atención de los piratas que estaban en aquel lugar.
—Oh llegaste, zorrito —habló Caracortada a Jimin—, regresaste a mi.
El horrible alfa camino hacia Jimin lentamente, de forma amenazante. Jimin vio cómo sacó un cuchillo de su pantalón.
—Eres un imbécil —dijo Jimin sin bajar la mirada. Miro como los demás piratas lo veían con burla, pobres estupidos.
—Zorrit, ahora sí, no podrás librarte de mi —Caracortada se abalanzó contra Jimin, pero antes de siquiera poder tocarlo, Yoongi apareció y lo embistió.
—Yo que tu no lo tocaría, asqueroso ser —advirtió Yoongi y antes de que los demás piratas atacaran a Yoongi, los guardias de Yoongi, atacaron a aquellos alfas, derrotandolos en segundos.
—Me asegurare de que no toques otro omega con tus asquerosas manos, en especial al mio —Yoongi tomó su cuchillo y de un movimiento lo clavó en la entrepierna del pirata.
—¡Madre! —Jimin corrió a auxiliar a su madre y la abrazó con fuerza.
—Hijo, estás bien, me alegro tanto —Jimin abrazo más fuerte a su madre y después de un intercambio de palabras se separaron un poco.
—Madre, te quiero presentar a mi alfa, Yoongi.
—Un placer señora —Yoongi dio una reverencia—, me presento soy Min Yoongi, rey de la isla Khanate.
Después de unas presentaciones más, Jimin convenció a su madre de ir con ellos a la isla de Yoongi, donde fueron recibidos con los brazos abiertos.
Ahí conocieron a omegas muy inteligentes y comprobaron de primera mano que lo que Yoongi había dicho era cierto.
El tiempo pasó volando y después de algunos años, Jimin y Yoongi se habían casado.
—¿Cuál es la sorpresa? Sabes que soy terrible para aguantar la curiosidad —decía Yoongi mientras era guiado por Jimin a su habitación.
—Guapo, debes de tener paciencia —respondió Jimin sonriendo. Ambos llegaron al cuarto y Jimin corrió a sacar una caja que le entregó a Yoongi.
—¿Qué es? —Yoongi agitó la caja en busca de un sonido que le diera una pista de lo que era.
—Abrela y sabrás —dijo Jimin riendo. Yoongi no aguantó más y abrió la caja, dentro había unos pequeños zapatos.
—¿Qué? ¿Es enserio? —preguntó Yoongi deduciendo de inmediato a qué se refería.
—Si, ¡vamos a ser padres, mi amor! —Yoongi se levantó y corrió a tomarlo entre sus brazos.
—¡Qué felicidad! Me haces el alfa más afortunado del mundo —Yoongi cargo a Jimin y lo beso con todo el amor que le tenía a su adorado esposo.
—Te amo, Yoongi —dijo Jimin con felicidad.
—Te amo, Jimin —respondió feliz.
Vaya que su vida, lo iba a ser aún más.
