Lo que aun nos une~Taekook~

Summary

Diez años de matrimonio deberían haber forjado un lazo inquebrantable... pero para Jungkook y Taehyung solo quedó un silencio cargado de resentimiento. Unidos por un pasado que los marcó y separados por heridas que nunca cerraron, aprendieron a vivir casados en nombre, pero con vidas completamente opuestas. Cuando Jungkook decide romper de una vez ese vínculo y pide el divorcio, Taehyung se niega a firmar. En lugar de dejarlo ir, reclama su derecho al compromiso que alguna vez juraron, obligándolos a enfrentar lo que han evitado por años. Para obtener su libertad, Jungkook acepta un acuerdo imposible: convivir un año más y cumplir con el deber conyugal de engendrar un hijo. Solo entonces, si fracasan, el divorcio será firmado. Lo que ninguno admite es que detrás de ese pacto late una batalla silenciosa: Jungkook hará todo para recuperar su vida, mientras Taehyung no piensa ceder el vínculo que los une. Entre celos, odio y un deseo que no pueden sofocar, ambos descubrirán que no siempre gana quien más lo desea, sino quien está dispuesto a perderlo todo. En un mundo donde los instintos pesan tanto como las decisiones, ¿podrán elegir el amor por encima del rencor, o terminarán consumiéndose en él? #taekook #omegaverse

Genre
Other
Author
Taebaby
Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1: Bad Blood

23 de septiembre, 2025

La casa del clan Jeon se erguía silenciosa, imponente, como cada día después de la jornada del líder. Jungkook, cabeza del clan, estaba fuera, cumpliendo con sus obligaciones, revisando asuntos del clan que requerían su presencia. Nadie esperaba visitas no programadas.

El principal ayudante de la casa Jeon y una de las personas de más entera confianza del Líder, Jeon Jaemin caminaba por el vestíbulo cuando notó una presencia inesperada: un hombre frente a la puerta. Extraño, desconocido… lo miró y no daba crédito a sus ojos hacía diez años que no lo veía. Titubeó. No podía ser él...

—Disculpe… señor… el líder no espera de su visita, debe tener una cita acordada.

El hombre, relajado, arqueó una ceja:

—¿Desde cuándo hay que pedir permiso para entrar a tu propia casa?

El mayordomo parpadeó, su mente dando vueltas hasta que finalmente reconoció:

¡Kim Taehyung! … el dueño de la casa… el Líder del clan Kim, el hombre que hacía muchísimos años que no veía, el marido del Líder Jeon. Estaba en la residencia. Como un fantasma, ahí estaba.

Hizo una larga reverencia y

Lo hizo pasar con cuidado.

—Mil disculpas Líder Kim. El líder Jeon no está todavía, señor… puede esperar, y mientras tanto preparamos su habitación.

Taehyung cruzó la puerta y comenzó a recorrer la casa. Sus ojos brillaban mientras observaba cada detalle: la lámpara que habían elegido juntos, los libros apilados según antiguas discusiones, la decoración que habían soñado hace diez años. Todo parecía exactamente como lo habían imaginado entonces.

De repente, el Líder Jeon entró apresurado por la puerta principal, estaba demasiado concentrado en sus obligaciones.

Cuando Jaemin el encargado de llevar la casa Jeon, apresurado trataba de bloquear su paso de una manera nerviosa, algo estaba pasando...

—¿De qué tanto? ¿Qué tanto me quierés decir? —le preguntó, sin mirar a su alrededor.

Jeon Jaemin abrió la boca para informar a su Lider de cierta visita pero no pudo terminar.

En ese instante, Taehyung apareció entre las sombras.

—Se trata de mí —dijo Taehyung con suavidad.

El Líder Jeon se detuvo en seco. Taehyung avanzó un paso y, con esa sonrisa que ni el tiempo ni la distancia habían borrado, susurró:

—Hola, Jungkookie.

Jungkook sintió cómo un escalofrío recorría su cuerpo. Ese apodo… nadie lo llamaba así desde hacía diez años. Todos lo conocían como Líder Jeon. Solo Taehyung podría usarlo después de tantos años.

—Hola, Taehyung —respondió Jungkook, tenso, conteniendo la mezcla de emociones que hervía dentro suyo.

La tensión llenó la habitación. El odio latía en cada palabra, en cada silencio, en cada mirada. Finalmente, Jungkook rompió el silencio con voz dura:

—¿A qué viniste? ¿Viniste a firmar los papeles de divorció o a generar molestias?

Taehyung arqueó una ceja, serio y firme:

—Vine a establecer condiciones.

Jungkook frunció el ceño, desconfiado:

—¿Condiciones? ¿Qué tipo de condiciones?

—Un acuerdo de un año —dijo Taehyung, firme—. Durante ese tiempo, debemos ejercer como matrimonio, formalmente. Firmamos documentos. Hicimos un pacto con nuestros Clanes. Esto no se puede romper.

—¿De verdad, justo ahora? —preguntó Jungkook.

—Un año y un heredero. Cualquier futuro heredero de esta unión será considerado heredero legítimo de ambos clanes. Esto tampoco se puede negar.

—¿Un heredero, quieres un heredero, de mi?— Jungkook se río amargamente—Realmente viví todo contigo Taehyung, voy a pedir la nulidad de este matrimonio—

Taehyung acorto la distancia entre ellos y susurro—¿No te acuerdás de hace diez años? Deberias recordar perfectamente que te folle para confirmar la unión antes de irme, sabes que no se puede anular nada…

Jungkook sintió cómo un escalofrío lo recorría y apretó los labios:

—¿Por qué me hacés recordar eso? Es algo que no quiero recordar…

Taehyung suspiró, serio por primera vez:

—La verdad… para mí tampoco fue un recuerdo feliz. Pero bueno, el matrimonio no se puede disolver, no cuando hay unión de clanes de por medio. Los clanes no nos dejan olvidarlo, Líder. Y esta vez, no hay opción de escape.

—¿Y si intento alguna de mis tretas? —preguntó Jungkook, con una mezcla de desafío y cautela.

—No lo hagas. Sé de lo que eres capaz —respondió Taehyung, serio—. Y no me interesa quién tiene la razón o quién ganó hace diez años. Esto es estratégico. No soy el mismo que hace diez años, no intentes jugar conmigo Jungkookie.

Jungkook lo miró, evaluando, comprendiendo que no le quedaba otra que aceptar.

—Entonces… esto será un año juntos, hasta que llegue el heredero. —Su voz era firme, pero con un matiz irónico—. Si no llega, nos divorciamos.

—Exactamente. —Taehyung asintió, serio, con toda la tensión contenida—. Y que quede claro: esto no es un juego.

El silencio llenó la habitación. Ninguno de los dos estaba contento con la situación. La idea de cumplir sus obligaciones matrimoniales era repulsiva para ambos. La casa contenía cada silencio, cada mirada cargada de historia, rencor y desconfianza.

—No quiero perder el tiempo —dijo Jungkook, frunciendo el ceño—. Empezamos hoy y listo.

Taehyung lo miró fijo, serio, sin atisbo de sonrisa:

—No te apresures tanto, siempre estás tan apresurado…

—No es que estoy apresurado —respondió Jungkook, tenso—, es que quiero terminar con esto de una vez por todas.

Taehyung suspiró, con voz contenida, firme:

—Claramente… primero tengo que ir al psicólogo y vomitar en un balde antes de estar contigo.

Jungkook arqueó una ceja, con ironía gélida:

—Bueno… te jodés. Supongo que tenemos un año entero para acostumbrarnos.

Ambos sabían que este año sería un enfrentamiento silencioso, lleno de estrategias, provocaciones y tensión. No había diversión, ni desafío juguetón. Solo odio, repulsión mutua y un vínculo que ni el divorcio ni la traición podían romper.

Y así, comenzó el año de matrimonio más tenso, doloroso e inesperado que ambos habían imaginado.