EL CÚMULO

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Summary

En un mundo donde las casas ancestrales resguardan portales hacia el bajo astral, Yaxk'in Ché carga con un legado que nunca pidió: Sellar la piedra de jade que contiene al "Pozo", una grieta imposible de cerrar para siempre. Entre rituales de sangre, intrigas y fuerzas que acechan desde las sombras, su destino lo llevará a descubrir que el camino en el Cúmulo -y el peso de ser un bienaventurado- puede ser tan oscuro como aquello que intenta contener...

Genre
Fantasy
Author
0rodiee0
Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
13+

CAPITULO 01




El mundo se sostiene sobre opuestos: Elementos que se contradicen y se atraen, que se destruyen y se completan

Todo gira, se abre y se cierra

Nos envuelve como un todo, y es, al mismo tiempo, lo que somos...

Así es como funciona la luz

Así es como respira el plano terrenal

Y así palpita lo que yace debajo:


Elbajo astral...


Algunos lo llaman purgatorio, otros, infierno: Inframundo, Helheim, Naraka, Diyu, Mictlán, Xibalbá...

Mil nombres para un mismo eco

Un mismo abismo

Es un reflejo distorsionado de nuestro mundo: Alimentado por el desequilibrio, la culpa y la corrupción del alma mortal

Se nutre de la energía, de la luz... De nuestra propia aura

Allí se yacen los fragmentos de lo que hemos perdido, formando un cúmulode oscuridad y vibraciones torcidas

En él, habitan seres amorfos, entes errantes y parásitos que brotan hacia nuestro plano a través de grietas y portales

Solo unos pocos pueden caminar entre lo que se queda... Y lo que no puede volver:


Los Bienaventurados


Aquellos que saben mirar más allá de la carne y reconocer el alma; Los que portan el don y la carga de tender un puente entre los vivos y lo atrapado en la sombra

Responsables de mantener el equilibrio

Su existencia no es elegida: Es heredada, marcada antes del primer aliento por un vínculo imposible de romper...


...

..

.


LA ULTIMA OFRENDA

La madrugada era helada y espesa como un presagio...

El viento se arrastraba entre las paredes descascaradas de aquella casona Ché, olvidada por el tiempo: El vasto terreno, albergaba habitaciones deshabitadas, corredores que crujían al menor roce, y patios cubiertos de sombras... Todo teñido por la herrumbre del abandono

Pero esa noche, la doceava luna resplandecía con inusual furia, lanzando su luz pálida sobre el patio frontal


-Wu’uyik in Ah Puch, Yich u yiit oochel...-


La voz, desgarrada por los años y el deber, emergía de una anciana xoloitzcuintle hincada frente a una piedra de jade oscuro, que sobresalía como una herida del suelo


-Ah Puch... Te nombro no para llamarte, sino para encerrar,

Aquí, levanto un muro, aquí, bloqueo el sendero...-


Sus palabras temblaban, pero la energía esmeralda que brotaba de sus palmas ganaba fuerza: Sus ojos, ahora dos luceros encendidos, destellaban con un fulgor que desafiaba la noche


-Que esta ofrenda, prenda raíz y selle el camino...-


Alzó los brazos por encima de su cabeza, en su zurda brillaba una daga de obsidiana y el viento respondió al gesto, girando en espiral, danzando con su cabello canoso y la tela vieja de su rebozo


-Fuego que surge, sangre que cae...-


Con precisión ritual, rasgó su palma; La sangre brotó cálida y espesa, descendiendo lentamente hasta empapar el amuleto de jade que presionó contra la piedra...


-Limpio y sello esta grieta...-


La sangre se iluminó, recorrió el amuleto y se escurrió por los grabados mayas de la piedra. Todo parecía vibrar, el viento se intensificó y el fulgor de la energía crecía


-Limpio y sello esta grieta...-


Repitió entre jadeos, pero el sello ya no exigía solo sangre... Le arrancaba el aura, sus rodillas temblaban, su mano parecía clavada a la piedra por una fuerza invisible

Y, aun así, no retrocedió...


-Limpio y sello esta grieta...-


Gritó y, agotada, dejó caer la frente sobre su brazo, extendiendo su ritual con esfuerzo


-Que mi ofrenda no sea en vano,

Duerme... Corazón del abismo...-


La energía se contrajo de golpe, la piedra parpadeó una última vez...

Y el fulgor, se extinguió


Solo una lágrima resbaló sobre el amuleto, la anciana ya no tenía fuerza para sostener su cuerpo


-Despierta ya, mi niño... Ya no puedo... Vuelve a tu hogar...-


Murmuró con su voz quebrándose, hasta que su cuerpo finalmente cedió


El silencio fue absoluto


Una paz mortuoria alimentó al nuevo vacío de la casona...


...

..

.


TRES AÑOS DESPUÉS...

Habían pasado tres horas después del timbre final en la primariaSan Pedro, el edificio estaba casi vacío; Solo dos maestras habían permanecido, dispuestas a guiar un recorrido... Poco común

-Hay pasos y risas en el pasillo hacia los baños...- Describió la maestra liebre Lili, con las orejas tensas -El conserje dice que los escucha cuando cierra los salones... Incluso, se le han perdido las llaves varias veces!-

-Los pupitres se mueven solos... Y una vez, la silla del profesor se arrastró hasta la ventana...- Agregó la segunda maestra hámster, Carmen, erizando el pelaje al recordarlo


Entre ellas caminaba un joven xoloitzcuintle, tranquilo, atento a cada palabra. Sus pasos resonaban con eco en los corredores vacíos y sus dedos rozaban la pared como si pudiera leer su memoria...


-Ocurre seguido? O tiene una horario en particular?- Preguntó el joven, sin dejar el paso

-A cada rato! Pero se intensifica en la última hora de clases...-

-Es como si el timbre de salida lo alborotara!-


Un golpe repentino interrumpió la charla: Las puertas abatibles hacia el patio se abrieron con violencia y una corriente invisible les atravesó el cuerpo

Las puertas se cerraron, volvieron a abrirse... Hasta que quedaron inmóviles


-Ves?! Eso mismo!- Gimió Lili, que ya estaba prensada de su compañera

-No hay aire! Cómo se puede explicar eso?!- Complementó Carmen -Es obvio que es un demonio!-

El joven exhaló con una risita breve, como quien ya conocía la respuesta -Tranquilas! Iré a asomarme... Tengo idea de cuál es el problema!-


Salió al patio


La luz tenue se filtraba entre las nubes y caía sobre las mesas de concreto, los juegos metálicos al fondo y la cancha asfaltada. Pero un fulgor esmeralda recorrió sus pupilas y clavó su mirada en la jardinera central...

Allí, entre las raíces retorcidas del viejo árbol, una silueta pequeña se escondía; Él sonrió y se acercó, mientras las maestras se quedaban a una distancia prudente


-Hola... Ya te vi! No tienes que esconderte!- Le habló con un tono juguetón


Por el costado del tronco, la figura de una pequeña niña felina se asomó con cautela y gesto asustado


-No voy a lastimarte...- Añadió con suavidad


Ella soltó el tronco y dio un paso tímido


-Eso, ven! No te haré daño...-


Las maestras se miraron entre sí, con horror y desconcierto, sus ojos no podían percibir nada más que al joven hablando solo...


-Sabes que no deberías estar aquí?- Preguntó el xoloitzcuintle, sentándose en el pasto y cruzando sus piernas

-Yo no quiero... Pero no sé a dónde ir!- Respondió la niña, entrelazando los dedos; Su voz era dulce, pero con un eco y cargada de miedo, su cabello lacio cubría la mitad de su rostro


El xoloitzcuintle ladeó su rostro, mirándola aun con ese ligero fulgor latente en sus pupilas, la analizó en silencio, mirando en ella un aura blanca que parecía desgastada...


-Tú... No vas a gritarme?- Cuestionó la vocecita inocente

-Gritarte?-

-Sí... Otros vienen a gritarme, a tirar agua por todas partes y a dejar velas que me lastiman los ojos... Ellas los traen!- Acusó, señalando a las maestras


Él giró la cabeza hacia ellas y sonrió


-Están asustadas, como tú... Pero no te preocupes, yo te ayudaré!-


Abrió su mochila y sacó un cuenco de cerámica, vertió un líquido oscuro y lo colocó sobre el césped

La maestra Lili se acercó con premura:

-Amh... Harás algo?- Señaló preocupada -No usarás animales o fuego, verdad?-

El chico xoloitzcuintle solo sonrió -A partir de hoy habrá calma... Solo necesito un poco de espacio y, pase lo que pase, no hagan nada! El ritual no debe ser interrumpido...-


La maestra retrocedió mirándolo con un terror que no sabía disimular


Él acomodó el cuenco con precisión:

-Ven... Puedes ver tu reflejo?-

La niña se inclinó y su pupila es expandió hasta volverse negra

-Esa... Soy yo?-

-Te reconoces?- Preguntó mientras hacía un amplio círculo de sal, rodeándola


Ella guardó silencio


-Dime tu nombre...- Pidió, ahora colocando otros cuatro cuencos en el círculo y encendiendo el copal en ellos

-Soy...- Ella balbuceó, pero su forma empezó a distorsionarse, convirtiéndose en un borrón blanco amorfo y palpitante

-Dime tu nombre!- Repitió, su voz ahora más firme


La sal se consumió en un círculo de luz que unió los cuencos alrededor de ambos; El fulgor en la mirada del xoloitzcuintle se intensificó


-Esta no soy yo!- Gritó la niña

-Quién eres?- Insistió con firmeza


El viento se levantó de golpe; Las maestras retrocedieron, abrazándose


-NO SOY YO!- Su voz se quebró en un eco sobre natural

-Mírate y dime quien eres...Wu’uyik in Ah Puch, ilawil le pixan je’ela’...- Recitó y la energía a su alrededor hirvió -Revela tu reflejo... Recoge tus pedazos!-


Las ventanas se azotaban, los columpios chirriaban


-Ay, virgencita...- La maestra Carmen apretó sus ojos, rezando, y Lili se persignaba con desesperación, ambas sobrecogidas por la vibra


Todo parecía temblar, entonces, un grito atravesó el aire:


-TERESA!-


Todo se detuvo

El aire quedó denso y expectante...


-Me llamo Teresa...- Repitió, su figura comenzaba a estabilizarse y en su carita una chispa se iluminó al recordar


El xoloitzcuintle asintió, manteniendo el círculo iluminado a su alrededor


-Te has encontrado... Pero este no es tu lugar!-


Chasqueó los dedos, encendiendo el cuenco central con una llama color jade que crepitó con intensidad en el silencio


-Suelta y ven hacia la luz... La llama purificará tu camino!-

Teresa retrocedió

-Tengo miedo...- Habló, perdiendo fuerza en su voz


Pero él sonrió con calidez


-No temas... Yo te guiaré hasta que cruces! Aquí solo la oscuridad se alimentará de ti...-


Extendió su mano


Ella dudó... Hasta que su pequeña mano tocó la suya: La llama central se alzó como un faro

-A partir de ahora, nunca más estarás sola!- Recitó mientras la guiaba hacía la llama -Tu K’ah se liberará, encontrarás la paz que tu alma merece y tus ancestros te recibirán!-


Guiada por él, la niña se acercó al fuego


-Vete... Sé libre!-

Soltó su mano y ella dio un paso...


La llama la envolvió, ascendiendo al cielo en un destello verde que remolineó con frenesí

Cuando el resplandor cedió, su imagen apareció un instante en la llamarada: Teresa ya lucía clara y limpia, con la luz que había perdido en vida


-Ka xi’ik yéetel utsil, Teresa!- Susurró antes de deslizar su palma sobre la llama... Apagándola


El silencio volvió

El viento cesó

El copal se absorbió

Y la energía color jade del xoloitzcuintle, se extinguió


-Uuf!- Resopló, hincándose sobre el pasto y visiblemente agotado


Las maestras corrieron hacia él

-Que fue todo eso?!-

-Se fue el demonio!? Si era un demonio verdad?!-


Preguntaron agitadas


El joven rio con suavidad -Era solo una niña... Pero descuiden! Ya no volverá...- Se levantó con esfuerzo, estirándose y alineando su playera -Sentirán más paz en el lugar! Aunque si recomiendo una limpia con hiervas y copal...-

La maestra Carmen exhaló -No, no! Ya pecamos bastante el día de hoy con brujerías!-

-Carmen!- Protestó Lili

-Está bien! Recen y usen agua bendita, si eso se apega a sus creencias!- Sugirió tras guardar todo en su mochila -Pero si vuelven a tener problemas “espirituales”, no duden en llamar a Yaxkin Ché! Su servidor...-

Finalizó sonriente


...

..

.


UNA VISITA MOLESTA...

En la calidez sofocante de la sala en su casa, doña Rita se batía en duelo verbal con un invitado que no deseaba ver ni en pintura: Don Herminio...

-No, no y no!- Soltó cortante como un machete -Así como el año ante pasado... Y el pasado... Hoy vuelvo a decirle que mi hijo NO se involucrará en sus ritos y cultos perversos!- Lo señaló con el dedo, temblando de indignación


Frente a ella, Don Herminio, un felino septuagenario de porte pulcro y mirada imperturbable, apenas parpadeó


-Estimada señora...-

-Que “estimada” ni que la fregada!- Cortó en seco -Mi hijo no es un torcido ni un esquizofrénico! Que le hace pensar que es como ustedes?!-


Herminio suspiró...

Sin decir palabra, encendió su palma en una chispa iluminada fugaz y la dirigió hacia la puerta del almacén bajo las escaleras

Con un golpe invisible, la puerta se abrió revelando el interior: Un altar personal, velas consumidas, ramos secos colgando, inciensos aún con aroma, símbolos pintados a mano, piedras energéticas y un estante repleto de libros amarillentos

Encogida, la señora apretó su mandil entre sus dedos, como si quisiera arrugarlo hasta desaparecer


-Señora, su hijo es portador del don... Un bienaventurado!- Dijo con voz grave -Ha llegado el momento de que tome el lugar para el que fue encaminado...-

-Él no fue encaminado!- Escupió -Nos alejamos de todo esto! Su abuela...-

-Su abuela...- Repitió él, pisando sus palabras -La patrona, Matilde Ché, dedicó su espiritualidad y sus dones con devoción y orgullo!-

-Estaba loca!- Replicó Rita con rabia, disfrazando el temblor en su voz

-La línea Ché debe seguir!- Insistió él sin subir el tono

Ella chasqueó su lengua y soltó

-Mi ex esposo tuvo otro hijo en una de sus aventuras... Por qué no llaman a ese y nos dejan en paz?!-

El felino suspiró largo, peinándose hacia atrás el cabello cano en un gesto forzado de paciencia

-Desde que Yaxkin nació, Matilde vio en él al siguiente eslabón de su línea de mando. Su vibra, su aura, su energía... Nada de eso se escoge al azar ni por casualidad! Yaxkin debe cumplir con la responsabilidad delpacto del Cúmulo...-


Doña Rita se cruzó de brazos, evitando su mirada, observando el suelo como si quisiera encontrar allí una salida


-Escuche, Rita!- Su voz se hizo más firme -Cuando la patrona Matilde murió, yo entendí que Yaxkin no tenía la edad para asumir tal peso. Pero ahora... A sus dieciocho, tiene la capacidad de convertirse en elpatrón de la Casa Chéy asumir la responsabilidad de su linaje!-


Herminio bajó ligeramente la cabeza, reconociendo el peso de sus palabras


-Yo ya estoy cansado, enfermo... Y no soy quien debe llevar dicha tarea!-


Rita ahogó su suspiro, cubriendo su rostro con pesadumbre


-Yo lo puedo encaminar... Bueno! Al menos el tiempo en el que la enfermedad no me reclame!-

Ella al fin lo miró por fin

-Lo pensaré...-

Él negó con calma

-Esto no es de pensarse ni su decisión, señora... Cumplí con hacerle la propuesta por última vez, pero le aseguro que Yaxkin, atenderá al llamado por sí mismo!-


Sin esperar respuesta, extendió su mano: En ella descansaba un manojo de llaves atadas con un cordón rojo; Eran de distintos tamaños, oxidadas, plateadas, algunas alargadas, otras diminutas

Las dejó caer sobre la mesa con un tintineo que rompió el silencio


-Cuando llegue el momento, él sabrá cuál abrir primero...-


...

..

.


VISIONES ONÍRICAS...

-Wu’uyik in Ah Puch, Yich u yiit oochel...-

La voz de la patrona Matilde resonaba con un eco profundo, como si viniera desde el fondo de un pozo

Una daga de obsidiana, deslizándose por su palma

Sangre chorreando

Jade iluminándose

La oscuridad se retorcía, densa y viscosa, como brea hirviente escurriéndose por el suelo

El viento rugía, levantándose en una ola de energía que la envolvía

Sus ojos, dos faros esmeralda, se clavaban de frente, destellando hasta segar...


Todo se desvaneció


Y entonces... La figura de Don Herminio apareció de frente

Rodeado de humo blanco

Suspendido en un espacio negro


-Yaxkin...- Su voz grave atravesó el vacío


Entre sus manos sostenía un amuleto de jade brillante

Poco a poco, el fuego verde empezó a rodearlo

Su mirada destelló en blanco, devorando sus pupilas


-Vuelve a casa...- Susurró


La llamarada verde Lo consumió por completo

El amuleto de jade quedó flotando en el espacio

La figura de la piedra en el suelo aparecía

Hilos de sangre la bañaban


Las visiones comenzaron a encadenarse, una tras otra, cada vez más rápidas: La piedra, la sangre, el amuleto...

Y, al fondo, un eco metálico de llaves chocando sin descanso

El sonido se intensificó y el ritmo se aceleró hasta que un destello verde que encandiló


Segó toda luz


-AAGH!-


El grito sofocado de Yaxkin rompió la madrugada: Jadeaba y el sudor frío resbalaba por su cuello


-Que pesadilla...- Se llevó la mano al pecho, peinó su cabello hacia atrás, intentando regular la respiración

Miró su celular: 3:25 am

-Esto... no está bien...- El xoloitzcuintle susurró con un peso que no sabía quitarse

...

La mañana cayó pesada sobre Yaxkin, sumando a la mala noche de visiones, una noticia lo estremeció: Don Herminio, había fallecido...

-Yo no sé por qué te pones así por ese señor!- Reclamó doña Rita, sirviendo una taza de café a regañadientes -Ni si quiera era pariente nuestro! Ni amigo... Ni cercano... NADA!-

Yaxkin rodeó la taza entre sus dedos, con los ojos cansados y la espalda encorvada -Él... Era el último del círculo de la abuela...- Murmuró antes de suspirar -Lamento no haber estado cuando vino ese día...-

-Tú, no tienes nada que lamentar, mijo!- Respondió Rita, sin apartarse de la cazuela que soltaba un aroma picante -Tu vida sigue aquí! Eres joven, inteligente, irás a la universidad, conseguirás un empleo digno de que mantenerte...-


Yaxkin apoyó la mejilla en su mano, ladeando una sonrisa desgastada de escuchar, otra vez, ese sermón de siempre...


-Comprarás un auto elegante, una casa, te casarás por la iglesia con una linda muchacha... Y me darás nietos!- Remató ella, asintiendo con orgullo, mientras ponía frente a él un plato humeante de chilaquiles

-Tienes toda mi vida resuelta, eh, ma’?- Bromeó con sarcasmo, alzando una ceja

-Dilo como quieras! Pero ese debe ser tu camino... Es por tu bien!-


Él asintió, probando un bocado entre el ruido de la cocina y el perfume del café recién colado, pero su mirada se desvió inevitablemente hacia la vitrina: Allí, entre la vajilla elegante que nunca se usaba, descansaba el manojo de llaves viejas...

Oxidadas, plateadas, medianas y pequeñas... El cordón rojo que las unía parecía brillar con la luz de la mañana

Entonces, un destello jade cruzó por sus pupilas: Las imágenes de sus visiones atravezaron de nuevo su mente como cuchilladas, veloces, ruidosas...


-Agh!- Llevó la mano a su frente, sofocado

-Y ahora?- Pregunto su madre con ese tono molesto y expectante

-Nada!- Rió nervioso, limpiando el sudor de la sien -Solo... Están picosos!-


...

..

.


EL NUEVO RUMBO...

Yaxkin presentó el examen para la universidad como todos los jóvenes de su estado, pero el resultado lo llevó a una sola opción: Ingresar ese semestre en la universidad del estado vecino. Así que, un mes antes del inicio, empacó lo necesario y se mudó a un departamento previamente rentado

Después de despedidas interminables, indicaciones y las bendiciones repetidas de su madre, abordó el autobús en la central...

El viaje era largo, el camión olía a aire acondicionado húmedo, a desodorante barato y los ronquidos del señor gordo de al lado le hicieron imposible descansar

El joven xoloitzcuintle apoyó su mejilla contra la ventana, dejando que la vibración del motor lo arrullara sin llegar a dormir: Afuera, la carretera se extendía interminable, oscura y desolada, como una herida en la noche

-Seguir mi camino...- Murmuró

Metió la mano en su bolsillo y, con cuidado, sacó el manojo de llaves: El cordón rojo brilló un instante bajo la luz parpadeante del pasillo. Las pupilas de Yaxkin parpadearon en un fulgor jade

Apretó las llaves entre los dedos, y una sonrisa tenue curvó sus labios -Lo siento ma’!- Susurró con calma -Pero habrá un ligero cambio en mi vida planeada!-

Cerró los ojos, escuchando el eco metálico repicar en su memoria -No sé qué es lo que encuentre allá pero... Debo ir a la casa Ché!-

La oscuridad de la ventana le devolvió su propio reflejo, pero sus pupilas destellaron jade de nuevo, como si ya estuviera marcado por aquello que lo esperaba...

...Porque ningún Bienaventurado, escapa de su deber con el cúmulo...