Capítulo 1: ¿Y si el mejor ship somos tú y yo?
El camerino estaba repleto de carcajadas, el sonido de una bolsa de snacks abriéndose y el inconfundible timbre de la risa de Jin al hacer un mal chiste.
—¡¡Ya, ya!! Esperen, escuchen este!! —exclamó Jungkook mientras sostenía su teléfono— “Kookmin es real porque Jimin se acomoda el cabello cada vez que Jungkook lo mira”. ¡Esto tiene un hilo con 27 pruebas!
—¡Ah, no! ¡Y eso no es nada! —agregó Hoseok, riéndose— El otro día vi uno que decía que Yoongi se puso nervioso porque Namjoon le pasó el agua. ¡Y eso era prueba irrefutable de que eran esposos desde 2014!
—A ver —intervino Jin, limpiándose las manos con una toalla húmeda— Según ARMY yo estoy casado con Namjoon, divorciado de Yoongi, criando trillizos con Jimin en Australia y, aparentemente, tengo una doble vida como chef en París
—¿¡Australia!? —Jimin soltó una carcajada contagiosa, acomodándose en el sofá al lado de Taehyung— ¿Por qué nadie me avisó que tengo trillizos? ¡Quiero conocerlos!
El ambiente era relajado, íntimo. Estaban solos los siete, sin managers ni cámaras, solo siendo ellos, en un momento de pausa entre ensayos.
—Lo que más me asombra —dijo Namjoon, cruzando las piernas— Es la dedicación. Hay análisis de nuestros parpadeos, nuestras miradas, nuestras respiraciones.
—“Jimin y Jungkook respiran en el mismo oxígeno, ergo: Almas gemelas.”—parodió Yoongi, con una expresión seria, lo que hizo que todos estallaran de nuevo en risas.
Pero Taehyung, sentado junto a Jimin, estaba extrañamente callado. Los ships siempre le habían parecido una broma divertida, un juego de ARMY que celebraba el cariño fraternal entre ellos. Pero cuando Jungkook mencionó el Kookmin, algo se removió en su pecho, como si alguien hubiera encendido una alarma que no sabía que tenía instalada. Miró de reojo a Jimin, que reía con los ojos achinados, su sonrisa iluminando el camerino como su foco personal. La luz se reflejaba en su piel clara, y por un segundo, Taehyung sintió un cosquilleo incómodo, una punzada que no podía explicar.
—¿Y el Vmin? —soltó de repente, sin pensar, su voz cortando el aire como un cuchillo torpe.
Todos giraron hacia él, las risas pausándose por un instante. Jimin ladeó la cabeza, curioso, sus ojos brillando con esa mezcla de dulzura y picardía. —¿Qué? —preguntó, inclinándose hacia Taehyung con una sonrisa que hizo que su corazón diera un vuelco.
—El ship tuyo y mío —dijo Taehyung, intentando sonar casual mientras sacaba su teléfono con dedos ligeramente temblorosos— Estoy viendo que hay mucho contenido en X. Tipo...demasiado.
Hobi dio un salto, sus ojos brillando de emoción. —¡Oh, sí! ¡El Vmin es muy popular también! Hay edits que parecen tráilers de películas románticas, con música dramática y tomas en cámara lenta. ¡Son mejores que cualquier K-drama!
Taehyung deslizó el dedo por la pantalla, abriendo un video titulado“Top 10 pruebas de que Vmin es real”. Le dio play, y de pronto, ahí estaban. Clips de él mirando a Jimin como si fuera el único en el escenario, cubriéndolo con una manta en un concierto frío, acariciándole el cabello distraídamente en una entrevista, abrazándolo con una intensidad que parecía detener el tiempo. Cada escena era un golpe directo al corazón. No eran solo momentos de amistad. Eran... algo más. Sus ojos, en esos clips, no eran los de un hermano. Eran suaves, cálidos, llenos de una ternura que ARMY había captado antes que él mismo.
De repente, el video no era tan gracioso.
—¿Qué pasa, Tae? —preguntó Jimin, inclinándose para ver la pantalla, su hombro rozando el de Taehyung de una manera que hizo que su pulso se acelerara.
—Nada... —masculló Taehyung, bajando el brillo del teléfono como si así pudiera ocultar el torbellino en su pecho. Pero su corazón latía como si quisiera escapar de su cuerpo.
Ahí estaba Jimin. Su Jiminnie. Su mejor amigo desde los días de trainee, el que lo abrazaba cuando la ansiedad lo ahogaba, el que bailaba con fuego en los pies pero reía con la dulzura de un amanecer. Taehyung siempre había sentido algo por él, un amor profundo que asumía como fraternal. Pero ahora, viendo esos edits, escuchando las bromas de los miembros, sintió un chispazo de algo nuevo, algo que lo hacía querer gritar y esconderse al mismo tiempo.
—¿Y si...? —empezó, pero se detuvo, sus mejillas calentándose. Los demás lo miraron, esperando que terminara la frase, pero Taehyung solo carraspeó, fingiendo revisar su teléfono —Nada, olvidenlo.
Jungkook, con una sonrisa traviesa, no lo dejó escapar.
—¡Oye, no te hagas el tímido ahora! ¿Qué ibas a decir? ¿Que el Vmin es el mejor ship? Porque la verdad, el Kookmin está en peligro si sigues mirando a Jimin de esa manera, dejanos ser felices.
Jimin rió, dándole un empujón juguetón a Jungkook.
—¡Para, Kook! Deja de meterle ideas raras a Tae. Aunque... —miró a Taehyung, guiñándole un ojo— el Vmin tiene su encanto, ¿no?
Taehyung sintió que el suelo se tambaleaba —¿Encanto? —balbuceó, intentando mantener la compostura mientras su mente gritaba¡¿QUÉ SIGNIFICA ESO?!
Hobi, oliendo el drama como un sabueso, se acercó con una sonrisa maliciosa.
—Oh, oh, oh, ¿qué tenemos aquí? ¿Taehyung poniéndose rojo por un ship? ¡Esto es nuevo! ¿Desde cuándo el Vmin te pone nervioso, eh?
—No estoy nervioso —protestó Taehyung, cruzándose de brazos con una dignidad que no engañaba a nadie— Solo digo que army tiene mucha imaginación.
—Imaginación, claro —dijo Yoongi, su tono tan seco que cortaba— Por eso te quedaste mirando el video como si estuvieras descubriendo el sentido de la vida.
La sala estalló en risas otra vez, y Taehyung gruñó, hundiendo la cara en un cojín para esconder su sonrojo. Pero mientras los demás seguían bromeando, él no podía dejar de pensar en Jimin, en su risa, en su cercanía, en la forma en que su corazón latía más rápido cada vez que estaban juntos.
Por primera vez, el Vmin no le pareció solo una broma del fandom. Por primera vez, se preguntó si ARMY, escondidas detrás de sus pantallas, habían visto algo que él había estado demasiado ciego para notar. Y por primera vez, miró a Jimin no como su mejor amigo, sino como alguien que podría ser mucho más.
¿Y si el mejor ship somos tú y yo Jiminnie? pensó, su corazón latiendo en un idioma nuevo, uno que siempre había estado ahí, esperando a que lo aprendiera a leer.