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El aula era iluminada por la cálida luz del sol que entraba por las ventanas, los cabellos cenizos brillaban color dorado, sus orbes rubíes intensos como el fuego observaban el patio a través del cristal.
— tan bello... — pensaba un joven de cabellos verdosos unos pupitres más atrás. Izuku Midoriya, conocido por ser uno de los tres alfas más guapos de la escuela media aldera, iba a tercer año y era popular por su inteligencia y clara belleza física. Un alfa dominante, alto, de hombros anchos, ojos boscosos que hipnotizaban a cualquiera y un fresco aroma a pino que a muchos encantaba.
Pero algo que casi nadie sabía es que ese divino alfa ya tenía a alguien en su corazón y que esa persona era el segundo alfa más popular de aldera, o así lo hacían llamar, pues aquel joven de cabellos cenizos no era nada más ni nada menos que un bello omega.
Lo que lo hacía parecer alfa eran sus características, pues los omegas solían ser pequeños, más débiles que el resto de géneros secundarios y con una apariencia delicada. Katsuki era lo contrario; midiendo 1,72m, siendo más fuerte que algunos alfas y teniendo espalda ancha, además de tener una personalidad explosiva y temperamental.
A pesar de eso, sus feromonas aún así eran de omega notoriamente pero demasiado débiles. Solo personas con un olfato agudizado podrían sentirlas, es decir, alfas y omegas dominantes. Aunque también si entraba en celo alguna que otra persona podría percibirlo, pero él aún no había tenido ni uno.
Si un alfa u omega no dominante quisiera percibir su aroma, él tendría que soltarlas a propósito y debían oler directamente de sus glándulas de aroma, si no, no podrían percibir sus feromonas.
Midoriya agradecía ser el único alfa dominante del aula y poder sentir el delicioso aroma del joven que lo traía tan hipnotizado. Esa tonada dulce y acaramelada que lo hacía babear, sentía que era su droga favorita.
La voz del profesor estaba en segundo plano, lo único que podía ver era al cenizo observando el patio por la ventana pero el timbre dando inicio al último descanso del día lo sacó de sus pensamientos.
En un abrir y cerrar de ojos, aquel pelirrojo amigo del cenizo ya estaba a su lado arrastrándolo fuera del salón. Izuku sentía su pecho hervir y sus dientes rechinaron por la furia, ese idiota siempre se lo llevaba con él.
Su próxima clase sería deportes por lo que Midoriya decidió ir a comprar un agua antes de que el descanso terminase.
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— muy bien, quiero que hagan cinco vueltas a la cancha, rápido! — exclamó el profesor de brazos cruzados, su grito resonando en el lugar.
Los alumnos de 3er año trotaban a la par haciendo lo que la profesora había indicado. Al terminar la quinta vuelta, la profesora comenzó a dar otros ejercicios y los estudiantes los realizaban, algunos con pereza y otros con gusto.
Luego de casi dos horas, el profesor les indicó que utilicen los últimos 15 minutos para cambiarse y ducharse rápidamente en los baños.
Tal como la sensei les había dicho, cada uno se fue por su lado. Izuku estaba sentado en la banca frente a su casillero secando sus pies sin mostrar interés en el resto.
Por otro lado, katsuki salía de las duchas vestido solo en su parte inferior y con una pequeña toalla de mano colgando de su cuello. Se sentó en la banca detrás de izuku, su espalda rozando la contraria.
— no sabes lo que provocas... — pensó el peli verde con una ligera sonrisa ladina en su rostro.
Bakugo tomó la toalla de su cuello y secó su rostro, luego sin prestar mucha atención la dejó a un lado. Se puso de pie y abrió su casillero para tomar una remera y ponérsela, al darse la vuelta para tomar la toalla de manos vió que no estaba.
— uh? — bufó confundido, creía haberla dejado a un lado segundos atrás.
— que pasa, bakubro? — rió eijiro saliendo de las duchas al ver la cara perdida de katsuki.
— nada, idiota — respondió brusco — oi, nerd, viste una toalla por acá? — se cruzó de brazos mirando al joven de hebras verdosas de espaldas.
Izuku volteó el rostro con esa pequeña sonrisa, mirándolo sobre él hombro — no, lo siento, bakugo — dijo con naturalidad mientras cerraba su mochila y se colocaba sus zapatos.
Bakugo bufó y dió por perdida su toalla, su ceño estaba fruncido y se le notaba claramente molesto. Nunca faltaba el momento en el que su puto día se jodía. Al parecer algo estaba en contra de él y últimamente perdía todas sus pertenencias, a este paso desaparecerían hasta sus calzoncillos.
— ahora se te perdió la toalla? — preguntó eijiro sentándose a un costado, secando su cabello rápidamente.
— tsk, si, es una jodida mierda — se notaba frustrado, el pelirrojo sonrió y le colocó la toalla de mano que estaba usando en el cabello, comenzando a moverla para secar las hebras cenizas — que mierda haces?! — gruñó bakugo, alejándose rápidamente.
— woah, tranquilo, solo te estaba secando el cabello — rió suavemente, girando a su casillero para sacar su remera y ponérsela.
— no vuelvas a hacer eso, idiota — bufó katsuki, su ceño fruncido que provocaba más diversión en el alfa de orbes rojas.
— acaso te molesta que otro alfa te toque? — dijo con tono burlón, el cenizo se enfureció aún más y golpeó la cabeza del pelirrojo — ayy!!! — se quejó kirishima sobando dónde había recibido el golpe.
— cierra la boca un rato, imbécil — gruñó el cenizo, cerró su casillero y tomo su mochila para luego irse de los baños. Eijiro suspiró viendolo irse.
— estás bien, kirishima? — escuchó una voz grave tras él, al voltear pudo ver al tercer miembro del trío popular de alfas.
— oh, si todobro, no te preocupes — respondió kirishima con su sonrisa habitual, el alfa de cabello bicolor, con su expresión fría de siempre, asintió.
OMG, QUEEE, PRIMER CAP, OK... En realidad es 1er cap d anda saber cuántos JAJAJAJ, es q este es otra oportunidad pero weno, les parece interesante?
[La cantidad de palabras es diferente tanto acá como en Wattpad así que acá voy a poner la cantidad que me indica la app xq ya ns cual es la cantidad exacta 💔]
Muak, tkm a todes ;)
Byeee
Daisuki se despide!
*₊‧{1159}‧₊*
Siguiente capítulo: miércoles 15/10