❝𝙎𝙀𝙍𝙀𝙉𝘿𝙄𝙋𝙄𝘼❞┇ 𝙆𝘼𝙔𝙂𝙀𝙎

Summary

-ˋˏ ༻A͜͡U͜͡ ༺ ˎˊ- Cuando las cartas son ignoradas y no correspondidas, significan rechazo o disgusto por obviedad. Pero, erróneamente Kayden interpretó aquel silencio como un desafío abierto y una invitación indirecta. Una cosa llegó a la otra, y para su fortuna... Sus ojos bendecidos fueron por tomar algunas malas decisiones... O quizás no tan malas. ╭────────────────╮ │⚠️ 𝘈𝘋𝘝𝘌𝘙𝘛𝘌𝘕𝘊𝘐𝘈𝘚 ❍⌝ ╰──────────────── │❍ Posibles errores de ortografía. │❍ Única parte. │❍ No copias. │❍ No adaptaciones/traducciones. │❍ Contenido erótico, leer bajo su responsabilidad. │❍ Leve mención de fetiches. │❍ Si el contenido no es de su agrado, abstenerse a dejar malos comentarios. │❍ Los derechos por los personajes están reservados a Son Jeho x Zhena, creadores del manwha "Eleceed". Yo solo podría ser considerada autora de la trama. • *⏝֪֪⏝ 𝅄 ꒰ 🍷 ꒱ 𝅄 ⏝֪֪⏝* • Con todo punto aclarado; gracias por su lectura/voto/comentario y su sagrada atención... ─Kιɾα.

Genre
Erotica
Author
Kira_2040
Status
Complete
Chapters
2
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

❝ Lingerie┇AU ❞

Disclaimer: Este one-shot cuenta con contenido subido de tono que roza lo sexual, por responsabilidad mía es comunicar que hay una pequeña separación para hacer saber que inicia "el asunto".

Leer bajo su completa responsabilidad.

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Narrador omnisciente

Cuando las respuestas jamás llegaron a sus manos, con paciencia aún persistente digna de Kayden por una pelea.

Cogió papel, tinta y su extensa imaginación para empezar a escribir una nueva carta de desafío; dispuesto a mandar una nueva solicitud de encuentro, ¿Cuántas van?, ni siquiera recuerda la cantidad de palabras que llevó cada uno de sus escritos.

Solo sabe que los resultados están siendo nulos e inexistentes. Por lo que tenía entendido de aquella top 10 —su objetivo— era que su personalidad era bastante evasiva al mundo exterior. Quizás por eso se la pasaba encerrada en su enorme y desolado territorio. Atrapada por voluntad en su burbuja de realidad... Aunque claro, no ignorando a los débiles corderos esparcidos por ahí.

Había escuchado algo acerca de que asistía a personas que prácticamente carecían bajo el poder de aquellos despiertos que ejercían poder bruto sobre los que no tenían voz o voto. Por supuesto, no era evidente la forma en que intervenía Pero algo había oído; chisme a oídos sordos y lenguas afiladas...

Para nadie es secreto el hecho de que Kayden es totalmente ignorante en asuntos románticos, dignos representantes de dicha falta eran sus cartas, bastante apegadas a sus propios creencias, algunas palabras para "molestar" y otras tantas para generar fricción, al menos creía eso...

Porque enviaba cartas que —según— pudieran generar alguna reacción en sus receptores... Molestia, discordia y competitividad, al menos esas eran sus intenciones.

[•••]

Sin embargo, aquella receptora de dichosas cartas escritas a mano, simplemente estaba embelesada de leer tantos halagos... Aunque por mucho que le llegara a mover algo en su incomprendido corazón, por meses y meses decidió ignorarlas, quizás esperando en la —engañosa— seguridad de su territorio a ese caballero de blanca armadura que imaginaba detrás de tan atractivos escritos a mano.

¿Pero quién podría ser el autor de estás?, no lo conocía más que por letras y halagos que se sentían reales y una caricia a sus cadentes días en su territorio.

No había una sola carta que tuviera un declive... Todas la atraían y endulzabam sus ojos cuandos las veía.

“Tú eres mi objetivo”

Quizás eran palabras demasiado comunes pero en esos escritos se sentían tan reales. Además, había escuchado ciertos rumores acerca del remitente de esas cartas que siempre llegaban cada ciertas semanas.

“He vivido contigo en mi corazón”

Gestella pensaba que solo un amante devoto podría escribir dichas palabras, ¿Pero quién podía admirarla con tanta "devoción" sin siquiera conocerla en persona?; era una grosería completa... Después de todo, Gestella es mujer. Un poco ilusa en sus inexistente experiencia en el extenso campo de los sentimientos, especialmente en los románticos.

—Mi señorita —Mei interrumpe su divagación mental y en seguida la top 10 le dirige atención auditiva; espera que no sea otro caso en el que deba intervenir desde las sombras—. su encargó personal la espera en sus aposentos.

Mei es su fiel servidora, conoce los movimientos de su señora, las manías que tiene por mostrar un interés particular por aquellas almas desamparadas... Sin embargo, hay cosas que ella no conoce de su reservada señorita...

De ejemplo es la clase de ropa por la que dichosa dama de digno respeto se inclina, o prefiere por mucho sobre otro estilo...

Aquella clase de ropa que resalta su pálida piel... Aquella que abraza sus curvas con una envidia que algún ser masculino o femenino muriese por recorrer... Aunque claro, nadie más que la misma Gestella tiene dicho honor.

—Bien, puedes retirarte —no hace falta repetir la orden para que Mei abandone el gran salón donde su señora pasa el tiempo la mayor parte del día... Por no decir de su rutina.

Entre pensamientos sin importancia deslizó sus piernas y pronto abandonó aquel cómodo mueble para retirarse a sus aposentos, hasta ese entonces las órdenes eran muy claras.

A partir de ese horario nadie tenía ningún acceso a sus aposentos personales, sin importar cuál era la emergencia.

Porque Gestella podía tener mucho tiempo libre y a veces días repletos de problemas, pero algo que era completamente sagrado para ella, eran esas horas que dedicaba a cuidarse así misma... A cuidar cada detalle de su aspecto personal, de su físico...

A ella le fascina su propio cuerpo... Especialmente cuando el espejo le confirma sus pensamientos claros y decisivos.

|✓|

Cómo Gestella pasaba la mayoría de su tiempo en su fortaleza, dividía su tiempo en tareas y tiempo para sí misma... Especialmente cuando se trataba de sus propios deseos. Por eso fue que le atrajo el verse bonita en ciertas prendas que aunque nadie viera, le gustara a ella.

No tenía que haber exactamente alguien que pudiera apreciarla en ésa ropa, bastaba con que le atrajera un mínimo detalle, diseño o modelo para que ella lo adquiera bajo el pretexto de "asuntos personales" para que ninguno de sus subordinados se atreviera a revisar esos envíos que eran prácticamente prohibidos a la vista de cualquiera que no fuera la misma Gestella.

Y ese es el mismo paquete que recibió ahora, envuelto en un lindo papel de regalo. Aquella empresa realmente la había tomado como una cliente casi frecuente por no decir cliente VIP. Todo porque Gestella cuando empezó en ese mundo del gustarse así misma, empezó a adquirir ropas bastante... Privadas.

Una vez al mes... Cada quincena Una vez a la semana... Cada fin de semana... Hasta que se volvió prácticamente una rutina y algo habitual para ella ver con qué la sorprendían los diseñadores. Llegó a adquirir y ser una clienta tan especial que las mismas casas de diseño le enviaban alguna prenda adicional o algún producto que ellos creían eran obvios para acompañar el uso de dichas prendas adquiridas.

—El material se siente diferente... —Gestella se consideraba prácticamente experta en la forma que mezclaba esas prendas con la ropa que usaba en su día a día.

El encaje tenía que conjugar perfectamente con su humor y el como se sentía... ¿Sentía un día pesado?, quizás algo más cómodo, ¿Asuntos que requerían poca concentración?, entonces más tiempo en su guardarropa para escoger la prenda que jugara perfecto con el día. ¿Soleado?, ya tenía la prenda perfecta. Habían buenos días así como malos...

Y en su guardarropa yacía la prenda que pudiera conjugar el día con Gestella.

Verse bonita requería sus cuidados y Gestella lo tomaba en serio cuando llegaba ése momento en que solo existía ella. Verse bien requería de tiempo e inversión... Así que mucho antes de probarse alguna de esas prendas adquiridas, Gestella tomaba algún baño relajante... Hasta que le tocaba la curiosidad y se vestía para sí misma.

El tiempo que se dedicaba así misma en dicha ropa era un tiempo sagrado en que no importaba si el mundo se cayera a pedazos, solo eran ella y su reflejo... Encerrada en aquel cuarto privado donde observaba su reflejo y admiraba la forma en que el encaje realzaba su figura...

Si el color le quedaba tan bien como en su mente imaginó cuando la compró, si la tela y el diseño eran cómodos... Todo eso se decidía con ella frente así misma... Observando el modelo en su propio cuerpo, solo con su opinión siendo lo único que importaba.

Está vez no fue diferente... Tomó un baño, está vez un poco más largo, solo ella y sus esfumados pensamientos... Porque cuando se dedicaba un tiempo así misma, no importaba absolutamente nada, solo ella.

Cuando terminó ese baño, Gestella incluso atendió su larga melena plateada.

Después, con la bata aún abrazando su cuerpo cogió la prenda entre sus pálidos dedos. Preguntándose qué tan cómodo sería esta vez... Sin prisa alguna deslizó todo en su lugar con experiencia previa adquirida por pequeños botones, lazos e incluso corset que alguna vez se colocó. Pero ahora, acomodó con cuidado aquella liga que abrazaba su muslo con tanto decoro.

La dichosa prenda componía de una lencería flexible, nada que la obligara una postura recta ni algo que tensara demás su cuerpo, solo lo justo para ese momento...

Ajustando tiras delgadas en su cuello, pasando por su espalda y cubriendo sus pechos a medio con un suave encaje, una abertura que hacía lucir su bien dotado pecho.., para completar la primera pieza, el encaje finalizaba en pequeñas tiras que se aferraban a su piel hasta sus costillas...

La segunda pieza en cambio no era nada de otro mundo, un panty de encaje que subía entre tiras y encaje hasta sus caderas y con la parte más importante y delicada cubriendo lo necesario dejando espacio a la picardía y a lo sensual.

Un lindo y sensual diseño que hacían lucir sus curvas de la manera más apetecible posible...

—Hmmm... —Gestella se acercó al espejo y tomó asiento en el sillón individual, observando su propio cuerpo en el espejo. Detallando la forma en que dicha prenda se aferra a su piel... Aquel color resaltando su figura y la excelente distribución del encaje que sin duda resalta sus definidas curvas...

[•••]

Por otro lado en cambio, Kayden había terminado de escribir su más nueva carta de "desafío" sin embargo, a la hora de enviarla por correo... Una idea cruzó en su experta mente en combate. Ir personalmente.

Si su objetivo tanto la evitaba, ¿Era una clase de respuesta?, no pregunten, en su cabeza hubo sentido a ir personalmente, después de todo, su paciencia eterna no era y si sus cartas no estaban siendo lo suficientemente claras, entonces, presentarse no debería ser inesperado, ¿No?

—Me parece una sabia decisión —se dijo así mismo, guardando la carta en su oscura chaqueta para partir personalmente a entregar su desafío. Para que ella supiera que hablaba en serio acerca del desafío.

Quizás no era una tan mala decisión, el silencio no significaba sí pero tampoco no.

Fue racional en su mente...

No le tomó mucho tiempo llegar hasta los límites de los territorios de Gestella, extensos a vista de cualquiera. Kayden analizó la situación y siendo de noche creyó apropiado dejar la carta en el buzón. Pero al mismo tiempo tenía ganas de provocar algún pleito... Sin embargo, aquel lugar —aunque impecable— parecía bastante desolado.

—¿Quién podría vivir de esa forma..? —murmuró, acercándose al borde de la puerta con bastante facilidad, no había prácticamente nadie alrededor de dichas puertas... Pero el diseño de la casa era bastante imponente.

Kayden no lo pensó mucho en sí, dispuesto a dejar la carta en el buzón, a penas el sobre rozó el borde se detuvo, si ya había llegado ahí, ¿Qué no entrara?, sería un desperdicio de tiempo simplemente quedarse en la puerta. Con desdén observó una parpadeante luz a través de los bordes de unas cortinas que desde ahí eran negras.

Sin reparo y preocupación, simplemente usó su poder despierto para deslizarse discretamente por el pasillo de esa zona. Kayden no se asombró en absoluto por lo bien mantenido que parecía ese lugar, si por fuera era imponente, por dentro evidentemente debía ser igual.

Siendo quien era, Kayden no tenía a nadie que rendirle cuentas así que se deslizó por el pasillo, simplemente pasando por alto que pudieran verlo.

Media noche, nadie debía estar por ahí así que ni siquiera una mota de polvo impidió su recorrido... Hasta que llegó a las puertas que llamaron su atención. Puertas que eran bastante diferentes a las que vió por el extenso corredor.

Sin anunciar o siquiera ocasionar un poco de ruido, deslizó la manija cuál ladrón y se infiltró con destreza... Los aposentos que encontró eran dignos de un top 10.

Pero lo que le llamó la atención fue que, aunque habían luces encendidas nadie estaba en la habitación. Su corazón dió un vuelvo impropio de él y retrocedió un par de pasos, creyendo ya imprudente filtrarse en la recámara del dueño de esa gran mansión.

«Bastante cómodo para personas sin pudor» criticó, dispuesto a largarse de ahí, el ver a alguien descansar tan cómodamente no era su intención, solo había sido un poco imprudente al presentarse sin tocar la puerta, nada más. Kayden siendo consciente de su error intentó coger la manija detrás suyo, pero solo obtuvo un corte desprevenido que lo hizo apretar los labios; ya decía él que no podía tomar a una top 10 por la espalda.

—¿Quién demonios crees que eres? —a penas la voz de la fémina rebotó entre las paredes, Kayden alzó una ceja, ya dispuesto a pelear en ese momento, solo que no podía ubicar de dónde provenía aquella... Bastante calmada voz.

No era momento para pensar en eso así que sin dudar extendió la mano al lado, sintiendo algo cálido rodar entre sus dedos. Esperando el primer ataque que nunca llegó... Solo una neblina roja y espesa rodeando la habitación.

—Escondida como una rata... —Kayden intentó provocar alguna reacción o aparición por parte de su contrincante—. tenía entendido que los top 10 son lacras que les encanta atacar por la espalda.

—No te atrevas a decir eso cuando entraste sin permiso —Gestella por suerte alcanzó a escuchar algo mínimo en su habitación detrás del compartimento secreto donde estaba; ella estuvo dispuesta a castigar a quien se hubiera atrevido a interrumpir su sagrado momento, no esperaba que fuera un completo desconocido.

—Kayden —soltó finalmente al verse en un ligero aprieto, lo habían atrapado con las manos en la masa pero no iba a quedarse de brazos cruzados si lo atacaban; es más, le convenía.

Pero Gestella dejó cualquier intensión de torturar a esa persona cuando escuchó ese nombre, lo recordaba por las cartas firmadas bajo ese nombre... ¿Pero qué demonios hacía en su habitación?; su corazón dió un vuelco y pronto la neblina rojiza se dispersó.

—¿Qué haces acá? —preguntó tratando de mantener la compostura. No sabía cómo reaccionar cuando prácticamente este que creía un amante devoto estaba en sus aposentos...

Kayden en cambio desvió la mirada, tratando de encontrar a la mujer que hablaba desde las sombras pero sus ojos no encontraron lo que buscaba.

—Vine a comer... —respondió irónico, era evidente que quería molestarla. Pero la top 10 no entendió eso y creyó que pasó por alto algún detalle en la última carta... Eso siendo imposible considerando la clase de atención que le prestaba a las cartas para leerlas.

—Ninguna de tus cartas menciona que vendrías hoy —las palabras de Gestella hacen que Kayden voltee a donde cree que está la ranker—. lo habría sabido de ser así.

—Entonces sí las lees —Kayden no presta especial atención a ese intercambio de palabras, porque solo quería dejar una carta de desafío.

—Sí —Gestella entonces prefiere salir de ese compartimento. Ya con unl de sus largos camisones afelpados cubriendo su desnudez—. cada una de tus cartas las he leído personalmente.

· · ─ ·♡· ─ · ·

Kayden quedó estupefacto cuando sus ojos se encontraron con los de su objetivo, prácticamente sintió que le faltaba el aire... No esperaba, no, quizás el atuendo era algo que debía esperarse de un mimado top 10. Solo no esperaba toparse con una vista tan... Nada planeada.

Gestella no estaba desnuda, no, pero... Kayden tuvo que desviar la mirada, no era una adolescente hormonal... Pero ahí estaba, sintiendo sudorosa la palma de su mano... Tragó duro y miró la pared como si fuera lo más interesante en ese momento, pensando en si atacar de esa manera sería algo digno. Porque despierto de todo a eso es a lo que fue personalmente.

Gestella en cambio mantuvo su distancia, mirando de reojo al hombre en su habitación. Analizando la situación.

—Entonces... —Gestella esperaba alguna reacción positiva de quién consideraba un amante devoto a ella; por la clase de cartas que Kayden le enviaba.

—¿Qué de qué..? —Kayden estaba siendo el mayor estúpido a reaccionar de esa manera cuando se suponía que iba a dejar una nota de desafío, pero ahí estaba... Sintiendo cada terminación nerviosa como si fuera a explotar en cualquier momento.

Gestella consideró esa reacción algo común de un amante que enviaba cartas con devoción. Según ella. Solo entonces decidió avanzar un poco, para observar al hombre que le envió todas esas cartas que ella guardó desde el número uno.

—¿A qué viniste..? —la misma Gestella tragó saliva con pesar, es decir, sí le gustó lo que veía frente a ella... Un tipo alto de cabello oscuro... Atractivo aunque su ropa dejara mucho que desear.

Gestella estaba dándole aquella oportunidad para que se confesara, porque ella interpretó todas esas cartas como confesiones en lugar de simples provocaciones para un desafío... Si le provocó, pero otros sentimientos y no precisamente las de un pleito.

—Bueno... —aunque Kayden fuera un experto en peleas, está era la primera vez que se encontraba encerrado en la habitación de una mujer que consideraba una digna oponente... Sin embargo, era tan inexperto cuando de alguna manera se ponía nervioso.

Es decir, era un hombre en la extensión de la palabra, un ser humano con emociones y sentimientos que no comprendía porque solo le importaba pelear... Pero ahí estaba, sintiendo su corazón como una especie de saltarín a punto de abandonar su pecho.

No pudo siquiera pensar en qué decirle, ¿Una disculpa?; no podía pensar cuando sus ojos se encontraban inquietos y curiosos ante esa figura frente suyo, mirándolo con atención... Con esos ojos rojizos que parecían atravesar su cuerpo hasta llegar a sus pensamientos de la manera más extraña posible..

La amarillenta luz rebotando en ella no ayudaba en absoluto... No cuando la bata le quedaba tan bien y el lazo parecía querer hipnotizar su inexperiencia y nerviosismo.

—Dis... Du.. dis... —sus neuronas no podían hacer sinapsis y lo que su cerebro le decía no coordinaba con el torpe movimiento de su lengua, resultando todo en balbuceos ininteligibles. Kayden se sentía reducido a un manojo de nervios que le quitaban la lógica.

Todo para instalar extraños sentimientos en su cerebro y cuerpo.. especialmente cuando su postura ocultaba sus manos detrás de su espalda, se sentía vulnerable pero no un cobarde. Finalmente tenía frente a él, a la mujer que era su objetivo para una pelea.

—Disculpa por entrar así... —desvió la mirada, tratando de no mover demasiado sus manos detrás de su espalda, era evidente su rara timidez.

Porque Kayden nunca estuvo en presencia de una fémina en pijamas... Mucho menos en plena media noche.

—Disculpas aceptadas —Gestella pasó por su lado con una naturalidad; fingida, miró las manos de Kayden y fue para su placer encontrar que estuvieran entrelazadas... Porque desde su punto de vista todo eso era señal inevitable en un amante devoto.

La tensión en la habitación hacía que Kayden quisiera salir de ahí cuánto antes aunque sus piernas no pudieran moverse como le gustaría.

—Estás bastante nervioso para alguien que escribe la clase de cartas que me escribes —Gestella pronto rodeó a Kayden y solo se apartó, su confianza naciendo de la esperanza por escuchar su declaración.

—¿Yo..?

Esas palabras bajas ocasionaron que la top 10 se acercara un poco por detrás de Kayden.. especialmente a esa mano que tenía un corte, esos movimientos desconcertaban por completo al más alto, que se preguntaba en qué momento le diría que aceptaba sus desafíos de pelea...

—Disculpa por esto —el roce de los delgados dedos de Gestella hicieron que Kayden casi saltara—. tranquilo, solo estoy pidiendo disculpas por lo que te hice sin querer.

—¿Tienes la costumbre de tocar a tus invitados?

—Generalmente mis invitados no ingresan a mi habitación como si fuera suya —Gestella entonces rozó con más cuidado el dedo meñique de Kayden, un contraste marcado entre ambos...

Kayden entonces retrocedido un poco, ¿Qué estaba haciendo ella que lo hacía sentir tan raro?; él solo estuvo enviando desafíos escritos... Pero ahora se sentía tan nervioso que respirar el mismo aire de Gestella estaba siendo todo un trabajo.

Quizás estaba sintiendo demasiado o lo suficiente como para que sus ojos volvieran a verla con un detalle que solo la luz amarillenta dejaba ver...

Gestella solo mantuvo esa distancia, no se acercó más y creyó que era señal suficiente para que Kayden entendiera que estaba lista para escuchar su confesión. Sin embargo, Kayden no dejaba de observarla, mirándola fijamente, observando sus rasgos sin interrupciones, solo el sonido de su respiración de fondo, detallando la luz rebotando en esa pálida piel que parecía despedir un agradable aroma dulce... Lo tolerable para su gusto.

—Puedes empezar.

Kayden no entendió esa señal, solo se mantuvo ahí, alzándose sobre Gestella que parecía bastante tranquila, aunque en lo profundo de su ser se preguntaba si a Kayden le agradaba lo que veía... Después de todo, ya tenía planeado aceptar las invitaciones de Kayden, pero todo se había adelantado demasiado rápido.

—Kayden.

—¿Uh?, si... Eh.

Nunca estuvo tan nervioso en su vida... No hubo tiempo en el pasado, para que pudiera vivir y procesar todos esos sentimientos. Pero ahora estaba ahí, sintiéndose como un chiquillo hormonal que acaba de descubrir lo que es la pornografía y el cuerpo desnudo de una mujer.

—No me mires así —señaló, tratando de despegar la mirada pero solo consiguió que sus ojos estuvieran centrados en la poca piel que dejaba entrever ese... Lo que fuera que estuviera usando esa mujer.

Gestella solo se rió de él, increíble que el hombre que le enviaba cartas estuviera tan extraño frente a ella, aunque esa atención era algo que la complacía completamente.

Así que, como están teniendo una muy buena reacción, Gestella se acercó un poco más, él no retrocedió y eso la puso nerviosa... Creyó que ya era suficiente por hoy, iba a decirle que aceptaba sus sentimientos.

Pero no contaba con que Kayden prácticamente iba a sostener su rostro con ambas manos justo cuando miró a otro lado.

No hubo tiempo de reacción cuando Kayden le dió rienda suelta a sus pensamientos. La besó.

Nunca besó antes pero tenía una leve idea porque criticó antes a los idiotas que andaban de enamorados, también vió desde las sombras cuando un par de desconocidos se besaban en el parque pero, está era la primera vez que él lo hacía. Solo estaba haciendo lo que vió en ese parque oscuro, ni siquiera recuerda cuando fue.

Así que el beso es torpe pero cargado de tensión, una que sorprende completamente a Gestella que atina a sostenerse en las muñecas de Kayden, la inexperiencia es la misma, suspira porque le falta aire y Kayden entiende que debe apartarse.

—...Tú —Gestella apenas llegó a decir, algo, porque Kayden solo seguía lo que vió en ese parque—. Kayden...

Ni siquiera la escuchó, sus manos no soltaron sus mejillas ni cuando tomó un tercer respiro para continuar besándola, al contrario, estaba prácticamente succionando le el alma en el beso. Porque se sentía bien besarla, se sentía bien de alguna extraña manera que después analizaría.

—Se siente bien —confesó, aún con esa cercanía que estremecía a Gestella; para Kayden era quizás una respuesta a todos esos años en que no experimentó sus etapas, y vaya que este resultado estaba siendo una recompensa grata—. ¿Tú..?

—Sí —recupera su aliento, observando a Kayden mirarla más cerca, lo suficiente para que sus alientos se mezclen en uno solo—. p-puedes...

Kayden no espera otra señal más clara, es tan inexperto pero no un tonto inocente que no percibe el deseo... Si bien ese sentimiento se asimila algo a cuando siente la adrenalina de la pelea, esto es diferente para él pero igual de placentero.

Entonces se funden en otro beso ya consentido... A fin de cuentas son adultos.

Kayden suelta una de sus mejillas y desliza su mano por la nuca de Gestella, intensificando el intercambio de suspiros, no sabe cómo, solo lo hace... Sigue el beso, acaricia un poco esa suave piel contra sus dedos más toscos.

Cuando cree que es suficiente su otra mano se desliza por la cintura de Gestella, sobre el camisón claro, tanteando si ella se aparta pero Gestella no lo hace, lo sigue... Se deja guiar mientras su cuerpo se acopla al de Kayden.

Se siente bien, quizás no correcto para su primer encuentro, pero si a ella y a él les gusta, entonces nada más importa. Los besos escalan de temperatura, la chaqueta de Kayden ya es inútil y el calor aumenta, los besos no son suficientes cuando Kayden prácticamente está sosteniendo la cerca.

—Tus cartas... —Gestella se aferra a su chaqueta, deslizando sus dedos por el borde de esa prenda, empujándola discretamente sin detenimiento por parte de Kayden... Al contrario, sus dedos ya están en el lazo de esa bata, jugando... Entre nervioso y decidido por seguir...

Pero no la deja hablar acerca de las dichosas cartas, esas cartas no tienen nada que ver con este gozoso resultado.

Así que pronto su chaqueta es historia en el suelo, sus manos ya tienen permiso y lo usa para desatar el nudo del camisón, lo desliza un poco y deja un par de besos ahí y, curioso por esos tirantes termina de apartar el camisón de Gestella, grande es su sorpresa cuando debajo de esta hay cierta prenda que le genera una reacción física entre las piernas...

Sus movimientos se detienen unos segundos que hacen a Gestella dudar, porque ella no se dió cuenta de que Kayden ya tenía su camisón solo en sus antebrazos... Así que cuando sus piernas tienen intensión de retroceder, Kayden actúa guiado de sus deseos, avanza rápido aquel diminuto paso para agacharse un poco y con sus manos sostener el cuerpo de Gestella para llevarla contra la cama, sus labios la buscan y encuentran... El beso no es nada inocente; suspiros y quejidos son encarcelados en tan húmedo beso camino al lecho.

A penas acomodados Kayden se deshace de sus propios calzados, al segundo siguiente se dedica a terminar de quitar ese camisón de su camino, él busca tener una vista completa de esa prenda que le generó aquella reacción. Gestella por su parte traga duro, es la primera vez que alguien la ve en esos atuendos... Su corazón es loco en su pecho, más aún cuando la mano de Kayden se instala en su cintura desnuda.

—Mhm... —el roce hace que Gestella desvíe la mirada un par de segundos porque Kayden no la deja escapar, son esos momentos en que no piensa en sus acciones —nunca lo hace— y sigue sus instintos...

Vuelven a los besos y con timidez Gestella sube sus manos a los hombros de Kayden —que ya ha tomado lugar sobre su cuerpo— para intensificar los besos; lo suspiros y toda esa combinación hacen que Kayden sienta la necesidad de seguir hasta el final; como siempre le ha gustado y ahora no es diferente. Sus manos rozan el contorno de sus caderas y juega con el encaje ahí... Cuidando y observando las reacciones que obtiene.

Quiere observar y saber en medio de todo eso, si Gestella está bien con lo que hace; y vaya que lo está... Porque es Gestella quién está acariciando su nuca y hombros... Incentivando sus besos húmedos, apretando sus hombros y tocando su cuello con los dedos muy tímidamente.

Kayden siente esos delgados dedos tocarlo aunque es hiper consciente de que está excitado... No es que nunca se haya tocado a si mismo, es solo que esta es la primera vez que es consciente de que una persona en específico le generó esa reacción.

—Gestella...

—Kayden... —ahoga un quejido, porque este idiota le muerde el cuello con demasiada fuerza... Su libido aumenta y sus dedos se tensan en la nuca de Kayden, obteniendo un quejido que le hace apretar sus muslos... Escucharlo gemir ronco se sintió bien y Kayden lo supo, aunque se avergonzó por ese sonido que soltó en contra de su voluntad.

Entre nervioso y excitado continúa repartiendo besos por el cuello de Gestella, sus manos trabajando en el resto del cuerpo... Percibiendo los leves temblores de la mujer bajo su cuerpo, él deja algunos chupetones visibles y desde luego, su dentadura tatuada en los hombros de Gestella... Ambos tan ruborizados como tomates pero con el libido por igual, en los cielos.

Resultado de roces y besos húmedos, Kayden termina bajando entre besos por su clavícula, Gestella lo incentiva... Sus dedos tensos en la nuca de Kayden... Y este guiado por su inexperiencia —junto a su imaginación ya en el mismo acto del coito— continúa su travesía. Todo porque Gestella es ruidosa y cada uno de sus besos la hacen suspirar y presionar sus muslos...

Todas las reacciones son combustible para Kayden; que ya está besando su cadera y separando los muslos de Gestella con las manos, por supuesto, tuvo que dejarse el torso desnudo para tener algo de igualdad en cuanto a la desnudez de sus cuerpos...

Sus besos son desafiantes, socavadores del placer mientras sigue su rastro de besos regados, sube y cuando Gestella cree que volverá a devorarla entre besos que la dejan sin aliento, Kayden vuelve a su vientre... Besando y asegurando con sus manos que Gestella no le cierre los muslos en el cuello.

No le disgusta la idea, pero quiere continuar su camino al placer sin obstáculos por en medio. Gestella en cambio es un manojo de nervios y jadeos, tratando de sostener la vergüenza cuando la lujuria le susurra ideas y escenarios donde Kayden prácticamente está ya en el acto más íntimo que pueden concebir dos amantes adultos.

—Kay...den... —su nombre es coro cuando roza la cara interna de sus muslos, sus labios son lentos aún... Tanteando el terreno y deja otro beso con seguridad cuando Gestella tira de su cabello.

Maldición, finalmente esa tensión es tan placentera que Kayden se pregunta si el hecho de que Gestella tire de su cabello y se excite, tenga algo que ver con su locura por los enfrentamientos.

Ni siquiera tiene relación alguna pero ese razonamiento hizo que mordiera sin medida el sensible muslo de Gestella, casi ocasionando que ella lo ahorque.

—Más despacio, idiota —las mejillas de la top 10 arden en vergüenza, impresionante que estuviera más despacio cuando ese dolorcito en realidad recorrió hasta el último de sus nervios.

—...mhm... Si —el sentimiento de culpabilidad le duró solo un par de segundos porque en seguida volvió a hacerlo, más suave pero igual de intenso... Dejando un par de besos para después volver a besarla con fervor.

Ya besarse no era suficiente, Kayden lo sabía por la tensión y el desastre en sus pantalones... Por supuesto que él también requería de estimulación —aunque estuviera concentrado en complacer a Gestella— para seguir subiendo la tensión. Consciente de su propia necesidad, Kayden se acomodó mejor entre las piernas de la renombrada top 10.

Esa no era la clase de encuentros que buscaba pero no había queja, no especialmente con la top diez recorriendo su torso y permitiendo que él recorriera su cuerpo con una confianza escalofriante. Estos eran resultados de sus movimientos... Aunque no fuera planeado exactamente.

—Permíteme —susurró, deslizando su mano por la espalda de Gestella, buscando ese borde para deshacerse de esa prenda, pero sus inexpertos dedos solo lo ponen en ridículo, haciendo que la propia Gestella se burle de él en voz baja para después desabrochar el sostén ella misma.

Kayden tomó eso como desafío, él quería avanzar por mérito propio pero con la desvergonzada actitud de Gestella, tomó la valentía suficiente para deslizar con lentitud la ropa interior de la top 10... Observando con atención las micro reacciones de su amante en cuestión.

Las mejillas de la top 10 eran tan rojas que parecía estar en una competencia con los tomates. En su timidez sus muslos se tensaron alrededor de la mano intrusiva de Kayden... La vergüenza podía más que la lujuria pero reemplazar esa confusión era tarea para Kayden.

—No aprietes los muslos.

—Desvergonzado —Gestella apretó sus hombros, desafiando lo a continuar... Ya que todas esos besos y estimulaciones ya la habían encendido lentamente... Especialmente aquella humedad en su ropa interior... Sin embargo, la vergüenza estaba ahí.

—Tu piel es tan suave... —Gestella aumentó la tensión en sus hombros—. déjame seguir... A menos que no quieras continuar.

Gestella desvió la mirada, completamente sonrojadas, la vergüenza le hizo un nudo en la garganta y Kayden rozó su cuello con los labios, él ya estaba convencido de querer continuar. Y Gestella también, solo que la timidez hacía que su cuerpo reaccionara de esa manera...

Tomando en cuenta ese nerviosismo, Kayden deslizó su mano lentamente... Tanteando en su debería seguir aunque todo su cuerpo exigía más acción; el cómo se sintiera ella también importaba...

Incluso con inexperiencia no seguiría si ella no lo quisiera... Aunque tuviera lo suficiente para manipular la situación.

Con esa tensión flotando entre los dos, fue Gestella quien reclamó a Kayden en un beso, cediendo lentamente cuando este correspondió el beso... Fue lo que se necesitó para que Gestella le dejara tocarla.

No necesariamente de promesas vacías.

Con el permiso flotando, Kayden removió aún más esa prenda, deslizando sus dedos por la intimidad de la fémina, ligeramente nervioso por como reaccionaría Gestella ante la intrusión; y la respuesta llegó más rápido de lo esperado.

Ella prácticamente le clavó las uñas en su otro antebrazo... Algo justo considerando que él la mordió en un área sensible. Con un cuidado ajeno a él, Kayden deslizó sus dedos un poco más allá de los pliegues de la mujer, explorando su intimidad con lentitud, distrayendo sus labios en un beso húmedo... Sus lenguas perdidas en una batalla sedienta por control... Quejidos y gemidos ahogados entre sus alientos mezclados.

La inexperiencia de Gestella no significaba sumisión completa. Y en medio de besos rozó intencionalmente el bulto en los pantalones de Kayden, primero lento, imperceptible hasta que Kayden introdujo uno de sus dedos en la intimidad de Gestella, fue suficiente para que ella jadeara y rompiera el beso.

Si bien estaba húmeda, ella nunca antes tuvo esa clase de actividades con un hombre... Así que esa intrusión no fue dolorosa pero fue un poco incómoda. Tomando en cuenta esa reacción, Kayden volvió al juego previo en lugar de la penetración y de esa manera —sin palabras innecesarias— volvieron a besarse...

Gestella permitía esos avances, apretando sus muslos de vez en cuando, hasta que toleró el hecho de tener algo dentro... Kayden avanzó un poco lento, explorando a la par cómo se sentía, evidentemente cachondo. Pero lo pensaría mejor más tarde. Aunque opción no tenía, porque esa calidez en su dedo se sintió el mismo cielo en sus pecaminosos dedos... Su interior tan cálido que lo animaba a continuar... A estimular y llegar dentro tanto como pudiera.

—Puedes... Un poco más —Kayden sonrió burlón en el cuello de Gestella. Incluso en esa posición le gustaba el control.

—¿Sobre..?

—Sabes a lo que me refiero —impaciente de respuestas, Gestella movió sus caderas, tratando de buscar más fricción... La señal perfecta para más.

Y Kayden entonces decidió introducir un segundo dedo, está vez moviéndose más rápido, explorando con desvergüenza su interior, atrapando los labios de Gestella en un beso candente; y al mismo tiempo moviendo sus caderas impaciente. Tenía la necesidad física de empujar más, buscar calor y un cómodo lugar donde desatar su lujuria.

—Espera... Mhm.. se siente raro —Gestella ya sabía lo que se avecinaba, pero que alguien más la hiciera llegar hasta esa cima hizo que se sintiera nerviosa... Caliente, pero nerviosa—. Kayden...

Necio de que no era momento para ceder y sintiendo la cálida presión del coño de Gestella, continúo, empujandola a un clímax inevitable... Ella gimió más alto entonces, con las piernas temblorosas y la espalda arqueada... Tensando su interior alrededor de los intrusivos dedos de Kayden. En cambio este no dejó de moverse... Sobre estimulando su intimidad hasta que los retiró.

Esa intensa sesión no hizo que su erección bajara, mentiría si dijera que no estaba cayendo a un pozo sin fondo... Perdido en haber echo llegar a una mujer al orgasmo... Complacido por la clase de expresión que ahora tenía Gestella, inquieta y al mismo tiempo complacida... Joder, si entraba a ese mundo no querría salir jamás. Era una condena desear a una mujer pero ahí estaba, ya acomodado entre las tembloras piernas de Gestella.

No quería hablar, porque conocía y era consciente de su don de arruinar las cosas sin querer, así que con cuidado recorrió con sus dedos los húmedos muslos de Gestella, preguntándose si alguna vez pensó en esa posibilidad... Realmente no lo hizo pero hoy era una realidad.

—Mhm... —Gestella permitió que él se acomodara sobre su cuerpo... Separando sus piernas voluntariamente. El orgasmo manual no fue suficiente... No cuando sus ojos estaban clavados sobre la notoria erección del hombre que acababa de mandarla a la puerta del cielo.

Guiado por su libido, Kayden se deshizo de su pantalones, arrojándolos al suelo... Tenía la cabeza caliente, repleta de imágenes lascivas dónde Gestella era protagonista de todas esas... Sus gemidos estaban clavados en sus oídos, todo le indicaba que quería seguir aunque su inexperiencia pesara sobre sus hombros.

Kayden tragó en seco... Realmente tendría sexo. Nunca se tuvo tanta fé hasta que se dió cuenta de que estaba perdido entre los besos de Gestella, que prácticamente eran dulce trampa.

—Kayden... —no había prenda en sus cuerpos que los impidiera sentirse el uno al otro—. te necesito...

—Y yo a ti —Kayden sostuvo con decisión una de las piernas de Gestella, acomodándose y tomando lugar en la húmeda intimidad de Gestella... Frotando su rígido miembro entre las pliegues de la fémina, obteniendo suspiros y gemidos que lo invitaban a introducirse sin pensar.

No estaba dudando, solo quería escucharla llamarlo con esa desesperación que parecía sonar mucho mejor que "Kayden el mejor despierto". Quizás esa era la parte irracional de desear follar.

—Gestella... —era una mujer apropiada... Solo para él aunque ella no lo escuche de su boca—. Gestella.

Sin más dudas, el coito inició... Fue cuidadoso, Kayden colocó ambas manos en sus caderas y Gestella apretó ligeramente sus hombros... Sus muslos se tensaron y Kayden se introdujo lentamente... Demasiado para alguien conocido por ser brusco.

Las cálidas paredes de Gestella lo recibieron con ligera tensión, Kayden tuvo que demostrar el control absoluto al no embestir de golpe porque esa cómoda sensación lo inundó de lleno... Su mano se entrelazó con la de Gestella y ambos suspiraron temblorosos, por suerte Kayden ya había estimulado el coño de Gestella, esa lubricación ayudó a que no hubieran demasiadas complicaciones.

—Mhm... Kayden... —sintiendo incomodidad y nerviosismo mezclado con deseo, sus labios buscaron a Kayden y este se dejó llevar, moviéndose lentamente... Retirando su falo hasta dejar solo la punta dentro...

—Dime si duele —fue lo único que dijo. Porque sentía que una palabra más podría destruir ese momento...

Gestella comprendió lo que quiso decir así que deslizó sus manos por la espalda de Kayden... Delineando los tensos músculos de Kayden, obligándolo a suspirar y quejarse en voz baja, los movimientos de Kayden no persistieron, poco a poco su miembro estuvo dentro de Gestella... Hasta que la primera estocada hizo que la top 10 clavara sus uñas en la espalda de Kayden.

Él se confundió, porque en lugar de sentirse incómodo con eso, se calentó más —si eso era posible— y empujó sus caderas hasta que sus pelvis se rozaron.

—Mhm... Ah~

Los primeros gemidos estuvieron mezclados con esa incomodidad y ligero dolor por parte de Gestella, en cambio Kayden solo se dedicaba a no hace mucho ruido. No conocía del tabú en el sexo por parte de los hombres, pero quería escuchar a Gestella... Oír su rendición en sus manos, así que cuando el interior de Gestella pareció más cómodo, Kayden inició su propio ritmo.

Las embestidas fueron lentas al principio, besos... Gemidos y quejidos ahogados entre sus labios. Gestella se aferró a Kayden y pronto el sonido de las pieles chocando resonó por la habitación... Se sentía bien hacerlo, aunque ambos eran inexpertos, imaginaban que eso que inundaba sus cuerpos, era placer recíproco y consentido.

—Kayden... —su nombre en labios de esa mujer casi le hacían temblar las rodillas, se sentía correcto... Realizado.

Maldita sea, en toda su vida se imaginó teniendo sexo... Nunca creyó que llegaría a sentir la lujuria apoderarse de su cuerpo, pero ahí estaba, entre las piernas de esa mujer, escuchándola gemir y jadear, tirando de su cabello, haciéndolo sentir extrañamente bien consigo mismo, especialmente cuando la oía quejarse y repetir su nombre como una especie de mantra. Se sentía bien...

—Gestella...

Maldito conjunto que se aferraba al cuerpo de la fémina que no sabía cómo, pero lucía bastante bien en ella, especialmente cuando embestía sus caderas y ese par de senos rebotaban contra su pecho... Estaban haciéndolo sentir vértigo de lo bien que se movían... Maldito el momento en que se acercó y perdió el control... Porque ahora estaba ahí, cogiendo uno de sus muslos y levantando lo para un mejor ángulo de penetración.

Nunca folló con alguien, pero lo que estaba haciendo quizás era solo instinto para conseguir más placer... Fuera lo que fuera, agradecía haberse presentado en los aposentos de su "objetivo", porque se sentía tan malditamente bien escucharla llamarlo, especialmente cuando intentaba desviar la mirada, pero él no quería perderse ningún detalle, quería verlo todo...

La forma en que su miembro entraba y salía, deslizándose entre los pliegues húmedos de Gestella, con ella que no se quedaba atrás aunque la vergüenza estuviera ahí, gimiendo su nombre con absoluto placer pintado en su rostro y su coño honesto.

La lujuria la recorría con la misma intensidad que su amante. Verlo observar su cuerpo y agarrar su rostro para no dejar que se moviera, se sentía jodidamente bien... Aunque nunca antes hubiera tenido sexo, se sentía bien hacerlo con ese devoto amante suyo.

—Kayden... —ese quejido en particular fue la perdición para Kayden, porque de nuevo inició otra ronda de besos con lengua, asegurándose de sostenerla mientras bajaba el ritmo de las embestidas.

—Sigue... —entre besos, Kayden exigió ser nombrado, porque se escuchaba bien cuando su nombre salía de esos rojizos labios—. llámame de nuevo... Maldita seas.

No era suficiente enredarse en sus labios, Kayden deseaba fundirse tanto que no quedara nada en qué pensar... No cuando estaba muy bien albergado en las cálidas paredes de Gestella... Tan cómodo y tan placentero que solo pensaba en formas de sacarle más de esos sonidos que lo motivaban a seguir en esa cama... Enredado entre las piernas de Gestella y bastante cómodo en su interior.

Gestella se aferró a los hombros de Kayden al sentir su polla alcanzar esa zona que la hizo estremecerse y apretar los muslos en las caderas de su amante. Kayden entendió entonces y se dispuso a rozar nuevamente esa zona que la hizo clavar sus uñas en su espalda...

—De nuevo... Mhm... Kayden —el orgasmo estaba subiendo en oleadas por su cuerpo, de nuevo estaba en ese punto de no retorno—. Kayden... Mhm.. espera... Maldición, espera...~

Pero él no lo hizo, contrario a lo pedido, redobló esfuerzo y empezó a ir más rápido, le gustó que ella lo llamara con esa desesperación lujuriosa, esa que le hizo creer que no podría cansarse de estar alojado en el cálido coño de Gestella. Sus caderas se mueven incansables, persiguiendo su propio orgasmo, su polla palpita y rompe el beso.

Los gemidos ya son inevitables, tanto él como ella gimen sabiendo que viene lo esperado, sus anhelados orgasmos. Gestella se aferra a Kayden como un koala y él la embiste con desesperación, ya está por llegar pero no lo hará sin llevarse a Gestella entre las piernas...

La sangre le sube a la cabeza y su lengua simplemente dice lo que se le da la gana; o quizás lo que en lo profundo de su pequeño corazón siente

—Me perteneces... Gestella.

No es una pregunta y no cree que esto sea algo de una sola noche, no cuando el coño de Gestella lo aprieta de tal forma en que parece no querer soltarlo nunca. No cuando su cuerpo entero se siente tan bien bajo las manos de Gestella, cuando su polla parece palpitar solo dentro de ella porque aunque él mismo se atendió manualmente, jamás se sintió tan bien.

—Kayden...

Su nombre en ese lascivo llamado le hace perder el poco control que sostenía entre dedos, ya no es la inexperiencia que lo maneja, es deseo puro de poseer a la mujer en esa cama... De poseerla como suya.

—Mía... Gestella, solo mía —ebrios de placer, finalmente ambos llegan al orgasmo... El interior de Gestella se aferra al miembro de Kayden y este finalmente alcanza su orgasmo, derramándose completamente en el interior de la top 10.

Él agarre de Gestella se mantiene en la espalda de Kayden... Tanto manos como muslos, enrollando lo aún cuando el placer baja lentamente.

No dicen nada... Solo se miran... Ambos sudados, temblorosos y rendidos en las garras del placer, después de unos segundos en completo silencio, Kayden finalmente se retira del cómodo interior de Gestella. Por la forma en que se miran, sobra decir que está no será la última vez que sostienen este tipo encuentro...

Con delicadeza, Gestella desliza sus manos por el torso de Kayden... Recorriendo con timidez esa extensión de piel, Kayden en cambio, se deja caer sobre Gestella. Tener coito es agotador...

Gestella desvía la mirada... Sudada también por todo el movimiento... Pero aún así aparta el mechón de cabello que cubre el rostro de Kayden.

—Esta es mi primera impresión de ti —sentencia. Kayden solo la observa, con su barbilla bastante cómoda entre los senos de la top 10. Vaya encuentro se fue a dar...

—¿Es una mala primera impresión? —pregunta con su típico desinterés, aunque está analizando su forma de actuar—. normalmente no me interesa caerle bien a las personas.

Gestella no responde, porque decirle que sí fue una mala impresión, sería decirle que el sexo fue deprimente. Lo cual no es cierto, porque disfrutó de todo el proceso...

El silencio guía a Kayden a los brazos de Morfeo, cómodo en los brazos de Gestella, mueve sus manos y se aferra a la top 10 como si fuera un oso de peluche. Aunque no le interesa esa metáfora, solo la comodidad que le da... Con flojera y como si sus huesos fueran de ule, desliza a duras penas las sábanas sobre sus hombros.

Ambos estaban agotados y pegajosos... Gestella piensa un poco en eso... Pero la comodidad y el calor de ese momento son una especie de atadura. Ya mañana habría tiempo para asearse... Además, tiene a su amante durmiendo encima suyo... No cree apropiado interrumpir ese momento, después de todo.

Ella imaginó que eso era lo correcto después de un acto tan íntimo como lo es el entregarse a otro en cuerpo y deseo carnal...

Eso era lo correcto.

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07/10/25 – 11/10/25

Holita, mushashos en general 🧑‍🦽

Finalmente terminé de escribir todo... DIOSMIO-, q pena 🫣

Jajaja, lo decía bien orgullosa...😔, nmms, escuchen, siento que tengo que aclarar esto... Lean es decir.

Yo escribí esto porque me gusta el Shipp🕴️, aprovechando el Fic-Tober y todo eso. No había terminado —nunca antes— algo Nsfw, Smut, lemon, spicy, candente, taki taki rumba, subido de tono que tenga que ver con sexo o no sé, coitoh-

Siento que es un campo bastante amplio que explorar con la debida información... Claro, entonces, eso... Para no caer en él estereotipo de "sexo perfecto" aunque no tiene nada malo en realidad.. efe, JAJSJA no sé ni lo que quería aclarar.

Espero que les guste🗿, AJSJSJSJ, no sé si les guste leer como cogen dos personajes 🫠, este... No sé... Ya lo voy a subir porque lo prometí y ya lo terminé de escribir🙌✨ lo prometido es deuda.

Entonces, ya lo hice y eh... Eso e todo creo. Ojalá no hayan fallas de ortografía que arruinen lo Horny🍷, y pues, disfruten... ¡Nos vemos en otro one-shot/historia!

[Porque tengo que sacar el de "Hibristofilia" (Ese es completamente diferente a este...)

Entonces, esperaré todavía con ese porque tengo que también ver el de "Cat, Forever?" Así que no coman ansias🫶✨, todo a su tiempo.]

Me despido, nos vemos y cuídense.

—Kira.

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