I. Prince and knight / oneshot
un lugar lejano, un reino de vegetaciΓ³n abundante de nombre Arcelia era gobernado por una peculiar familia real.
Una reina viuda de cabellos rojos tenΓa dos herederos; la hija mayor, de hermoso rostro, estaba casada con el prΓncipe del reino de Araluen para consolidar las alianzas de poder.
Era comΓΊn en la realeza arreglar las nupcias para mantener el linaje legΓtimo de Dios entre los nobles.
Y el joven prΓncipe de ese reino no era una excepciΓ³n a esta regla.
Aquel joven de 18 aΓ±os se habΓa enterado por un sirviente de que su madre habΓa arreglado su boda con la princesa del reino Sarthorn.
βNo puede ser βgruΓ±Γ³ Chigiri desde su habitaciΓ³nβ. Por eso insistiΓ³ en las clases de baile.
βMantenga la calma, joven prΓncipe βsusurrΓ³ Isagiβ, le harΓ‘ mal a su salud.
βΒ‘CΓ³mo quieres que estΓ© tranquilo! βgritΓ³ el pelirrojoβ. ΒΏNo entiendes que me voy a casar con alguien que no conozco?
Isagi, el sirviente que entrΓ³ al castillo desde los 15 aΓ±os, trataba de que el prΓncipe no tirara nada de la habitaciΓ³n y se tranquilizara; no querΓa ganarse un castigo por su indiscreciΓ³n.
βΒΏA dΓ³nde va? βEl peliazul vio que Chigiri iba a la puertaβ. No haga una locura, por favor.
El prΓncipe ignorΓ³ las palabras de su sirviente, saliendo de la habitaciΓ³n a toda velocidad, esquivando a los sirvientes del pasillo y dirigiΓ©ndose hacia el jardΓn.
Algo que pocos conocΓan del noble, incluso su propia madre, era su habilidad al correr.
Con solo correr por los alrededores de las rosas, Chigiri sentΓa algo de alivio dentro de sΓ, como si fuera libre de ser un noble por solo unos minutos y solo fuera un simple chico con anhelo de libertad.
Sin embargo, eso no apagaba la frustraciΓ³n que tenΓa por la presiΓ³n del compromiso.
El prΓncipe, sin darse cuenta, habΓa llegado a los lΓmites del jardΓn real con el bosque.
La vegetaciΓ³n era mΓ‘s oscura y los caminos eran mΓ‘s estrechos por la presencia de Γ‘rboles, pero poco le importΓ³ a Chigiri, que siguiΓ³ corriendo a gran velocidad hasta adentrarse en lo mΓ‘s profundo de aquella zona verde.
Estaba tan absorto en la sensaciΓ³n de adrenalina que recorrΓa su cuerpo que no vio el borde de un risco hasta que fue demasiado tarde.
El suelo cediΓ³ bajo sus pies. De su boca saliΓ³ un grito al sentir que caΓa al vacΓo; sus ojos rosados se cerraron esperando el impacto contra el suelo. Hasta que algo detuvo la caΓda o, mejor dicho, alguien: unos brazos fuertes lo atraparon desde la cintura con firmeza.
Su mirada se posΓ³ en aquel joven que lo salvΓ³. Su cabello era del color de las naranjas que exprimΓan los sirvientes para el jugo que bebΓa en la mesa real, y sus ojos marrones lo contemplaban con una mezcla de sorpresa y preocupaciΓ³n.
βΒΏEstΓ‘s bien? βpreguntΓ³ con voz grave y cΓ‘lida.
El corazΓ³n del prΓncipe sintiΓ³ que latΓa de manera especial ante la voz de su salvador.
βSΓ βrespondiΓ³ el pelirrojo, aΓΊn aferrado al cuello del desconocido chico.
El pelinaranja, al escuchar la respuesta, lo bajΓ³ con cuidado hasta dejarlo en el suelo.
Chigiri se sonrojΓ³ al sentir los dedos anchos del contrario deslizarse sobre su cintura antes de separarse de Γ©l y marcar una distancia prudente entre ellos.
βNo deberΓas rondar por aquΓ βdijoβ. Esta zona es peligrosa.
βΒΏEres cazador? βChigiri vio el atuendo del hombre.
βSi fuera cazador, ya te hubiera comido βsoltΓ³ una sonrisaβ Me llamo Kunigami βextendiΓ³ su mano.
βHyoma βtitubeΓ³β. Me puedes decir Hyoma.
βUn gusto βrespondiΓ³ Kunigami rascΓ‘ndose la nucaβ. No pareces de pueblo, ΒΏeres un noble? βpreguntΓ³ al ver la vestimenta del pelirrojo; no era comΓΊn ver a personas con una tΓΊnica roja de aspecto reluciente y bordada con hilo dorado.
βAlgo asΓ βChigiri desviΓ³ la mirada, pero luego volviΓ³ a mirar a Kunigami frente a frenteβ. Te agradezco por haberme salvado.
βNo fue nada βmurmurΓ³β. Solo ten mΓ‘s cuidado, ΒΏde acuerdo?
Chigiri asintiΓ³. Vio que Kunigami traΓa en sus hombros un bolso con un escudo como logo; aquella figura la conocΓa perfectamente: era el logo de la Guardia Real.
βΒΏEres de por aquΓ? βpreguntΓ³ Chigiri caminando hacia Kunigami
βSolo soy un enviado a una misiΓ³n βrespondiΓ³ el pelinaranja, que vio que el sol estaba bajandoβ. Se harΓ‘ oscuro pronto, es mejor irnos del bosque.
Kunigami le hizo una seΓ±a al pelirrojo para que lo acompaΓ±ara.
El prΓncipe aceptΓ³ sin dudarlo; caminΓ³ al lado del joven musculoso con una sonrisa.
En el trayecto, ambos cruzaban miradas de manera sutil; Chigiri no sabΓa cΓ³mo explicarlo, pero sentΓa mucha paz al estar acompaΓ±ado de Kunigami.
Cuando llegaron al final del bosque, casi a los lΓmites del jardΓn real, Kunigami apretΓ³ la mano de Chigiri con suavidad a modo de despedida.
βMi trayecto va hacia el pueblo βdijo el pelinaranjaβ. Nos vemos pronto.
βIgualmente βdijo con voz suave.
El prΓncipe vio a Kunigami alejarse hacia el pueblo.
Aquel logo de la Guardia Real en el bolso del desconocido despertΓ³ una curiosidad en el pelirrojo.
βΒΏSerΓ‘ un caballero real? βmurmurΓ³ para sΓ mismo.
Unos gritos sacaron a Chigiri de sus pensamientos.
βΒ‘Joven prΓncipe! βgritΓ³ Isagi corriendo hacia Γ©lβ Por fin lo encuentro. ΒΏEstΓ‘ bien? ΒΏNo se rompiΓ³ la pierna?
βEstoy bien βdijo en tono sarcΓ‘sticoβ. Solo quise despejar mi mente un poco.
βYa se va a hacer de noche βIsagi mirΓ³ el cieloβ. Vamos de vuelta al castillo βtomΓ³ el brazo del pelirrojo y se lo llevΓ³ a paso rΓ‘pidoβ. Espero que la reina no se dΓ© cuenta de que no estΓ‘ allΓ.
βCuidado con mi brazo βse quejΓ³ Chigiriβ. No seas tan brusco.
βPerdΓ³n βIsagi se separΓ³.
βNo te preocupes tanto, Isagi βdijo Chigiriβ. No te pasarΓ‘ nada mientras me guardes lealtad, ΒΏlo oyes bien?
βDesde luego, joven βrespondiΓ³ el peliazul.
βDeja de llamarme "joven" βordenΓ³ el prΓncipeβ. Nos conocemos desde que tengo 15 aΓ±os, sabes que te considero mΓ‘s que un sirviente βle dio una palmada amistosa en el hombroβ. Eres mi amigo.
El peliazul sonriΓ³. CaminΓ³ con Chigiri hasta llegar al castillo; los sirvientes, al ver que el prΓncipe llegaba intacto, soltaron un suspiro de alivio. Chigiri decidiΓ³ no ir a cenar; se sentΓa cansado y solo querΓa dormir para reponer sus fuerzas para la ceremonia real de caballerΓa a la que tenΓa que asistir por protocolo real.
βββββββββ‘πΰΉΰ£βΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’Φ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ββββββββ‘
El sol iluminaba el cielo y el castillo de Arcelia en todo su esplendor. Chigiri caminaba al lado de su madre hacia la sala del trono para la ceremonia de investidura de los nuevos integrantes de la Guardia Real. Por ser el prΓncipe, era su deber estar presente y conocer a los guardias que servirΓan a su reino.
Antorchas doradas y varias pinturas del escudo real adornaban las paredes de la sala, que estaba repleta de los nobles de Arcelia y la Corte Real como testigos principales.
Entre los invitados, el pelirrojo distinguiΓ³ una figura familiar: pelo morado, una capa blanca como los copos de nieve y el escudo del reino de Carellia en su traje.
Era el prΓncipe Reo, que venΓa con un joven de pelo blanco y ojos marrones que bostezaba por el ruido del lugar.
βΒ‘Reo! βdijo Chigiri abrazando al pelimoradoβ. Me alegra verte.
βLo mismo digo βrespondiΓ³ este para luego romper el abrazoβ. SerΓa de mala educaciΓ³n rechazar una invitaciΓ³n de mi mejor amigo βsonriΓ³.
βΒΏΓl es...? βpreguntΓ³ Chigiri mirando al peliblanco.
βEs Nagi βpasΓ³ su brazo alrededor del hombro del chicoβ, mi vasallo.
βEstoy cansado βdijo el peliblanco apoyando su cabeza en el pecho de Reoβ. Me quiero sentar.
βHablamos luego, ΒΏsΓ? βReo vio a Chigiri.
βClaro βrespondiΓ³ el prΓncipe.
Chigiri alzΓ³ la ceja al ver que Reo cargaba a Nagi en su espalda y lo llevaba a un espacio para que se sentara.
Era extraΓ±o para Γ©l ver a un prΓncipe como Reo ser tan amable y complaciente con su vasallo.
DejΓ³ de pensar en ello para dirigirse al lado de su madre; la reina le hizo una seΓ±a para que tomara lugar en su trono respectivo.
El pelirrojo se sentΓ³ con la espalda erguida y la cabeza en alto hacia la corte y los nobles para iniciar la ceremonia.
βSean bienvenidos βla reina se levantΓ³ del tronoβ Este dΓa es especial para Arcelia βalzΓ³ las manosβ. Por la llegada de nuevos caballeros para servir a nuestro pueblo.
Un heraldo hizo sonar un aΓ±afil, el sonido ocasionΓ³ que los guardias abrieran la puerta de la sala.
En una fila entraron cuatro hombres vestidos con armadura plateada y tΓΊnica oscura con el escudo real de Arcelia.
Los rostros estaban cubiertos por un casco que brillaba como una moneda.
Los cuatro hombres hicieron una reverencia frente a la reina; la mujer sonriΓ³ al ver que se quitaban los cascos para darse a conocer ante la realeza.
El ΓΊltimo chico, al quitarse el casco, dejΓ³ al descubierto su cabello anaranjado a la vista de todos. El rostro de Chigiri se alegrΓ³ al reconocer al caballero.
βKunigami... βmurmurΓ³.
βA partir de hoy, ustedes β la reina se acercΓ³ a los hombres que estaban de rodillas; en sus manos llevaba una espadaβ serΓ‘n los caballeros de Arcelia.
Dio un leve golpe con el arma en el hombro de cada hombre en seΓ±al de juramento. Las cuatro siluetas inclinaron su cabeza recibiendo la bendiciΓ³n de la monarca en silencio.
βKunigami Rensuke βexclamΓ³ la reinaβ, a tus 18 aΓ±os he escuchado de ti, por tu honor y fidelidad, por lo que tengo un encargo especial para ti. βSe dio la vueltaβ. Ven aquΓ, querido hijo.
El pelirrojo se acercΓ³ a su madre. Se sonrojΓ³ al ver al pelinaranja con el traje de caballero; se veΓa mΓ‘s hermoso.
βTu deber serΓ‘ velar por la vida de mi hijo, el prΓncipe Hyoma. βLa reina le entregΓ³ la espada a Chigiri.
Los ojos marrones del caballero miraron al prΓncipe, no con naturalidad, sino con sorpresa y timidez al enterarse de la verdad: el chico que salvΓ³ en el bosque era de la realeza. Chigiri le cediΓ³ la espada al caballero con suavidad; sus dedos rozaron la piel del contrario por unos segundos. Kunigami levantΓ³ la mirada, alzando la espada a la altura de su cabeza.
βJuro por esta espada y con mi vida que velarΓ© por la seguridad del prΓncipe Hyoma de Arcelia βdijo con voz firme y clara.
βLevΓ‘ntate βordenΓ³ la reina con voz suave.
Cuando Kunigami se puso de pie, se colocΓ³ al lado del prΓncipe en seΓ±al de acatamiento a su juramento. La sala se llenΓ³ de aplausos de los nobles; la ceremonia de investidura habΓa culminado con Γ©xito.
βAhora serΓ‘s mi cuidador βsusurrΓ³ Chigiri solo para Γ©l, tan bajo que nadie mΓ‘s lo oyΓ³.
Kunigami inclinΓ³ ligeramente la cabeza. Aunque su rostro trataba de permanecer serio, las palabras del prΓncipe hicieron que soltara una pequeΓ±a sonrisa.
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Con el paso de los meses, en la Guardia Real se sentΓa el cambio de Γ‘nimo por la llegada de Kunigami; los caballeros entrenaban con mΓ‘s entusiasmo en el campo.
El pelinaranja poseΓa un cuerpo fornido y trabajado al mΓ‘ximo, por lo que era un desafΓo grande para los demΓ‘s hombres ganarle en los pequeΓ±os duelos de simulaciΓ³n. Casi siempre Kunigami ganaba de forma amistosa.
AdemΓ‘s de entrenar, el caballero Rensuke cargaba en sus hombros una gran responsabilidad: velar por la seguridad del prΓncipe, algo nada sencillo de realizar.
El pelirrojo se iba del castillo de noche hacia el bosque y Kunigami tenΓa que ir tras Γ©l a caballo , Lo encontraba siempre en el lago, mojando sus pies y mirando su reflejo sobre el agua con tristeza.
βΒΏPor quΓ© escapas todas las noches del castillo? βdijo el pelinaranja al ver a Chigiri en el estanque.
βNo me estoy escapando βdijo el prΓncipeβ. Correr y estar en el lago me da mucha paz ante la presiΓ³n que siento βagregΓ³ en tono bajo.
Kunigami se acercΓ³ al estanque, sentΓ‘ndose al lado del prΓncipe. Las palabras del chico lo confundieron un poco.
βΒΏTe gustarΓa hablar de lo que te aqueja conmigo? βdijo
El pelirrojo mirΓ³ al caballero a los ojos. De alguna manera, sentΓa mucha confianza al estar cerca de aquel musculoso hombre de pelo anaranjado, como si fuera su escudo y lugar seguro.
βDentro de poco me voy a casar βconfesΓ³ el prΓncipeβ con alguien que no conozco.
βLa presiΓ³n del matrimonio debe ser difΓcil βmurmurΓ³ Kunigami.
βLo es βrespondiΓ³ en voz bajaβ. Tengo que llevar clases de baile que no me gustan y, lo peor, es que mi madre arreglΓ³ la boda sin comunicarme nada βfrunciΓ³ levemente el ceΓ±o.
βMe imagino cΓ³mo debes sentirte. βEl caballero acariciΓ³ la mano de Chigiri sobre el cΓ©spedβ. Casarse sin amor es un destino a la infelicidad.
βGracias por escucharme, Rensuke. βEl prΓncipe apoyΓ³ su cabeza en el hombro del pelinaranja, quien no se apartΓ³ al sentir el peso del ojirosa en su cuerpo.
βEs mi deber como caballero estar para lo que necesites, majestad βmurmurΓ³ Kunigami.
βNo seas tan formal conmigo βChigiri alzΓ³ la ceja, aΓΊn apoyado en el hombro del caballeroβ Puedes decirme Hyoma.
βNo serΓa correcto referirme a usted de esa forma βdijo Kunigami en voz suave.
βTe conozco desde meses atrΓ‘s βel prΓncipe lo mirΓ³β. Me salvaste en el bosque y me tratabas con mΓ‘s confianza.
βPorque no sabΓa que eras un prΓncipe βrespondiΓ³ el caballero retirando su mano de la piel del pelirrojoβ. PerdΓ³n por ser tan confianzudo contigo.
Con un movimiento rΓ‘pido, Chigiri se abalanzΓ³ sobre Kunigami ocasionando que cayeran juntos al lago.
El caballero gruΓ±Γ³ al sentir la humedad del agua en todo su cuerpo; no pensΓ³ que el prΓncipe lo empujara de esa manera.
βΒ‘Oye! No puedo mojarme βse quejΓ³ Kunigami, flotando en el lago.
βVen a nadar conmigo. βChigiri se quitΓ³ la capa y la lanzΓ³ al cΓ©sped, nadando hacia el pelinaranjaβ. ΒΏO le tienes miedo al agua?
βNo tengo miedo βdijo el pelinaranja quitΓ‘ndose su capa y armadura, quedando solo en tΓΊnicaβ. Nado mejor que tΓΊ. βY chapoteΓ³ hacia el prΓncipe.
Ambos nadaron entre risas, buscando quiΓ©n era mΓ‘s veloz en el lago, salpicΓ‘ndose agua mutuamente, moviΓ©ndose en forma de cΓrculo, como si fueran una pareja de peces con la luna iluminando sus siluetas.
Kunigami nadΓ³ hacia el borde del lago reposando sus anchos brazos en el cΓ©sped; sonriΓ³ al sentir que Chigiri lo abrazaba por detrΓ‘s, aΓΊn en el agua.
βHa sido entretenido nadar contigo βdijo el pelirrojo.
βLo mismo digo βrespondiΓ³ Kunigami, volteando su cabeza para observar al prΓncipe; las hebras rojizas que adornaban su cabeza estaban mojadas.
βEs muy tarde βel caballero alzΓ³ su vista, notando que la luna estaba en su punto mΓ‘s alto en el cieloβ. Mejor salimos del agua.
βYo quiero nadar un poco mΓ‘s βChigiri hizo una mueca, rompiendo el abrazo
βTe enfermarΓ‘s si estΓ‘s en el agua tan de noche βKunigami se volteΓ³, dando la cara hacia el prΓncipeβ. MaΓ±ana podemos seguir jugando en el lago, ΒΏte parece? βagregΓ³ en tono suave.
βPor supuesto, hΓ©roe βdijo Chigiri, acercΓ‘ndose al borde del lago para luego subirse a tierra firme.
El caballero le siguiΓ³ los pasos al pelirrojo, que aprovechΓ³ el viento que sentΓa en su cuerpo para recostarse en el cΓ©sped al lado del prΓncipe.
βEsa nube parece formar un corazΓ³n βdijo Chigiri, seΓ±alando con su dedo el cΓΊmulo en el cielo.
βUn corazΓ³n hecho de agua βbromeΓ³ Kunigami.
Las manos del caballero y el prΓncipe se rozaron al seΓ±alar la extraΓ±a nube; ninguno se apartΓ³, sentΓan tanta comodidad al calor del otro.
βKunigami βsusurrΓ³ Chigiri con suavidadβ, ΒΏquΓ© te impulsΓ³ a convertirte en caballero?
β El anhelo de servir a mi tierra βrespondiΓ³ el pelinaranja mientras se incorporabaβ una forma de dejar una huella en este mundo.
βΒΏY acaso ese deber incluye protegerme? βEl pelirrojo arqueΓ³ una ceja, dedicΓ‘ndole una sonrisa llena de picardΓa.
βBajo mi juramento ante la Reina βla voz del caballero cobrΓ³ firmeza β, mi deber es entregar mi vida por ti y convertirme en tu escudo
β te debo mi gratitud βel prΓncipe se sentΓ³ para quedar frente a Γ©l. Apenas cinco centΓmetros separaban sus rostrosβ. Gracias por escucharme y ser tan atento
Kunigami sintiΓ³ que el corazΓ³n se le desbocaba al contemplar las facciones de Chigiri con una cercanΓa : sus pestaΓ±as eran largas y encendidas como el color de las fresas, sus ojos rosados centelleaban y sus labios poseΓan el brillo de una estrella .
βHyoma es hermoso βpensΓ³ el caballero mientras un rubor intenso le encendΓa las mejillasβ como una princesa.
Inconscientemente , ambos acortaron la distancia. Sus labios, suspendidos en un suspiro, estuvieron a punto de rozarse .
Sin embargo, la razΓ³n se impuso en la mente de Kunigami, obligΓ‘ndolo a retroceder y alejarse del joven pelirrojo.
Γl no era mΓ‘s que un siervo de la nobleza y Chigiri era un prΓncipe; un ser divino al que sus manos no tenΓan derecho a tocar.
βDebemos regresar al castillo β ordenΓ³ Kunigami poniΓ©ndose de pie, intentando ocultar el rastro del sonrojoβ es mejor que te despojes de la ropa hΓΊmeda y descanses.
βEs verdad βasintiΓ³ Chigiri, reincorporΓ‘ndose con elegancia β. Siento el peso de estas vestiduras empapadas.
Kunigami caminΓ³ hacia el corcel que pacΓa tranquilamente en la cercanΓa. TomΓ³ las riendas para guiar al animal hacia el prΓncipe y, con un gesto reverente, le ayudΓ³ a montar al equino.
βββββββββ‘πΰΉΰ£βΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’Φ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ββββββββ‘
Los minutos se desvanecieron entre los susurros del bosque , vencido por el cansancio, Chigiri se entregΓ³ al sueΓ±o sobre el lomo del animal; sus brazos se mecΓan con una delicadeza al compΓ‘s del trayecto.
Kunigami, con una devociΓ³n silenciosa, velaba para que ningΓΊn sobresalto perturbara su descanso, cautivado por la vulnerabilidad y la ternura que el prΓncipe irradiaba en su letargo.
Al alcanzar los muros del castillo, Kunigami se aproximΓ³ con sigilo y, con una fuerza que contrastaba con su extrema cautela, tomΓ³ al joven en sus brazos sin romper el hilo de sus sueΓ±os.
AtravesΓ³ los pasillos en penumbra hasta depositarlo, con la ligereza de una pluma, sobre el colchΓ³n de su alcoba.
El caballero se apoyΓ³ contra uno de los tallados doseles de la cama para recuperar el aliento.
Fue entonces cuando advirtiΓ³ que las vestiduras de Chigiri aΓΊn conservaban la humedad del lago.
βSi permanece bajo este frΓo tejido, la enfermedad no tardarΓ‘ en alcanzarlo βmurmurΓ³ para sΓ mismo.
Una duda punzante atacΓ³ su mente: ΒΏserΓa una traiciΓ³n despojar al prΓncipe de su tΓΊnica?
Sin embargo, la lealtad hacia su bienestar se impusoβ. Solo lo hago para proteger su salud βse justificΓ³ el pelinaranja mientras retiraba, con manos temblorosas, el calzado del joven.
Con movimientos que buscaban no profanar la piel del noble, Kunigami desatΓ³ el cinturΓ³n de oro y retirΓ³ la tΓΊnica empapada, dejando al prΓncipe ΓΊnicamente en sus braies.
TomΓ³ una tela de algodΓ³n cercano y comenzΓ³ a secar la piel de Chigiri, recorriendo su figura con una delicadeza casi devota.
Al buscar en el armario, hallΓ³ una tΓΊnica de lino blanco. DesconocΓa los hΓ‘bitos del prΓncipe al dormir, pero su honor le impedΓa dejarlo expuesto, por lo que procediΓ³ a vestirlo con la prenda nΓvea.
Fue entonces cuando sus ojos se detuvieron en la pierna derecha de Chigiri: cerca de la rodilla, una cicatriz profunda marcaba su piel.
Los dedos del caballero rozaron la marca con una mezcla de curiosidad y una punzada de preocupaciΓ³n en el pecho.
βEspero que el dolor sea un recuerdoβsusurrΓ³ mientras terminaba de asegurar la tΓΊnica.
Tras acomodarlo en el centro del lecho, lo arropΓ³ con una pesada manta de color guinda, asegurΓ‘ndose de que el calor lo abrazara,
Se permitiΓ³ observarlo un instante mΓ‘s; incluso sumido en el sueΓ±o, Chigiri tenia una belleza resultaba abrumadora
Kunigami deslizΓ³ sus dedos por la mejilla del joven hasta alcanzar su cuello blanquecino, apartando las hebras escarlatas como quien guarda un tesoro.
En un impulso que naciΓ³ mΓ‘s allΓ‘ de su voluntad, depositΓ³ un beso fugaz en la nuca de Chigiri.
βDescansa, princesa βpronunciΓ³ antes de alejarse, su corazΓ³n latia con fuerza contra sus costillas.
Al retirarse hacia el ala oeste del castillo, el caballero se cuestionaba su propia accion . ΒΏPor quΓ© habΓa besado al pelirrojo ?
βEsto no debiΓ³ suceder βgruΓ±Γ³ al entrar en sus aposentosβ no se que me pasa .
BuscΓ³ calmar el torbellino de sus pensamientos mediante respiraciones lentas y profundas. Se despojΓ³ de su armadura de plata y de sus propias vestiduras hΓΊmedas, cubriendo su musculatura con una tΓΊnica sencilla de descanso.
βMaΓ±ana serΓ‘ un nuevo dΓa βse convenciΓ³ al recostarse.
Finalmente, el sueΓ±o reclamΓ³ tambiΓ©n al caballero.
Mientras tanto, la luna permanecΓa como testigo silencioso , velando por ambos y por aquel sentimiento que comenzaba a brotar entre el deber y el deseo.
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Al alba, Chigiri entreabriΓ³ los ojos con pesadez, perturbado por los haces de luz que se filtraban por la ventana e inundaban su lecho.
EstirΓ³ sus extremidades con la elegancia de un gato antes de incorporarse sobre el colchΓ³n; sin embargo, la bruma del sueΓ±o se disipΓ³ de golpe al percatarse de un detalle inquietante.
Recordaba haber estado nadando con Kunigami y haber caΓdo rendido sobre el lomo del caballo. No vestΓa su tΓΊnica real, sino sus ropajes de descanso.
βΒΏCΓ³mo he llegado hasta aquΓ? βmurmurΓ³, mientras sus dedos se hundΓan con fuerza en las sΓ‘banas.
Un golpe seco en la madera interrumpiΓ³ su desconcierto.
βΒΏEstΓ‘s despierto, Chigiri? βpreguntΓ³ Isagi, entrando a la habitaciΓ³n.
βSΓ βrespondiΓ³ el prΓncipe, abandonando el lecho .
βEspero que tu descanso haya sido reparador βIsagi se dirigiΓ³ al guardarrropa para extraer una tΓΊnica de seda azul con bordado de oroβ. La reina solicita tu presencia en el salΓ³n del trono; asegura que se trata de un asunto de suma importancia.
Chigiri, tras recomponer su figura, abandonΓ³ sus aposentos y se encaminΓ³ hacia el trono. AllΓ hallΓ³ a su madre, quien escuchaba con atenciΓ³n la melodΓa de un salterio.
βBuen dΓa, madre βsaludΓ³ Γ©l, ejecutando una reverencia.
βBuen dΓa, hijo βla reina alzΓ³ la mano, ordenando el silencio inmediato del instrumentoβ. Debo comunicarte algo.
β te escucho.
βMaΓ±ana vender tu prometida para el encuentro formal βanunciΓ³ la soberana con una sonrisa β. La princesa de Sarthorn.
βΒΏMaΓ±ana? βel rostro del pelirrojo se contrajo en un gesto de incredulidad.
βEn efecto , te exijo que seas atento con ella; la boda se celebrarΓ‘ en apenas dos semanas.
βΒ‘Es un plazo demasiado prematuro! βestallΓ³ Chigiri, incapaz de ocultar su indignaciΓ³n.
βDisiento βreplicΓ³ la reina con firmezaβ. Es tiempo suficiente para que congenies con tu futura esposa.
βNo deseo contraer nupcias de esta manera βsentenciΓ³ el prΓncipe, apretando los puΓ±os
βLo hago por tu bienestar y el de nuestro pueblo βsentenciΓ³ la mujerβ. AsΓ aseguraremos el linaje y la prosperidad comercial de Arcelia bajo la influencia de Sarthorn.
Incapaz de contener la impotencia que le oprimΓa el pecho, el pelirrojo dio media vuelta y abandonΓ³ la sala.
En su huida, apartΓ³ bruscamente a un sirviente que se cruzΓ³ en su camino, dirigiΓ©ndose con paso errΓ‘tico fuera de los muros del castillo.
Solo tenΓa un objetivo: encontrar a Kunigami.
El agudo oΓdo de Chigiri captΓ³ el eco de unos gritos que quebraban la calma del palacio.
Guiado por el ruido, se dirigiΓ³ a los jardines reales, donde sus ojos dieron con una silueta que conocΓa a la perfecciΓ³n, allΓ estaba Kunigami, enfrascado en un duelo de entrenamiento; con un movimiento magistral, se alzΓ³ como vencedor y una sonrisa iluminΓ³ su rostro.
Sofocado por el ardor del combate, el caballero se despojΓ³ de su pesada armadura, quedando ΓΊnicamente en su tΓΊnica interior, la cual dejaba al descubierto la firmeza de su pecho.
La frustraciΓ³n que oprimΓa el pecho del prΓncipe se disipΓ³ al instante ante aquella visiΓ³n, la luz del sol, inclemente, arrancaba destellos dorados de la piel de Kunigami, mientras el rastro del sudor que descendΓa por su espalda se convertΓa en una tentaciΓ³n irresistible para el pelirrojo.
Sin percatarse de su propio gesto, Chigiri se mordiΓ³ el labio, cautivado por la imponente presencia del guerrero.
Al notar la presencia del prΓncipe, Kunigami alzΓ³ un brazo en un saludo informal; su compaΓ±Γa siempre le resultaba un bΓ‘lsamo necesario.
Tras secarse el sudor, volviΓ³ a colocarse la coraza para recuperar su compostura.
βΒΏQuΓ© te trae por aquΓ ? βbromeΓ³ Kunigami con una chispa en la mirada.
β verte βconfesΓ³ el prΓncipe con una honestidad punzanteβ, y de paso, obtener respuesta a una duda que me inquieta.
βSoy todo oΓdos βdeclarΓ³ el caballero.
βΒΏFuiste tΓΊ quien me llevΓ³ a mis aposentos anoche? βinquiriΓ³ Chigiri, dando un paso hacia Γ©lβ. ΒΏY quien se atreviΓ³ a despojarme de mi tΓΊnica real?
El rostro de Kunigami se encendiΓ³ como una rosa ante la pregunta. Un ligero temor le recorriΓ³ la espalda: ΒΏserΓa castigado por tal osadΓa, a pesar de sus nobles intenciones?
βSΓ, pero... βtitubeΓ³, perdiendo por un momento su temple habitualβ, no hubo mala intenciΓ³n en mi gesto...
Sus palabras quedaron suspendidas en el aire cuando unos brazos delicados lo rodearon con determinaciΓ³n, Chigiri hundiΓ³ su rostro en el pecho del caballero, buscando refugio en su calidez.
βSabes... βsusurrΓ³ el prΓncipe, alzando la vista sin romper el abrazoβ, resultas adorable cuando pierdes la compostura , gracias por cuidar de mΓ anoche.
Kunigami exhalΓ³ un suspiro de alivio, aunque su corazΓ³n latΓa con una fuerza desconocida ante la cercanΓa del pelirrojo, acariciΓ³ con una ternura los cabellos de Chigiri antes de guardar, con esfuerzo, la distancia entre ambos
βEs mi deber sagrado velar por ti βrespondiΓ³, recuperando la firmeza en su voz.
βΒΏMe concederΓas el honor de cabalgar conmigo? βpropuso Chigiri, con un brillo en los ojos.
βNada me complacerΓa mΓ‘s βsonriΓ³ Kunigami.
Ambos se encaminaron hacia los establos, donde los corceles aguardaban impacientes. Con la ayuda del caballero, Chigiri montΓ³ su montura antes de que Kunigami hiciera lo propio con su equino.
Aquel paseo no solo serΓa un alivio para el prΓncipe, sino un refugio para ambos frente a las tormentas que se avecinaban.
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Aquel paseo fue un bΓ‘lsamo para el prΓncipe, quien no dejaba de reΓr ante los relatos ocurrentes y las anΓ©cdotas de Kunigami.
Mientras cabalgaban, sus manos se buscaban en roces furtivos y juguetones, como si el destino intentara unirlos
Sin embargo, el sol se ocultΓ³ con una rapidez cruel, y Kunigami se vio obligado a escoltar al pelirrojo de vuelta a la fortaleza para su descanso.
Al dia siguiente , la atmΓ³sfera en el castillo cambiΓ³. Chigiri se hallaba en el salΓ³n del trono, erguido junto a su madre, para recibir a la heredera de Sarthorn.
La joven princesa hizo su entrada escoltada por su padre, el rey Seth. Idra poseΓa una cabellera castaΓ±a que recordaba al color de las nueces y unos ojos que centelleaban con una ilusiΓ³n al posarse sobre el cΓ©lebre prΓncipe.
βEs un honor conocerla, vuestra majestad βsaludΓ³ la princesa con una reverencia perfectamente ensayada.
βEl honor es nuestro βla reina sonriΓ³ con satisfacciΓ³nβ mi futura nuera.
Chigiri se adelantΓ³, tomando la mano de la joven para depositar un beso , un mero formalismo real, antes de sostenerle la mirada.
βBienvenida al reino de Arcelia βmurmurΓ³ con voz monocordeβ. Mi nombre es Hyoma.
βIdra βrespondiΓ³ ella con una sonrisa β ese es mi nombre.
βNo me cabe duda de que esta uniΓ³n traerΓ‘ gloria a nuestros reinos βexclamΓ³ Seth, complacido al ver a los jΓ³venes juntos.
El salΓ³n estallΓ³ en un estruendo de aplausos , los reyes brindaban por el inminente enlace, mientras que el corazΓ³n de Chigiri se marchitaba ante aquel espectΓ‘culo vacΓo.
MantenΓa una sonrisa gΓ©lida, una mΓ‘scara de porcelana para acallar los rumores y satisfacer a la nobleza, aunque por dentro solo sentΓa soledad.
Con el paso de los dΓas, ambos compartieron caminatas por los jardines y las veras del castillo. No tardΓ³ Hyoma en descubrir la verdadera naturaleza de su prometida: Idra era poseedora de una belleza fΓsica incuestionable, pero su alma era superficial y soberbia.
Su desprecio por los subordinados era constante; llegΓ³ al extremo de empapar las vestiduras de Isagi solo porque el sirviente le habΓa presentado los alimentos a una temperatura que ella consideraba inadecuada
βBasta ya de este trato hacia mis siervos βsentenciΓ³ el prΓncipe, con el ceΓ±o fruncido β. Isagi es uno de mis confidentes mΓ‘s leales , Te exijo que le muestres el respeto que merece.
La princesa asintiΓ³ con una mueca , una sumisiΓ³n fingida que no ocultaba su desagrado.
Mientras tanto, en las sombras de las columnas, Kunigami permanecΓa como un espectador silencioso de aquel martirio. Sus ojos marrones notaban lo que el resto ignoraba: la incomodidad de Chigiri, la tensiΓ³n en sus hombros y, lo mΓ‘s doloroso de la situacion , el rastro de las lΓ‘grimas que el prΓncipe derramaba en secreto cuando creΓa que nadie lo observaba.
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Se acercaba poco a poco el dΓa de la boda.
Era de noche; Chigiri no aguantΓ³ mΓ‘s y se escapΓ³ de sus aposentos para ir al lado oeste del castillo. QuerΓa hablar con Kunigami.
La puerta de la habitaciΓ³n del caballero estaba abierta , el pelinaranja observaba la luna desde su ventana para ordenar sus pensamientos; se volteΓ³ al darse cuenta de que alguien entrΓ³ a su lugar de descanso.
βHyoma βmurmurΓ³ el pelinaranjaβ. No deberΓas estar aquΓ; sabes que no es correcto.
βLo sΓ© βrespondiΓ³ el joven para luego abrazar al fornido chicoβ. Detesto las reglas de los nobles; no me verΓa obligado a casarme.
βNo digas eso βKunigami bajΓ³ la miradaβ. Eres un prΓncipe.
βQue no puede amar con libertad βagregΓ³ Chigiri en voz suaveβ. Desde que te conocΓ he sentido mucha felicidad βse acercΓ³ aΓΊn mΓ‘s al rostro del caballeroβ y descubrΓ el amor.
El pelirrojo besΓ³ los labios de Kunigami; un beso casto que se convirtiΓ³ poco a poco en un beso cargado de deseo mutuo.
Aquella acciΓ³n terminΓ³ por fragmentar la ΓΊltima barrera entre ambos.
Los labios del caballero se fundieron con el compΓ‘s del prΓncipe, en un duelo de lenguas que trazaban cΓrculos desesperados, buscando el dominio de un aliento compartido; era Kunigami quien, con una fuerza contenida, reclamaba el control de aquel instante robado.
Chigiri se vio obligado a romper el beso, sofocado no solo por la falta de oxΓgeno, sino por el peso de la realidad que los aplastaba.
βNo soy digno de usted βsentenciΓ³ el pelinaranja, con el rostro encendido y la voz quebrada por el miedo β. Y maΓ±ana te entregarΓ‘s en matrimonio .
βΒΏAcaso crees que el estatus tiene algΓΊn valor para mi alma? βChigiri acunΓ³ el rostro del caballero entre sus manosβ. Tienes manos como las mΓas; somos dos seres humanos a los que solo intenta separar una ley vacΓa de los hombres.
La confesiΓ³n del prΓncipe golpeΓ³ el pecho del pelinaranja, provocando que su corazΓ³n diera un vuelco violento.
Sin poder contenerse mΓ‘s, sus manos descendieron con firmeza hasta su cintura, elevΓ‘ndolo en el aire para estrecharlo contra su cuerpo.
βTe amo βsusurrΓ³ Kunigami, depositando un beso cargado de promesa y dolor en la frente del prΓncipe, mientras lo sostenΓa como si fuera su ΓΊnico refugio.
βY yo a ti βgimiΓ³ Chigiri, rodeando con sus piernas las caderas del caballero, anclΓ‘ndose a Γ©l.
Sus miradas se entrelazaron una ΓΊltima vez antes de caer en un nuevo beso, uno mΓ‘s voraz, mΓ‘s amargo y desesperado; como si cada roce fuera un intento de detener el tiempo antes de que el destino los reclamara.
......
Sin romper el beso, Kunigami se encaminΓ³ hacia la cama con el prΓncipe entre sus brazos, depositΓ‘ndolo con suavidad en su humilde lecho sin apartarse de su cuerpo.
Los labios del caballero dejaron la boca de su amante para bajar hacia el cuello , dejando besos hΓΊmedos en la piel tersa que se estremecΓa por la atenciΓ³n del pelinaranja.
βΒΏEstΓ‘s seguro de seguir? βpreguntΓ³ acariciando la mejilla del prΓncipe con su dedo pulgar.
Chigiri besΓ³ el pulgar del contrario. Sus ojos brillaban como estrellas en el cielo.
βSΓ βmurmurΓ³ suavementeβ. Esta noche es solo nuestra.
Kunigami sonriΓ³, besΓ³ los labios del pelirrojo con pasiΓ³n acomodΓ‘ndose encima de Γ©l sin aplastarlo.
Poco a poco las vestiduras del par de amantes cayeron al suelo, la tΓΊnica de Chigiri estaba al borde de la cama, a punto de caerse debido al movimiento de su dueΓ±o con su acompaΓ±ante.
Jadeos suaves y el ruido de fricciΓ³n de piel llenaron el aposento del caballero, que exploraba con devociΓ³n el cuerpo desnudo del prΓncipe, acariciaba los glΓΊteos y dejaba mordidas en la nuca de Chigiri, como prueba de que Γ©l le pertenecΓa.
El pelirrojo tratΓ³ de taparse la boca para no gemir tan fuerte, pero Kunigami entrelazΓ³ sus manos con las de Γ©l.
βNo me prohΓbas escucharte gemir βmurmurΓ³ el pelinaranja al oΓdo del prΓncipeβ. Ese sonido es mi favorito en este momento.
Kunigami besΓ³ la nariz de su amante, que soltΓ³ un ligero gemido por las sensaciones que su cuerpo experimentaba. ContinuΓ³ tocando a Chigiri hasta llegar a su pierna derecha, donde al ver la cicatriz acercΓ³ sus labios para depositar un casto beso.
βRenβ¦ βjadeΓ³ el pelirrojoβ. Eres tan perfecto.
βY tΓΊ muy hermoso βsusurrΓ³ el caballero.
En un movimiento de piernas, el prΓncipe invirtiΓ³ la posiciΓ³n en la que estaba, quedando encima de su amado.
Las manos de Chigiri se deslizaban en el pecho marcado y desnudo de Kunigami acompaΓ±adas de un recorrido de pequeΓ±os besos que bajaban poco a poco hasta la ingle.
βHyoma βsoltΓ³ un gruΓ±ido por las caricias del prΓncipe a su grueso pene
βΒΏTe gusta? βmurmurΓ³ el pelirrojo, rozando con su dedo pulgar la punta del miembro de Kunigami.
βJoder βgimiΓ³β. Me estΓ‘s provocando.
Chigiri al oΓr las palabras del caballero sonriΓ³. Su cabeza bajΓ³ hacia los genitales del pelinaranja, que sentΓa el aliento de su pareja rozar su pene hasta envolverlo por completo con sus labios.
Kunigami dejΓ³ escapar un gruΓ±ido por las succiones del prΓncipe. Aquella boca hΓΊmeda recorrΓa desde la raΓz hasta la punta su dureza que lo estaba volviendo loco de placer.
EnredΓ³ sus dedos en los cabellos de Chigiri, empujΓ‘ndolo a un ritmo suave en aquella mamada.
βSe siente tan bien βgimiΓ³ el caballero deleitΓ‘ndose ante la vista que tenΓa del pelirrojo lamiendo su pene como si fuera un dulce.
Por su parte, Chigiri siguiΓ³ con la acciΓ³n, notando que el cuerpo de Kunigami se tensaba, lo que significaba que iba a llegar a su lΓmite.
DejΓ³ de lamer por unos segundos para respirar y ver el rostro de su amante: las mejillas del caballero enrojecidas, su pecho musculoso que desprendΓa un ligero sudor y su sonrisa , le era excitante al prΓncipe tenerlo de esa manera.
Kunigami posΓ³ sus dos manos en las caderas del pelirrojo para dejarlo boca abajo sobre la cama y lo abrazΓ³ por detrΓ‘s, cubriendo de besos los hombros desnudos del chico. Sus dedos bajaron hacia la entrada de su pareja, dilatΓ‘ndola con movimientos circulares para lo que se venΓa.
βRen βgimiΓ³ Chigiri al sentir que el pelinaranja rozΓ³ su zona dulceβ. Te necesito βagregΓ³ moviendo sus caderas.
βY yo aΓΊn mΓ‘s βsusurrΓ³ Kunigami retirando sus dedos del interior del prΓncipe para reemplazarlos por su Γ³rgano, que se deslizΓ³ con suavidad.
Chigiri soltΓ³ una lΓ‘grima dolo-placentera por lo que entraba en su trasero, le era desconocido lo que estaba experimentando, pero no se arrepentΓa de nada.
Sus ojos se abrieron aΓΊn mΓ‘s cuando Kunigami dio una pequeΓ±a embestida a su prΓ³stata que le arrancΓ³ un gemido cargado de placer.
βΒΏEstΓ‘s bien, Hyoma? βdijo el pelinaranja en el oΓdo del prΓncipe con un tono de preocupaciΓ³nβ. Si no te gusta, podemos parar yβ¦
βNo te atrevas βel pelirrojo buscΓ³ los labios del contrario para dejar un besoβ. Quiero disfrutar de esto a tu lado.
Kunigami en respuesta entrelazΓ³ sus manos con las de Chigiri con fuerza para que se sintiera seguro y volviΓ³ a empujar su miembro dentro del prΓncipe.
La cama rechinaba debido a los movimientos intensos de la pareja, que jadeaban al unΓsono sus nombres, nublados por el amor y placer que sentΓan en ese momento. El caballero gruΓ±Γ³ con fuerza acelerando sus embestidas al sentirse abrumado por el orgasmo que invadΓa su cuerpo.
βPrincesa, te amo tanto βdijo Kunigami dando su ΓΊltima embestida, corriΓ©ndose dentro de su amante.
βRen βChigiri volteΓ³ su cabeza hacia atrΓ‘s para verlo, sin importarle que cierta viscosidad blanca bajaba de su traseroβ. Te amo aΓΊn mΓ‘s.
Ambos se besaron con pasiΓ³n , sus manos aΓΊn seguΓan juntas sin intenciones de separarse, como si fueran un solo ser, pero la posiciΓ³n en la que estaban los obligΓ³ a romper el contacto.
Kunigami dejΓ³ los labios de Chigiri y se separΓ³ de Γ©l, saliendo de su interior para recostarse a un lado de la cama, soltando un suspiro de cansancio al que el prΓncipe buscΓ³ su cuerpo para acurrucarse contra su pecho desnudo.
....
La habitaciΓ³n estaba sumida en la oscuridad; solo se escuchaban las respiraciones del par de amantes que sonreΓan, robΓ‘ndose caricias y besos cortos, disfrutando de la noche hasta que ambos cayeron bajo el sueΓ±o con una felicidad dentro de sΓ.
Con el transcurrir de las horas, Kunigami despertΓ³ en plena madrugada, Se sentΓa ligero, pero la realidad golpeΓ³ su mente como si fuera una herida de espada.
A su lado estaba aquel ser que jurΓ³ proteger y ahora lo habΓa marcado de una manera muy Γntima; la sΓ‘bana apenas cubrΓa la desnudez del prΓncipe, que dormΓa acurrucado en su pecho.
La culpa invadiΓ³ la mente del caballero, que se sentΓ³ en la cama. PosΓ³ sus manos en su cara como protecciΓ³n ante aquel sentimiento de reproche que sentΓa hacia sΓ mismo; inevitablemente, sus ojos se llenaron de lΓ‘grimas.
βΒΏQuΓ© pasa, Ren? βChigiri se despertΓ³ de su sueΓ±o por el movimiento del pelinaranja,
acercΓ‘ndose a su lado envuelto en la sΓ‘bana de la cama.
βPerdΓ³name βKunigami acaricio una de las manos del contrarioβ. DebΓ protegerte y yo te...
El caballero no logrΓ³ terminar de hablar al sentir que el prΓncipe dejaba un beso corto en sus labios, soltando una lΓ‘grima.
βNo me pidas eso βel pelirrojo sonriΓ³β. El amor duele βAbrazo a su amante con fuerzaβ. No sΓ© quΓ© harΓa sin ti.
Tanto Chigiri como Kunigami rompieron en llanto.
Las manos del caballero rodearon la cintura del joven, aferrΓ‘ndose a Γ©l como si ese instante fuera el ΓΊnico en su vida; sentΓa la humedad en su pecho debido a las lΓ‘grimas que caΓan de los ojos del prΓncipe.
βDentro de unas horas te casarΓ‘s βdijo Kunigami con tristeza.
βNo me lo recuerdes βrespondiΓ³ Chigiri, bajando la mirada.
βEs mejor que descanses βKunigami dejΓ³ de abrazarloβ. Yo...
βEspΓ©rame en el estanque a mediodΓa βdijo el pelirrojoβ, con un caballo.
βΒΏPor quΓ©? βAl pelinaranja se le hizo rara la peticiΓ³n del prΓncipe.
βSolo hazlo βordenΓ³ Chigiri, recostΓ‘ndose de nuevo con Γ©l en la camaβ. No vayas con armadura al estanque; con una vestimenta simple basta y sobra.
βDe acuerdo βrespondiΓ³ Kunigami, dejando un beso en la coronilla del pelirrojo.
Ninguno hablΓ³ mΓ‘s; solo se quedaron enredados en la cama, aprovechando la oscuridad como un lugar seguro para amarse, porque sabΓan que, al amanecer, el destino estarΓa en juego.
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Los rayos del sol iluminaron el reino de Arcelia con fuerza; el pueblo estaba rebosando de alegrΓa por la boda del prΓncipe con su prometida.
Cantos en coro y bailes se divisaban por los rincones de los plebeyos.
Sin embargo, en el castillo, el sentimiento era distinto.
Chigiri estaba en sus aposentos terminΓ‘ndose de asear; cepillaba su hΓΊmedo cabello rojo, tomΓ‘ndose el tiempo para ordenarlo y secarlo.
Al levantar un mechΓ³n de su pelo, sintiΓ³ un ardor al rozar sus dedos en su nuca: era la mordida que habΓa dejado Kunigami anoche, aΓΊn fresca en su ser.
La mente del pelirrojo se llenΓ³ de recuerdos vΓvidos: las caricias del caballero, sus palabras cargadas de afecto y el beso que se dieron como despedida al amanecer.
βYo puedo cambiar mi destino βdijo, vistiΓ©ndose con una tΓΊnica de aspecto ordinario en lugar de usar su ropa diseΓ±ada para la boda.
El prΓncipe se colocΓ³ una capa oscura y saliΓ³ de su habitaciΓ³n. En sus manos tenΓa una bolsa de cuero que contenΓa sus joyas de oro y un pan fresco. Se encaminΓ³ hacia el jardΓn, donde vio a Isagi tomando una flor morada de un arbusto.
βFelicidad para usted βdijo Isagi, cediΓ©ndole la planta al pelirrojoβ. En dos horas serΓ‘ su boda.
βSabes que te considero un amigo βChigiri tomΓ³ la mano del sirviente para dejar un girasol medio secoβ. PromΓ©teme que cuidarΓ‘s de mi madre y serΓ‘s fiel a sus Γ³rdenes.
βΒΏPasa algo, Hyoma? βtitubeΓ³ el peliazul, confundido por las palabras del contrario.
βSolo promete eso βordenΓ³ el prΓncipe en tono firmeβ. Es lo ΓΊnico que te pido.
βLo juro por nuestra amistad y este girasol βIsagi apretΓ³ la flor amarilla en sus manos en seΓ±al de afirmaciΓ³n a la peticiΓ³n de Chigiri.
βTe lo agradezco βdijo el pelirrojo para luego darse la vuelta.
βΒΏA dΓ³nde va? βpreguntΓ³ el sirviente.
βA pasear al bosque βdijo el prΓncipeβ. Es solo para despejar mi mente un poco para la boda.
Isagi, al escuchar al pelirrojo, siguiΓ³ con lo suyo, ignorando que en las palabras de su amigo se escondΓa una mentira.
. . .
Las horas transcurrieron. Idra esperaba a su prometido con su padre en la sala del trono para la ceremonia; los nobles empezaron a hablar sobre la ausencia del prΓncipe.
βΒΏDΓ³nde estΓ‘ Chigiri? βpreguntΓ³ la reina a uno de los sirvientes con preocupaciΓ³n.
De pronto, la puerta se abriΓ³ de manera escandalosa.
Dos guardias entraron dirigiΓ©ndose a la gobernante.
βEl prΓncipe fue visto en el bosque con un sujeto de pelo anaranjado βdijo uno de ellos.
βEl hombre subiΓ³ a su hijo a un caballo βagregΓ³ su compaΓ±ero.
βΒ‘Secuestraron a mi hijo! βgritΓ³ la reinaβ. Β‘Vayan tras el hombre que se llevΓ³ al prΓncipe!
βA sus Γ³rdenes βrespondieron los guardias.
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Mientras en el castillo la noticia del secuestro llenaba de angustia a la reina y a los nobles, en el bosque la atmΓ³sfera era otra.
Kunigami estaba con Chigiri montados en el caballo; ambos reΓan y se besaban mirando la naturaleza.
El ojirosa le habΓa propuesto a su amante irse de Arcelia a otro lugar en donde no los conocieran, lo cual el pelinaranja aceptΓ³ por amor al prΓncipe.
βΒΏExtraΓ±arΓ‘s tu vida en el castillo? βsusurrΓ³ Kunigami en la oreja del pelirrojo.
βTal vez un poco βconfesΓ³ Chigiriβ. Ya no verΓ© mΓ‘s a mi madre ni a mi amigo, pero deseo ser feliz a tu lado.
Los labios del caballero se posaron en los del fugitivo prΓncipe, disfrutando el tacto y calor de su amante hasta que un sonido alertΓ³ al par, que se separΓ³ para observar a sus alrededores.
Era una flecha que cayΓ³ en un Γ‘rbol, muy cerca de su ubicaciΓ³n. Kunigami supo que estaban en peligro.
βEl prΓncipe estΓ‘ ahΓ βgritΓ³ el guardia Sae al ver a la distancia al pelirrojo con su acompaΓ±ante, que le resultΓ³ familiar por su cabelloβ. Β‘Traiganlos a ambos!
El pelinaranja acelerΓ³ el paso del caballo para avanzar hacia la frontera de Arcelia y cruzar el rΓo. Chigiri se aferraba a la espalda ancha de su amado, que dirigΓa la direcciΓ³n del animal a gran velocidad.
El sonido de armas y gritos de varios soldados de la guardia real ponΓa nervioso a Chigiri; al voltear, notΓ³ que un caballo montado por un hombre de pelo rubio y piel oscura se acercaba peligrosamente a Γ©l.
βΒ‘Eres un traidor, Kunigami! βgritΓ³ Shidou, apuntando una flecha hacia el animal que montaba el pelinaranjaβ. Β‘Y lo pagarΓ‘s! βagregΓ³ con una risa, soltando el ataque que dio justo en donde deseaba herir.
El corcel que cargaba al excaballero y al prΓncipe cayΓ³ herido hacia el rΓo Myum junto con los fugitivos. Chigiri trataba de nadar hacia su pareja, que intentaba liberar su brazo, el cual habΓa quedado atascado con una piedra.
βHyoma, huye por favor βpidiΓ³ el pelinaranja, aΓΊn flotando en el aguaβ. Los guardias vendrΓ‘n por ti.
βNo te dejarΓ© βrespondiΓ³, tratando de mover la piedraβ. No puedo dejar al amor de mi vida.
Usando sus manos y con ayuda de una rama gruesa, Chigiri moviΓ³ la piedra liberando a Kunigami. Ambos se abrazaron en el agua sin percatarse de que venΓa hacia ellos una corriente feroz del rΓo que los empujΓ³ de manera violenta.
Los guardias, al no encontrar al prΓncipe ni al caballero en las orillas del rΓo, se dirigieron de vuelta al castillo donde, al informarle a la reina, ella dio por fallecido a su querido hijo.
El reino de Arcelia estuvo semanas en duelo por la pΓ©rdida del heredero; Isagi se mantenΓa al lado de la soberana para brindarle apoyo emocional y que no se sintiera sola.
βΓl era mi luz βdijo la reina, soltando una lΓ‘grimaβ. Espero que en donde estΓ© sea feliz.
βEstoy seguro de que sΓ βrespondiΓ³ el peliazul, viendo el retrato de su amigo en la pared.
TenΓa la corazonada de que Chigiri estaba bien y tenΓa un buen escudo de apoyo.
Y era cierto.
En un valle frondoso, habΓa un dΓΊo joven que cultivaba rosas para intercambiarlas por comida a los viajeros que venΓan al lugar por comercio.
βEstas flores te las puedo cambiar por unos panes frescos βdijo el pelirrojo, tratando de convencer al mercaderβ. Si tienes esposa, le encantarΓ‘.
βAcepto el cambio βel hombre de contextura ancha le cediΓ³ una cesta de panes al contrario.
βΒ‘Que tenga un buen viaje a Arcelia! βexclamΓ³ alzando la mano como despedida.
βΒΏConseguiste el trueque? βmurmurΓ³ Kunigami, abrazando por detrΓ‘s a Chigiri.
βObvio que sΓ βasintiΓ³, dejando un beso en la mejilla del fornido chicoβ. Gracias por no irte de mi lado βsusurrΓ³ en tono suave.
βJurΓ© que serΓa tu sombra y que darΓa mi vida por ti βrespondiΓ³ el pelinaranjaβ. ΒΏRecuerdas cuando ambos llegamos aquΓ?
βNo lo olvido βChigiri se volteΓ³ para mirarlo a los ojosβ. Al despertar estaba mojado y encima de ti, luego de que el rΓo nos llevara lejos.
βAntes, mi motivaciΓ³n al ser caballero era dejar mi huella en este mundo, pero... βacariciΓ³ la mano del pelirrojoβ eso cambiΓ³ al conocerte, porque mi corazΓ³n se llenΓ³ de color rosa por ti.
Las palabras de Kunigami hicieron que Chigiri sintiera un vuelco de emociΓ³n. Incapaz de seguir quieto, abrazΓ³ el cuerpo de Kunigami soltando sollozos de alegrΓa .
El pelinaranja tomΓ³ la mano de su amado, besando los nudillos uno por uno en seΓ±al de que estarΓa siempre para Γ©l.
En un mundo de leyes vacΓas por los humanos, dos almas habΓan encontrado un lugar donde ya no eran un prΓncipe y un caballero; eran solo dos seres que tenΓan un sentimiento mutuo y estaban dispuestos a todo por amor.
βββββββββ‘πΰΉΰ£βΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’Φ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ββββββββ‘
Esta idea se me ocurrio por un tweet de mi amigo en Twitter ,
El kunigiri tiene la dinamica de princesa - hΓ©roe, se me hace muy lindo ello
Espero que les halla gustado, por mi parte les tendre mΓ‘s fics de esta pareja pero todo a su tiempo
ππ₯ππ£πππππ₯ π¦








