ππ‘πˆππ‚π„ 𝐀𝐍𝐃 πŠππˆπ†π‡π“ / α΄‹α΄œΙ΄ΙͺΙ’ΙͺΚ€Ιͺ by π•Šπ•₯π•’π•£π•π•šπ•˜π•™π•₯ πŸŒ™ at Inkitt
Customize readability
Aa

ππ‘πˆππ‚π„ 𝐀𝐍𝐃 πŠππˆπ†π‡π“ / α΄‹α΄œΙ΄ΙͺΙ’ΙͺΚ€Ιͺ

Summary

un encuentro casual en un bosque , un joven que jura ser caballero, sin imaginar que su vida y sentimientos darian un giro hacia el principe Chigiri Lean las notas adiciones por favor

I. Prince and knight / oneshot

un lugar lejano, un reino de vegetaciΓ³n abundante de nombre Arcelia era gobernado por una peculiar familia real.

Una reina viuda de cabellos rojos tenΓ­a dos herederos; la hija mayor, de hermoso rostro, estaba casada con el prΓ­ncipe del reino de Araluen para consolidar las alianzas de poder.

Era comΓΊn en la realeza arreglar las nupcias para mantener el linaje legΓ­timo de Dios entre los nobles.

Y el joven prΓ­ncipe de ese reino no era una excepciΓ³n a esta regla.

Aquel joven de 18 aΓ±os se habΓ­a enterado por un sirviente de que su madre habΓ­a arreglado su boda con la princesa del reino Sarthorn.

β€”No puede ser β€”gruΓ±Γ³ Chigiri desde su habitaciΓ³nβ€”. Por eso insistiΓ³ en las clases de baile.

β€”Mantenga la calma, joven prΓ­ncipe β€”susurrΓ³ Isagiβ€”, le harΓ‘ mal a su salud.

β€”Β‘CΓ³mo quieres que estΓ© tranquilo! β€”gritΓ³ el pelirrojoβ€”. ΒΏNo entiendes que me voy a casar con alguien que no conozco?

Isagi, el sirviente que entrΓ³ al castillo desde los 15 aΓ±os, trataba de que el prΓ­ncipe no tirara nada de la habitaciΓ³n y se tranquilizara; no querΓ­a ganarse un castigo por su indiscreciΓ³n.

β€”ΒΏA dΓ³nde va? β€”El peliazul vio que Chigiri iba a la puertaβ€”. No haga una locura, por favor.

El prΓ­ncipe ignorΓ³ las palabras de su sirviente, saliendo de la habitaciΓ³n a toda velocidad, esquivando a los sirvientes del pasillo y dirigiΓ©ndose hacia el jardΓ­n.

Algo que pocos conocΓ­an del noble, incluso su propia madre, era su habilidad al correr.

Con solo correr por los alrededores de las rosas, Chigiri sentΓ­a algo de alivio dentro de sΓ­, como si fuera libre de ser un noble por solo unos minutos y solo fuera un simple chico con anhelo de libertad.

Sin embargo, eso no apagaba la frustraciΓ³n que tenΓ­a por la presiΓ³n del compromiso.

El prΓ­ncipe, sin darse cuenta, habΓ­a llegado a los lΓ­mites del jardΓ­n real con el bosque.

La vegetaciΓ³n era mΓ‘s oscura y los caminos eran mΓ‘s estrechos por la presencia de Γ‘rboles, pero poco le importΓ³ a Chigiri, que siguiΓ³ corriendo a gran velocidad hasta adentrarse en lo mΓ‘s profundo de aquella zona verde.

Estaba tan absorto en la sensaciΓ³n de adrenalina que recorrΓ­a su cuerpo que no vio el borde de un risco hasta que fue demasiado tarde.

El suelo cediΓ³ bajo sus pies. De su boca saliΓ³ un grito al sentir que caΓ­a al vacΓ­o; sus ojos rosados se cerraron esperando el impacto contra el suelo. Hasta que algo detuvo la caΓ­da o, mejor dicho, alguien: unos brazos fuertes lo atraparon desde la cintura con firmeza.

Su mirada se posΓ³ en aquel joven que lo salvΓ³. Su cabello era del color de las naranjas que exprimΓ­an los sirvientes para el jugo que bebΓ­a en la mesa real, y sus ojos marrones lo contemplaban con una mezcla de sorpresa y preocupaciΓ³n.

β€”ΒΏEstΓ‘s bien? β€”preguntΓ³ con voz grave y cΓ‘lida.

El corazΓ³n del prΓ­ncipe sintiΓ³ que latΓ­a de manera especial ante la voz de su salvador.

β€”SΓ­ β€”respondiΓ³ el pelirrojo, aΓΊn aferrado al cuello del desconocido chico.

El pelinaranja, al escuchar la respuesta, lo bajΓ³ con cuidado hasta dejarlo en el suelo.

Chigiri se sonrojΓ³ al sentir los dedos anchos del contrario deslizarse sobre su cintura antes de separarse de Γ©l y marcar una distancia prudente entre ellos.

β€”No deberΓ­as rondar por aquΓ­ β€”dijoβ€”. Esta zona es peligrosa.

β€”ΒΏEres cazador? β€”Chigiri vio el atuendo del hombre.

β€”Si fuera cazador, ya te hubiera comido β€”soltΓ³ una sonrisaβ€” Me llamo Kunigami β€”extendiΓ³ su mano.

β€”Hyoma β€”titubeΓ³β€”. Me puedes decir Hyoma.

β€”Un gusto β€”respondiΓ³ Kunigami rascΓ‘ndose la nucaβ€”. No pareces de pueblo, ΒΏeres un noble? β€”preguntΓ³ al ver la vestimenta del pelirrojo; no era comΓΊn ver a personas con una tΓΊnica roja de aspecto reluciente y bordada con hilo dorado.

β€”Algo asΓ­ β€”Chigiri desviΓ³ la mirada, pero luego volviΓ³ a mirar a Kunigami frente a frenteβ€”. Te agradezco por haberme salvado.

β€”No fue nada β€”murmurΓ³β€”. Solo ten mΓ‘s cuidado, ΒΏde acuerdo?

Chigiri asintiΓ³. Vio que Kunigami traΓ­a en sus hombros un bolso con un escudo como logo; aquella figura la conocΓ­a perfectamente: era el logo de la Guardia Real.

β€”ΒΏEres de por aquΓ­? β€”preguntΓ³ Chigiri caminando hacia Kunigami

β€”Solo soy un enviado a una misiΓ³n β€”respondiΓ³ el pelinaranja, que vio que el sol estaba bajandoβ€”. Se harΓ‘ oscuro pronto, es mejor irnos del bosque.

Kunigami le hizo una seΓ±a al pelirrojo para que lo acompaΓ±ara.

El prΓ­ncipe aceptΓ³ sin dudarlo; caminΓ³ al lado del joven musculoso con una sonrisa.

En el trayecto, ambos cruzaban miradas de manera sutil; Chigiri no sabΓ­a cΓ³mo explicarlo, pero sentΓ­a mucha paz al estar acompaΓ±ado de Kunigami.

Cuando llegaron al final del bosque, casi a los lΓ­mites del jardΓ­n real, Kunigami apretΓ³ la mano de Chigiri con suavidad a modo de despedida.

β€”Mi trayecto va hacia el pueblo β€”dijo el pelinaranjaβ€”. Nos vemos pronto.

β€”Igualmente β€”dijo con voz suave.

El prΓ­ncipe vio a Kunigami alejarse hacia el pueblo.

Aquel logo de la Guardia Real en el bolso del desconocido despertΓ³ una curiosidad en el pelirrojo.

β€”ΒΏSerΓ‘ un caballero real? β€”murmurΓ³ para sΓ­ mismo.

Unos gritos sacaron a Chigiri de sus pensamientos.

β€”Β‘Joven prΓ­ncipe! β€”gritΓ³ Isagi corriendo hacia Γ©lβ€” Por fin lo encuentro. ΒΏEstΓ‘ bien? ΒΏNo se rompiΓ³ la pierna?

β€”Estoy bien β€”dijo en tono sarcΓ‘sticoβ€”. Solo quise despejar mi mente un poco.

β€”Ya se va a hacer de noche β€”Isagi mirΓ³ el cieloβ€”. Vamos de vuelta al castillo β€”tomΓ³ el brazo del pelirrojo y se lo llevΓ³ a paso rΓ‘pidoβ€”. Espero que la reina no se dΓ© cuenta de que no estΓ‘ allΓ­.

β€”Cuidado con mi brazo β€”se quejΓ³ Chigiriβ€”. No seas tan brusco.

β€”PerdΓ³n β€”Isagi se separΓ³.

β€”No te preocupes tanto, Isagi β€”dijo Chigiriβ€”. No te pasarΓ‘ nada mientras me guardes lealtad, ΒΏlo oyes bien?

β€”Desde luego, joven β€”respondiΓ³ el peliazul.

β€”Deja de llamarme "joven" β€”ordenΓ³ el prΓ­ncipeβ€”. Nos conocemos desde que tengo 15 aΓ±os, sabes que te considero mΓ‘s que un sirviente β€”le dio una palmada amistosa en el hombroβ€”. Eres mi amigo.

El peliazul sonriΓ³. CaminΓ³ con Chigiri hasta llegar al castillo; los sirvientes, al ver que el prΓ­ncipe llegaba intacto, soltaron un suspiro de alivio. Chigiri decidiΓ³ no ir a cenar; se sentΓ­a cansado y solo querΓ­a dormir para reponer sus fuerzas para la ceremonia real de caballerΓ­a a la que tenΓ­a que asistir por protocolo real.

β•žβ•β•β•β•β•β•β•β•‘πšΰΉ‹ΰ£­β­‘ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’Φ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’β•žβ•β•β•β•β•β•β•‘


El sol iluminaba el cielo y el castillo de Arcelia en todo su esplendor. Chigiri caminaba al lado de su madre hacia la sala del trono para la ceremonia de investidura de los nuevos integrantes de la Guardia Real. Por ser el prΓ­ncipe, era su deber estar presente y conocer a los guardias que servirΓ­an a su reino.

Antorchas doradas y varias pinturas del escudo real adornaban las paredes de la sala, que estaba repleta de los nobles de Arcelia y la Corte Real como testigos principales.

Entre los invitados, el pelirrojo distinguiΓ³ una figura familiar: pelo morado, una capa blanca como los copos de nieve y el escudo del reino de Carellia en su traje.

Era el prΓ­ncipe Reo, que venΓ­a con un joven de pelo blanco y ojos marrones que bostezaba por el ruido del lugar.

β€”Β‘Reo! β€”dijo Chigiri abrazando al pelimoradoβ€”. Me alegra verte.

β€”Lo mismo digo β€”respondiΓ³ este para luego romper el abrazoβ€”. SerΓ­a de mala educaciΓ³n rechazar una invitaciΓ³n de mi mejor amigo β€”sonriΓ³.

β€”ΒΏΓ‰l es...? β€”preguntΓ³ Chigiri mirando al peliblanco.

β€”Es Nagi β€”pasΓ³ su brazo alrededor del hombro del chicoβ€”, mi vasallo.

β€”Estoy cansado β€”dijo el peliblanco apoyando su cabeza en el pecho de Reoβ€”. Me quiero sentar.

β€”Hablamos luego, ΒΏsΓ­? β€”Reo vio a Chigiri.

β€”Claro β€”respondiΓ³ el prΓ­ncipe.

Chigiri alzΓ³ la ceja al ver que Reo cargaba a Nagi en su espalda y lo llevaba a un espacio para que se sentara.

Era extraΓ±o para Γ©l ver a un prΓ­ncipe como Reo ser tan amable y complaciente con su vasallo.

DejΓ³ de pensar en ello para dirigirse al lado de su madre; la reina le hizo una seΓ±a para que tomara lugar en su trono respectivo.

El pelirrojo se sentΓ³ con la espalda erguida y la cabeza en alto hacia la corte y los nobles para iniciar la ceremonia.

β€”Sean bienvenidos β€”la reina se levantΓ³ del tronoβ€” Este dΓ­a es especial para Arcelia β€”alzΓ³ las manosβ€”. Por la llegada de nuevos caballeros para servir a nuestro pueblo.

Un heraldo hizo sonar un aΓ±afil, el sonido ocasionΓ³ que los guardias abrieran la puerta de la sala.

En una fila entraron cuatro hombres vestidos con armadura plateada y tΓΊnica oscura con el escudo real de Arcelia.

Los rostros estaban cubiertos por un casco que brillaba como una moneda.

Los cuatro hombres hicieron una reverencia frente a la reina; la mujer sonriΓ³ al ver que se quitaban los cascos para darse a conocer ante la realeza.

El ΓΊltimo chico, al quitarse el casco, dejΓ³ al descubierto su cabello anaranjado a la vista de todos. El rostro de Chigiri se alegrΓ³ al reconocer al caballero.

β€”Kunigami... β€”murmurΓ³.

β€”A partir de hoy, ustedes β€” la reina se acercΓ³ a los hombres que estaban de rodillas; en sus manos llevaba una espadaβ€” serΓ‘n los caballeros de Arcelia.

Dio un leve golpe con el arma en el hombro de cada hombre en seΓ±al de juramento. Las cuatro siluetas inclinaron su cabeza recibiendo la bendiciΓ³n de la monarca en silencio.

β€”Kunigami Rensuke β€”exclamΓ³ la reinaβ€”, a tus 18 aΓ±os he escuchado de ti, por tu honor y fidelidad, por lo que tengo un encargo especial para ti. β€”Se dio la vueltaβ€”. Ven aquΓ­, querido hijo.

El pelirrojo se acercΓ³ a su madre. Se sonrojΓ³ al ver al pelinaranja con el traje de caballero; se veΓ­a mΓ‘s hermoso.

β€”Tu deber serΓ‘ velar por la vida de mi hijo, el prΓ­ncipe Hyoma. β€”La reina le entregΓ³ la espada a Chigiri.

Los ojos marrones del caballero miraron al prΓ­ncipe, no con naturalidad, sino con sorpresa y timidez al enterarse de la verdad: el chico que salvΓ³ en el bosque era de la realeza. Chigiri le cediΓ³ la espada al caballero con suavidad; sus dedos rozaron la piel del contrario por unos segundos. Kunigami levantΓ³ la mirada, alzando la espada a la altura de su cabeza.

β€”Juro por esta espada y con mi vida que velarΓ© por la seguridad del prΓ­ncipe Hyoma de Arcelia β€”dijo con voz firme y clara.

β€”LevΓ‘ntate β€”ordenΓ³ la reina con voz suave.

Cuando Kunigami se puso de pie, se colocΓ³ al lado del prΓ­ncipe en seΓ±al de acatamiento a su juramento. La sala se llenΓ³ de aplausos de los nobles; la ceremonia de investidura habΓ­a culminado con Γ©xito.

β€”Ahora serΓ‘s mi cuidador β€”susurrΓ³ Chigiri solo para Γ©l, tan bajo que nadie mΓ‘s lo oyΓ³.

Kunigami inclinΓ³ ligeramente la cabeza. Aunque su rostro trataba de permanecer serio, las palabras del prΓ­ncipe hicieron que soltara una pequeΓ±a sonrisa.

β•žβ•β•β•β•β•β•β•β•‘πšΰΉ‹ΰ£­β­‘ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’Φ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’β•žβ•β•β•β•β•β•β•‘


Con el paso de los meses, en la Guardia Real se sentΓ­a el cambio de Γ‘nimo por la llegada de Kunigami; los caballeros entrenaban con mΓ‘s entusiasmo en el campo.

El pelinaranja poseΓ­a un cuerpo fornido y trabajado al mΓ‘ximo, por lo que era un desafΓ­o grande para los demΓ‘s hombres ganarle en los pequeΓ±os duelos de simulaciΓ³n. Casi siempre Kunigami ganaba de forma amistosa.

AdemΓ‘s de entrenar, el caballero Rensuke cargaba en sus hombros una gran responsabilidad: velar por la seguridad del prΓ­ncipe, algo nada sencillo de realizar.

El pelirrojo se iba del castillo de noche hacia el bosque y Kunigami tenΓ­a que ir tras Γ©l a caballo , Lo encontraba siempre en el lago, mojando sus pies y mirando su reflejo sobre el agua con tristeza.

β€”ΒΏPor quΓ© escapas todas las noches del castillo? β€”dijo el pelinaranja al ver a Chigiri en el estanque.

β€”No me estoy escapando β€”dijo el prΓ­ncipeβ€”. Correr y estar en el lago me da mucha paz ante la presiΓ³n que siento β€”agregΓ³ en tono bajo.

Kunigami se acercΓ³ al estanque, sentΓ‘ndose al lado del prΓ­ncipe. Las palabras del chico lo confundieron un poco.

β€”ΒΏTe gustarΓ­a hablar de lo que te aqueja conmigo? β€”dijo

El pelirrojo mirΓ³ al caballero a los ojos. De alguna manera, sentΓ­a mucha confianza al estar cerca de aquel musculoso hombre de pelo anaranjado, como si fuera su escudo y lugar seguro.

β€”Dentro de poco me voy a casar β€”confesΓ³ el prΓ­ncipeβ€” con alguien que no conozco.

β€”La presiΓ³n del matrimonio debe ser difΓ­cil β€”murmurΓ³ Kunigami.

β€”Lo es β€”respondiΓ³ en voz bajaβ€”. Tengo que llevar clases de baile que no me gustan y, lo peor, es que mi madre arreglΓ³ la boda sin comunicarme nada β€”frunciΓ³ levemente el ceΓ±o.

β€”Me imagino cΓ³mo debes sentirte. β€”El caballero acariciΓ³ la mano de Chigiri sobre el cΓ©spedβ€”. Casarse sin amor es un destino a la infelicidad.

β€”Gracias por escucharme, Rensuke. β€”El prΓ­ncipe apoyΓ³ su cabeza en el hombro del pelinaranja, quien no se apartΓ³ al sentir el peso del ojirosa en su cuerpo.

β€”Es mi deber como caballero estar para lo que necesites, majestad β€”murmurΓ³ Kunigami.

β€”No seas tan formal conmigo β€”Chigiri alzΓ³ la ceja, aΓΊn apoyado en el hombro del caballeroβ€” Puedes decirme Hyoma.

β€”No serΓ­a correcto referirme a usted de esa forma β€”dijo Kunigami en voz suave.

β€”Te conozco desde meses atrΓ‘s β€”el prΓ­ncipe lo mirΓ³β€”. Me salvaste en el bosque y me tratabas con mΓ‘s confianza.

β€”Porque no sabΓ­a que eras un prΓ­ncipe β€”respondiΓ³ el caballero retirando su mano de la piel del pelirrojoβ€”. PerdΓ³n por ser tan confianzudo contigo.

Con un movimiento rΓ‘pido, Chigiri se abalanzΓ³ sobre Kunigami ocasionando que cayeran juntos al lago.

El caballero gruΓ±Γ³ al sentir la humedad del agua en todo su cuerpo; no pensΓ³ que el prΓ­ncipe lo empujara de esa manera.

β€”Β‘Oye! No puedo mojarme β€”se quejΓ³ Kunigami, flotando en el lago.

β€”Ven a nadar conmigo. β€”Chigiri se quitΓ³ la capa y la lanzΓ³ al cΓ©sped, nadando hacia el pelinaranjaβ€”. ΒΏO le tienes miedo al agua?

β€”No tengo miedo β€”dijo el pelinaranja quitΓ‘ndose su capa y armadura, quedando solo en tΓΊnicaβ€”. Nado mejor que tΓΊ. β€”Y chapoteΓ³ hacia el prΓ­ncipe.

Ambos nadaron entre risas, buscando quiΓ©n era mΓ‘s veloz en el lago, salpicΓ‘ndose agua mutuamente, moviΓ©ndose en forma de cΓ­rculo, como si fueran una pareja de peces con la luna iluminando sus siluetas.

Kunigami nadΓ³ hacia el borde del lago reposando sus anchos brazos en el cΓ©sped; sonriΓ³ al sentir que Chigiri lo abrazaba por detrΓ‘s, aΓΊn en el agua.

β€”Ha sido entretenido nadar contigo β€”dijo el pelirrojo.

β€”Lo mismo digo β€”respondiΓ³ Kunigami, volteando su cabeza para observar al prΓ­ncipe; las hebras rojizas que adornaban su cabeza estaban mojadas.

β€”Es muy tarde β€”el caballero alzΓ³ su vista, notando que la luna estaba en su punto mΓ‘s alto en el cieloβ€”. Mejor salimos del agua.

β€”Yo quiero nadar un poco mΓ‘s β€”Chigiri hizo una mueca, rompiendo el abrazo

β€”Te enfermarΓ‘s si estΓ‘s en el agua tan de noche β€”Kunigami se volteΓ³, dando la cara hacia el prΓ­ncipeβ€”. MaΓ±ana podemos seguir jugando en el lago, ΒΏte parece? β€”agregΓ³ en tono suave.

β€”Por supuesto, hΓ©roe β€”dijo Chigiri, acercΓ‘ndose al borde del lago para luego subirse a tierra firme.

El caballero le siguiΓ³ los pasos al pelirrojo, que aprovechΓ³ el viento que sentΓ­a en su cuerpo para recostarse en el cΓ©sped al lado del prΓ­ncipe.

β€”Esa nube parece formar un corazΓ³n β€”dijo Chigiri, seΓ±alando con su dedo el cΓΊmulo en el cielo.

β€”Un corazΓ³n hecho de agua β€”bromeΓ³ Kunigami.

Las manos del caballero y el prΓ­ncipe se rozaron al seΓ±alar la extraΓ±a nube; ninguno se apartΓ³, sentΓ­an tanta comodidad al calor del otro.

β€”Kunigami β€”susurrΓ³ Chigiri con suavidadβ€”, ΒΏquΓ© te impulsΓ³ a convertirte en caballero?

β€” El anhelo de servir a mi tierra β€”respondiΓ³ el pelinaranja mientras se incorporabaβ€” una forma de dejar una huella en este mundo.

β€”ΒΏY acaso ese deber incluye protegerme? β€”El pelirrojo arqueΓ³ una ceja, dedicΓ‘ndole una sonrisa llena de picardΓ­a.

β€”Bajo mi juramento ante la Reina β€”la voz del caballero cobrΓ³ firmeza β€”, mi deber es entregar mi vida por ti y convertirme en tu escudo

β€” te debo mi gratitud β€”el prΓ­ncipe se sentΓ³ para quedar frente a Γ©l. Apenas cinco centΓ­metros separaban sus rostrosβ€”. Gracias por escucharme y ser tan atento

Kunigami sintiΓ³ que el corazΓ³n se le desbocaba al contemplar las facciones de Chigiri con una cercanΓ­a : sus pestaΓ±as eran largas y encendidas como el color de las fresas, sus ojos rosados centelleaban y sus labios poseΓ­an el brillo de una estrella .

β€”Hyoma es hermoso β€”pensΓ³ el caballero mientras un rubor intenso le encendΓ­a las mejillasβ€” como una princesa.

Inconscientemente , ambos acortaron la distancia. Sus labios, suspendidos en un suspiro, estuvieron a punto de rozarse .

Sin embargo, la razΓ³n se impuso en la mente de Kunigami, obligΓ‘ndolo a retroceder y alejarse del joven pelirrojo.

Γ‰l no era mΓ‘s que un siervo de la nobleza y Chigiri era un prΓ­ncipe; un ser divino al que sus manos no tenΓ­an derecho a tocar.

β€”Debemos regresar al castillo β€” ordenΓ³ Kunigami poniΓ©ndose de pie, intentando ocultar el rastro del sonrojoβ€” es mejor que te despojes de la ropa hΓΊmeda y descanses.

β€”Es verdad β€”asintiΓ³ Chigiri, reincorporΓ‘ndose con elegancia β€”. Siento el peso de estas vestiduras empapadas.

Kunigami caminΓ³ hacia el corcel que pacΓ­a tranquilamente en la cercanΓ­a. TomΓ³ las riendas para guiar al animal hacia el prΓ­ncipe y, con un gesto reverente, le ayudΓ³ a montar al equino.

β•žβ•β•β•β•β•β•β•β•‘πšΰΉ‹ΰ£­β­‘ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’Φ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’β•žβ•β•β•β•β•β•β•‘


Los minutos se desvanecieron entre los susurros del bosque , vencido por el cansancio, Chigiri se entregΓ³ al sueΓ±o sobre el lomo del animal; sus brazos se mecΓ­an con una delicadeza al compΓ‘s del trayecto.

Kunigami, con una devociΓ³n silenciosa, velaba para que ningΓΊn sobresalto perturbara su descanso, cautivado por la vulnerabilidad y la ternura que el prΓ­ncipe irradiaba en su letargo.

Al alcanzar los muros del castillo, Kunigami se aproximΓ³ con sigilo y, con una fuerza que contrastaba con su extrema cautela, tomΓ³ al joven en sus brazos sin romper el hilo de sus sueΓ±os.

AtravesΓ³ los pasillos en penumbra hasta depositarlo, con la ligereza de una pluma, sobre el colchΓ³n de su alcoba.

El caballero se apoyΓ³ contra uno de los tallados doseles de la cama para recuperar el aliento.

Fue entonces cuando advirtiΓ³ que las vestiduras de Chigiri aΓΊn conservaban la humedad del lago.

β€”Si permanece bajo este frΓ­o tejido, la enfermedad no tardarΓ‘ en alcanzarlo β€”murmurΓ³ para sΓ­ mismo.

Una duda punzante atacΓ³ su mente: ΒΏserΓ­a una traiciΓ³n despojar al prΓ­ncipe de su tΓΊnica?

Sin embargo, la lealtad hacia su bienestar se impusoβ€”. Solo lo hago para proteger su salud β€”se justificΓ³ el pelinaranja mientras retiraba, con manos temblorosas, el calzado del joven.

Con movimientos que buscaban no profanar la piel del noble, Kunigami desatΓ³ el cinturΓ³n de oro y retirΓ³ la tΓΊnica empapada, dejando al prΓ­ncipe ΓΊnicamente en sus braies.

TomΓ³ una tela de algodΓ³n cercano y comenzΓ³ a secar la piel de Chigiri, recorriendo su figura con una delicadeza casi devota.

Al buscar en el armario, hallΓ³ una tΓΊnica de lino blanco. DesconocΓ­a los hΓ‘bitos del prΓ­ncipe al dormir, pero su honor le impedΓ­a dejarlo expuesto, por lo que procediΓ³ a vestirlo con la prenda nΓ­vea.

Fue entonces cuando sus ojos se detuvieron en la pierna derecha de Chigiri: cerca de la rodilla, una cicatriz profunda marcaba su piel.

Los dedos del caballero rozaron la marca con una mezcla de curiosidad y una punzada de preocupaciΓ³n en el pecho.

β€”Espero que el dolor sea un recuerdoβ€”susurrΓ³ mientras terminaba de asegurar la tΓΊnica.

Tras acomodarlo en el centro del lecho, lo arropΓ³ con una pesada manta de color guinda, asegurΓ‘ndose de que el calor lo abrazara,

Se permitiΓ³ observarlo un instante mΓ‘s; incluso sumido en el sueΓ±o, Chigiri tenia una belleza resultaba abrumadora

Kunigami deslizΓ³ sus dedos por la mejilla del joven hasta alcanzar su cuello blanquecino, apartando las hebras escarlatas como quien guarda un tesoro.

En un impulso que naciΓ³ mΓ‘s allΓ‘ de su voluntad, depositΓ³ un beso fugaz en la nuca de Chigiri.

β€”Descansa, princesa β€”pronunciΓ³ antes de alejarse, su corazΓ³n latia con fuerza contra sus costillas.

Al retirarse hacia el ala oeste del castillo, el caballero se cuestionaba su propia accion . ΒΏPor quΓ© habΓ­a besado al pelirrojo ?

β€”Esto no debiΓ³ suceder β€”gruΓ±Γ³ al entrar en sus aposentosβ€” no se que me pasa .

BuscΓ³ calmar el torbellino de sus pensamientos mediante respiraciones lentas y profundas. Se despojΓ³ de su armadura de plata y de sus propias vestiduras hΓΊmedas, cubriendo su musculatura con una tΓΊnica sencilla de descanso.

β€”MaΓ±ana serΓ‘ un nuevo dΓ­a β€”se convenciΓ³ al recostarse.

Finalmente, el sueΓ±o reclamΓ³ tambiΓ©n al caballero.

Mientras tanto, la luna permanecΓ­a como testigo silencioso , velando por ambos y por aquel sentimiento que comenzaba a brotar entre el deber y el deseo.

β•žβ•β•β•β•β•β•β•β•‘πšΰΉ‹ΰ£­β­‘ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’Φ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’β•žβ•β•β•β•β•β•β•‘


Al alba, Chigiri entreabriΓ³ los ojos con pesadez, perturbado por los haces de luz que se filtraban por la ventana e inundaban su lecho.

EstirΓ³ sus extremidades con la elegancia de un gato antes de incorporarse sobre el colchΓ³n; sin embargo, la bruma del sueΓ±o se disipΓ³ de golpe al percatarse de un detalle inquietante.

Recordaba haber estado nadando con Kunigami y haber caΓ­do rendido sobre el lomo del caballo. No vestΓ­a su tΓΊnica real, sino sus ropajes de descanso.

β€”ΒΏCΓ³mo he llegado hasta aquΓ­? β€”murmurΓ³, mientras sus dedos se hundΓ­an con fuerza en las sΓ‘banas.

Un golpe seco en la madera interrumpiΓ³ su desconcierto.

β€”ΒΏEstΓ‘s despierto, Chigiri? β€”preguntΓ³ Isagi, entrando a la habitaciΓ³n.

β€”SΓ­ β€”respondiΓ³ el prΓ­ncipe, abandonando el lecho .

β€”Espero que tu descanso haya sido reparador β€”Isagi se dirigiΓ³ al guardarrropa para extraer una tΓΊnica de seda azul con bordado de oroβ€”. La reina solicita tu presencia en el salΓ³n del trono; asegura que se trata de un asunto de suma importancia.

Chigiri, tras recomponer su figura, abandonΓ³ sus aposentos y se encaminΓ³ hacia el trono. AllΓ­ hallΓ³ a su madre, quien escuchaba con atenciΓ³n la melodΓ­a de un salterio.

β€”Buen dΓ­a, madre β€”saludΓ³ Γ©l, ejecutando una reverencia.

β€”Buen dΓ­a, hijo β€”la reina alzΓ³ la mano, ordenando el silencio inmediato del instrumentoβ€”. Debo comunicarte algo.

β€” te escucho.

β€”MaΓ±ana vender tu prometida para el encuentro formal β€”anunciΓ³ la soberana con una sonrisa β€”. La princesa de Sarthorn.

β€”ΒΏMaΓ±ana? β€”el rostro del pelirrojo se contrajo en un gesto de incredulidad.

β€”En efecto , te exijo que seas atento con ella; la boda se celebrarΓ‘ en apenas dos semanas.

β€”Β‘Es un plazo demasiado prematuro! β€”estallΓ³ Chigiri, incapaz de ocultar su indignaciΓ³n.

β€”Disiento β€”replicΓ³ la reina con firmezaβ€”. Es tiempo suficiente para que congenies con tu futura esposa.

β€”No deseo contraer nupcias de esta manera β€”sentenciΓ³ el prΓ­ncipe, apretando los puΓ±os

β€”Lo hago por tu bienestar y el de nuestro pueblo β€”sentenciΓ³ la mujerβ€”. AsΓ­ aseguraremos el linaje y la prosperidad comercial de Arcelia bajo la influencia de Sarthorn.

Incapaz de contener la impotencia que le oprimΓ­a el pecho, el pelirrojo dio media vuelta y abandonΓ³ la sala.

En su huida, apartΓ³ bruscamente a un sirviente que se cruzΓ³ en su camino, dirigiΓ©ndose con paso errΓ‘tico fuera de los muros del castillo.

Solo tenΓ­a un objetivo: encontrar a Kunigami.

El agudo oΓ­do de Chigiri captΓ³ el eco de unos gritos que quebraban la calma del palacio.

Guiado por el ruido, se dirigiΓ³ a los jardines reales, donde sus ojos dieron con una silueta que conocΓ­a a la perfecciΓ³n, allΓ­ estaba Kunigami, enfrascado en un duelo de entrenamiento; con un movimiento magistral, se alzΓ³ como vencedor y una sonrisa iluminΓ³ su rostro.

Sofocado por el ardor del combate, el caballero se despojΓ³ de su pesada armadura, quedando ΓΊnicamente en su tΓΊnica interior, la cual dejaba al descubierto la firmeza de su pecho.

La frustraciΓ³n que oprimΓ­a el pecho del prΓ­ncipe se disipΓ³ al instante ante aquella visiΓ³n, la luz del sol, inclemente, arrancaba destellos dorados de la piel de Kunigami, mientras el rastro del sudor que descendΓ­a por su espalda se convertΓ­a en una tentaciΓ³n irresistible para el pelirrojo.

Sin percatarse de su propio gesto, Chigiri se mordiΓ³ el labio, cautivado por la imponente presencia del guerrero.

Al notar la presencia del prΓ­ncipe, Kunigami alzΓ³ un brazo en un saludo informal; su compaΓ±Γ­a siempre le resultaba un bΓ‘lsamo necesario.

Tras secarse el sudor, volviΓ³ a colocarse la coraza para recuperar su compostura.

β€”ΒΏQuΓ© te trae por aquΓ­ ? β€”bromeΓ³ Kunigami con una chispa en la mirada.

β€” verte β€”confesΓ³ el prΓ­ncipe con una honestidad punzanteβ€”, y de paso, obtener respuesta a una duda que me inquieta.

β€”Soy todo oΓ­dos β€”declarΓ³ el caballero.

β€”ΒΏFuiste tΓΊ quien me llevΓ³ a mis aposentos anoche? β€”inquiriΓ³ Chigiri, dando un paso hacia Γ©lβ€”. ΒΏY quien se atreviΓ³ a despojarme de mi tΓΊnica real?

El rostro de Kunigami se encendiΓ³ como una rosa ante la pregunta. Un ligero temor le recorriΓ³ la espalda: ΒΏserΓ­a castigado por tal osadΓ­a, a pesar de sus nobles intenciones?

β€”SΓ­, pero... β€”titubeΓ³, perdiendo por un momento su temple habitualβ€”, no hubo mala intenciΓ³n en mi gesto...

Sus palabras quedaron suspendidas en el aire cuando unos brazos delicados lo rodearon con determinaciΓ³n, Chigiri hundiΓ³ su rostro en el pecho del caballero, buscando refugio en su calidez.

β€”Sabes... β€”susurrΓ³ el prΓ­ncipe, alzando la vista sin romper el abrazoβ€”, resultas adorable cuando pierdes la compostura , gracias por cuidar de mΓ­ anoche.

Kunigami exhalΓ³ un suspiro de alivio, aunque su corazΓ³n latΓ­a con una fuerza desconocida ante la cercanΓ­a del pelirrojo, acariciΓ³ con una ternura los cabellos de Chigiri antes de guardar, con esfuerzo, la distancia entre ambos

β€”Es mi deber sagrado velar por ti β€”respondiΓ³, recuperando la firmeza en su voz.

β€”ΒΏMe concederΓ­as el honor de cabalgar conmigo? β€”propuso Chigiri, con un brillo en los ojos.

β€”Nada me complacerΓ­a mΓ‘s β€”sonriΓ³ Kunigami.

Ambos se encaminaron hacia los establos, donde los corceles aguardaban impacientes. Con la ayuda del caballero, Chigiri montΓ³ su montura antes de que Kunigami hiciera lo propio con su equino.

Aquel paseo no solo serΓ­a un alivio para el prΓ­ncipe, sino un refugio para ambos frente a las tormentas que se avecinaban.

β•žβ•β•β•β•β•β•β•β•‘πšΰΉ‹ΰ£­β­‘ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’Φ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’β•žβ•β•β•β•β•β•β•‘


Aquel paseo fue un bΓ‘lsamo para el prΓ­ncipe, quien no dejaba de reΓ­r ante los relatos ocurrentes y las anΓ©cdotas de Kunigami.

Mientras cabalgaban, sus manos se buscaban en roces furtivos y juguetones, como si el destino intentara unirlos

Sin embargo, el sol se ocultΓ³ con una rapidez cruel, y Kunigami se vio obligado a escoltar al pelirrojo de vuelta a la fortaleza para su descanso.

Al dia siguiente , la atmΓ³sfera en el castillo cambiΓ³. Chigiri se hallaba en el salΓ³n del trono, erguido junto a su madre, para recibir a la heredera de Sarthorn.

La joven princesa hizo su entrada escoltada por su padre, el rey Seth. Idra poseΓ­a una cabellera castaΓ±a que recordaba al color de las nueces y unos ojos que centelleaban con una ilusiΓ³n al posarse sobre el cΓ©lebre prΓ­ncipe.

β€”Es un honor conocerla, vuestra majestad β€”saludΓ³ la princesa con una reverencia perfectamente ensayada.

β€”El honor es nuestro β€”la reina sonriΓ³ con satisfacciΓ³nβ€” mi futura nuera.

Chigiri se adelantΓ³, tomando la mano de la joven para depositar un beso , un mero formalismo real, antes de sostenerle la mirada.

β€”Bienvenida al reino de Arcelia β€”murmurΓ³ con voz monocordeβ€”. Mi nombre es Hyoma.

β€”Idra β€”respondiΓ³ ella con una sonrisa β€” ese es mi nombre.

β€”No me cabe duda de que esta uniΓ³n traerΓ‘ gloria a nuestros reinos β€”exclamΓ³ Seth, complacido al ver a los jΓ³venes juntos.

El salΓ³n estallΓ³ en un estruendo de aplausos , los reyes brindaban por el inminente enlace, mientras que el corazΓ³n de Chigiri se marchitaba ante aquel espectΓ‘culo vacΓ­o.

MantenΓ­a una sonrisa gΓ©lida, una mΓ‘scara de porcelana para acallar los rumores y satisfacer a la nobleza, aunque por dentro solo sentΓ­a soledad.

Con el paso de los dΓ­as, ambos compartieron caminatas por los jardines y las veras del castillo. No tardΓ³ Hyoma en descubrir la verdadera naturaleza de su prometida: Idra era poseedora de una belleza fΓ­sica incuestionable, pero su alma era superficial y soberbia.

Su desprecio por los subordinados era constante; llegΓ³ al extremo de empapar las vestiduras de Isagi solo porque el sirviente le habΓ­a presentado los alimentos a una temperatura que ella consideraba inadecuada

β€”Basta ya de este trato hacia mis siervos β€”sentenciΓ³ el prΓ­ncipe, con el ceΓ±o fruncido β€”. Isagi es uno de mis confidentes mΓ‘s leales , Te exijo que le muestres el respeto que merece.

La princesa asintiΓ³ con una mueca , una sumisiΓ³n fingida que no ocultaba su desagrado.

Mientras tanto, en las sombras de las columnas, Kunigami permanecΓ­a como un espectador silencioso de aquel martirio. Sus ojos marrones notaban lo que el resto ignoraba: la incomodidad de Chigiri, la tensiΓ³n en sus hombros y, lo mΓ‘s doloroso de la situacion , el rastro de las lΓ‘grimas que el prΓ­ncipe derramaba en secreto cuando creΓ­a que nadie lo observaba.

β•žβ•β•β•β•β•β•β•β•‘πšΰΉ‹ΰ£­β­‘ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’Φ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’β•žβ•β•β•β•β•β•β•‘


Se acercaba poco a poco el dΓ­a de la boda.

Era de noche; Chigiri no aguantΓ³ mΓ‘s y se escapΓ³ de sus aposentos para ir al lado oeste del castillo. QuerΓ­a hablar con Kunigami.

La puerta de la habitaciΓ³n del caballero estaba abierta , el pelinaranja observaba la luna desde su ventana para ordenar sus pensamientos; se volteΓ³ al darse cuenta de que alguien entrΓ³ a su lugar de descanso.

β€”Hyoma β€”murmurΓ³ el pelinaranjaβ€”. No deberΓ­as estar aquΓ­; sabes que no es correcto.

β€”Lo sΓ© β€”respondiΓ³ el joven para luego abrazar al fornido chicoβ€”. Detesto las reglas de los nobles; no me verΓ­a obligado a casarme.

β€”No digas eso β€”Kunigami bajΓ³ la miradaβ€”. Eres un prΓ­ncipe.

β€”Que no puede amar con libertad β€”agregΓ³ Chigiri en voz suaveβ€”. Desde que te conocΓ­ he sentido mucha felicidad β€”se acercΓ³ aΓΊn mΓ‘s al rostro del caballeroβ€” y descubrΓ­ el amor.

El pelirrojo besΓ³ los labios de Kunigami; un beso casto que se convirtiΓ³ poco a poco en un beso cargado de deseo mutuo.

Aquella acciΓ³n terminΓ³ por fragmentar la ΓΊltima barrera entre ambos.

Los labios del caballero se fundieron con el compΓ‘s del prΓ­ncipe, en un duelo de lenguas que trazaban cΓ­rculos desesperados, buscando el dominio de un aliento compartido; era Kunigami quien, con una fuerza contenida, reclamaba el control de aquel instante robado.

Chigiri se vio obligado a romper el beso, sofocado no solo por la falta de oxΓ­geno, sino por el peso de la realidad que los aplastaba.

β€”No soy digno de usted β€”sentenciΓ³ el pelinaranja, con el rostro encendido y la voz quebrada por el miedo β€”. Y maΓ±ana te entregarΓ‘s en matrimonio .

β€”ΒΏAcaso crees que el estatus tiene algΓΊn valor para mi alma? β€”Chigiri acunΓ³ el rostro del caballero entre sus manosβ€”. Tienes manos como las mΓ­as; somos dos seres humanos a los que solo intenta separar una ley vacΓ­a de los hombres.

La confesiΓ³n del prΓ­ncipe golpeΓ³ el pecho del pelinaranja, provocando que su corazΓ³n diera un vuelco violento.

Sin poder contenerse mΓ‘s, sus manos descendieron con firmeza hasta su cintura, elevΓ‘ndolo en el aire para estrecharlo contra su cuerpo.

β€”Te amo β€”susurrΓ³ Kunigami, depositando un beso cargado de promesa y dolor en la frente del prΓ­ncipe, mientras lo sostenΓ­a como si fuera su ΓΊnico refugio.

β€”Y yo a ti β€”gimiΓ³ Chigiri, rodeando con sus piernas las caderas del caballero, anclΓ‘ndose a Γ©l.

Sus miradas se entrelazaron una ΓΊltima vez antes de caer en un nuevo beso, uno mΓ‘s voraz, mΓ‘s amargo y desesperado; como si cada roce fuera un intento de detener el tiempo antes de que el destino los reclamara.

......

Sin romper el beso, Kunigami se encaminΓ³ hacia la cama con el prΓ­ncipe entre sus brazos, depositΓ‘ndolo con suavidad en su humilde lecho sin apartarse de su cuerpo.

Los labios del caballero dejaron la boca de su amante para bajar hacia el cuello , dejando besos hΓΊmedos en la piel tersa que se estremecΓ­a por la atenciΓ³n del pelinaranja.

β€”ΒΏEstΓ‘s seguro de seguir? β€”preguntΓ³ acariciando la mejilla del prΓ­ncipe con su dedo pulgar.

Chigiri besΓ³ el pulgar del contrario. Sus ojos brillaban como estrellas en el cielo.

β€”SΓ­ β€”murmurΓ³ suavementeβ€”. Esta noche es solo nuestra.

Kunigami sonriΓ³, besΓ³ los labios del pelirrojo con pasiΓ³n acomodΓ‘ndose encima de Γ©l sin aplastarlo.

Poco a poco las vestiduras del par de amantes cayeron al suelo, la tΓΊnica de Chigiri estaba al borde de la cama, a punto de caerse debido al movimiento de su dueΓ±o con su acompaΓ±ante.

Jadeos suaves y el ruido de fricciΓ³n de piel llenaron el aposento del caballero, que exploraba con devociΓ³n el cuerpo desnudo del prΓ­ncipe, acariciaba los glΓΊteos y dejaba mordidas en la nuca de Chigiri, como prueba de que Γ©l le pertenecΓ­a.

El pelirrojo tratΓ³ de taparse la boca para no gemir tan fuerte, pero Kunigami entrelazΓ³ sus manos con las de Γ©l.

β€”No me prohΓ­bas escucharte gemir β€”murmurΓ³ el pelinaranja al oΓ­do del prΓ­ncipeβ€”. Ese sonido es mi favorito en este momento.

Kunigami besΓ³ la nariz de su amante, que soltΓ³ un ligero gemido por las sensaciones que su cuerpo experimentaba. ContinuΓ³ tocando a Chigiri hasta llegar a su pierna derecha, donde al ver la cicatriz acercΓ³ sus labios para depositar un casto beso.

β€”Ren… β€”jadeΓ³ el pelirrojoβ€”. Eres tan perfecto.

β€”Y tΓΊ muy hermoso β€”susurrΓ³ el caballero.

En un movimiento de piernas, el prΓ­ncipe invirtiΓ³ la posiciΓ³n en la que estaba, quedando encima de su amado.

Las manos de Chigiri se deslizaban en el pecho marcado y desnudo de Kunigami acompaΓ±adas de un recorrido de pequeΓ±os besos que bajaban poco a poco hasta la ingle.

β€”Hyoma β€”soltΓ³ un gruΓ±ido por las caricias del prΓ­ncipe a su grueso pene

β€”ΒΏTe gusta? β€”murmurΓ³ el pelirrojo, rozando con su dedo pulgar la punta del miembro de Kunigami.

β€”Joder β€”gimiΓ³β€”. Me estΓ‘s provocando.

Chigiri al oΓ­r las palabras del caballero sonriΓ³. Su cabeza bajΓ³ hacia los genitales del pelinaranja, que sentΓ­a el aliento de su pareja rozar su pene hasta envolverlo por completo con sus labios.

Kunigami dejΓ³ escapar un gruΓ±ido por las succiones del prΓ­ncipe. Aquella boca hΓΊmeda recorrΓ­a desde la raΓ­z hasta la punta su dureza que lo estaba volviendo loco de placer.

EnredΓ³ sus dedos en los cabellos de Chigiri, empujΓ‘ndolo a un ritmo suave en aquella mamada.

β€”Se siente tan bien β€”gimiΓ³ el caballero deleitΓ‘ndose ante la vista que tenΓ­a del pelirrojo lamiendo su pene como si fuera un dulce.

Por su parte, Chigiri siguiΓ³ con la acciΓ³n, notando que el cuerpo de Kunigami se tensaba, lo que significaba que iba a llegar a su lΓ­mite.

DejΓ³ de lamer por unos segundos para respirar y ver el rostro de su amante: las mejillas del caballero enrojecidas, su pecho musculoso que desprendΓ­a un ligero sudor y su sonrisa , le era excitante al prΓ­ncipe tenerlo de esa manera.

Kunigami posΓ³ sus dos manos en las caderas del pelirrojo para dejarlo boca abajo sobre la cama y lo abrazΓ³ por detrΓ‘s, cubriendo de besos los hombros desnudos del chico. Sus dedos bajaron hacia la entrada de su pareja, dilatΓ‘ndola con movimientos circulares para lo que se venΓ­a.

β€”Ren β€”gimiΓ³ Chigiri al sentir que el pelinaranja rozΓ³ su zona dulceβ€”. Te necesito β€”agregΓ³ moviendo sus caderas.

β€”Y yo aΓΊn mΓ‘s β€”susurrΓ³ Kunigami retirando sus dedos del interior del prΓ­ncipe para reemplazarlos por su Γ³rgano, que se deslizΓ³ con suavidad.

Chigiri soltΓ³ una lΓ‘grima dolo-placentera por lo que entraba en su trasero, le era desconocido lo que estaba experimentando, pero no se arrepentΓ­a de nada.

Sus ojos se abrieron aΓΊn mΓ‘s cuando Kunigami dio una pequeΓ±a embestida a su prΓ³stata que le arrancΓ³ un gemido cargado de placer.

β€”ΒΏEstΓ‘s bien, Hyoma? β€”dijo el pelinaranja en el oΓ­do del prΓ­ncipe con un tono de preocupaciΓ³nβ€”. Si no te gusta, podemos parar y…

β€”No te atrevas β€”el pelirrojo buscΓ³ los labios del contrario para dejar un besoβ€”. Quiero disfrutar de esto a tu lado.

Kunigami en respuesta entrelazΓ³ sus manos con las de Chigiri con fuerza para que se sintiera seguro y volviΓ³ a empujar su miembro dentro del prΓ­ncipe.

La cama rechinaba debido a los movimientos intensos de la pareja, que jadeaban al unΓ­sono sus nombres, nublados por el amor y placer que sentΓ­an en ese momento. El caballero gruΓ±Γ³ con fuerza acelerando sus embestidas al sentirse abrumado por el orgasmo que invadΓ­a su cuerpo.

β€”Princesa, te amo tanto β€”dijo Kunigami dando su ΓΊltima embestida, corriΓ©ndose dentro de su amante.

β€”Ren β€”Chigiri volteΓ³ su cabeza hacia atrΓ‘s para verlo, sin importarle que cierta viscosidad blanca bajaba de su traseroβ€”. Te amo aΓΊn mΓ‘s.

Ambos se besaron con pasiΓ³n , sus manos aΓΊn seguΓ­an juntas sin intenciones de separarse, como si fueran un solo ser, pero la posiciΓ³n en la que estaban los obligΓ³ a romper el contacto.

Kunigami dejΓ³ los labios de Chigiri y se separΓ³ de Γ©l, saliendo de su interior para recostarse a un lado de la cama, soltando un suspiro de cansancio al que el prΓ­ncipe buscΓ³ su cuerpo para acurrucarse contra su pecho desnudo.

....

La habitaciΓ³n estaba sumida en la oscuridad; solo se escuchaban las respiraciones del par de amantes que sonreΓ­an, robΓ‘ndose caricias y besos cortos, disfrutando de la noche hasta que ambos cayeron bajo el sueΓ±o con una felicidad dentro de sΓ­.

Con el transcurrir de las horas, Kunigami despertΓ³ en plena madrugada, Se sentΓ­a ligero, pero la realidad golpeΓ³ su mente como si fuera una herida de espada.

A su lado estaba aquel ser que jurΓ³ proteger y ahora lo habΓ­a marcado de una manera muy Γ­ntima; la sΓ‘bana apenas cubrΓ­a la desnudez del prΓ­ncipe, que dormΓ­a acurrucado en su pecho.

La culpa invadiΓ³ la mente del caballero, que se sentΓ³ en la cama. PosΓ³ sus manos en su cara como protecciΓ³n ante aquel sentimiento de reproche que sentΓ­a hacia sΓ­ mismo; inevitablemente, sus ojos se llenaron de lΓ‘grimas.

β€”ΒΏQuΓ© pasa, Ren? β€”Chigiri se despertΓ³ de su sueΓ±o por el movimiento del pelinaranja,

acercΓ‘ndose a su lado envuelto en la sΓ‘bana de la cama.

β€”PerdΓ³name β€”Kunigami acaricio una de las manos del contrarioβ€”. DebΓ­ protegerte y yo te...

El caballero no logrΓ³ terminar de hablar al sentir que el prΓ­ncipe dejaba un beso corto en sus labios, soltando una lΓ‘grima.

β€”No me pidas eso β€”el pelirrojo sonriΓ³β€”. El amor duele β€”Abrazo a su amante con fuerzaβ€”. No sΓ© quΓ© harΓ­a sin ti.

Tanto Chigiri como Kunigami rompieron en llanto.

Las manos del caballero rodearon la cintura del joven, aferrΓ‘ndose a Γ©l como si ese instante fuera el ΓΊnico en su vida; sentΓ­a la humedad en su pecho debido a las lΓ‘grimas que caΓ­an de los ojos del prΓ­ncipe.

β€”Dentro de unas horas te casarΓ‘s β€”dijo Kunigami con tristeza.

β€”No me lo recuerdes β€”respondiΓ³ Chigiri, bajando la mirada.

β€”Es mejor que descanses β€”Kunigami dejΓ³ de abrazarloβ€”. Yo...

β€”EspΓ©rame en el estanque a mediodΓ­a β€”dijo el pelirrojoβ€”, con un caballo.

β€”ΒΏPor quΓ©? β€”Al pelinaranja se le hizo rara la peticiΓ³n del prΓ­ncipe.

β€”Solo hazlo β€”ordenΓ³ Chigiri, recostΓ‘ndose de nuevo con Γ©l en la camaβ€”. No vayas con armadura al estanque; con una vestimenta simple basta y sobra.

β€”De acuerdo β€”respondiΓ³ Kunigami, dejando un beso en la coronilla del pelirrojo.

Ninguno hablΓ³ mΓ‘s; solo se quedaron enredados en la cama, aprovechando la oscuridad como un lugar seguro para amarse, porque sabΓ­an que, al amanecer, el destino estarΓ­a en juego.

β•žβ•β•β•β•β•β•β•β•‘πšΰΉ‹ΰ£­β­‘ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’Φ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’β•žβ•β•β•β•β•β•β•‘


Los rayos del sol iluminaron el reino de Arcelia con fuerza; el pueblo estaba rebosando de alegrΓ­a por la boda del prΓ­ncipe con su prometida.

Cantos en coro y bailes se divisaban por los rincones de los plebeyos.

Sin embargo, en el castillo, el sentimiento era distinto.

Chigiri estaba en sus aposentos terminΓ‘ndose de asear; cepillaba su hΓΊmedo cabello rojo, tomΓ‘ndose el tiempo para ordenarlo y secarlo.

Al levantar un mechΓ³n de su pelo, sintiΓ³ un ardor al rozar sus dedos en su nuca: era la mordida que habΓ­a dejado Kunigami anoche, aΓΊn fresca en su ser.

La mente del pelirrojo se llenΓ³ de recuerdos vΓ­vidos: las caricias del caballero, sus palabras cargadas de afecto y el beso que se dieron como despedida al amanecer.

β€”Yo puedo cambiar mi destino β€”dijo, vistiΓ©ndose con una tΓΊnica de aspecto ordinario en lugar de usar su ropa diseΓ±ada para la boda.

El prΓ­ncipe se colocΓ³ una capa oscura y saliΓ³ de su habitaciΓ³n. En sus manos tenΓ­a una bolsa de cuero que contenΓ­a sus joyas de oro y un pan fresco. Se encaminΓ³ hacia el jardΓ­n, donde vio a Isagi tomando una flor morada de un arbusto.

β€”Felicidad para usted β€”dijo Isagi, cediΓ©ndole la planta al pelirrojoβ€”. En dos horas serΓ‘ su boda.

β€”Sabes que te considero un amigo β€”Chigiri tomΓ³ la mano del sirviente para dejar un girasol medio secoβ€”. PromΓ©teme que cuidarΓ‘s de mi madre y serΓ‘s fiel a sus Γ³rdenes.

β€”ΒΏPasa algo, Hyoma? β€”titubeΓ³ el peliazul, confundido por las palabras del contrario.

β€”Solo promete eso β€”ordenΓ³ el prΓ­ncipe en tono firmeβ€”. Es lo ΓΊnico que te pido.

β€”Lo juro por nuestra amistad y este girasol β€”Isagi apretΓ³ la flor amarilla en sus manos en seΓ±al de afirmaciΓ³n a la peticiΓ³n de Chigiri.

β€”Te lo agradezco β€”dijo el pelirrojo para luego darse la vuelta.

β€”ΒΏA dΓ³nde va? β€”preguntΓ³ el sirviente.

β€”A pasear al bosque β€”dijo el prΓ­ncipeβ€”. Es solo para despejar mi mente un poco para la boda.

Isagi, al escuchar al pelirrojo, siguiΓ³ con lo suyo, ignorando que en las palabras de su amigo se escondΓ­a una mentira.

. . .

Las horas transcurrieron. Idra esperaba a su prometido con su padre en la sala del trono para la ceremonia; los nobles empezaron a hablar sobre la ausencia del prΓ­ncipe.

β€”ΒΏDΓ³nde estΓ‘ Chigiri? β€”preguntΓ³ la reina a uno de los sirvientes con preocupaciΓ³n.

De pronto, la puerta se abriΓ³ de manera escandalosa.

Dos guardias entraron dirigiΓ©ndose a la gobernante.

β€”El prΓ­ncipe fue visto en el bosque con un sujeto de pelo anaranjado β€”dijo uno de ellos.

β€”El hombre subiΓ³ a su hijo a un caballo β€”agregΓ³ su compaΓ±ero.

β€”Β‘Secuestraron a mi hijo! β€”gritΓ³ la reinaβ€”. Β‘Vayan tras el hombre que se llevΓ³ al prΓ­ncipe!

β€”A sus Γ³rdenes β€”respondieron los guardias.

β•žβ•β•β•β•β•β•β•β•‘πšΰΉ‹ΰ£­β­‘ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’Φ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’β•žβ•β•β•β•β•β•β•‘


Mientras en el castillo la noticia del secuestro llenaba de angustia a la reina y a los nobles, en el bosque la atmΓ³sfera era otra.

Kunigami estaba con Chigiri montados en el caballo; ambos reΓ­an y se besaban mirando la naturaleza.

El ojirosa le habΓ­a propuesto a su amante irse de Arcelia a otro lugar en donde no los conocieran, lo cual el pelinaranja aceptΓ³ por amor al prΓ­ncipe.

β€”ΒΏExtraΓ±arΓ‘s tu vida en el castillo? β€”susurrΓ³ Kunigami en la oreja del pelirrojo.

β€”Tal vez un poco β€”confesΓ³ Chigiriβ€”. Ya no verΓ© mΓ‘s a mi madre ni a mi amigo, pero deseo ser feliz a tu lado.

Los labios del caballero se posaron en los del fugitivo prΓ­ncipe, disfrutando el tacto y calor de su amante hasta que un sonido alertΓ³ al par, que se separΓ³ para observar a sus alrededores.

Era una flecha que cayΓ³ en un Γ‘rbol, muy cerca de su ubicaciΓ³n. Kunigami supo que estaban en peligro.

β€”El prΓ­ncipe estΓ‘ ahΓ­ β€”gritΓ³ el guardia Sae al ver a la distancia al pelirrojo con su acompaΓ±ante, que le resultΓ³ familiar por su cabelloβ€”. Β‘Traiganlos a ambos!

El pelinaranja acelerΓ³ el paso del caballo para avanzar hacia la frontera de Arcelia y cruzar el rΓ­o. Chigiri se aferraba a la espalda ancha de su amado, que dirigΓ­a la direcciΓ³n del animal a gran velocidad.

El sonido de armas y gritos de varios soldados de la guardia real ponΓ­a nervioso a Chigiri; al voltear, notΓ³ que un caballo montado por un hombre de pelo rubio y piel oscura se acercaba peligrosamente a Γ©l.

β€”Β‘Eres un traidor, Kunigami! β€”gritΓ³ Shidou, apuntando una flecha hacia el animal que montaba el pelinaranjaβ€”. Β‘Y lo pagarΓ‘s! β€”agregΓ³ con una risa, soltando el ataque que dio justo en donde deseaba herir.

El corcel que cargaba al excaballero y al prΓ­ncipe cayΓ³ herido hacia el rΓ­o Myum junto con los fugitivos. Chigiri trataba de nadar hacia su pareja, que intentaba liberar su brazo, el cual habΓ­a quedado atascado con una piedra.

β€”Hyoma, huye por favor β€”pidiΓ³ el pelinaranja, aΓΊn flotando en el aguaβ€”. Los guardias vendrΓ‘n por ti.

β€”No te dejarΓ© β€”respondiΓ³, tratando de mover la piedraβ€”. No puedo dejar al amor de mi vida.

Usando sus manos y con ayuda de una rama gruesa, Chigiri moviΓ³ la piedra liberando a Kunigami. Ambos se abrazaron en el agua sin percatarse de que venΓ­a hacia ellos una corriente feroz del rΓ­o que los empujΓ³ de manera violenta.

Los guardias, al no encontrar al prΓ­ncipe ni al caballero en las orillas del rΓ­o, se dirigieron de vuelta al castillo donde, al informarle a la reina, ella dio por fallecido a su querido hijo.

El reino de Arcelia estuvo semanas en duelo por la pΓ©rdida del heredero; Isagi se mantenΓ­a al lado de la soberana para brindarle apoyo emocional y que no se sintiera sola.

β€”Γ‰l era mi luz β€”dijo la reina, soltando una lΓ‘grimaβ€”. Espero que en donde estΓ© sea feliz.

β€”Estoy seguro de que sΓ­ β€”respondiΓ³ el peliazul, viendo el retrato de su amigo en la pared.

TenΓ­a la corazonada de que Chigiri estaba bien y tenΓ­a un buen escudo de apoyo.

Y era cierto.

En un valle frondoso, habΓ­a un dΓΊo joven que cultivaba rosas para intercambiarlas por comida a los viajeros que venΓ­an al lugar por comercio.

β€”Estas flores te las puedo cambiar por unos panes frescos β€”dijo el pelirrojo, tratando de convencer al mercaderβ€”. Si tienes esposa, le encantarΓ‘.

β€”Acepto el cambio β€”el hombre de contextura ancha le cediΓ³ una cesta de panes al contrario.

β€”Β‘Que tenga un buen viaje a Arcelia! β€”exclamΓ³ alzando la mano como despedida.

β€”ΒΏConseguiste el trueque? β€”murmurΓ³ Kunigami, abrazando por detrΓ‘s a Chigiri.

β€”Obvio que sΓ­ β€”asintiΓ³, dejando un beso en la mejilla del fornido chicoβ€”. Gracias por no irte de mi lado β€”susurrΓ³ en tono suave.

β€”JurΓ© que serΓ­a tu sombra y que darΓ­a mi vida por ti β€”respondiΓ³ el pelinaranjaβ€”. ΒΏRecuerdas cuando ambos llegamos aquΓ­?

β€”No lo olvido β€”Chigiri se volteΓ³ para mirarlo a los ojosβ€”. Al despertar estaba mojado y encima de ti, luego de que el rΓ­o nos llevara lejos.

β€”Antes, mi motivaciΓ³n al ser caballero era dejar mi huella en este mundo, pero... β€”acariciΓ³ la mano del pelirrojoβ€” eso cambiΓ³ al conocerte, porque mi corazΓ³n se llenΓ³ de color rosa por ti.

Las palabras de Kunigami hicieron que Chigiri sintiera un vuelco de emociΓ³n. Incapaz de seguir quieto, abrazΓ³ el cuerpo de Kunigami soltando sollozos de alegrΓ­a .

El pelinaranja tomΓ³ la mano de su amado, besando los nudillos uno por uno en seΓ±al de que estarΓ­a siempre para Γ©l.

En un mundo de leyes vacΓ­as por los humanos, dos almas habΓ­an encontrado un lugar donde ya no eran un prΓ­ncipe y un caballero; eran solo dos seres que tenΓ­an un sentimiento mutuo y estaban dispuestos a todo por amor.

β•žβ•β•β•β•β•β•β•β•‘πšΰΉ‹ΰ£­β­‘ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’Φ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’ΦΆΦΈΦ’β•žβ•β•β•β•β•β•β•‘

Esta idea se me ocurrio por un tweet de mi amigo en Twitter ,

El kunigiri tiene la dinamica de princesa - hΓ©roe, se me hace muy lindo ello

Espero que les halla gustado, por mi parte les tendre mΓ‘s fics de esta pareja pero todo a su tiempo

π•Šπ•₯π•’π•£π•π•šπ•˜π•™π•₯ πŸ¦‹

Let π•Šπ•₯π•’π•£π•π•šπ•˜π•™π•₯ πŸŒ™ know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

The Orc's Pet

Mary Wilkins: This was an enjoyable short story. Well done! πŸ˜„πŸ‘πŸΎπŸ‘πŸΎ

Read Now
Crowned in Blood: Fated to the enemy

Happiness Aghogho: I love this.... so thrilling. Looking forward to the end

Read Now
SECRET BILLIONAIRE

Jkind12: Very enjoyable!

Read Now
Rebuilding After Betrayal

Evodia Naah: I love this and honestly I didn’t want it to endπŸ€—Absolutely worth the read!!

Read Now
The Heir's Shadow

Biva: Quite good for a novella. Impressive writing style and we'll edited. Just one thing- Karla keeps referring herself to a stray cat and while at first it makes sense the analogy gets stale after a while.

Read Now
Half-Claimed

Saraa: Hey! I really enjoyed your story. It made me wonder how you actually write. Are you someone who plans everything in advance, or do you discover the story as the chapters unfold?

Read Now
Alpha’s Claim

Read4Free16: Devotion, strength and trust all in creating a wonderful read

Read Now
How To Kidnap A Mafia Boss

Shukan: This is great must read

Read Now