CapĂtulo 1
Mientras Mama entregaba una nueva pila de pancakes a mi plato, mire alrededor, y me maraville por mi nueva vida.
A mi lado, Lucy estaba levantando un tenedor con su desayuno cubierto de jarabe hacia su boca, encargándose de que no cayera en sus pechos desnudos. Frente a mĂ, las magnĂficas tetas de mi madre estaban colgando, solo rogando ser tocadas.
Mama se sonrojo cuando noto que la estaba viendo, pero no dijo nada. Apago la estufa y se sentĂł para unirse a la mesa.
Hacia frio esa mañana, asĂ que los cuatros pezones mirándome a la cara estaban duros. Sabia por experiencia lo sensible que Lucy se ponĂa cuando estaban erectos, pero solo podĂa preguntarme por los de mi madre. Era la gentil brisa suficiente para excitarla? Se estaba excitando solo por estar sentada ahĂ, en topless, o requerĂa alguna estimulaciĂłn más directa? Me estaba imaginando la mancha de humedad que habĂa visto en medio de sus bragas?
La comida paso rápidamente (la combinación de una excelente cocina y una vista aún mejor lo hicieron) y muy pronto, Mama estaba limpiando la mesa.
“DeberĂa vestirme para trabajar,” dijo ella, y—como se le ordeno—Lucy se levantĂł para darle un abrazo antes de que dejara el cuarto. No habĂa nada como eso: cuatro pechos enormes presionándose mutuamente, con su suave piel entrando en contacto, la mirada de lujuria en la cara de Lucy cuando noto que la estaba viendo...
Tan pronto como Mama cerrĂł la puerta de la cocina, Lucy estaba de rodillas frente a mĂ, desesperadamente tragando mi verga lo más rápido que podĂa.
“CĂłrrete para mĂ,” jadeo ella despuĂ©s de unos cuantos minutos, tomando un descanso de su mamada. “Por favor...cĂłrrete en mis tetas.”
GemĂ, y ella empezĂł a frotarme más y más rápido, mirándome suplicantemente, pellizcando sus pezones tan duro que pensĂ© que se los iba a arrancar.
“Córrete en mis tetas e imagina que son las de Mama...”
Fue esa imagen mental la que me hizo acabar, y pronto mi verga estaba chorreando, cubriendo las tetas de Lucy con mi semen. Ella cerro sus ojos y empezĂł a frotarlo, y pronto estaba temblando de placer.
Le sonreĂ, observando como calladamente se venĂa por el mero placer de hacerme venir. Ella era todo lo que habĂa soñado que fuera, y más.
Mientras se calmaba y empezaba a limpiarse, mire la puerta de la cocina, preguntándome si Mama estaba del otro lado, tocándose mientras escuchaba lo que sus hijos estaban haciendo...
SesiĂłn A62:
Me congele.
Que era lo que Marcie habĂa dicho? Acaba de llamarme Amo? Frente a Mama y Lucy?
Porque carajos ella...oh.
Repentinamente llego a mĂ. Vagamente recordaba decirle que me llamara asĂ cuando estaba en trance. Le habĂa dicho a la mejor amiga de mi hermana que me llamara Amo, y no habĂa pensado en especificar cuando era o no era apropiado...como cuando estuviĂ©ramos frente a mi madre y hermana.
Carajo.
Durante los Ăşltimos meses, habĂa estado hipnotizando a mi hermana Lucy, su mejor amiga Marcie, y a mi madre. Verán, desde que puedo recordar, me habĂa sentido atraĂdo por los miembros de mi familia. PodrĂan pensar que eso es enfermo, pero tienen que entender—tanto como Lucy como mi madre tienen cuerpos perfectos.
Lo se. Los he visto.
El problema es, incluso cuando están hipnotizadas, no puedes hacer que alguien haga algo que no quiera hacer. ConfĂen en mi—habĂa intentado todo, pero si presionas a alguien demasiado cuando está en trance, solo despierta.
Sin embargo, lo que puedes hacer, es descubrir cuando la gente hará las cosas. Como con Lucy—ella normalmente nunca me mostrarĂa sus tetas.
Ella nunca me mostro sus tetas.
Pero si estábamos en una playa nudista, si se estaba mostrando al mundo...claro. Entonces no serĂa tan raro que su hermano viera sus tetas. (Ella no tenĂa idea de cĂłmo me siento por ella—en lo que a Lucy le concierne, solo soy su dulce y preciado hermanito, no alguien totalmente obsesionado con convertirla—y a Mama—en mis esclavas sexuales personales.)
Y si ya los habĂa visto, entonces repentinamente no es la gran cosa.
El truco, habĂa descubierto, son las hipĂłtesis—“Que tal si ya habĂa visto sus tetas en la playa, y te sentĂas insegura por ellas, y querĂas la opiniĂłn de alguien en quien confĂas—alguien que sabes que no está intentando dormir contigo.”
Repentinamente hay una situaciĂłn donde tiene total sentido para una hermana mostrarle sus tetas a su hermano.
Todo es sobre lĂmites. Si puedes encontrar los lĂmites de alguien, entonces, con suficiente tiempo y esfuerzo, puedes moverlos. HabĂa descubierto (totalmente por accidente) que si planteas una hipĂłtesis que pruebe el borde de un lĂmite, esa delgada lĂnea donde su respuesta puede ir a cualquier lado, donde quieren decir si pero sienten que tienen que decir no...
Despiertan. Y aceptan la hipĂłtesis como realidad.
Si puedes encontrar los lĂmites de alguien, puedes alterar sus propios recuerdos. Y que somos nosotros, si no una colecciĂłn de recuerdos?
Hasta ahora, me habĂa encargado de usar esto para convertir a la amiga de Lucy, Marcie, en mi propia esclava sexual, habĂa logrado que Mama empezara a caminar en la casa en atuendos pequeños, y me habĂa encargado de hacer que Lucy estuviera en topless, lamiendo mi pito hasta que me venĂa en su boca.
HabĂa logrado hacer tanto, pero estaba cansado de presionar lĂmites.
Ahora: QuerĂa destruirlos.
QuerĂa cogerme a mi hermana. QuerĂa verla cogerse a Mama. QuerĂa que me despertaran cada mañana con sus bocas, y querĂa irme a dormir cada noche con mi verga dentro de sus culos.
Pero primero, por supuesto, tenĂa algo más presionante con lo que lidiar.
SesiĂłn B34:
“Te pertenezco.”
“Dime Amo.”
“Le pertenezco, Amo.”
“Asà que si me perteneces, cojeras con quien yo te diga que cojas. Soy el dueño de tu vagina, no es as�”
“Si, Amo.”
“Soy el dueño de tus bubis, no es as�”
“Si, Amo.”
“Y soy el dueño de tu placer, no es as�”
“Siii...Amo...”
SesiĂłn A62:
Intentando verme natural, mire a mi hermana y madre, esperando que no notaran lo que habĂa salido de la boca de Marcie.
Ambas estaban mirándola fijamente, con una mirada curiosa en sus caras.
Si...lo notaron.
Mi mente estaba acelerada. Como carajos explicarĂan que la mejor amiga de tu hermana casualmente llamándote Amo, en frente de todos? Mil posibilidades pasaron por mi mente: pretender que era un juego, reĂrme, actuar como si Marcie estuviera loca, decirles que era un dominante y ella era mi sumisa, decir la verdad...
Antes de que tuviera tiempo para hacer alguna de ellas, Lucy hablo.
“Que acabas de decir, Marce?”
“Si,” dije, intentando sonar casual. “Que fue eso?”
Fingir ignorancia no era parte del plan, pero era todo lo que tenĂa.
“Solo estaba diciendo hola,” dijo Marcie. Para mi gran alivio, ella se veĂa igual de confundida que el resto de nosotros—apenas recuerdo decirle que me llamara Amo en primer lugar, asĂ que claramente no habĂa sido la gran cosa. Ella quizás ni siquiera habĂa estado consciente de que habĂa algo raro en eso.
Mama y Lucy aĂşn se veĂan sospechosas, pero el momento paso, y Lucy se llevĂł a su amiga para ponerse al corriente.
Respiré un suspiro de alivio, y me di la vuelta para ver a Mama mirándome sospechosamente.
Carajo.
SesiĂłn B34:
“Quien es el dueño de tu boca?”
“Tú lo eres.”
“Quien es el dueño de tu cuerpo, Marcie?”
“T—...tú lo eres.”
“Quien es tu dueño?”
“Tú lo eres.”
“Quien decide cuando te corres, Marcie?”
“Tú lo haces.”
SesiĂłn A62:
Sin siquiera intentarlo, mis ojos bajaron al pecho de Mama. Obviamente habĂa temas más urgentes en mano, pero no pude evitarlo—eran tan grandes, tan hermosos...
Por supuesto, la habĂa convencido de que los miembros de la familia nunca, jamás se ven entre ellos de forma sexual, asĂ que ni siquiera registro mi mirada.
“Que pasa?” pregunte, aun intentando verme casual.
“Hay algo pasando entre Marcie y tú?”
Mi ritmo cardiaco se acelerĂł.
“A que te refieres?”
No habĂa razĂłn para que Mama conectara a Marcie llamándome Amo con nuestras sesiones de hipnosis (Mama ni siquiera sabĂa que estaba hipnotizando a Marcie—ella sabĂa de Lucy, pero no de su amiga) pero aun sentĂa que estaba al borde de que todo colapsara.
“Quiero decir...”
Mama pausa, y mordiĂł sus labios. Hubiera dado lo que sea para saber que estaba pensando—estĂşpidamente, mi principal impulso fue hipnotizarla. QuerĂa preguntarle que estaba pasando por su cabeza...pero por supuesto, si algo la hiciera empezar a preguntarse sobre el hipnotismo, era pedirle ponerla en trance cuando ya estaba sospechando.
No, tenĂa que salir de ahĂ. Y luego tenĂa que esperar a que ella se aproximara a mi para otra sesiĂłn—algo más seria demasiado peligroso.
“...no importa. Solo pensĂ© que tenĂa que preguntar.”
Dios.
Ahora iba a pasar las siguientes semanas demasiado nervioso para hacer algo con Marcie cuando Mama estuviera cerca. No es, por supuesto, que estuviĂ©ramos exactamente cogiendo en la sala antes, pero habĂa estado planeando meter a Marcie en mi cuarto tan pronto cuando terminara de estar con mi hermana...
Oh, mierda.
Marcie estaba con mi hermana justo ahora. Y Lucy no era el tipo de persona que dejarĂa ir a Marcie con el tema del “Amo”. Marcie probablemente estaba siendo interrogada justo ahora...y no habĂa nada que pudiera hacer al respecto.
PensĂ© que mis instrucciones habĂan sido claras—que no podrĂamos hacer nada que llamara la atenciĂłn a lo que estábamos haciendo. Pero tampoco recuerdo decirle que me llamara Amo frente a todos, asĂ que claramente no habĂa sido tan cuidadoso como pensĂ©.
En ese momento, todo podrĂa haber colapsado. Mi hermana podrĂa haber descubierto que Marcie era mi puta personal. Ella hubiera aprendido sobre la hipnosis, y preguntarse si yo podrĂa haberla cambiado. Ella podrĂa haberse dado cuenta de la forma en que estaba vistiendo—la forma en que Mama estaba vistiendo—todo era raro, nuevo. Ella podrĂa haberme prohibido que la hipnotizara de nuevo...o podrĂa pasar lo que le paso a Mama el otro dĂa, y solo totalmente bloquearse.
Mientras Mama se dirigĂa a su cuarto para cambiarse (sus atuendos reveladores solo eran para la casa...despuĂ©s de todo, que importaba si la familia veĂa tu cuerpo?) Ni siquiera mire hacia su trasero cubierto por el pantalĂłn de yoga. Mi cabeza estaba dando vueltas—habĂa sido tan tonto, tomado demasiados riesgos.
Todo por lo que estaba trabajando estaba en riesgo de caerse a pedazos. No sabĂa que hacer...
AsĂ que solo respire profundamente. Nada habĂa pasado aun—tenĂa que esperar hasta que Marcie saliera. Si todo estaba bien, la pondrĂa en trances, y descubrirĂa que habĂan hablado. Ella me lo dirĂa—sĂ© que lo harĂa.
Hasta entonces, todo lo que podĂa hacer era esperar. Y esperar. Mama se fue de compras, el reloj de nuestro abuelo marco la hora, las manecillas daban vueltas, mi ritmo cardiaco lentamente regreso a la normalidad, y mi mente dejo de construir elaboradas y aterradoras fantasĂas.
Y despuĂ©s de lo que sentĂ que fueron miles de años (pero probablemente menos de una dĂ©cada), la puerta de mi hermana se abriĂł, y podĂa escuchar el sonido de pasos. Marice entro a la sala, y despuĂ©s de ver alrededor para asegurarme de que nadie estaba alrededor, ella me sonriĂł.
“Hola, Amo” dijo ella. “Quieres ir a tu cuarto y hacer algo?”
SesiĂłn B35:
La primera cosa que hice, por supuesto, fue deshacerme de esa mierda de “Amo”. No podĂa creer que me habĂa encargado de sobrevivir tanto sin haberme mordido el trasero.
No me malentiendan—era excitante, pero muy, demasiado peligroso. Incluso cuando estuviéramos solos; nunca sabes quien está escuchando.
La segunda cosa que hice fue preguntar lo que Lucy y ella habĂan hablado. Y ahĂ fue cuando me encontrĂ© con un bloqueo inesperado.
“Gracias por eso—lo habĂa extrañado.”
Ella pauso, estirando una mano hacia mi entrepierna, y con una sonrisa traviesa apareciĂł en su cara.
“Por supuesto, no tanto como habĂa extrañado esto...”
Preguntarle a Marcie sobre lo que habĂa hablado con mi hermana la despertĂł. Solo el hecho de preguntarle. No hubo duda, ni aclaraciĂłn—en un segundo estaba en trance, y luego tan pronto como le pregunte sobre la conversaciĂłn con Lucy, ella despertĂł.
De que carajos habĂan discutido?








