MR PARK
Jimin.
La zona más peligrosa de Busan, calles desoladas que por las noches son testigos de la prostitución y venta de drogas. Las personas evitan transitarlas después de cierta hora, pero no es mi caso.
Casualmente en estas calles encuentro un desahogo que no puedo explicar, la solución perfecta a mis problemas y un drenaje a todas a mis emociones. Ser el hijo menor de la familia Park no es tan reconfortante como lo parece. Después de todo el gran imperio recae en mis hombros solo por ser el único hombre.
— El joven TaeMin se ha ido de la ciudad.
Uno más que me abandona ¿Razón? No pueden seguir mi ritmo, ni mis exigencias, ni siquiera mis fetiches.
— Qué se vaya a la mierda ¿Alguna noticia de Yoongi?
— Su esposo está en Australia aún y no se ha comunicado.
—Estúpido.— Murmuro dando una calada a mi cigarrillo mientras miro por las ventanas como mujeres con poca ropa se exhiben en cada esquina buscando un hombre desesperado que gaste todo su dinero en una noche erótica con ellas. — Ni siquiera disimula siempre nos mete en problemas.
— ¿Al mismo club? — Pregunta Taehyung mirando su tablet.— Esta noche hay un show y...
— No, llevame al club nudista Gold.
Asiente sin decir nada más incluso si el lugar es un nido de delincuentes, drogas y personas de bajos recursos. Hoy mi frustración ha llegado niveles exhorbitantes, la presión de mi familia constantemente, el amorío secreto de mi “maridito” y la huida de Taemin. Todo mal.
La camioneta se estaciona afuera del lugar, las luces neón son la decoración principal, detallo a los hombres fumando hierba afuera repletos de tatuajes y perforaciones mientras sus miradadas enrojecidas a causa del consumo de drogas, miran el vehículo con interes.
— ¿Está seguro de esto? Hay clubs que están más a su nivel...
— ¿Mi nivel son un montón de hombres buenos para nada que ni siquiera pueden con mis exigencias?
Taehyung baja su mirada y niega, vamos hombre no es culpable de nada, pero es una mierda todo esto.
— ¿Quiere que lo acompañe?
Vete a casa y envía la camioneta por mi, asegúrate de que el chófer venga armado ya han pillado la matricula.
Asiente y yo bajo de la camioneta llamando la atención de las personas fuera del lugar, no hay una fila, no hay un monton de niñas ricas buscando la atención de un prostituto porque este no es lugar para un millonario. Sus miradas no me intimidan aún y cuando sé que pueden darme un balazo para quitarme mis pertenencias.
En la entrada miro a un hombre fortachon con una enorme cicatriz en su cara y una prótesis en vez de su ojo derecho. Saco unos cuantos billetes y él me coloca un estúpido y chillón brasalete en la muñeca.
Inmediatamente la música electrónica aturde mis oídos, el olor a marihuana es intenso tanto como el alcohol barato. En los espacios “VIP” hay hombres con armas en sus manos esnifando cocaina mientras las prostitutaa les bailan encima tratando de ganar un poco de su atención.
Y como si no fuera suficiente ya...
— Hola guapo.— Miro a la mujer a mi lado maquillada de manera exagerada y con ropa transparentes. —¿Quieres...?
— Soy gay.
La dejo con las palabras en la boca y me dirijo a la barra, no hay ningún alcohol de calidad en los anaqueles así que, solo bebo un vaso de Ron con hielos sintiendo la calidez del líquido recorrer mi garganta de manera violenta. Mirando a mi alrededor el lugar me parece horrible, pero he escuchado ciertas cosas que me causan curiosidad.
"Son hombres de verdad dispuestos a cumplir tus exigencias con tal de que les des un poco de dinero extra”
Para alguien fetichista como yo buscar el placer en una ratonera como esta es un último recurso desesperado.
Las luces bajan y los reflectores iluminan el escenario en el centro, mis ojos se mantienen fijos en el lugar hasta que de la nada cuatros hombres aparecen. Con pantalones de cuero, sin camisas y arneses en sus pechos, empiezan a bailar de manera erotica a unas sillas que llevan con ellos.
Le doy un sorbo al vaso de Ron en mis manos sin despegar la vista de sus figuras musculosas. Hay algunos tatuajes, perforaciones y sus rasgos son cubiertos por pasamontañas, entonces todo mi cuerpo vibra sintiendo la excitacion recorrer mi piel.
Ellos bajan y empiezan a bailarle al público, su interacción con las personas no tiene límite, tocan y hasta besan la piel de quienes con emoción les meten algunos billetes en la pretina de sus pantalones. Me bebo todo el alcohol de un trago y mirando atentamente el show erótico me siento expectante y sediento.
Mis súplicas parecen ser oídas por la vida y pronto uno se acerca. Se sube a mi regazo, sus manos van a mis hombros y mueve su cadera sobre mi. Le doy un vistazo a su cuerpo, desde la cicatriz que tiene en su abdomen hasta los tatuajes que tiene en su pecho y brazo derecho, sin embargo, al intentar tocar su piel él me agarra del cuello acercando su cara a la mía. Detallo sus ojos negros y largas pestañas bajo el pasamontañas, rasgos peligrosamente atractivos.
Abro los labios soltando un jadeo y él pasa su pulgar por los mismos mientras me mira.
— ¿Cuál es tú nombre? — Le pregunto en un murmuro excitado.
Me suelta se baja de mi regazo y acercándose a mi oreja antes de irse, me susurra:
Encuentrame como JJ
Me quedo pasmado con el corazón latiendo a mil y mi cuerpo ardiente.
Esa noche creí que había encontrado a mi nuevo juguete, pero la verdad había hallado mucho más que eso.