Prólogo
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El joven de ojos oscuros tomó al pequeño de ojos azulados, estrangulándolo con fuerza, dejándolo sin aliento. El pequeño de ojos azulados intentaba quitarse las manos del cuello, pero este hacía más presión en el. Cuando el pequeño de ojos azulados estaba a punto de perder el conocimiento, el chico de ojos obscuros soltó el cuello de este. Cuando observó la condición en la que estaba el pequeño de ojos azulados, su cabello desarreglado, su nariz sangrando, su mirada perdida y con lágrimas en sus ojos, en su boca sangre que ya estaba seca, las marcas de sus manos en su cuello, una sonrisa de satisfacción y excitación apareció en el rostro de este.
"Qué hermoso te ves" —dijo el chico de ojos obscuros.
El pequeño de ojos azulados intentó levantarse del piso en el que estaba tirado, logró ponerse de pie, temblando de frío y de miedo. El chico de ojos oscuros sonrió fríamente, se acercó a él y lo tomó del cabello, lo jaló y lo puso contra la barra de la sala. El pequeño de ojos azulados, se intentó resistir, pero en cuanto a fuerza era inútil.Su piel se erizó con el frío de la barra. El pequeño rompió en llanto y suplicó.
"Por favor, no, suéltame, ya déjame".
El chico de ojos obscuros, puso fuerza contra la nuca del pequeño, aplastándolo contra la barra, bajó sus pantalones y dijo con una sonrisa intimidante:
"Cállate, me irrita cuando suplicas como una puta".
El pequeño de ojos azulados, siguió con sus intentos de escaparse, a lo que el chico de ojos obscuros dijo molesto:
"Si te sigues resistiendo, será peor, Baek".
El chico de ojos obscuros observó la entrada cerrada del pequeño de ojos azulados, sacó su enorme miembro de su pantalón y empujó fuertemente su miembro en la entrada del pequeño, abriendo de golpe su entrada. El pequeño de ojos azulados, al sentir el interminable dolor, gritó y suplicó.
"Duele, por favor para, no quiero, duele muchísimo".
El chico de ojos oscuros introdujo más a fondo su miembro. Cuando la sangre comenzó a escurrir por los muslos del pequeño de ojos azulados, el chico de ojos obscuros sonrió con satisfacción al ver la sangre escurrir y dijo:
"Mierda, sí que aprietas, siento que me la vas a cortar".
El pequeño, seguía llorando de dolor, solo quería que esto terminara, quería que él parara, rogaba porque se detuviera, pero el chico de ojos obscuros, solo incrementaba sus embestidas, las hacía cada vez más continuas y fuertes. En la mente del pequeño de ojos azulados solo estaba una pregunta: ¿cómo terminé aquí?, ¿por qué me pasó esto?....