PRÓLOGO
Hubo un tiempo en que el universo solo estaba formado por diminutas partículas elementales de materia y sus gemelas opuestas.
Ambas revoloteaban libremente suspendidas en el espacio. Se observaban muy de cerca, pero sin tocarse, pues de lo contrario se aniquilarían.
Un día, una de las partículas sintió una gran curiosidad por acercarse y accidentalmente tocó a su gemela. Automáticamente, se aniquilaron produciendo una reacción en cadena, originando la mayor explosión de energía conocida hasta el momento: el Big Bang.
Una única partícula superviviente condicionó el desarrollo de toda la materia que nos rodea en la actualidad, dando lugar a algo más complejo, la vida y LA CONSCIENCIA.
Tras la denominada Última Gran Guerra del siglo XXI, todas las grandes ciudades del mundo fueron destruidas. La población mundial se redujo de 8000 millones a 100 millones de personas. Fue necesaria mucha mano de obra para la reconstrucción de los hogares en las ciudades-Estado.
De mano de la Sociedad Celsius nació el Proyecto Babylon para la construcción de fortalezas mediante impresoras 3D, que se inspiraban en fortificaciones antiguas. Consistía en un ordenador central gestionado por Inteligencia Artificial, una IA que, de forma autónoma, instalaba el proyecto y repartía las tareas a sus «extensiones», quienes ejecutaban las órdenes según su especialidad. Estas «extensiones» eran avanzados robots conocidos coloquialmente como «los arácnidos».
Tras conflictos surgidos en el pasado, se prohibió la tecnología robótica que imitara al ser humano.








