“Estamos locas” -CAMILA CABELLO-(__ G!p)
Narras tú
La maestra ya había hablado por más de 30 minutos, suficientes como para perder mi atención, hay cosas mucho más interesantes que aprender que ocurrió hace 500 años, al menos para mi. Puse indiscretamente mi mano en el muslo de mi novia, que dio un pequeño salto por el tacto.
–_____, ¡detente! Esa mano no puede subir más– susurro mirándome algo molesta para devolver su vista a la pizarra. Camila y yo éramos muy distintas, ella amaba el colegio y yo ahora asistía a todas las clases solo por su petición, ella ama leer, yo prefiero ver películas, ella puede controlarse, yo no.
Omití su orden y seguí subiendo mi mano lentamente hasta ponerla bajo su falda –No debiste venir con falda linda– dije al ver que no le prestaba atención a mis caricias.
–Y tú debiste haberte masturbado antes de venir aquí– me dijo seria y sin quitar su vista de la maestra, mientras tomaba apuntes en un cuaderno.
Solté una pequeña risa ante lo que dijo he iba a responder pero la maestra nos interrumpió.
–Señorita _____, ¿puede decirme en qué año fue que ocurrieron las revoluciones de Rusia? Dígame solo una y se salva del castigo por estar distrayendo a los demás en mi clase– me dio esa mirada burlesca que daba cada vez que alguien no le prestaba atención.
No sabía que decir, puesto que ni siquiera me había percatado de que había cambiado el tema de la clase –¿Cuantas horas tengo de castigo?– hice una mueca y pude sentir el golpe de mi novia en mi pierna.
La maestra hizo aún más grande su sonrisa de burla –La vez pasada te perdone, así que 2 horas señorita _____– anotó mi castigo en un papel –Es el tiempo necesario para aprender lo que entrara en el examen de la próxima semana– me miró –A menos de que quieras reprobar– tomó el plumón nuevamente y siguió su clase.
–Mira lo que hiciste, ¿ahora que hago con las entradas?– dijo una muy enojada Camila ya que íbamos a ir al cine luego de clases para celebrar 7 meses de noviazgo.
–Lo siento– le acaricié la zona donde estaba mi mano –Aún podemos celebrar aquí– la miré de forma pícara y pude sentir como llevaba su mano a mi miembro y le daba un leve apretón.
–¿Cuando pensarás con esto?– apunto mi cabeza –¿Y no con esto?– apretó nuevamente mi miembro enviando escalofríos por todo mi cuerpo.
–Cuando no esté cerca de ti– sentí como mi amigo se endurecía completamente gracias a la presión que la morena ejercía por encima del pantalón.
–O cuando ya no funcione del todo bien– rió y me dio otro apretón causando que un leve gemido escapara de mis labios.
–¡Miren cómo afectan las personas que nos rodean en nuestra conducta! Señorita Cabello, ¿Qué es más importante que mi clase?– vi cómo tomaba otro papel y esperaba la respuesta de mi novia.
–Lo siento profesora, no volverá a ocurrir– quitó sus manos de mí y me quejé de aquello.
–No lo hará, también estás castigada Cabello, y te recomiendo pensar mejor con quienes compartes la mayoría del tiempo– me miro –Algunas personas echan a perder los hábitos que en realidad sirven–.
Fruncí el ceño y escuché el timbre soñar, !BENDITO TIMBRE! Nunca me falla mi fiel amigo. Todos tomaron sus cosas y salieron despidiéndose de nosotras, la profesora tomó sus cosas y se acercó a la puerta –Vendré cuando menos lo esperen, por si se les ocurre escaparse, Cabello, no hagas las mismas estupideces que _____ por favor– salió ú cerró la puerta tras ella.
–Cabello, no hagas las mismas estupideces que _____ por favor– imité su voz y pude escuchar a mi novia reír.
–Tiene un poco de razón, aveces haces cosas realmente tontas, y no puedes negarlo– me miró riéndose.
–¿Yo? Creo que te confundes de persona– dije sarcásticamente y sentí a mi novia darme un golpe en el hombro.
Me quedé en silencio unos segundos mirando el escritorio de la profesora y luego miré a Camila mordiendo mi labio.
–¿Qué pasa por tu perversa mente querida _____?– levantó una ceja mientras sonreía.
–Nada interesante, solo nos imagine follando en el escritorio de la maestra, deberíamos intentarlo– dije tratando de que sonara como lo más normal del mundo y escuché su dulce risa.
–Aveces me da miedo lo que piensas, ¿Qué te hace pensar que apoyaré esa idea?– relamió sus labios sin dejar de mirarme.
–Nada, sé que no lo harás, eres demasiado "normal" para eso– suspire y mire mi pantalón abultado –¿Arreglarás el problema que causaste?–.
–Eso luego– vi como sacaba un libro de su mochila y comenzaba a leerlo, los gestos que hacía la hacían ver inevitablemente sexy.
–¿Qué haces? ¿Vas a leer? ¿Qué hago yo?– me quejé al ver que no podría cumplir mi fantasía de hace unos minutos.
Desvió la vista de su libro y me miró –Busca que hacer, deberías aprender lo que la profesora te dijo, puedes ver mis apuntes– me extendió la mano con su cuaderno y lo recibí molesta.
Leí 5 palabras y el aburrimiento me consumió, ¿Cómo a Camila le podía gustar esto? Deje el cuaderno en mi mesa y me dediqué unos cuantos minutos a apreciar el perfecto perfil de mi novia. Mi bulto aún no bajaba y se me ocurrió el plan perfecto para tener a Camila gimiendo mi nombre sobre ese escritorio.
Desabroché el cierre de mi pantalón y luego el botón, sin bajarlos metí mi mano por el bóxer y saqué mi medio erecto miembro, sin dejar de mirar a Camila comencé a bombearlo tratando de no hacer ningún ruido. Dejé caer un poco de saliva para lubricarlo un poco y un gemido escapó de mis labios.
–¡_____ por dios! ¿No pudiste esperar? La maestra puede entrar en cualquier momento– dijo mi novia mirando el movimiento de mi mano.
–¿Por qué mejor en vez de usar tu boca para hablar la usas para otra cosa?– mordí mi labio y le indique con mi dedo que se acercara.
Pude notar que estaba indecisa, finalmente dejo el libro marcando la página en la que iba y y lo cerró, se levantó y se acercó a mi.
–Si me lo pides de forma linda lo haré– relamió sus labios dándome a entender cuanto deseaba hacerlo.
–Princesa de mi vida, ¿podrías por favor introducir mi miembro en tu hermosa boca para darme el placer que solo tú sabes dar?– le sonreí mientras decía eso y pude ver como ella también lo hacía.
Se puede decir que nunca he sido lo suficientemente romántica, me ha costado serlo pero aveces hago cosas muy de este estilo y creo que es porque me estoy enamorando de Camila.
–Me conformo con eso– se arrodilló frente a mi y acomodó sus lentes, me regaló una sonrisa y tomó mi miembro que aún no estaba erecto por completo, lo miró directamente y comenzó a bombear lentamente.
Camila no era la clase de persona que socializa mucho, me costó demasiado poder acercarme a ella y descubrí que aunque es tímida también tiene su lado travieso y aquella combinación me encanta.
Me pasó la lengua por la punta lentamente y luego bajó sin quitar su lengua hasta la base, fue dando pequeños besos que fueron suficientes para ponerme dura, fue hacia la punta de nuevo y la beso, abrió su boca y hizo desaparecer la punta en el interior de su húmeda boca.
Subía y bajaba lentamente por mi miembro ocasionándome espasmos que me hacían estremecer, su boca era el cielo, pero su lentitud el infierno, me estaba matando al no aumentar el ritmo. Llevó una de sus manos a mis testículos y comenzó a masajearlos, pude ver como cada vez desaparecía mayor parte de mi longitud, la sacó por completo de su boca y esparció la saliva que había dejado en él, me sonrió y yo le correspondí alegremente.
Cuando se iba acercando para meterlo nuevamente subió hasta mi boca y me besó lentamente a lo cual puse mis manos en su cuello y lo acaricié, la morena corto el beso dándome uno corto y nuevamente se arrodilló frente a mi. Esta vez el vaivén fue mucho más rápido que la vez anterior, ahora movía casi todo su cuerpo para darme mayor placer, me di cuenta de que lo sacaba, movía su mandíbula y luego volvía a meterlo, puede que le doliera por el esfuerzo que estaba haciendo y yo quería que esto fuera agradable tanto para mi como para ella.
Tomé sus mejillas y la detuve, me miró extrañada y preguntó –¿Qué ocurre?– acomodó sus lentes.
No dije nada y tomé su barbilla guiándola hacia mi, cuando estuvo cerca de mi boca la besé y tomé sus muslos para que se sentara encima de mi, al no recibir oposición seguí con mis caricias llevando mis manos hasta su enorme trasero y la apegué a mi cuerpo.
–Querida princesa, ¿me haría el honor de permitirme hacerla mía aquí y ahora?– sonreí al ver como asentía y levanté un poco su camisa –Prepárate para gemir repetidas veces mi nombre– le besé el cuello y metí mi cabeza en su camisa, quité su brazier y lo deje caer.
Empecé besando lentamente el contorno de sus pequeños pero hermosos pechos, luego pase mi lengua por todo su pecho, a continuación dejé varias mordidas por sus pechos y llevé mis manos a su trasero apretándolo fuerte, aproveché de mover su braga y acaricié su agujero anal lentamente, comencé a chupar por sus pechos y luego llevé una de mis manos a su boca indicándole que chupara 2 de mis dedos mientras yo ahora chupaba, succionaba y mordía sus erectos pezones.
La escuchaba dar leves jadeos con mis dedos en su boca, al notar que tenían una gran cantidad de saliva en ellos y los llevé a su agujero trasero, metiendo la punta de uno lentamente, la idea de follarla por detrás en ese escritorio me ponía aún más dura. Mordí fuerte uno de sus pezones y pude escuchar mi nombre escapar de sus labios, de seguro alguien nos escucharía pero no pensaba detenerme ahora.
Introduje un dedo por completo en el ano de la Morena, comenzando la dilatación necesaria para luego meter algo mucho más grande por allí. Ya me estaba dando bastante calor al estar encerrada en la camisa de Camila y su cuerpo caliente, así que di una última mordida a uno de ellos y salí de mi preciado escondite.
–Voy a follarte encima de ese escritorio hasta que te quedes sin voz– pude escuchar un leve jadeo y la besé explorando cada espacio de su boca con mi traviesa lengua –Quiero que te levantes y pongas tus manos en el escritorio, levantes tu cola para mi y abras tus piernas– la besé y mordí su labio –Con estos– tomé su mano y chupe tres de sus dedos –Quiero que te prepares para mi, anda–.
La mayoría del tiempo era Camila quien daba las órdenes, pero en el tema sexual siempre he sido yo la que lleva el control, aunque ahora mi chica es mucho más experimentada y puede que en poco tiempo ella tenga un control total sobre mi. Me levanté y saqué un pequeño sobre brillante de mi bolso, lo abrí y saqué el condón, lo puse en la punta y lo extendí hasta casi el final de mi longitud. Me éxito aún más escuchar los jadeos de mi "inocente" princesa.
Camine hacia ella y me quedé unos pasos atrás viendo sus dedos entrar y salir de su cuerpo, le di una nalgada y su reacción me descontroló por completo.
–¡Ah mierda! ¡¿Por qué mejor no golpeas mi interior con tu verga?!– quito sus dedos de su agujero levantando la cola dándome total acceso a ella. Puse la punta entre sus nalgas y lentamente metí la mitad, la tomé por la cintura y entre de una sola embestida hasta el fondo de su recto.
–!Oh! Esto se siente tan bien– comencé a bombear en su interior escuchando el sonido de mis bolas chocar contra su intimidad, di una fuerte embestida empujándola hacia adelante provocando que quedara apoyando sus brazos, cara y pecho en el mueble desordenando todo a su paso, sus gemidos eran música para mis oídos y nunca me cansaría de escucharlos.
Tomé una de sus piernas y noté que estaba completamente empapada por sus fluidos, agarre suavemente su cuello y la atraje hacia mi, subí una de sus piernas al escritorio y ella me abrazo con solo un brazo comenzando a besarme para callar sus propios gemidos, llevé una de mis manos hasta su intimidad e introduje 2 dedos en ella penetrándola por sus 2 agujeros al mismo tiempo, a la vez que estimulaba su clítoris con mi pulgar.
–¡Oh! _____, _____ ¡¡¡_____!!!– sentí sus fluidos bajar por mi mano y seguir por sus piernas, pero sus espasmos musculares al apretar mi miembro provocaron que también llegara al orgasmo soltando un gruñido por el placer que me daba esta increíble chica.
La abracé por la cintura para darle algo de estabilidad y prevenir alguna caída ya que sus piernas seguían temblando. Lentamente salí de ella y le besé el cuello, acomodé su ropa y sequé sus piernas con un poco de papel de baño que traía. La giré y vi su gran sonrisa.
–Hiciste a tu princesa muy feliz– me besó lentamente y al separarse mordió mi labio –Y tú– apuntó mi miembro y luego lo tomó –Vas a estar dormido al menos hasta que vayamos a mi casa, ¿entendido?– movió mi miembro de arriba a abajo y quitó el condón haciéndole un amarre –Así me gusta que seas, obediente– lo guardo en mi bóxer y yo estaba aguantando la risa, finalmente abrochó mi pantalón y me miró –¿Qué ocurre?–.
–Definitivamente estas loca– reí y la bese separándome de inmediato –Creo que debemos ordenar el desastre que hicimos– reí.
Ella asintió pero antes me aclaró –Yo no estoy loca cariño– me besó el mentón –Estamos locas– me besó de manera tierna y correspondí de igual forma hasta que escuchamos la puerta abrirse....oh no.
–––––––
Cabe aclarar que está en su versión inicial (mal escrita 😅)
Este lo había borrado dado que Rayis y Camila son menores de edad, hay una versión con Katie McGrath en la cual ya son mayores, pero les dejo esta versión que fue la primera.
💕¡Gracias por leerme!💕