Capitulo I
Las miradas. Eran pesadas, de un lado los ascendidos y futuros maestros analizandonos a los nuevos, y por el otro los reclutas juzgando los unos a otros.
Hoy era un día importante para todos aquí, ser escogido por un jinete de dragón lo era todo para los que hoy estábamos presentes, todos entusiastas por ser parte de esta reserva de dragones, y se sabia que solo había una primera y única oportunidad de ser parte de los Drakon Covenant. No éramos muchos a lo máximo 20 de los nuevos y de los futuros maestros quizá unos pocos más, pero que ellos fueran más, no era garantía de que todos los nuevos seriamos escogidos.
Un descarte que hoy influía mucho y lo notaba. Métricas, potencial, núcleo de mana y genero... Alphas, Betas y Omegas.
Hace siglos, en una era donde los reinos humanos apenas comenzaban a expandirse y las criaturas mágicas aún eran leyendas, ocurrió la Gran Convergencia; un evento cósmico en el que la barrera entre el mundo mortal y el plano arcano se fracturó. Durante siete días y siete noches, el cielo ardió con luces de colores espectrales, y la tierra tembló como si algo antiguo despertara en el centro de la tierra.
Fue entonces cuando los primeros humanos comenzaron a manifestar poderes. Algunos podían convocar fuego con un chasquido, otros escuchar los susurros del viento, y algunos incluso sentían los latidos de la naturaleza misma. Pero la magia no solo otorgó dones... también alteró sus cuerpos y mentes, provocando el surgimiento de una nueva jerarquía biológica: Los Alphas, Betas y Omegas.
Las alteraciones mágicas no fueron aleatorias; la propia energía arcana decidió moldear a los nombrados, varios años después, "magos" de acuerdo a sus afinidades y sus roles dentro de este nuevo mundo.
Hay diferencias marcadas, tanto física, como mágicamente y teóricamente lo sabia, pero vivir en una familia con prestigio me ha dejado evadir con relativa facilidad esas ideas, hasta hoy.
Podría sentirme intimidado ya que soy un Omega, no podía negar la diferencia física, afortunadamente eso no era todo lo que se evalúa para poder ser un jinete... y eso era algo donde creo poder tener ventaja... mi núcleo mágico puede ser lo único que tenga a mi favor y si la prueba de hoy me daba la razón, todavía había espacio para mi aquí.
Los Drakon Covenant, en el reino solo se les conoce a los Caballeros dragón ya que son los únicos que salen de la reserva, pero todos los demás solo tienen su hogar en la Insula Nebularum, un lugar remoto, una isla dónde varios ecosistemas convergen gracias a un extraño fenómeno causado por el mana de los dragones, pero para externos a ese ambiente puede ser azotado por las tormentas que emergen del mar del norte ver solo una espina dorsal de piedra gris y verde. La reserva, conocida como Dún Draig, se alza en los acantilados más escarpados, donde los nidos de dragón se construyen en cuevas naturales que rebotan con el rugido del océano.
La reserva existió mucho antes que los Caballeros, pero solo se protegía y estudiaba a los dragones y se les impedía llegar al reino para evitar un conflicto, ya que poder montar un dragón es algo que no se pudo replicar hasta hace no mucho tiempo, unos 20 años quiza. El primer domador de dragones Mihal lo logro hace unos 100 años, conquisto en guerras y fundo el Reino Aethelgard, pero nunca revelo su secreto, por lo que la investigación tardo mucho en lograrlo.
Y aunque parece demasiada información, eso es todo lo que se sabe de ellos en el reino, son una carrera muy reservada y conocida por solo obedecer a la mesa redonda que lidera el Reino, así que cualquiera de los que estamos aquí es primordialmente por los dragones... por poder tener a tu propio dragón.
-Hola, como algunos sabrán y para otros será su primera vez, soy Zephyr Vesperi líder de los recién ascendidos. Hoy se reúnen dos tipos de jinetes, ascendidos e iniciados- empezó a hablar un chico, si pudiera adivinar un alpha por su contextura. Tenía un uniforme de cuero y lo único que lo diferenciaba era una insignia plateada en su brazo derecho- Todos los jinetes ascendidos ahora tienen la responsabilidad de enseñar a la siguiente generación, los ascendidos no somos necesariamente una generación... estamos reunidos una mezcla de varios años... que esperamos cumplir nuestro deber, aquí no enseñamos con pergaminos ni plumas, no hay un estándar para lograr ser un jinete, así que para que todo jinete ascendido pueda seguir avanzando en la jerarquía debe tener un pupilo y este debe aprobar para tomar su puesto el siguiente año, a veces no habrá suficientes reclutas por lo que algunos se quedaran sin pupilo y esperaran a la siguiente generación o su pupilo reprobara la prueba e igualmente tendrán que tomar otro pupilo la próxima vez y a los nuevos, si fallan su prueba no podrán repetirla, tendrán que salir de la reserva sin objeciones u oportunidades de repetir la prueba.
Zephyr destacaba en el lugar a pesar de estar reunidos en un gran claro entre grandes arboles que delimitan el espacio donde convergen varios caminos. Su presencia marcaba la división entre los jinetes de rango superior y nosotros, alineados con una precisión casi intimidante, todos vestidos con cuero negro o café que se ajustaba a sus cuerpos como una segunda piel. Mantenían la espalda recta, los brazos colocados detrás de la espalda y las piernas ligeramente separadas, firmes sobre el suelo. Sus botas estaban limpias, demasiado para un lugar como este, y en cada cintura descansaba un cuchillo que no parecía decorativo, sino necesario. No hablaban, no se movían, pero su sola presencia imponía un silencio pesado, cargado de respeto y advertencia.
Entre todos ellos había una presencia que instintivamente me hacia vigilarlo, mi mirada terminó atrapada en él... un pelirrojo. Estaba ahí, inmóvil, serio, perfectamente integrado a ese mundo, pero de vez en cuando nuestras miradas se cruzaban y lo evadía lo mas rápido posible, pero notaba un tira y afloja en esta dinámica.
Había algo... Atractivo en él.
-Aquí no hay distinción por géneros, no importa de qué genero sea el ascendido o el iniciado, si el ascendido te escoge eso es todo, pero por favor tengan regularizada su medicina y magia para evitar accidentes, no hemos tenido un accidente en mucho tiempo, pero es cierto que hay algunos omegas de más este año, traten de sobrevivir más que los de años pasados y denle algo de trabajo a nuestros doctores...- rodé los ojos por su chiste de mal gusto, pero solo debía ignorarlo, en cualquier trabajo donde los alphas predominan creen que chistes de omegas los hacían más interesantes.
-Imbécil...- escuche a una chica a mi derecha y sonreí, bueno no todos ignoramos estas cosas.
-No pensé que haría ese tipo de chistes- voltee al chico que hablo, más alto que yo, que le facilitaba ver sobre varios de nosotros y no parecia querer ocultar su disgusto. Tenia un bonito cabello rubio rizado que contrastaba con su piel bronceada, pero lo que no podía dejar de ver eran sus largas pestañas- ¿Qué?- pregunto al notar que lo veía.
-Nada... solo pensé, bueno los alphas...
-No me reiría por esto- bufo- ni siquiera fue gracioso.
-Eso es verdad- reí mas libremente al notar mas disgusto que aprobación.
-Aeris Lykos- extendió su mano un chico de sonrisa despreocupada, tenía un acento marcado, no identificaba de donde, pero era llamativo.
-Lirien Ribelle- estreche su mano.
-Coqueteas muy mal- se quejó- alguien detrás de nosotros.
-No lo estoy haciendo, soy cortes... algo que parece no se te da muy bien.
-No lo hago con cualquiera...- eso me hizo voltear de reojo, pero solo pude notar su cabello negro antes de regresar mi atención al frente.
-Entonces, hoy estamos aquí para que los iniciados sean escogidos y por fin tener su lugar en la reserva... hasta su siguiente pruebas, así que en cuanto escuchen su nombre acérquense al centro... mediremos su núcleo de mana con el nivelador- menciono mientras aparecía una esfera de cristal que flotaba a su lado-esto es para darnos una idea de a que nos enfrentamos con ustedes y los puedan escoger los mejores.- en otras palabras, desechar a los que no les sirven.
-Eso suena rudo, seremos una exhibición -susurro Aeris.
-Puede que uno o varios los escojan, se discutirá entre los que los escogieron sin involucrar al iniciado y una vez se decida se acercara a ustedes y se retiraran de la zona, con ellos se les informara más de esta etapa y proceso de la primera prueba, que solo como dato durara el primer año.- un año... eso era mucho tiempo en estado de prueba- por ultimo antes de empezar a llamarlos, durante su primera etapa, la reserva exigía una norma simple y estricta: todo iniciado debía dirigirse a sus superiores únicamente por el apellido. No es una cuestión de cortesía, sino de supervivencia y orden; aquí hay jerarquías claras, los nombres propios se consideraban un privilegio que aún no se han ganado. Llamar a alguien por su nombre implica cercanía, confianza y reconocimiento mutuo, cosas que todavía no se ganan. Una vez superada la primera etapa, cada jinete o trabajador decide entonces si permitirá ser llamado por su nombre, marcando el paso de aprendiz a igual, entre ustedes no aplica la restricción, decidan como llamarse entre ustedes mientras lo cumplan con todos los demás no hay reclamo.
-Que tontearía, ya estamos aquí... pensé que era suficiente prueba para demostrar ser uno de ellos- escuche al fondo y alguien le contesto, pero fue solo un murmullo que no pude entender.
No me parecía una tontearía, estaban reafirmando que aquí ningún nuevo tenia privilegio, todos estaríamos evaluados por igual, lo que valíamos afuera, no lo valíamos aquí... así que luchar por nuestro nombre era humillante y lo hacían parecer un honor tenerlo de nuevo. Existía cierta forma de marcar que ellos tenían el poder aquí.
-Bien comencemos ¿en que consiste esta prueba? ser un jinete de dragón conlleva un gran esfuerzo en su núcleo de mana, por lo tanto debemos asegurarnos de que puedan con ese peso y que puedan llegar a tener el vínculo... así que comencemos con... Bohun Maelis...
Una chica castaña, pecosa y de ojos negros paso al frente. No parecía nerviosa, pero estaba seria, imito la pose de los jinetes frente a ella y levanto la mano para tocar la esfera. La esfera se ilumino y paso de un transparente a blanco y los números que aparecieron en el centro de la esfera fueron 62 / (45-70), no hubo aplausos ni emoción, creo que la mayoría éramos ignorantes a estos resultados, no sabíamos si era algo bueno o malo, así que las miradas cayeron en Zephyr de nuevo.
- Pasas- suspiro antes de mirarnos a los demas- Permítanme explicar para los nuevos, la escala del nivelador va de 1 a 100. Lo mínimo aceptable como supervivencia es 30 a 45, pero no aceptaremos a candidatos que su segundo número no sea mínimo de 45 a 70, el primer número es su mana actual y el segundo es el potencial al que pueden aspirar. Los dividimos en cuatro rangos, umbral de supervivencia 30-45, rango ideal 45-70, elite 70-90 y anómalo 90+, cualquiera que esté en el rango 30-45 se hará una conjetura entre los evaluadores y se les dará una respuesta después de evaluar pros y contras de su perfil. Ahora que tenemos eso claro, alguien quiere tomarla?
Una mano se alzó por ella y no hubo alguna otra, así que Zephyr le concedió pasar al frente, no hubo gran platica, se presentaron y se retiraron, así fue por otro tres que no preste gran atención, hasta que llamaron a Letum Kairos...
Él se acercó al centro con elegancia, era el chico que estaba detrás de mi, se tomó su tiempo y apenas llego al centro la atención se sintió diferente. Al tocar la esfera hubo un silencio de anticipación y 82 / (70-90)... un elite. Cinco manos se alzaron y entre ellos estuvo Zephyr, ahora debería acostumbrarme a llamarlo Vesperi, hubo revuelo de nuestro lado, ninguno de los anteriores candidatos había hecho que varias manos se levantaran por ellos, así que las especulaciones empezaron a sonar, pero Vesperi era el líder de los reclutas el año pasado... así que debía ser un gran talento. Tardaron un poco en decidir y cuando por fin se separaron, Vesperi se acercó a él.
-Mucho gusto, seré tu maestro- sonó triunfante al tomar a Kairos del hombro- aun debo llevar esto, así que quédate detrás de mí y al final hablaremos.
-De acuerdo- fueron pocas palabras, pero Vesperi no parecía ofendido, siguieron sus propias instrucciones y continuamos.
-Vaya... todo un espectáculo ¿verdad?- susurro Aeris.
-Si, debe ser el objetivo ahora ¿no?
-Seguro, si te escoge uno de los mejores, lo que esperaran de él será lo mismo.- también sonaba a mucha presión.
Me distraje un poco hasta escuchar el nombre de Lykos Aeris, le sonreí cuando nos miramos antes de que pasara al frente, él si lo notaba nervioso, su postura era más encorvada a pesar de ser alto no lo parecía. Levanto su mano y esta vez no había un revuelo. 65 / (70-90). No estaba ahí, pero podría subir a un elite. Dos manos se levantaron por él. Una de ellas era Mythara Hale, la única jinete que conocíamos con anterioridad ya que ella nos trajo a la reserva. La discusión fue rápida y la gano ella. Se acercó a Aeris con pequeños saltos y sonriendo, una vez se presentaron volteo a mí y me alzo la mano en señal de ¿reconocimiento?, ¿apoyo? no lo sabía, pero me alegro saber que aún me reconoce y que talvez surgiría una amistad.
Llamaron a Thalassi Nerea y pude notar que Mythara y Aeris caminaban lento, volteando un poco hacia mi y a quien iban a escoger, talvez esperando a saber los próximos equipos. Ambos se me hacían personas agradables, aun teniendo poco de conocernos, ambos eran agradables y la verdad poniendo un poco de atención tenían personalidades parecidas, talvez Mythara un poco más extrovertida, pero creo que combinarían bien.
-Mucho gusto soy Aontiel Niall...- volteé hacia el centro por curiosidad y note de nuevo a ese pelirrojo sobresalir presentándose a Nerea. ¿Cómo la había escogido? Había discutido por ella o ella había sido su única opción, ¿Qué había pasado?
Muy en lo profundo, sentía que él me iba a escoger, que había algo que nos podía unir, pero talvez si, solo era en mi cabeza, Mythara lo detuvo una vez que salieron del centro, parecía que discutían y no quería pensar en por qué... ni mucho menos darme importancia y pensar que era por mi... pero algo se retorcía en mi estómago.
-Ribelle Lirien -mi nombre fue anunciado y esta vez los murmullos no solo fueron de mi lado, sino también del de los mayores.
Mordí mis labios y en si no estaba nervioso, pero tampoco cómodo. Sentía demasiado ahora mismo y temía exponer mis feromonas debido al estrés momentáneo que estaba sufrido, pero podía aguantar, ninguno de los anteriores reclutas había durado mucho aquí en medio más que Kairos, así que una vez terminado esto podría huir... pero en cuanto mi mano se levanto hacia el nivelador... mierda 30 / (90+).
-Eso es...- escuche una voz desconocida desde los mayores, fue un hombre, pero no voltee a tiempo a saber quién fue.
-Un anómalo- Vesperi recalco sorprendido.
Las manos no se levantaban, los segundos pasaban y el silencio empezó a ser pesado. No podía mirar a nadie, empezaba a sentirme avergonzado... La palabra resonó de nuevo en mi mente. ¿Qué implicaba ser uno? ¿Era mucho problema? ¿Era algo raro? No había cruzado por mi cabeza que era algo tan malo, extraño si... pero que nadie quiera tomarme era malo, ¿verdad? ¿Si nadie me escoge debo irme? Acaso no lo valía o...
-Yo lo tomare- una voz profunda resonó desde la sombra del bosque, detrás de todos los mayores.
Lo sentí antes de verlo. Algo pesado, firme, como si el aire a mi alrededor se hubiera vuelto más denso, obligándome a levantar la mirada. Entonces lo vi: era más alto que cualquiera allí, grande, musculoso, con una presencia que no necesitaba imponerse porque simplemente estaba. Su piel morena contrastaba con el cabello blanco y largo que caía sin cuidado sobre sus hombros, y cuando sus ojos dorados se posaron en el lugar comprendí, de forma instintiva, que se trataba de un alpha. No hubo miedo, pero sí una tensión sutil recorriéndome el cuerpo, una mezcla de alerta y respeto, como si algo antiguo en mí reconociera que aquel hombre no era alguien a quien se pudiera ignorar... ni desafiar.
Está vez la plática no fue de nuestro lado, si no del de los mayores. Todos parecían incrédulos, lo seguían con la mirada y abrían espacio para él casi con respeto o reverencia, Vesperi lo seguía con la mirada, pero no decía nada.
Cuando el hombre llegó frente a mí, instintivamente agache la mirada, no sabía el por qué todo mundo le mostraba respeto, pero de mi parte era pura supervivencia.
-Alaric D'Argentan- pronunció y me extendió su mano. Alce mi rostro con cuidado y su mirada parecía amable, su aroma pude detectarlo y fue casi tranquilizador el que me estuviera tratando de reconfortar de manera sutil, sino fuera porque seguíamos siendo el centro de atención.
-Lirien...Ribelle- tome su mano y trate de recomponerme mientras nos saludábamos.
-Estas seguro D'Argentan? Tomarlo a él es...- por fin Vesperi reaccionó, pero sus palabras fueron duras de nuevo y la incomodidad de antes volvió a pegarme.
-Dije que lo escojo no es así?- lo reto, pero casi de inmediato lo ignoro.
Me condujo a dónde Mynthara, y los demás estaban. Aeris y Nerea parecían igual de perdidos que yo, pero la mirada furiosa del que ahora conozco como Niall me hizo encogerme y tratar de esconderme, algo que D'Argentan me permitió al quedar él en medio de nosotros. Mynthara parecía algo perdida, pero no tenía ninguna mala expresión hacia mí, es más se acercó.
-Pensé que ese imbécil te elegiría...- recalco Mynthara señalando al ahora sabiendo su nombre Niall, pero no lo entendía, ella también sintió algo entre nosotros?
-No... Está bien, entiendo.- no, no entendía.
-Pero atrapaste a uno grande- disimulo su mirada hacia mi maestro- literal y figurativamente.
-Deja de acosar a mi chico Hale... ya tienes al tuyo.
-Lo sé, lo sé, solo quería comprobar que todo esté bien, ya sabes... Por qué nunca has escogido a ningún iniciado.
-Bueno, tendría que suceder en algún momento, llevo suficiente por aquí.
-Si... Esperemos que sea tu último año por aquí
-Confió en que sí. -me dio un pequeño empujón dirigiendo el camino de nuevo- vamos.
-Nos vemos después- me despedí de todos con la mano en alto y seguí a mi maestro, pero no me perdí la intensa mirada azulada de Niall.








