Hasta aquí: la brisa fría
El primer objeto pequeño, al tacto, transporta al libre pensar;
que ya las verdes hojas tomaron tono naranjoso,
y que yo solo sigo esperando a la misma dama:
personaje que se fue con sensación de quizás volver.
Resurge la tranquilidad,
la esperanza que me daba con cada dulce palabra,
con tal emoción en el paladar,
que ni siquiera Dios podría chistar.
Igual los recuerdos,
que parecieran de algunos días,
aunque ya son del calor del sol,
de la caída de pétalos,
hasta aquí: la brisa fría,
la insensibilidad de la piel,
donde su recuerdo se presenta
cuando hace falta el calor del pretérito.
El pedido o el ruido desconcentran el trance
de manipular el objeto primero,
para seguir con la respuesta,
disimulando el viaje
y fingiendo estar...
sin ninguna soledad.
-moshhi