LA OSCURIDAD DE TU REFLEJO

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Summary

Yury habia llegado a una nueva ciudad, donde a las fueras de este, se encontraba la casa de infancia de su abuelo Caleb. Lo que no sabia el, es que habia un personaje misterioso que lo estaba esperando en los confines de un antiguo espejo, el cual, fue sellado y oculto en una de las habitaciones que el abuelo Caleb habia tratado de mantenerlo cerrado por siempre en su antiguo hogar; Yury lo libera por accidente y este ser lo envolvera con una calida bienvenida y le profesara promesas de amor y paz, pero ¿podra confiar en alguien que oculte su verdadera naturaleza con una sonrisa de martin?

Genre
Horror
Author
Bee Lupe
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

No pretendo ganar fama con los acontecimientos que he vivido, ya que tengo suficiente de que me llamen loco, cada vez que alguien escucha mi relato. Escribo esto por dos razones primordiales: la primera es sacar de mi mente lo que me ha asechado, incluso entre la luz, me ha acosado entre las cortinas de la oscuridad durante las noches, me ha atrapado en las garras del silencio y me ha destruido hasta tocar mis entrañas de mi propia existencia. Incluso, constantemente me cuestiono si sigo aún con vida, o solo soy la sombra de lo que alguna vez fui, una cascara vacía humana; cuyo chupa almas me ha dejado insatisfecho de justicia para mi alma, que hasta parece que yo soy el bufón de un chiste de esta obra de teatro cruel y despiadado. Y la segunda, es para dejar al menos la simple enseñanza que aprendí de la peor manera posible: incluso entre la luz, habrá algun monstruo dentro de un disfraz perfecto de un martín.

Mi nombre es Yury, y te contare el primer acto.

La luz del amanecer se filtra por la ventana del auto. Todos comenzaron a despertarse poco a poco, soltando algunos bostezos: algunos casi no se escuchaban, y otros eran lo suficiente ruidosos que harían despertar a quien aún seguían dormidos. Yo me desperté por el bostezo ruidoso de mi hermano mayor George.

- ¿Tienes que hacer tanto ruido en la madrugada? -pregunte malhumorado por haber sido despertado

- ¡Ay, si! -contesta George burlescamente- ¿La princesa se despertó de su siesta de belleza?

-No me llames, princesa-proteste a mi hermano

- ¿Y los ricitos de damita que sacaste de mama? ¿Qué? -responde George mientras señala mi cabello rizado, siendo esto de una mezcla de color castaño y rubio, siendo esto una herencia genética de mi madre y mi abuelo Caleb.

No era algo de mi dejar las cosas así, mucho menos si se trata de mi hermano mayor.

-Ah, ¿sí? ¿Y qué me dices de tus sesiones de selfies cada tarde en tu cuarto, posando como si fueras la reina del baile?

Pude ver cómo es que una vena de su cabeza palpitaba por la provocación que le estaba haciendo.

-Conque muy machito, ¿no?

Estamos a punto de iniciar una pelea por el asiento trasero del auto, cuando mama se dio cuenta de esto a través del retrovisor y se voltea a mirarnos

- ¡George! ¡Yury! ¡No peleen en el auto de nuevo!

- ¡EL EMPEZO! - lo dijimos mientras señalamos uno al otro

-Niños, obedezcan a su madre, o ninguno de los dos tendrá la habitación más grande de la casa-dijo mi padre, quien había sido el último en despertarse

Esto fue más que suficiente para hacernos ceder a nuestra pelea, y nos evitamos la mirada durante el resto del camino, ya que ambos no queríamos perder la oportunidad de quedarnos con la habitación más grande. Habíamos hecho una lista mental de todas las cosas que podíamos hacer en esa habitación; desde tener el espacio suficiente para poder meter más muebles hasta hacer un espacio exclusivo para jugar videojuegos.

La ciudad donde nos encontramos ahora, parecía ofrecer lo mismo que del donde provenimos: edificios similares, escuelas cerradas con cercas altos como si fuera una prisión para pequeños delincuentes, museos y palacios del gobierno aburridos y un zócalo lleno de niños con sus padres, en un domingo de descanso.

Y a las afueras de la ciudad, había una llanura que era separado por una franja de árboles, con una única abertura para poder llegar a la antigua casa de mi abuelo paterno Caleb.

El abuelo Caleb había vivido en ese lugar, desde su adolescencia hasta los primeros años de su adultez, antes de casarse con mi abuela Elaine. Desde entonces, mi abuelo no ha permitido que mi abuela o alguno de mis tíos o mi padre pusieran un pie en esa casa. Siempre ha dicho que ese lugar estaba maldito, pero no dejaba en claro del porqué o que había allí exactamente.

Mi tío Lucas, quien había tomado el mando después de que mi abuelo no tuviera la fuerza suficiente para manejar la empresa familiar, le había preguntado una vez a mi abuelo sobre la razón de que no quería que alguien viviera en la casa. Lo único que pudo entenderle, fue que había algo maligno en esa casa: algo tan atroz y peligroso, que, con tan solo recordarlo, se le eriza los pelos del miedo. El tío Lucas le ofreció en destruir la casa y construir uno nuevo para que él y la abuela Elaine vivieran en su tiempo de jubilación, pero mi abuelo se negó.

-Aun si demolieras toda la llanura, el peligro seguirá en ese lugar, esperándome con esa horrible sonrisa. Además, ese lugar esta registrado como un lugar histórico y no puedo deshacerme de ella sin que me llegue una ola de demandas- decía mi abuelo

Después de eso, mi abuelo le diagnosticaron de “Síndrome de Alzheimer”. Esta enfermedad sin cura, le provoco que muchas cosas se le olvidaran, incluso el nombre de sus propios hijos y nietos. Sin embargo, a la única persona que no ha olvidado era la abuela Elaine, quien la amaba como si su vida dependiera de ello.

Una noche, mi abuelo le confeso por última vez su amor a mi abuela, y le pidió perdón por no poder protegerla por más tiempo. Cerro los ojos y su vida se extinguió, estando tendido en su cama y su mano aferrándose en la mano de mi abuela. Ella lloro a mares sobre el rostro pálido de su esposo difunto.

El abogado de la familia, el Sr. Tom, llamo a toda la familia para que pudiéramos darle una última despedida a mi abuelo en la casa, en el que el abuelo Caleb y mi abuela Elaine, habían criado a sus hijos. Ese día, fue la única vez que vi a mi padre llorar sobre la caja de un difunto.

George y yo solo vimos un par de veces al abuelo, así que no llegamos a sufrir por su muerte. Mi abuela Elaine me confeso que yo era la copia exacta de mi abuelo Caleb; palabras que pude comprobarlo con el retrato de mi abuelo (cuando tenía mi edad) sobre la mesa, que estaba a un lado de la caja del difunto. Solamente, tenía una pequeña diferencia entre mi abuelo y yo, y es que mi cabello también tenía varios mechones castaños que herede de mi madre.

Mi tío Lucas pudo convencer al Sr. Tom para hacer que la casa se quedara a nombre de mi padre. Esto no le gustó nada a la abuela Elaine, ya que en cuanto supo que el Sr. Tom hizo que el abuelo Caleb firmara un documento en que cedía la propiedad a mi padre, aun cuando él ya estaba en su situación con el Síndrome de Alzheimer, le reclamo tan fuerte como su cuerpo gastado podía permitirle por hacer algo que seguramente el abuelo Caleb no estaría dispuesto a hacerlo y lo echo de su casa. Consiguió a otro abogado para que se ocupara con los asuntos legales, en lugar del Sr. Tom. Quiso demandar al Sr. Tom por hacerle firmar algo a mi abuelo cuando no estaba del todo cuerdo, pero como no tenía pruebas suficientes que indicaba que el abuelo Caleb no quería ceder la casa a alguien más cuando el muera, no pudo realizar la demanda. Además, no es como si la actitud poco interesada del caso por parte de los oficiales pudiera ayudar en algo.

Una vez, que se hizo la lectura del testamento, mi padre se sorprende de que su propio padre le había dejado a aquella casa que nunca se le ha permitido pisar; el desconocía lo que había hecho el tío Lucas y el Sr. Tom para que se llegara a este punto. Entonces, mi abuela se acercó a mi padre y le suplico que no entrara a la casa, por aquel peligro que aún sigue allí y que el abuelo Caleb había mencionado varias veces. Mi padre, un poco harto de volver a hablar de esto, le pregunta sobre que exactamente había en esa casa que sea tan peligrosa. Mi abuela, se palideció mientras que su expresión se torna a una de terror, al momento en que intento responderle. Abría la boca un par de veces, pero no le salían las palabras. Mi padre se preocupó al verla así y trato de tranquilizarla mientas le decía que no pasara nada malo. Mi abuela volvió a suplicarle que no entrara a la casa, pero al ver que no lograba hacerle cambiar de opinión, le dijo que por lo menos, no abra la puerta de la habitación más grande de la casa. Mi padre acepto eso, con tal de no hacer preocupar más a su madre; sin embargo, esa promesa lo terminaría por romperla.

El auto atravesó el estrecho camino que cruzaba la zona de los árboles y no tardamos mucho antes de que llegamos a llegar a la parte alta de la llanura, donde precisamente, se encuentra una casa de tres pisos: su paredes estaban pintadas de blanco, pero por los años sin mantenimiento, aquel superficie blanca se volvió a una mezcla de café (por el polvo acumulado) y varios tonos verdes de la hierba silvestre que crecía en los pequeños rincones, por debajo de los marcos de las ventanas y los bordes de las pequeñas decoraciones ubicadas en los extremos de arriba de las cuatro columnas en cada esquina de la casa.

-Bien, familia, hemos llegado a nuestro nuevo hogar- exclamo papa antes de salir del auto

Mama, George y yo lo seguimos. Desatamos las cuerdas de estaban atando las cajas y maletas que estaba sobre el techo del auto, antes de bajarlas al suelo; siendo estas, algunas de nuestras pertenencias que podríamos necesitar durante la primera semana, mientras que el camión de mudanza llegara para dejar el resto de nuestras cosas.

-George, Yury. Tomen sus maletas y el primero en encontrar la habitación más grande de la casa, se lo queda-ordena papa, en su tono desafiante

Ambos nos emocionamos por eso, había llegado el momento que habíamos esperado. Tomamos nuestras maletas antes de empezar a correr. George comenzó a tomar la delantera, y yo trataba de alcanzarlo.

De pronto, sentí que había pisado algo blando y mi pie se hundió en un agujero. Al comenzar a moverla para sacarla de allí, el agujero se hizo más grande, a tal grado, en que termine por caerme allí. Mis dedos intentaron sostener el borde del agujero, pero por el grado de este inesperado suceso, solo pude rozar la tierra removida y me estampé contra el suelo.

Al levantarme y levantar la mirada, me di cuenta que estaba en un túnel bajo tierra; estando lo suficientemente profundo, como para hacer que la vista del cielo a través del agujero se viera únicamente como una luz blanca. Entonces, escuche la voz muy preocupada de mama.

- ¡Yury! ¡Yury! ¿Estas bien? ¿Estas herido?

- ¡Estoy bien, mama! - respondí gritando para que me escuchara

¡Hijo, quédate allí! ¡Iré por una cuerda para sacarte de aquí! – ordena papa

- ¡Esta bien, papa! - respondí

- ¡Oye, ¿no te rompiste algun hueso?!- pregunta George

- ¡No! -conteste

Mire a mi alrededor, y note que había una entrada por el lado derecho.

- ¡Hay una entrada a un túnel aquí!

Me levante del suelo, sintiendo un poco de dolor por el impacto de la caída, pero, al menos, tenía la suficiente fuerza para mantenerme de pie y comenzar a caminar.

Me asome por la entrada: las paredes del túnel eran de una especie de piedra verde, tal como los artesanos imitaban el verde jade de los mosaicos que suelen utilizar en las casas con lujoso. De pronto, sentí una leve ráfaga de viento y escuché un susurro grave.

-Al fin volviste